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Un fascinante recorrido por una de las culturas más intrigantes de Rusia

A lo largo de los ríos Kama y Volga, bosque adentro, habita una de las culturas más interesantes de Europa: los maris. Su región o país es llamado Mari-El y comprende parte de Rusia, Kazajastán, Ucrania, Bielorusia, Letonia y Estonia.

 

 

Son conocidos como cheremises en tártaro, algo así como los combatientes o malos. Su población total en 1989 era de 670 mil 900 individuos. Su origen se establece a partir del siglo V, pero algunos piensan que se remonta más atrás.

Se presume que se trata de los últimos paganos europeos, una cultura que mantiene su sistema de creencias y prácticas. Pese a que muchos de ellos se volvieron miembros de la iglesia ortodoxa rusa durante la era soviética (proceso que comenzó desde el siglo XVI, durante el reinado de Iván el terrible), muchos conservan tradiciones paganas como la brujería y otros rituales.

 

 

El autor de estas fotografías, Ikuru Kuwajima, pasó 1 año viviendo con los maris. Para él, el sonido del viento y el crujir de las ramas trajo a la vida las historias y creencias de los maris. Ha trabajado y desarrollado proyectos fotográficos en Asia central y Europa oriental ayudado por su conocimiento del ruso, japonés e inglés.

El paganismo de los maris vincula muy cercanamente al hombre con la naturaleza: ésta es fuente esencial y absoluta de bondad; mientras sea abrazada por completo ayudará al hombre con todo lo que necesite, en tanto éste no se le oponga.

 

 

 

También creen en los llamados keremets o personas mitad hombres, mitad dioses. Poseen un panteón de dioses amplio en el que descansan varias de sus deidades, relacionadas con el poder y la sacralidad naturales.

Asimismo, la relación entre humanos y animales es armónica. Varios animales son vistos como avatares significativos dentro de su mitología, como el ganso. Los animales grandes son sacrificados a menudo, pero sólo aquellos que sean tranquilos y gentiles.

 

 

 

Los maris viven acostumbrados a las temperaturas bajas de los lugares que habitan, nevadas constantes y un corto verano. La vida de los maris se desarrolla lejos de la civilización, en un mundo en el que “los relojes parecen congelarse”.

 

 

 

Durante el período soviético fueron presionados para abandonar sus creencias, los usos y costumbres que los caracterizan. Se les acosó para ser reeducados bajo la visión bolchevique del trabajo y para adquirir conciencia de clase. También fueron empujados a servir como reservas del Ejército Rojo. Luego de la caída del poder soviético se han organizado para recuperar, preservar y difundir su cultura.  

 

 

 

 

 

Sobre el significado de la frase: la forma es vacuidad y la vacuidad es forma

AlterCultura

Por: Pijamasurf - 01/06/2017

La frase central de los sutras del Prajnamaparamita donde se concentra el conocimiento de la realidad

 

Una de las frases más conocidas a la vez que aparentemente enigmáticas atribuidas al Buda es la que se encuentra en el Sutra del Corazón:  "la forma es vacuidad y la vacuidad es forma". En primera instancia esta frase es claramente una paradoja: ¿si algo tiene forma como puede decirse que está vacío? ¿No es la forma justamente una cualidad que niega la vacuidad?

Para comprender el significado de la frase es necesario entender el concepto de vacuidad (shunyata) en el budismo. La vacuidad no se refiere a un estado de no-ser absoluto, sino, al contrario, a la relatividad de todos los fenómenos. Ya que ningún fenómeno y ninguna cosa existen por sí solas, separadas de las demás, no se puede decir que tenga existencia inherente --ya que si se eliminan algunas de las cosas con las que están relacionadas, dejan de existir como tales. Es por ello que se dice que están vacías, están vacías de una existencia intrínseca.

El Dalái Lama explica la frase así:

Esta simple línea suma el entendimiento del budismo de la naturaleza fundamental de la realidad. En apariencia vemos el mundo de la experiencia y la existencia. En esencia, estas cosas están vacías de una realidad intrínseca, de existencia independiente. Superficialmente, si fuéramos a mirar a las palabras "vacuidad" y "forma" o "apariencia", podrían parece contradictorias. ¿Si algo tiene apariencia, como puede estar vacío? ¿Si algo esta vacío como puede tener forma o apariencia? Para superar esta contradicción, uno debe entender el significado de vacuidad como interdependencia. El significado de interdependencia es vacuidad de existencia independiente. Precisamente debido a que las cosas y los eventos existen relativamente y aparecen como teniendo forma es por ello que están vacíos de existencia independiente. 

El Dalái Lama luego explica que en el budismo existen tres niveles de entendimiento de la interdependencia. Un primer nivel es la interdependencia que tienen las cosas con los conceptos que les designamos. Por ejemplo, una mesa. Sin el concepto de mesa --y de sentarse a comer o trabajar--, este objeto sería simplemente un pedazo de árbol muerto tallado. Pero incluso el árbol muerto tallado, para otro ser podría ser comida y no necesariamente "muerto". Otro nivel es la interdependencia entre las partes y el todo: ¿hasta que punto algo deja de ser una cosa cuando se le quita una parte? Y el nivela más evidente es el de la interdependencia entre las causas y los efectos.

De este entendimiento de la vacuidad, en lugar de que pensemos que las cosas no importan porque no son reales intrínsecamente, se desdobla una profunda conciencia ecológica --cuando es acompañado de compasión-- ya que notamos que todos los seres vivos dependen el uno del otro, en una intrincada madeja de relaciones.