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Un viejo vagabundo clama ser Jesucrito y, acto seguido, se eleva dentro de un vagón del metro de Nueva York

Un momento ciertamente catártico experimentaron los pasajeros del metro en Nueva York cuando presenciaron esta escena. Un viejo vagabundo, de esos con los que frecuentemente te encuentras en las calles neoyorquinas, afirmaba no tener casa, estar hambriento y ser el mismo Jesucristo. Tras predicar efusivamente, como suelen hacer muchos de estos personajes, el "viejo" se elevó por los aires, levitando durante unos segundos, suficientes para dejar atónitos a los presentes. 

El milagroso episodio en realidad se trató de un "experimento social" protagonizado por el ilusionista Danny Wolverton, quien se hiciera famoso en el programa Americas' Got Talent. De acuerdo con Wolverton, lo que quiso hace unos meses fue invitar a la gente a "no juzgar un libro por la portada" y recordarles que detrás de un viejo devaluado que habita en las calles podría haber un maestro ascendido, un iluminado, que ha sido capaz de autotrascenderse al punto de entablar una relación distinta con el universo físico –por ejemplo, siendo capaz de levitar.

Además del mensaje explícito o voluntario, la escena seguramente también sirvió como un recordatorio para todos los presentes sobre que en este mundo existen cosas, muchas, que se salen del guión de lo que tradicionalmente consideramos como real o posible. Hay que estar abiertos a dichas manifestaciones, no buscarlas pero tampoco bloquearnos ante ellas, por que puede que ahí residan buena parte de los mayores tesoros de la vida. Finalmente, y ligado a lo anterior, confirmar que fue un acto ilusionista nos recuerda, una vez más, que no todo lo que vemos es real y no todo lo que dejamos de ver es porque no exista. El mundo es más encantador de lo que se nos enseña a creer. 

Veterinario que posaba con sus trofeos de cacería muere tras caer de un precipicio mientras cazaba

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/20/2016

A veces el karma se materializa de forma violenta y muy evidente; este podría ser uno de esos casos

El hecho de que un veterinario, una persona que por profesión pensaríamos que ha desarrollado una especial empatía y un profundo cariño por los animales, pose en fotografías presumiendo sus trofeos de caza, por ejemplo un león, es algo simplemente aberrante. Tal vez por eso cuando el italiano Luciano Ponzetto, quien ejercía como veterinario cerca de Turín, publicó en sus redes sociales imágenes que mostraban a sus presas (un león, un leopardo, un borrego cimarrón, etc.), las imágenes produjeron particular aversión y una enérgica condena. 

Múltiples activistas se unieron para denunciar el comportamiento de Ponzetto e incluso se creó una página dedicada a condenar su actuar. Sin embargo, nada de esto fue suficiente para convencerlo de frenar sus prácticas de cacería. Nada hasta que irrumpió el karma, vestido de muerte. 

El diario británico The Sun recién informó que el odiado veterinario murió tras resbalar sobre una roca y caer a un precipicio. Todo esto ocurrió mientras Ponzetto estaba en busca de aves salvajes para cazar. 

Obviamente no queremos siquiera insinuar que alguien que caza debiera morir. Pero sí llamó nuestra atención la correspondencia entre ambas situaciones –la paradoja del veterinario que caza y presume sus presas en Facebook y su eventual muerte, tras negarse a cesar sus actividades de cacería, mientras cazaba.