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Un viejo vagabundo clama ser Jesucrito y, acto seguido, se eleva dentro de un vagón del metro de Nueva York

Un momento ciertamente catártico experimentaron los pasajeros del metro en Nueva York cuando presenciaron esta escena. Un viejo vagabundo, de esos con los que frecuentemente te encuentras en las calles neoyorquinas, afirmaba no tener casa, estar hambriento y ser el mismo Jesucristo. Tras predicar efusivamente, como suelen hacer muchos de estos personajes, el "viejo" se elevó por los aires, levitando durante unos segundos, suficientes para dejar atónitos a los presentes. 

El milagroso episodio en realidad se trató de un "experimento social" protagonizado por el ilusionista Danny Wolverton, quien se hiciera famoso en el programa Americas' Got Talent. De acuerdo con Wolverton, lo que quiso hace unos meses fue invitar a la gente a "no juzgar un libro por la portada" y recordarles que detrás de un viejo devaluado que habita en las calles podría haber un maestro ascendido, un iluminado, que ha sido capaz de autotrascenderse al punto de entablar una relación distinta con el universo físico –por ejemplo, siendo capaz de levitar.

Además del mensaje explícito o voluntario, la escena seguramente también sirvió como un recordatorio para todos los presentes sobre que en este mundo existen cosas, muchas, que se salen del guión de lo que tradicionalmente consideramos como real o posible. Hay que estar abiertos a dichas manifestaciones, no buscarlas pero tampoco bloquearnos ante ellas, por que puede que ahí residan buena parte de los mayores tesoros de la vida. Finalmente, y ligado a lo anterior, confirmar que fue un acto ilusionista nos recuerda, una vez más, que no todo lo que vemos es real y no todo lo que dejamos de ver es porque no exista. El mundo es más encantador de lo que se nos enseña a creer. 

Técnicas de concentración antes de quedarse dormido para generar la luz clara de los sueños.

Una importante práctica dentro del budismo tibetano es el yoga de los sueños, el cual consiste de una serie de técnicas cuya función es preparar para la muerte (o los estados intermedios), así como también descubrir la naturaleza de la mente. El budismo tibetano considera que tanto los fenómenos que ocurren en la vigilia como los que ocurren en el sueño están vacíos, esto es, no tienen una realidad inherente o independiente de nuestra propia mente. Así el  yoga de los sueños es un entrenamiento para reconocer que también la vigilia es como un sueño y así poder establecer un estado de conciencia continua --entre la vigilia y el sueño y entre la vida y la transferencia de la muerte.  

La práctica esencial que recomendamos aquí, la cual es común a diferentes escuelas del budismo, es realizar una visualización o una concentración en un punto del cuerpo antes de dormir. Esto nos prepara para cruzar el umbral de una manera más lúcida y serena.

El Dálai Lama en su libro Sleeping, Dreaming and Dying señala que es importante tener una dieta apropiada para nuestro metabolismo si queremos lograr cierta claridad onírica. En la medicina tibetana se habla de un metabolismo dominado por el viento, la bilis o el flema. Y en general se recomienda no comer mucho (entre monjes budistas se evita la cena). Esto es el preparativo que menciona el Dalái Lama, para luego dar la instrucción de llevar la atención a ciertos puntos del cuerpo que corresponden con centros energéticos una vez que nos preparamos para dormir. Las concentraciones se dividen en tres puntos, en el entrecejo, en la garganta y en la zona genital o umbilical: 

Antes de quedarte dormido, dirige tu atención al entrecejo. Pero, si tu sueño es demasiado ligero, esto puede actuar como un obstáculo en el logro de la práctica. Para mantener un sueño más profundo, debes de ingerir comida más pesada y antes de quedarte dormido debes de dirigir tu atención a tu centro energético vital a la altura del ombligo o de los genitales. Si tus sueños no son muy claros, al quedarte dormido dirige tu atención al centro de la garganta. 

Así tenemos tres puntos para los diferentes tipos de practicantes, los cuales pueden intercalasre para encontrar cuál nos funciona mejor. El Dálai Lama luego señala que es importante tratar de reconocer "el sueño como sueño", es decir hacerlo lúcido, lo cual es una práctica central del budismo tibetano. Una vez que se ha logrado reconocer el sueño como sueño, el yoga de los sueños instruye que se debe focalizar la atención en el centro del corazón del cuerpo onírico. Se lleva la energía al canal central y se puede entonces producir una experiencia de la luz clara en los sueños --la luz clara es la conciencia primordial no-dual, que constituye nuestra verdadera naturaleza.

El maestro de dzogchén Namkhai Norbu en el libro The Cycle of Day and Night recomienda una técnica similar: "Justo antes de quedarte dormido, visualiza una letra A o una esfera (thig-le, en tibetano) de cinco colores iridiscentes en el espacio entre tus cejas... Visualizamos esto en el entrecejo porque nos brinda automáticamente control de nuestras energías vitales o pranas". La visualización debe de hacerse de tal forma que no inhiba el sueño, pero que sí logre una visualización clara y brillante. El resultado de esto es que el practicante entrará en el sueño de una manera alerta y relajada, manteniendo su conciencia sin la contaminación de los pensamientos discursivos. Esto puede hacer que se integre un estado de presencia pura con el sueño, lo cual se llama la luz clara natural (rang-bhizin' od gsal, en tibetano) y significa que el practicante logra entrar al sueño en estado lúcido con la continuidad de su conciencia, lo cual le permite reconocer su propia condición original que es igual a la realidad o el dharmata.

Twitter del autor: @alepholo