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¿Sabías qué las mujeres se distraen más después de fumar marihuana?

Salud

Por: pijamasurf - 12/19/2016

Al parecer, las consecuencias negativas a nivel cognitiva por uso frecuente de cannabis son mayores en mujeres que en hombres.

El consumo habitual de cannabis arroja un amplio espectro de consecuencias, algunas buenas otras no tanto. Lo anterior está documentado en incontables estudios que se utilizan para argumentar a favor o en contra del uso de esta planta. Sin embargo, un estudio reciente, publicado en Experimental and Clinical Psychopharmacology, sugiere que los efectos a mediano plazo de este hábito varían entre hombres y mujeres. 

De acuerdo con esta investigación realizada en Australia, el uso frecuente de marihuana causa entre las mujeres un mayor desorden en la capacidad de atención que la que también se registra entre hombres. Es decir, las consumidoras tienden a experimentar mayor dificultad en discernir información irrelevante de la relevante, provista por el entorno, y por lo tanto muestran un deficit de atención mucho mayor. 

En palabras de Lucy Arbertella, de la Universidad de New South Wales, y quien encabezó el estudio, lo que ocurre es:

Detectamos que las mujeres que utilizan cannabis con frecuencia denotaron un deficit significativo de inhibición de la atención, esto en comparación con hombres también consumidores frecuentes o con usuarios de ambos sexos menos habituales. 

Al parecer el cerebro femenino es más sensible a los efectos neurológicos de la marihuana, algo que quizá debieran tomar en cuenta antes de sumergirse en el mantra del thc, ya que si bien esta planta arroja múltiples bondades, lo cierto es que también puede jugarnos, al menos a nivel cognitiva, en contra. A fin de cuentas se trata, como cada decisión de la vida, de ponerlo en la balanza.  

 

¿Por qué las personas inteligentes disfrutan tanto estar a solas? La psicología evolutiva tiene una hipótesis

Salud

Por: pijamasurf - 12/19/2016

Que muchas veces los genios prefieran la soledad parece ser consecuencia de una adaptación evolutiva

Posiblemente, para muchos de nosotros la imagen del genio solitario es conocida. De Fausto a Sherlock Holmes, de Thoreau a Tesla, entre varios otros, la literatura, el cine, la filosofía y la ciencia abundan en ejemplos ficticios y reales de personas sumamente inteligentes que tienen también el rasgo compartido de la soledad, una suerte de aislamiento que contrario a lo que podríamos creer y según enseñan sus historias de vida, es voluntario e incluso placentero, como si únicamente a solas se se encontrara eso necesario para gestar grandes obras.

La explicación a este fenómeno no es sencilla y seguramente ni siquiera obedece a un solo factor, pero hace unos días, los investigadores Norman Li y Satoshi Kanazawa publicaron en el British Journal of Psychology los resultados de un estudio en el que, desde la perspectiva de la psicología evolucionista, exploraron la relación entre inteligencia y soledad.

Li y Kanazawa se apoyaron en la “teoría de la felicidad de la sabana”, la cual remonta el origen de la sensación de satisfacción por la vida al período del pleistoceno (que comenzó hace 2.6 millones de años y terminó cerca del año 10,000 antes de nuestra era), en la cual nuestros ancestros más directos fueron el Homo habilis, el Homo erectus, el Homo neanderthalensis y, hacia el final, el Homo sapiens. Según esta teoría, el cerebro humano evolucionó durante este período para heredar las reacciones que nuestros antepasados tuvieron ante ciertos sucesos de su vida, lo cual si bien supuso una ventaja, también derivó en cierta dificultad para entender a cabalidad su propio presente. En ese sentido, la satisfacción por la vida es el resultado de una combinación entre dicha herencia y la posibilidad de comprender el momento actual que vive el individuo.

Partiendo de esta premisa, los investigadores analizaron información de 15 mil 197 jóvenes de 18 a 28 años, recabada en el National Longitudinal Study of Adolescent Health de Estados Unidos. En especial, los psicólogos reunieron estadísticas concernientes a inteligencia, salud, bienestar y satisfacción.

Entre las primeras observaciones Li y Kanazawa notaron que, en general, encontrarse en medio de grandes concentraciones de personas conducía a sentimientos de infelicidad pero, en contraste, socializar con algunos pocos amigos despertaba emociones satisfactorias.

Sin embargo, para este último fenómeno había una excepción: una minoría para la cual socializar, incluso con amigos, era causa de infelicidad. Coincidentemente, estos mismos individuos eran según la data más inteligentes que el promedio de la población.

De acuerdo con los investigadores estas personas se distinguen del resto porque, por su misma inteligencia, tienden a hacer cosas “fuera de lo natural”, lo cual, en este caso y bajo la “teoría de la felicidad de la sabana”, significa que buscan hacer lo que sus ancestros no hicieron. No socializar, por ejemplo, o no encontrar felicidad en el contacto con amigos.

Si esto es sostenible o no, lo dejamos a consideración de nuestros lectores. Pero igualmente insistimos en los muchos ejemplos en la historia de las disciplinas creativas que parecen probarlo.

 

También en Pijama Surf: Sobre los beneficios probados de la soledad