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Un año con intensas películas que nos hablaron de la moral humana como un lugar lejano, un sitio físico para proyectarse en la pantalla, casi inalcanzable, al que hay que llegar tras un largo viaje

Un año con intensas películas que nos hablaron de la moral humana como un lugar lejano, un sitio físico para proyectarse en la pantalla, casi inalcanzable, al que hay que llegar tras un largo viaje; ya sea una road movie externa o psicológicamente interna. Personajes que cambian mirándose a sí mismos, indagándose, entendiéndose y aceptándose, para finalmente poder trascender la neurosis.

 

10. La academia de las musas (José Luis Guerín)  

Una reflexión metafísica sobre el deseo y el amor platónico. Guerín articula mejor que nunca el documental como una ficción, para cambiar los roles del entorno y crear laberintos internos en sus personajes, que se recorren en sus relaciones interpersonales.  

 

9. Entretenimiento (Rick Alverson)

Una crítica del american way of life como stand up comedy llena de humor negro. Una road movie que se apoya en el talentoso Neil Hamburguer como sátiro que indaga la realidad tras las apariencias, con ayuda de la violencia verbal, viviendo todas las sutiles violencias pasivas del sistema.  

 

8. El abrazo de la serpiente (Ciro Guerra)

Una épica cinta de aventuras ecológica, que nos presenta a las culturas indígenas como portadoras de la medicina que nos puede salvar de la destrucción contemporánea. Ciro Guerra había sorprendido con su anterior cinta Los viajes del viento (2009) que exploraba el espíritu colombiano en todo su territorio por medio de la música de un acordeón, ahora salta a una obra universal que explora al Amazonas como joya de la humanidad que hay que proteger.

 

7. Las mil y una noches (Miguel Gomes)

El conjunto de cintas que constituyen un único discurso de cómo enfrentar la crisis financiera con imaginación, apoyándose en un lenguaje que el sistema tecnócrata no entiende: el arte clásico universal; para desarrollar la espiritualidad dentro del desempleo y problemas similares que aquejan al individuo actual en este mundo globalizado.

 

6. La bruja (Robert Eggers)

En apariencia una sencilla cinta de terror sobre la paranoia sexual dentro de la familia, donde se alojan los problemas de una comunidad, proponiendo a la brujería como la manera de expresión ancestral femenina que ha sido negada por siglos.

 

5. El Caballero de Copas (Terrence Malick)

Una genial obra maestra existencial, que nos habla de lo antiguo en lo nuevo y cómo encontrarlo. Una exploración personal esotérica apoyada en los arcanos del tarot como ventanas al infinito, a verdades inmutables. La sexualidad como escalera al cielo o túnel hacia el infierno, la escritura como liberación astral.   

 

4. El demonio neón (Nicolas Winding Refn)

Una experiencia estética que plantea a la vanidad como uno de los demonios que tienen atrapada a la sociedad global. El discurso plástico taladra el inconsciente y la magia no se hace esperar en la sala oscura del cine, poesía visual y auditiva que nos lleva lejos dentro de nosotros mismos.

 

3. La langosta (Yorgos Lanthimos)

Película que elabora una absurda ciencia ficción, que proyecta los dos caminos que se abren en este nuevo siglo para el individuo, ser parte del sistema o rebelarse de la forma más ingeniosa que se pueda concebir. Los mitos griegos se uniforman a la moda, en pasillos de Aldous Huxley.

 

2. Anomalisa (Charlie Kaufman, Duke Johnson)

Joya artesanal animada existencial que indaga sobre el amor y el erotismo, sus fronteras, sus confluencias, sus contradicciones. ¿Qué hay del otro lado del arcoíris? Por lo general imaginamos que el pasado era mejor, que algo hicimos mal, que hay algo que recuperar, cuando en realidad el presente es lo único que hemos tenido siempre, quizás es hora de aprenderlo a disfrutar.

 

1. La llegada (Denis Villeneuve)

Brillante fabula metafísica, vestida de ciencia ficción, con impresionante manufactura. Elefantes alienígenas que desaparecen tras dejar en claro que todo reside en el interior de todo integrante de la humanidad, el tiempo y la memoria crean realidades, aunque en realidad no existan.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

Has escuchado la “Marcha turca” de Mozart cientos de veces, pero nunca como en esta interpretación (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 12/07/2016

Esta interpretación de la pieza más famosa de Mozart se ha viralizado, por motivos evidentes.

Por motivos quizá insondables, la llamada “Marcha turca” de Mozart es una de las composiciones más populares de la música clásica. Ha servido lo mismo como ringtone que como música de fondo en anuncios publicitarios o de llamadas en espera, amén de otros usos tanto o más infames. También, es cierto, ha sido la selección más o menos previsible de cientos de concertistas, maestros de música y otros intérpretes, quienes parecería que aprovechan a su favor la fascinación que ejerce la pieza.

Dicho con precisión, esta “marcha” se trata del tercer movimiento de la Sonata para piano No. 11, K. 331, el cual Mozart compuso bajo la forma de un rondó alla turca, es decir, al estilo de la música turca de la época, especialmente las marchas de los jenízaros que en las últimas décadas del siglo XVIII se escuchaban en las cortes europeas.

Hablamos en esta ocasión del movimiento con motivo de una interpretación verdaderamente original que, por esa misma razón, está conquistando Internet. La responsable es Yuja Wang, pianista de origen chino que tiene actualmente 29 años de edad.

Wang se presentó recientemente con la Orquesta Filarmónica de Berlín, y al ejecutar el encore que usualmente pide la audiencia luego de la composición programada, sorprendió a todos con una interpretación sui generis del Rondó alla turca, una improvisación jazzística, decididamente lúdica, sobre la pieza tantas veces escuchada de Mozart.

Más allá de la viralización del video (no muy común en este tipo de contenidos) o el talento innegable de la pianista, quizá valga más la pena destacar el placer con que realiza su interpretación, la enseñanza que nos brinda en cada gesto, en cada acorde, como si no existiera nada más que ese instante de vida y como si, por lo mismo, la elección más obvia ante ese hecho sea disfrutar lo que se hace en ese momento.

Actualización (02-DIC-2016): Gracias a un lector en Twitter descubrimos que el autor de esta paráfrasis es Arcadi Volodos, pianista de origen ruso con una reconocida trayectoria.

Actualización (9-ENER-2017): El video al que aludimos en la nota fue removido de YouTube, por lo cual lo hemos sustituido por otro en el que Wang interpreta la misma paráfrasis.

 

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