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Isaac Newton calculó el fin del mundo (y ocurriría en unos años)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/25/2016

El celebre científico inglés calculó el fin del mundo tras analizar fragmentos de la Biblia

Todo lo que tiene un principio tendrá un fin. En el caso del mítico y popular "fin del mundo", probablemente se refiera a la terminación de la especie humana o quizá a la destrucción del planeta –en cuyo caso, la energía y materia liberadas pasarían a formar otros cuerpos en el universo. 

A través de la historia se han formulado innumerables hipótesis o profecías alrededor del fin del mundo. La más reciente fue la versión que fechaba el apocalipsis el pasado 26 de julio; aquí seguimos. Antes de eso estuvo la euforia del 21 de diciembre de 2012 (un supuesto cálculo maya), y aquí seguimos. Pero habrá un momento en que realmente esto se terminará, sólo que no sabemos cuándo ni cómo. 

Isaac Newton, el brillante matemático y científico del siglo XVII, apasionado de los cálculos y la investigación, además de ser un célebre alquimista y, por supuesto, enunciar la ley de la gravedad, creó su propio pronóstico para saber cuándo se registrará el fin del mundo.

A partir de un análisis que llevo a cabo sobre los textos bíblicos, en particular del Libro de Daniel, Newton dedujo que el mundo se terminaría mil 260 años después de la refundación del Imperio Romano encabezada por Carlomagno. Esto querría decir, de acuerdo con el también conocido como "padre de la mecánica", que será en el año 2060 cuando el mundo alcance finalmente su ocaso definitivo: 

Entonces el "tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo" son 42 meses o mil 260 días o 3 años y medio, contando 12 meses por año y 30 días por mes como era hecho en el calendario del año primitivo. Y los días de las bestias de vida corta puestos por los años de los reinos vividos, el período de mil 260 días, si se cuenta desde la conquista completa de los tres reyes en el año 800 después de cristo, terminará en el 2060 después de Cristo. Podría terminar después, pero no veo razón para que termine antes.

Este pronóstico se incluye en una serie de manuscritos propiedad de la Universidad Hebrea de Jerusalén que por primera vez se exhibirán al público desde que dicha institución los obtuvo hace 40 años. 

Newton-Letter

 
Un vistazo a la obra del alquimista Thomas Vaughan y a la visión alquímica de la muerte, o la unión consciente a la luz eterna

Thomas Vaughan fue uno de los más importantes alquimistas británicos de toda la historia. Hermano gemelo del reconocido poeta místico Henry Vaughan, la obra de Thomas, quien escribió también bajo el nombre de Eugenius Philalethes, es admirada por su claridad y su extenso conocimiento de la filosofía natural de su tiempo. Su trabajo puede considerarse continuación de Tritemo, Paracelso y Agrippa, entre otros alquimistas. En su importante Antroposophia Theomagica, Vaughan da una visión de lo que es la muerte desde la perspectiva alquímica:

La muerte es un 'receso de la vida hacia el ocultamiento' --no un aniquilamiento de alguna partícula en específico sino una retirada de las naturalezas ocultas hacia el mismo estado en el que estaban antes de manifestarse. En este receso los diferentes ingredientes del hombre regresan a aquellos diferentes elementos de los cuales provienen antes de acceder a un compuesto. Puesto que pensar que Dios crea la menor cosa ex nihilo en el trabajo de generación es pura fantasía metafísica. Así las partes terrestres --como sabemos por experiencia-- regresan a la tierra, las celestiales a un limbo celestial superior, y el espíritu a Dios, quien lo dio. No debe sorprenderles que afirme que el espíritu del Dios viviente está en el hombre, cuando Dios mismo lo reconoce como suyo.

Vaughan luego agrega, escribiendo bajo su pseudónimo de Eugenius Philalethes, "amante de las piedras", que "aquellos que han bebido el agua de los filósofos" no temen a la muerte porque reconocen "que lo que sea que exista en la naturaleza es digno de ser abrazado". El conocimiento de la realidad espiritual los libera del temor que surge sólo de la ignorancia. Esto los coloca en un selecto grupo en el que se encuentran Enoch, Elías, Esdras, Zoroastro, San Pablo y otros que caminan "en la luz supernatural". "Para unirse a nuestra asamblea es necesario que percibas esta Luz", advierte.

Thomas Vaughan practicaba alquimia con su esposa Rebecca, quien murió de una misteriosa enfermedad antes de que lograra un importante avance en su práctica. Esto es inusual  y, entre otras cosas, es una de las razones por las cuales Peter Levenda considera que existen notables paralelos entre el trabajo alquímico de Vaughan y el tantra. En esto Levenda sigue la insinuación que hace el poeta Kenneth Rexroth en su introducción a las obras de Thomas Vaughan, donde sugiere que Vaughan es uno de los únicos alquimistas que realmente reveló el secreto (el cual tiene que ver con "experimentos del sistema nervioso autónomo"), y en donde se especula que Vaughan y su esposa pudieron haber realizado prácticas sexuales y/o yóguicas, las cuales los acabaron llevando a la muerte. 

Vaughan, como los practicantes de los vehículos tántricos budistas y del dzogchén, buscaba hacer un cuerpo de luz, unirse a la divinidad en vida y en conciencia. Y en esto existen diversos paralelos entre las prácticas soteriológicas budistas (en las que el practicante une su mente con la luz) y el llamado cuerpo de la resurrección del cristianismo, paralelos que ha notado el padre Francisco V. Tiso en su libro Rainbow Body and Resurrection. La alquimia existió en Oriente y en Occidente; y, si bien en Oriente existió y existe de alguna manera todavía una alquimia material que prepara medicinas y transforma metales, el tantra es ciertamente una forma de alquimia y de alguna manera la alquimia hermética-cristiana es también una forma de tantra. Vaughan tal vez sea una de las pistas que revelan que los alquimistas de la tradición occidental también trabajaban con la energía luminosa para transformar su mente-cuerpo y unirse con la divinidad de manera consciente.

He escrito sólo lo que la deidad ha verificado ante mis ojos en particular y que puede justificarse ante el mundo en general. He conocido su luz secreta: su lámpara es mi instructor. 

(Thomas Vaughan)

 

Twitter del autor: @alepholo