*

Estas 4 expresiones demuestran que las palabras más sencillas son a veces las más elocuentes

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/28/2016

Los detalles más mínimos son a veces los más memorables, y estas palabras así parecen demostrarlo

El lenguaje es como una constelación. A la distancia lo vemos como un todo, un universo autosuficiente y que no precisa más que de sí para continuar existiendo. Sin embargo, al igual que sucede con la exploración astronómica, conforme nos acercamos a esa totalidad, descubrimos detalles que antes escapaban a nuestra vista. Vemos sistemas organizados en torno a estrellas específicas, planetas de órbitas insomnes, astros moribundos y otros apenas nacientes. El lenguaje es un poco así: palabras que hacen girar a otras a su alrededor, palabras llenas de luz, palabras que incluso los exploradores han olvidado… Y entre éstas, palabras sencillas que, inesperadamente, son tanto o más expresivas que aquellas que podríamos calificar de grandilocuentes.

A continuación, en un ejercicio que algo tiene de taxonomía, compartimos cuatro expresiones que a pesar de ser algunas de las más sencillas en español, dicen mucho más de lo que esperaríamos.

Te invitamos a conocerlas y a agregar otras que conozcas en la sección de comentarios de esta nota.

 

Esta palabra puede parecer muy simple, pero en la vida no es del todo sencillo aprender a usarla. Algunos dicen Sí a todo, aun cuando quizá debieran utilizarla con mayor conciencia. Otros, en cambio, suelen vivir instalados en el No, en la resistencia al flujo natural de la vida: decimos No a una separación, al dolor, al sufrimiento, y a veces incluso a la felicidad, al placer y al amor. En Walking Life, la película de Richard Linklater (2001), uno de los personajes sostiene esta hipótesis sobre las implicaciones de decir Sí a la vida:

"De hecho, sólo existe un instante, y es este, y es la eternidad. Es el instante en el cual Dios plantea una pregunta, que es, básicamente, ‘¿Quieres, ya sabes, ser uno con la eternidad? ¿Quieres estar en el cielo?’. Y todos respondemos: ‘No, gracias. No ahora’. De tal modo que el tiempo es ese constante decir ‘No’ a la invitación divina. Quiero decir, eso es el tiempo. Es decir, no hay más en el 50 a. C. que en el 2001. Sólo está este instante, y es ahí donde siempre estamos". Y después ella me dijo que, de hecho, esa es la narrativa de vida de todas las personas. Que, ya sabes, más allá de las diferencias fenoménicas, no hay sino una historia, y esa es la historia de pasar del ‘No’ al ‘Sí’. Toda lo vida es un ‘No, gracias; no, gracias; no, gracias’, hasta que finalmente es un ‘Sí, me rindo. Sí, acepto. Sí, lo abrazo’. Ese es el viaje.

 

Gracias

Esta es probablemente una de las palabras más sencillas de todos los idiomas y también una de muchos efectos en nuestra vida diaria. El agradecimiento es el terreno donde la compasión echa sus raíces, pues dar las gracias es, en buena medida, dar el lugar que le corresponde a todo lo que recibimos cada día, tomándolo de donde viene y colocándolo en el lugar de nuestra vida que mejor le sienta.

 

Cuídate

No son muchos los idiomas actuales en los que se use este imperativo como fórmula de despedida. Pasa en el español de México y de algunos otros países latinoamericanos, también en el inglés de Estados Unidos. Pero más allá de la singularidad, esta partícula verbal es sumamente elocuente, pues es como una síntesis de la importancia que ciertas personas tienen en nuestra vida, una especie de deseo que algo tiene de conjuro mágico para invocar la protección y el cuidado para aquellos a quienes más queremos.

 

¿Me escuchas?

Esta pregunta puede sonar un tanto trivial, e incluso puede ser que en nuestra vida la usemos a cada tanto, por ejemplo, cuando hablamos por teléfono y por un momento creemos que la otra persona al otro lado nos ha perdido, o nosotros mismos caemos en un silencio perturbador. Su significado, sin embargo, es profundo, pues, paradójicamente, escuchar es una de las habilidades menos comunes de nuestro tiempo, tan caracterizado por las comunicaciones. Escuchar a una persona es alcanzar a distinguir el lugar desde el cual nos está hablando, su posición como amigo, padre, pareja, compañero de trabajo, vecino, etc.; la historia que lo llevó al momento en que coincidimos con ella, sus posibilidades y limitaciones. Cuando escuchamos de verdad salimos del encierro de nuestro Yo para compartir un instante con el Otro.

 

¿Qué te parece? Para aprovechar todas las posibilidades expresivas del lenguaje te invitamos a descubrir el regalo que UNEFON tiene para ti: hasta el doble de tiempo aire durante todo 1 año. Conoce más en este enlace.

7 rasgos de que estás inmerso en una relación de pareja abusiva

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/28/2016

Las relaciones sentimentales con atisbos patológicos son más comunes de lo que imaginamos; es más, podríamos estar coprotagonizando una

El mundo es una selva. Tal vez por eso, entre otras razones, tendemos a buscar hacer equipo con otra persona y establecemos una relación de pareja. Esa otra persona representa un punto de calma, de confianza, de apoyo y equilibrio; retrata de un oasis, imperfecto pero precioso, en medio de la incertidumbre y el oleaje propio de la vida. 

Por diferente motivos, con relativa frecuencia las relaciones de pareja terminan teniendo poco que ver con la descripción anterior. En cambio, actúan como invernaderos donde germinan los miedos, traumas y complejos de los involucrados y entonces el potencial oasis se transforma en un microinfierno, germinando dinámicas harto destructivas para una o ambas partes. Pero aun cuando esto ocurre muchas veces los involucrados no logran percibirlo y simplemente se mantienen ahí, lastimándose y deshonrando el que podría ser el sentido original de que dos personas construyan una pareja. 

Más allá de lo lamentable que lo anterior pueda ser, es importante recalcar que en algunos de estos contextos se llega a violaciones más graves de los derechos, la humanidad o incluso la integridad de los involucrados. Muchas veces la mujer termina siendo la víctima en esta dinámica, sobre todo en entornos culturales asociados al machismo; sin embargo también debemos aclarar que también existen casos, y múltiples, en los que el hombre acaba siendo el victimado.

La importancia de detectar estas dinámicas y de idealmente romperlas es que así no sólo se evitan malos ratos, también se neutralizarán amenazas que pueden dañar, y mucho, la salud emocional, e incluso física, de los involucrados –y esto lo enfatizamos a propósito de las urgentes campañas que recién se han desatado alrededor del mundo y exigen un alto inmediato a la violencia contra la mujer. Así que si identificas tu relación de pareja con alguno de estos rasgos, es buen momento de revisar y tal vez replantear esa relación.

De acuerdo con Lundy Bancroft, especialista en el tema y probablemente best seller, los siguientes son aspectos que caracterizan una relación abusiva:

1. Aislamiento social: cuando una de las partes procura u obliga al aislamiento de la otra (esto puede darse en muchos niveles, ninguno de ellos benéfico). 

2. Violar el derecho a la privacidad: monitorear vía software o prácticas forzosas a la otra persona (por ejemplo, exigir contraseñas de sus cuentas de correo o redes sociales o, peor aún, implantar dispositivos de GPS).

3. Destruir la propiedad del otro (objetos, cartas, recuerdos, etcétera).

4. Celos excesivos e inseguridades que responden a querer controlar desmedidamente a la pareja.  

5. Amenazas de violencia física o violencia autoinfligida.

6. Violencia sexual.

7. Humillación: degradar a la pareja frente a otros.