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El color del erotismo: Jan Saudek (FOTOS)

Arte

Por: Kin Navarro - 12/28/2016

Breve pero sustanciosa muestra del trabajo del excelente artista checo

El fotógrafo checo Jan Saudek pasó parte de su infancia recluido junto a su hermano en un campo de concentración nazi. Al salir le fue regalada una cámara, con la que comenzaría una extraordinaria carrera fotográfica.

Desde el comienzo su estilo resultaría polémico e innovador: su técnica de fotografías pintadas a mano, la peculiar paleta de colores que suele utilizar y un marcado contraste hacen de su obra una icónica exploración.

Durante décadas trabajó bajo el gobierno socialista en una imprenta, utilizando la fotografía como medio de expresión y escape. Largamente perseguido por sus extrañas fijaciones, Saudek se vio forzado a trabajar clandestinamente en un sótano para lograr sus fotografías. En 1984 sus archivos de negativos serían confiscados por la policía sólo para serle devueltos poco después junto al premio Artis Bohemiae Amicis, distinción que se hace a los grandes contribuyentes a la cultura checa como Milan Kundera.

Aunque sus temáticas son variadas, una de las líneas que ha cruzado toda su obra ha sido el erotismo: la exploración multisensorial, conceptual del cuerpo humano y su impulso sensual. En sus fotos se dan cita toda clase de cuerpos y prácticas. Las líneas entre edad y género son borradas. Las posturas, mostradas sin pudor, dan cuenta de la mística corporal que se forma a partir de la autoexploración y el diálogo entre modelos y cámara.

A lo largo de más de 5 décadas este gran fotógrafo, reconocido dentro y fuera de su país, ha alcanzado la genialidad plástica realizando alegorías sobre la soledad, los sueños, la justicia y el poder.

Aquí te presentamos una breve selección de algunos de sus trabajos, a modo de invitación para continuar explorando su obra:

A little golden cloud spent the nigth on the bossom of a giant cliff, 1985.

 

Pavla posses for the first and the last time, 1978.

 

Parabellum 9mm, 1983.

 

Dancers, 1984.

 

End of the story, 1976.

 

Oh, those fabulous F. Sisters, 1983.

 

Brothers, 1986.

 

A white blonde woman, 1985.

 

Nigthmare, 1983.

 

Strange love, 2000.

 

It touches my very soul, 1985.

 

Heavy Metal, 1982.

 

Pornographer, 1991.

 

Elne Tanzerine, 2003.

 

The holy matrimony, 1987.

 

The knife, 1987.

 

Victory on the sea, 1993.

 

The Saint, 1992.

 

The Lovers, 1987.

 

Ida with some hands, 1988.

 

The Kitsch, 1985.

Si crees que drogarte puede hacerte más creativo, debes leer estas palabras del pintor Juan Soriano

Arte

Por: Pijamasurf - 12/28/2016

"De joven yo era muy tremendo, me embriagaba en cualquier fiesta, cantina o cabaret. Pero un día tuve conciencia de que si quiero ser pintor no puedo emborracharme ni padecer crudas"

A menudo se crean ideas románticas y bohemias de los artistas y se piensa que parte de su poder creativo viene de su experimentación con sustancias como el alcohol u otras drogas psicoactivas. Lo cierto es que la mayoría de las veces los artistas logran producir una obra a pesar de sus vicios y no gracias a ellos, aunque pueda haber excepciones en las que una sustancia psicoactiva forma una alianza fructífera con alguna persona (pero, lo que es seguro, es que ello no dura mucho). La realidad es que los artistas son casi siempre mejores cuando están sanos y sobrios.

En este sentido vale la pena escuchar las palabras de Juan Soriano, quien no sólo fue uno de los pintores más importantes de México en el siglo XX sino que fue amigo de los grandes artistas e intelectuales de su época, incluyendo a Paz, Rulfo y Arreola.

En una entrevista publicada en La Jornada, Soriano advierte: "Pero para ser lo que uno quiere (periodista, pintor, cantante...) se necesita una dedicación tremenda. Podemos tener un golpe de suerte, pero eso no dura". Y hace énfasis en el trabajo y en el cultivo de la mente. Para crear hay que leer y poner en práctica el conocimiento con pasión, no drogarse o irse de fiesta, sugiere Soriano.

De joven yo era muy tremendo, me embriagaba en cualquier fiesta, cantina o cabaret. Pero un día tuve conciencia de que si quiero ser pintor no puedo emborracharme ni padecer crudas. Me ponía muy tembloroso y angustiado por las tonterías que hacía de borracho la noche anterior. Entonces dejé de tomar. Aproveché el tiempo para leer muchos libros. Si no entendía algo, iba con un amigo más enterado que yo y le preguntaba sobre mis dudas. Como sólo cursé la escuela primaria, tuve que saber todo a través de los libros que me prestaban mis amigos. Me gustaba el tiempo para aprender, porque ignoraba infinidad de cosas: la historia de México, de Europa, de la pintura y el arte... Hay la necesidad en el hombre de escribir novelas, pintar cuadros de forma libre o imperativa. No todo es fiesta. Hay que dedicarse al oficio por completo. Si uno tira el tiempo a la borda, no lo recupera jamás. Si uno pasa toda su vida con el alcohol, el hachís, la coca y haciendo el sexo obsesivamente, pues está fregado. Es muy difícil amanecer crudo, porque te metes en un desastre físico, horrendo. Tuve la suerte de no seguir por este camino fácil. El arte fue mi salvamento. Me gustaba tanto levantarme cada mañana para pintar y estudiar, con la obsesión de querer dominar algún elemento del oficio; ir a ver cómo trabajaban los otros pintores, cómo manejaban sabiamente la materia. El que no sabe historia del arte se limita; ve una pintura sin conocer su significado; sólo alcanza a decir ¡qué bonito! o ¡qué feo! Un cuadro tiene que descifrarse. Mientras más signos e imágenes veamos, más cosas encontraremos. El artista realiza un orden de los elementos bien justificados sobre el lienzo; hay que leer ese orden siguiendo los objetos simbólicos que lo conforman.