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¿Antievolución? Así es como la monogamia cambió la fisiología del pene

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/14/2016

El órgano sexual masculino alguna vez tuvo hueso y, al parecer, siglos de monogamia hicieron que éste desapareciera

Entre las muchas curiosidades fisiológicas de las que el cuerpo humano presume se incluye la ausencia de hueso en el órgano sexual masculino. Sin embargo, no siempre fue así. Los penes de primates, incluidos gorilas, chimpancés y humanos tempranos, todos tienen hueso, y un grupo de investigadores recién lanzó una teoría para explicar su desaparición.

La antropóloga del University College de Londres, Matilda Brindle, advierte que es casi imposible determinar el momento exacto de la historia en la que los seres humanos perdieron este hueso, pero existe una correspondencia entre una cierta conducta sexual y la ausencia del mismo: la monogamia. 

Cuando una especie practica la poligamia, es decir múltiples machos copulando con múltiples hembras, la necesidad de sostener erecciones largas y duraderas cópulas es mucho mayor. A partir del momento en que el ser humano comenzó su proceso de monogamización, con el tiempo este báculo (como se designa al hueso que tienen en el pene varios mamíferos) habría desaparecido –y eventualmente, la industria del Viagra florecería.

Para reforzar la hipótesis anterior tenemos el caso de algunas especies de monos que tampoco tienen báculo, y curiosamente se trata de especies, por ejemplo los tarseos (Tarsidiae), que muestran inclinaciones por la monogamia o en su caso la poligenia (un macho copula con múltiples hembras pero no viceversa). De hecho estos monos son famosos por el romanticismo de sus relaciones de pareja, lo cual nos lleva a reflexionar sobre la sorpresiva relación entre romance y evolución y a imaginar otras posibles incidencias de un agente en el otro.   

Un vistazo a la obra del alquimista Thomas Vaughan y a la visión alquímica de la muerte, o la unión consciente a la luz eterna

Thomas Vaughan fue uno de los más importantes alquimistas británicos de toda la historia. Hermano gemelo del reconocido poeta místico Henry Vaughan, la obra de Thomas, quien escribió también bajo el nombre de Eugenius Philalethes, es admirada por su claridad y su extenso conocimiento de la filosofía natural de su tiempo. Su trabajo puede considerarse continuación de Tritemo, Paracelso y Agrippa, entre otros alquimistas. En su importante Antroposophia Theomagica, Vaughan da una visión de lo que es la muerte desde la perspectiva alquímica:

La muerte es un 'receso de la vida hacia el ocultamiento' --no un aniquilamiento de alguna partícula en específico sino una retirada de las naturalezas ocultas hacia el mismo estado en el que estaban antes de manifestarse. En este receso los diferentes ingredientes del hombre regresan a aquellos diferentes elementos de los cuales provienen antes de acceder a un compuesto. Puesto que pensar que Dios crea la menor cosa ex nihilo en el trabajo de generación es pura fantasía metafísica. Así las partes terrestres --como sabemos por experiencia-- regresan a la tierra, las celestiales a un limbo celestial superior, y el espíritu a Dios, quien lo dio. No debe sorprenderles que afirme que el espíritu del Dios viviente está en el hombre, cuando Dios mismo lo reconoce como suyo.

Vaughan luego agrega, escribiendo bajo su pseudónimo de Eugenius Philalethes, "amante de las piedras", que "aquellos que han bebido el agua de los filósofos" no temen a la muerte porque reconocen "que lo que sea que exista en la naturaleza es digno de ser abrazado". El conocimiento de la realidad espiritual los libera del temor que surge sólo de la ignorancia. Esto los coloca en un selecto grupo en el que se encuentran Enoch, Elías, Esdras, Zoroastro, San Pablo y otros que caminan "en la luz supernatural". "Para unirse a nuestra asamblea es necesario que percibas esta Luz", advierte.

Thomas Vaughan practicaba alquimia con su esposa Rebecca, quien murió de una misteriosa enfermedad antes de que lograra un importante avance en su práctica. Esto es inusual  y, entre otras cosas, es una de las razones por las cuales Peter Levenda considera que existen notables paralelos entre el trabajo alquímico de Vaughan y el tantra. En esto Levenda sigue la insinuación que hace el poeta Kenneth Rexroth en su introducción a las obras de Thomas Vaughan, donde sugiere que Vaughan es uno de los únicos alquimistas que realmente reveló el secreto (el cual tiene que ver con "experimentos del sistema nervioso autónomo"), y en donde se especula que Vaughan y su esposa pudieron haber realizado prácticas sexuales y/o yóguicas, las cuales los acabaron llevando a la muerte. 

Vaughan, como los practicantes de los vehículos tántricos budistas y del dzogchén, buscaba hacer un cuerpo de luz, unirse a la divinidad en vida y en conciencia. Y en esto existen diversos paralelos entre las prácticas soteriológicas budistas (en las que el practicante une su mente con la luz) y el llamado cuerpo de la resurrección del cristianismo, paralelos que ha notado el padre Francisco V. Tiso en su libro Rainbow Body and Resurrection. La alquimia existió en Oriente y en Occidente; y, si bien en Oriente existió y existe de alguna manera todavía una alquimia material que prepara medicinas y transforma metales, el tantra es ciertamente una forma de alquimia y de alguna manera la alquimia hermética-cristiana es también una forma de tantra. Vaughan tal vez sea una de las pistas que revelan que los alquimistas de la tradición occidental también trabajaban con la energía luminosa para transformar su mente-cuerpo y unirse con la divinidad de manera consciente.

He escrito sólo lo que la deidad ha verificado ante mis ojos en particular y que puede justificarse ante el mundo en general. He conocido su luz secreta: su lámpara es mi instructor. 

(Thomas Vaughan)

 

Twitter del autor: @alepholo