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Miles de personas atendieron a su propio funeral en Facebook

Miles de personas se despertaron este viernes para descubrir que habían muerto. En una novela, el escritor Don DeLillo hace que una monja mencioné irónicamente que "cuando te mueres te conviertes en tu página web"; esta es la extraña realidad de la soteriología en nuestra época. Algo así experimentaron miles y quizás cientos de miles de personas el viernes pasado, cuando Facebook colocó un aviso en la página de gran número de sus usuarios diciendo "esperamos que las personas que aman a (insertar nombre aquí) encuentren solaz en las cosas que sus amigos comparten para celebrar su vida". La extraña sensación de atender a tu propio funeral.

Muchas personas bromearon sobre esto y algunas menos se mostraron indignadas, al no tolerar el humor negro de su propia muerte. Pero no se trataba de una broma de "April fools' day" o del Día de los Inocentes, sino de un error de programación. De hecho, el error incluso mató a Mark Zuckerberg.

Facebook pronto respondió que había sido un error con su servicio de recuerdo de las personas que han fallecido, el cual al parecer está siendo probado para activarse de manera automática o alguna función parecida. El "glitch" fue arreglado, no sin antes causar un poco de conmoción. O quizás era un universo paralelo en el que cientos de miles se suicidaron por el triunfo de Trump.

La historia del viajero y amante de la tecnología que compartió esta valiosa información con todos los usuarios

Podría sonar a un típico anuncio engañoso de Internet, pero esto es posible. Desde hace algunos años el ingeniero en sistemas Anil Polat ha viajado alrededor del mundo visitando lugares como Moldova, Yemen, Estados Unidos o Islandia. Sus constantes travesías por aeropuertos internacionales y su relación cercana con la tecnología lo inspiraron para comenzar a recolectar algunas de las claves de las redes inalámbricas, tan útiles para todos, en especial para quienes trabajan a distancia como él mismo.

Ante la incertidumbre que provoca llegar a un lugar completamente nuevo, con reglas o pautas diferentes y barreras lingüísticas que dificultan la comunicación, tener acceso a internet puede ser crucial. ¿Cómo saber si el lugar al que llegaremos tiene o no una red abierta o exclusiva para las zonas VIP? Esta dificultad inspiró a Polat para desarrollar una base de datos en la que comenzó a reunir poco a poco algunas de las contraseñas de los aeropuertos principales del mundo.

 

Y aunque ha viajado a más de 70 países los recursos de un solo viajero siempre llegarán a su límite, por lo que pidió a sus lectores, otros viajeros y usuarios de aeropuertos, que le hicieran llegar nombres y claves de acceso de los aeropuertos que visitaran. Rápidamente la información se multiplicó. Anil continuó su camino y realizó una capa en Google Maps desde la que se puede ver la ubicación de cada aeropuerto y con un simple clic se accede al nombre y clave de su Wi-Fi.

Fue tal el éxito y la atención que captó que decidió desarrollar una simple pero poderosa aplicación para tener a la mano las contraseñas de Wi-Fi de los aeropuertos de todo el mundo.