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Este es el pesadillesco futuro de guerras urbanas que imagina el Pentágono (VIDEO)

Política

Por: Pijamasurf - 11/08/2016

Un video filtrado del Pentágono muestra un futuro distópico en megaciudades que serán incubadoras de una resistencia en medio de la pobreza y el desastre climático

Un video filtrado por el sitio The Intercept revela la visión distópica de las grandes ciudades que tiene el ejército de Estados Unidos. El video es parte de la "operación especial para el combate del terrorismo" y anticipa las condiciones del combate armado y el terrorismo en el 2030, cuando más del 60% de la población viva en ciudades, creándose grandes comarcas urbanas con zonas marginales fuera de la ley. Algo que parece salido de una novela de ciencia ficción de William Gibson.

El Pentágono sostiene que el cambio climático y la desigualdad podrían crear nuevos grupos de insurgencias en un mundo dividido en el que aquellos menos afortunados podrían crear laberintos subterráneos o utilizar redes y fuentes de poder autónomas (DIY) para crear sistemas alternativos de gobierno y economías descentralizadas que amenacen al poder establecido. Una mezcla de alta tecnología con pobreza y estructuras sociales disfuncionales que podrían tener una influencia subversiva.

El reporte anticipa que el Ejército no está preparado para las condiciones emergentes de los conflictos en megaciudades en los que se exacerbará la diferencia entre clases y credos en un entorno enormemente complejo que será una incubadora de nuevos adversarios. Se trata sólo de un ejercicio de previsión, pero el panorama es desconcertante y hasta apocalíptico. Grandes masas urbanas asoladas por cataclismos naturales, una élite que controla tecnología que llega al borde de lo superhumano y una resistencia que se gesta en los arrabales y en las zonas liminales. Es una película de ciencia ficción --Blade Runner se encuentra con The Hunger Games, según el sitio Ars Technica-- que ya hemos visto antes y que tal vez se convierta en realidad.

La academia sueca quiso estar a tono con los tiempos, pero quizás pudo haberse evitado problemas seleccionando a un autor que necesitara reconocimiento

El premio Nobel de literatura a Bob Dylan es, a mi juicio, redundante. No es que no se lo merezca: es a todas luces uno de los más grandes poetas que dio el siglo XX, y a quien lo dude le recomiendo la lectura de Dylan’s Visions Of Sin, el magnífico análisis del académico Christopher Ricks, una autoridad en materia de poesía. Decir que de esta forma la academia sueca se abre a los letristas de música popular es pecar de ingenuidad. El premio se lo otorgan en tanto a poeta, a una obra de una calidad que difícilmente tendría comparación con las letras de algún otro compositor.

La cuestión es que Dylan no necesita más publicidad. Los dos grandes atributos del premio son el reconocimiento mundial y una bolsa de casi un millón de euros. Dylan ya es mundialmente conocido como el complejo artista que es, incluida su vertiente poética, y el dinero nunca le ha hecho falta. El Nobel adquiere importancia sobre todo cuando descubre autores que antes de ganarse el premio eran conocidos localmente, enriqueciendo así el mundo de las letras de manera global. 

También está el otro lado de la moneda: es la academia sueca la que podría necesitar un Dylan —según palabras de Rafael Toriz— para vestirse de progresista, para estar a tono con los tiempos. Es una opinión interesante.

Yo lo que lamento es que hubo alguien a quien ya no tuvimos oportunidad de leer porque este año el reconocimiento más prestigioso del mundo llegó a las manos de un icono de nuestro tiempo. Hay muchos autores aún por descubrir a quienes el premio les cambiaría la vida.

Dicho esto, no queda más que aplaudir, pues el premio está dado: Dylan es un poeta inmenso y un prosista de primer orden: un Homero contemporáneo. Ahora auguro que el 10 de diciembre dará un discurso digno de semejante reconocimiento, como dicta la tradición.

 

Juan Patricio Riveroll

Twitter del autor: @jpriveroll