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Surfea tu destino con este enigmático tarot de la new wave (FOTOS)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/23/2016

Muchos afirman que el tarot es una especie de libro sagrado que vislumbra a ciencia cierta la suerte que uno trae según su carga energética. Pero cuando hablamos de este sistema de adivinación, basado en las figuras musicales más misteriosas y seductoras de la década de los 80, entonces se viste con un halo de éxtasis aún más oscuro la aureola de nuestras profecías.

Gracias a la artista Amanda Lee Stilwell hoy podemos adquirir una baraja de tarot inspirada en el new wave y el post-punk de los 80. Su colección comenzó con una serie de collages digitales que posteriormente imprimió en formato de naipe, atribuyendo a cada personaje la filosofía de un arcano. La baraja también incluye una guía con detalles sobre cada músico impreso en cada tarjeta y la relación con su símbolo.

Su increíble New Wave Tarot está conformado por nada menos que Morrissey, The Smiths, The Cure, Siouxsie Sioux, Joy Division, Clan of Xymox, Love & Rockets, INXS, Jesus and Mary Chain, Berlín, Depeche Mode, Echo And The Bunnymen, David Bowie, Bauhaus, New Order, OMD, Blondie, Pet Shop Boys y poco más:

 

 
 
Podemos concebir el clima como una manifestación del "anima mundi"

Las asociaciones entre el aire y el alma o el espíritu son vastas y ocurren en casi todas las culturas (términos como chi, prana, pneuma, nephesh y nuestra misma palabra respiración lo ilustran).  En su libro Climate, Soul of the Earth, Dennis Klocek escribe:

Trazando la etimología de la palabra atmósfera, uno ve cómo, para los griegos, existía una comunidad entre los conceptos de viento, aliento, alma, aire, vapor y principio vital y los conceptos de espíritu o animación. Más tarde, en la Edad Media, el alma fue conocida como el "aire del cuerpo" y considerada como el asiento de la conciencia de aquel que la poseía. Asimismo, el aire o atmósfera fue considerado el alma de la Tierra, el centro vital de los influjos y movimientos que surgen cuando los otros cuerpos celestes interactúan con la Tierra. La historia nos dice que Pitágoras fue el primero en "escuchar" e interpretar la relación geométrica de las interacciones planetarias como una música celestial. Subsecuentemente, filósofos medievales creyeron que estas influencias, causadas por movimientos de otros planetas, que se registraban en el alma de la Tierra, eran manifestaciones de lo que había sido llamado "la música de las esferas". Hoy llamamos a estos impulsos armónicos "patrones climáticos".

Klocek dice que el clima puede considerarse musical porque "es un fenómeno matemático rítmico" y puede ser o "armónico o disonante". Kepler incluso teorizó que las perturbaciones armónicas en el cuerpo pneumático de la Tierra se manifestaban como eventos meterológicos (pocos saben que Kepler incluso escribió música para estas mociones). El clima entendido incluso como una emoción planetaria. 

La idea de Klocek de concebir al clima como ocurriendo en el alma de la Tierra o en su cuerpo sutil toma de la visión analógica o macro-microcósmica del mundo. Para medicinas como la china, la tibetana o la india, los vientos que corren por el cuerpo significan la energía y su correcto flujo determina la salud. Así la atmósfera está correlacionada con la energía y la salud de la Tierra como un organismo complejo que nos abarca a todos. Este sistema no es un sistema cerrado, sino que está abierto al cosmos y también a la actividad humana, animal y vegetal, a la operación de las células, por así decirlo, del  vasto cuerpo del planeta. Así, entonces, el cambio climático, el calentamiento global y la destrucción de la biósfera pueden entenderse como perturbaciones de la armonía natural del alma de la Tierra. En cierta forma son generadas por nosotros mismos, por nuestra falta de armonía. A su vez, en un circuito de retroalimentación, los sucesos climáticos y los llamados desastres naturales son generados por "el alma de la Tierra" como ajustes y reacciones inmunológicas. El psicólogo James Hillman escribió: "el alma enferma hasta que no obtiene lo que quiere". Esta visión "psicoclimática" nos sugiere que lo que estamos viviendo es la enfermedad del alma de la Tierra, una crisis que pese a ser caótica tiene un sentido y propósito, que es en realidad una especie de mensaje urgente o, términos jungianos, "un símbolo de transformación".

Twitter del autor: @alepholo