*

X
Sobre cómo tres ramas distintas del conocimiento explican nuestra relación con el mundo a través de la conciencia y la interpretación

“Si quieres entender el Universo piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.”

-Nicola Tesla 

“Si usas tu mente para estudiar la realidad, no entenderás ni tu mente ni la realidad. Si estudias la realidad sin la necesidad de utilizar tu mente, comprenderás ambos.”

-Bodhidharma 

“El objetivo de los brujos abstractos es romper la fijeza de la interpretación social para ver la energía directamente. Al guerrero no le basta con saber que el universo es energía, tiene que averiguarlo por sí mismo.”

-Carlos Castaneda 

Los adelantos científicos contemporáneos en áreas como la neurología, y la física cuántica permiten corroborar descripciones metafísicas sobre la naturaleza elemental del universo, elaboradas por santos e iluminados desde hace siglos, tales como las recogidas en el Tao Te Ching, el Dhammapada, los Yoga-Sutra, el Bagavadguita y el Corpus Hermeticum, por citar algunos de los más conocidos. 

Sin embargo, descripciones altamente sensibles e inteligentes (y por momentos completamente ambiguas e irracionales) se exponen en un camino elegante y por demás exigente, dada su peculiar condición de feroz autoadiestramiento y plagado de planteamientos paradójicos, popularmente conocido como "el camino del guerrero", aunque para diferenciarlo de otros senderos así llamados "del guerrero espiritual" y de otras tradiciones de chamanismo ritual y brujería pagana, un nombre más suspicaz y atinado a las prácticas y ejercicios de esta tradición es, como también se le conoce, "brujería abstracta". 

Actualmente la ciencia moderna nos brinda complejos modelos y teorías sofisticadas para la comprensión de la realidad de nuestro universo, siendo muy interesante notar que sus conjeturas llegan a las mismas conclusiones que la brujería abstracta proporciona en sus descripciones del mundo perceptual; no obstante, la principal diferencia radica en que mientras la ciencia del siglo XXI depende enteramente de modelos fisicomatemáticos y de instrumentos de medición cada vez más sofisticados, la brujería abstracta nos propone comprobar sus explicaciones ontológicas con la experiencia directa, es decir sin ningún tipo de intermediario como puede ser un telescopio, por citar algún ejemplo, o cualquier otro subterfugio, y de esta manera obtener una experiencia íntima y de primera mano de los modelos que pretenden explicar la realidad fundamental.  

Con las aportaciones realizadas en el siglo pasado por científicos brillantes como Schrödinger, Heisenberg y David Bohm se puso de manifiesto que la naturaleza intrínseca de la materia es enteramente dinámica y que fluye en un rÍo de transformaciones y movimientos que navegan una multilocalidad no lineal, estas interacciones no son más que una incesante fluctuación de energía que crea patrones donde la línea del caos y el orden se torna difusa, muy parecido a un mar de oscilaciones que bailan al ritmo de una danza cósmica, una gigantesca piscina de energía de filamentos vibratorios, donde el perceptor determina la ubicación espacio-temporal y la naturaleza de los fenómenos por el simple hecho de observar. 

Correlativamente, los brujos abstractos describen el mundo en que vivimos como "un conglomerado de unidades de interpretación”. Algunos de estos “hombres de conocimiento” a través de un conjunto de técnicas diseñadas para alterar la percepción cotidiana, aprendieron a “ver”, es decir, a percibir el mundo, no como una interpretación, sino como un flujo ininterrumpido de energía. 

Por otro lado, la neurofisiología nos dicta que la realidad es una estructura artificial creada por el intercambio de iones de calcio de millones de sinapsis neuronales que interactúan creando patrones energéticos de suficiente complejidad para poder aparecer como objetos reconocibles en la conciencia, el cerebro actúa como una especie de estructura holográfica que convierte la cascada de frecuencias que recibimos a través de los sentidos en cosas como árboles o galaxias que no existen de modo objetivo. “Se trata de hologramas creados en el interior de nuestras mentes, mientras que lo que denominamos "mundo exterior" no sería más que un océano fluyente y caleidoscópico de energía y vibración”, nos dice el neurólogo Karl H. Pribram, mientras que los vanguardistas Penrose y Hameroff van aún más allá proponiendo que la red de microtúbulos de las neuronas y sus axones funcionan como un computador cuántico responsable de nuestra conciencia. 

Persinger y Lafreniere, dos hombres de ciencia objetiva y metodista, escribieron en su libro Espacio-tiempo y eventos inusuales

Nosotros, como especie, existimos en un mundo en el que existe una gran cantidad de valores numéricos. Sobre estas matrices de puntos, nosotros superpusimos una estructura y así el mundo tiene sentido para nosotros. El patrón de la estructura se origina dentro de nuestras propiedades biológicas y sociológicas. 

La descripción que nos facilitan sobre la cimentación de nuestra percepción usando tecnicismos es extremadamente similar a la que nos suministra la brujería abstracta, a pesar del tipo de lenguaje contrastantemente diferente, por un lado, tenemos una exposición pragmática y objetiva, y por el otro, una explicación con términos que pudieran parecer ambiguos y abstractos, y sin embargo ambos caminos llegan a las mismas conclusiones. 

La brujería abstracta llama “el águila” al poder que gobierna el destino de todos los seres vivientes, y que es un flujo de emanaciones continuamente nuevo y desconcertante, pero no somos conscientes de ello porque vivimos a tres pasos de distancia del mundo real:

• La sensibilidad innata 
• La interpretación biológica 
• El consenso social 

Esos pasos no son simultáneos, pero su velocidad es superior a lo que podemos determinar conscientemente; por eso damos por hecho el mundo que percibimos. Como ejemplo, en este momento atestiguamos un conjunto de “emanaciones del águila”; automáticamente lo transformamos en algo sensorial, con características como luminosidad, sonido, movimiento, etcétera. Entonces interviene la memoria, la cual nos obliga a darle significado, y lo reconocemos, por ejemplo, como otra persona. Por último, nuestro “inventario social” lo clasifica al compararlo con aquellos a quienes conocemos; esa clasificación nos permite identificarlo. A estas alturas, estamos a una buena distancia del hecho real, que es indescriptible, porque es único. Lo mismo ocurre con todo cuanto vemos. Nuestro “darnos cuenta” es el resultado de un largo proceso de depuraciones o “desnates”, como lo llamo don Juan Matus. Lo desnatamos todo, modificamos de tal manera el mundo que nos rodea, que queda muy poco del original. 

Es en este preciso punto donde los aportes de la claridad mental de Siddhartha Gautama, el Buda, sobre la naturaleza fundamental de la percepción humana nos son de gran ayuda por su valiosa aportación al intento de experimentar la construcción de la realidad de manera directa. 

El budismo profundiza metódicamente en el proceso que la brujería abstracta llama desnate, conociéndolo con el término de “skandhas” o "los cinco agregados”. Los cinco agregados se conforman por rupa y nama, a su vez nama está constituido de vedana, sañña, sankhara, y viññana, que se explican brevemente a continuación.

Rūpa: Formas materiales o corporales 
Es la parte material del ser humano, es decir, el cuerpo, pero no solo el cuerpo en sí, sino además la propia imagen que la persona se hace de éste, incluyendo los cinco órganos sensoriales y el sistema nervioso. La forma se refiere a los procesos físicos que sostienen el ciclo vital de un ser humano, los otros cuatro agregados son los procesos mentales (nama). Toda forma se constituye de cuatro naturalezas esenciales: tierra, agua, fuego, aire y las formas que derivan de ellos.

Vedana: Sensaciones y sentimientos 
La parte que genera una sensación corporal agradable o desagradable o neutra de acuerdo al resultado de la evaluación de tipo afectivo, no conceptual del hecho de acuerdo los datos (o información pura) que se reciben a través de los cinco sentidos y de la mente. Vedana se refiere a la actividad de evaluar cualquier contacto que pueda darse entre las bases de los sentidos y sus objetos materiales, así como entre la conciencia y los objetos mentales, discrimina entre contactos agradables, desagradables y contactos que no pasan el umbral necesario para producir una reacción del individuo.

Sañña: Percepción y memoria 
La parte evaluadora que juzga el hecho ocurrido, clasificándolo y juzgándolo como positivo o negativo, a partir del registro de los estímulos sensoriales puros que la persona convierte en objetos reconocibles y distinguibles, dado que la percepción recuerda sus características debido a los anteriores contactos; los pensamientos e ideas también se procesan como objetos, pues mediante la percepción el objeto percibido cargado con la evaluación afectiva se conceptualiza y pasa a ser un objeto mental.

Sankhara: Estados mentales 
Es la reacción a lo percibido. La parte que reacciona con aversión o apego en función de la sensación, es la representación de la experiencia subjetiva del objeto percibido. Los sankharas son los “impulsos de la voluntad”. Los objetos o formaciones mentales son el resultado de unir varios sentimientos y percepciones. Las formaciones mentales son una especie de patrones energéticos que se forman, toman la mente durante un tiempo y desaparecen, condicionando la experiencia.

Viññana: Conciencia 
La parte receptora de la mente que se limita a registrar la ocurrencia de las cosas. Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. La conciencia contiene a todos los otros agregados y es la base de su existencia. La conciencia es, al mismo tiempo, colectiva e individual, donde la colectiva está hecha de la individual y la individual lo está de la colectiva. La conciencia desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial ya sea que exista un aferramiento a lo percibido como deseable, o un rechazo contra lo no deseable e indiferencia a lo neutro. 

El Buda Sakyamuni logró observar que las cuatro funciones mentales son todavía más breves que las efímeras kalapas que componen la realidad material, de esta manera nunca tenemos conciencia de lo que ocurre cada vez que los sentidos corporales entran en contacto con alguna cosa.

Para ejemplificar los conceptos anteriores considere los siguientes casos: 

  1. Si escuchamos las palabras: “¡Eres un tonto!”, la conciencia (viññana) atestigua el suceso, la percepción (sañña) clasifica las palabras como algo negativo y experimentamos una sensación corporal desagradable (vedana) que nos hace reaccionar produciendo aversión (sankhara) contra lo que estamos escuchando, pues rechazamos aquello que nos desagrada. Se da lo contrario si escuchamos un halago que evaluemos como algo positivo, experimentamos una sensación corporal agradable y generamos un sankhara de agrado deseando más de eso que nos ha producido placer. 
  2.  Al examinar cualquier fenómeno y analizarlo, lo primero que advertimos es su nombre y su forma (nama y rupa). Al percibir una rosa decimos: «He aquí una rosa». Existe una sensación óptica (vedana) del rojo, una sensación olfativa de la fragancia, etc. Incluso su peso y su volumen son metamorfosis de los sentidos; y la frase entera se transforma en: «He aquí un agradable conjunto de sensaciones que agrupamos bajo el nombre de rosa». Esta obra de arte de los sentidos no se halla sino en los objetos percibidos: el placer o el dolor se desvanecen, y las sensaciones se perciben fría y claramente sin que se vea afectada la mente. Esto es percepción (sañña). La percepción misma depende de la naturaleza del observador, y de su propensión (sankhara) a percibir. Viññana es el contenedor donde las fuerzas de la creación que han hecho a la rosa, al observador, sus inclinaciones, lo que ambos son, y todo lo que ha sentado la relación entre uno y otro de algún modo se desvanece y ahora es la conciencia absoluta. 

De manera semejante con los cinco agregados, la mencionada tradición brujil, afirma que la solidez del cuerpo y el mundo son recuerdos; al igual que todo lo demás que sentimos de nuestro alrededor son recuerdos que acumulamos. Según esta tradición tenemos el recuerdo de la solidez del mundo al igual que el recuerdo de comunicarnos con palabras. 

Para don Juan Matus, suspender el diálogo interno (detener nuestras ideas de cómo es el mundo y cómo somos nosotros) es la clave de la "brujería" y nos recalca que

Desde que nacimos nos han dicho que el mundo es una serie de ideas y nosotros, a su vez, en este descomunal esfuerzo de nuestra razón, hemos desarrollado una idea de nosotros mismos, que la alimentamos a cada momento, gastando la mayor parte de nuestra energía. Los seres humanos "realmente" no somos materiales (sólidos), estamos constituidos por átomos y los átomos ¡son cargas energéticas! Así pues, hablando científicamente, los hombres y el mundo estamos constituidos por cargas energéticas. La primera "brujería" del hombre común es hacer, de ese mundo de cargas energéticas, un mundo de objetos sólidos y esto se consigue a través de un gran esfuerzo que realiza la razón por medio de un inmenso gasto de energía. A esta magna obra le llamamos ser razonable.

En la tradición budista theravāda, el sufrimiento aparece cuando el individuo se identifica o apega a un agregado; por lo tanto, el sufrimiento se extinguiría al deshacer los apegos a los agregados. La tradición budista mahayana agrega que la libertad espiritual se alcanza al penetrar profundamente en la naturaleza vacía de todos los agregados, puesto que al igual que todos los fenómenos puramente sensoriales y las imágenes que el recuerdo da a conocer a la mente, nama y rupa están sujetas a las tres formas de duḥkha (término que a alude a la insatisfacción, sufrimiento, e imperfección): dolor, cambio e inconsistencia. 

Don Juan Matus, siendo un “hombre de conocimiento”, nos habla sobre lo efímero del mundo y afirma que "para ser un hombre de conocimiento es necesario ser ligero y fluir”, al igual que el budismo concluye que lo anterior sólo es posible cuando las memorias han perdido su carga y poder y desaparecen las formas fijas legadas por identidades y condicionamientos. La percepción se libera y lo mismo ocurre con los filtros de la realidad. Ésta es vista tal cual es. 

Las principales corrientes filosóficas y científicas han tratado de resolver los problemas epistemológicos fundamentales con base en cogniciones y razonamientos lógicos, es ahí donde el budismo y la brujería abstracta convergen en que la única forma en que realmente se puede conocer algo es exprimiéndolo directamente, libre de discriminaciones mentales y filtros perceptuales, tal como expresa el maestro zen D. T. Suzuki refiriéndose al sutra Avatamsaka, uno de los principales textos del budismo mahayana: 

El significado del Avatamsaka y de su filosofía será incomprensible a menos que experimentemos ... un estado de completa disolución, donde no exista diferenciación entre la mente y el cuerpo, entre el sujeto y el objeto... Entonces miramos alrededor y vemos eso... que cada objeto está relacionado con todos los demás objetos... no sólo espacialmente, sino temporalmente... Experimentamos que no hay espacio sin tiempo, que no hay tiempo sin espacio; que se interpenetran.

Indudablemente existe la percepción y existe también la tendencia a justificar la percepción imaginando un substrato ontológico; es ahí donde el nagualismo tolteca dice: «Calla la mente, no cedas a la hipótesis y potencia la percepción». Tal como manifiestó el brujo yaqui don Juan Matus cuando dijo: "Lo que yo prefiero es “ver” (refiriéndose al acto de atestiguar el indescriptible flujo de energía sin preconcepciones, memorias e identificaciones) porque sólo viendo puede un hombre de conocimiento saber". 

Veamos que en el famoso “sutra del corazón”, Shariputra le pregunta a Avalokiteshvara:  
—"¿Cómo debe proceder un hijo noble, cuando desea adiestrarse en la práctica de la perfección profunda de la sabiduría?" 

Y el noble señor Avalokiteshvara, contestó al venerable Shariputra:  
—"Shariputra, cualquier hijo o hija noble que desee adiestrarse en la práctica de la perfección profunda de la sabiduría deberá hacerlo entendiendo que los cinco skandhas carecen de existencia por sí mismos. La forma sólo es vacío y el vacío es en verdad la forma. El vacío no es diferente de la forma, la forma no es diferente del vacío. Lo que es forma, es vacío, lo que es vacío, es forma." 

El sutra del corazón declara que los skandhas, que constituyen nuestra existencia mental y física, son vacíos en su naturaleza o esencia, pero también declara que esta vacuidad es igual a la forma (lo que denota plenitud), en decir, que esto es una vacuidad que al mismo tiempo no es diferente del tipo de realidad que normalmente atribuimos a los eventos; no es un vacío nihilista que socava nuestro mundo, sino un vacío positivo que lo define. 

Para concluir, a manera de reflexión se transcribe un fragmento de Carlos Castaneda sobre los postulados de la brujería abstracta: 

El ser humano pertenece al grupo de los primates. Su gran fortuna es que puede llegar a expresiones únicas de conciencia, por su capacidad de atención y análisis. Sin embargo, la percepción pura siempre se ve interferida por la forma en que interpretamos. Por lo tanto, nuestra realidad se amolda a la descripción. 

Como seres autónomos que somos, nuestra percepción también podría serlo. Pero no lo es, ya que, al ponernos de acuerdo con nuestros semejantes, todos percibimos lo mismo. Esa extraordinaria facultad, que comenzó con un consenso voluntario orientado a la supervivencia, ha terminado por atarnos a nuestras propias descripciones. 

La meta de los brujos abstractos es percibir todo lo que es humanamente posible. Ya que no podemos salir de nuestra condición biológica, ¡seamos monos sublimes!
 

Martin Heidegger conversa con un monje budista sobre tecnología y filosofía (VIDEO)

Filosofía

Por: Javier Raya - 10/27/2016

En 1963, Heidegger conversó para la televisión alemana con el monje y profesor tailandés Bhikku Maha Mani sobre la tensión entre filosofía y religión, así como del papel del pensamiento en los medios informativos

Martin Heidegger fue un filósofo alemán comúnmente estudiado dentro del existencialismo, aunque para él la filosofía se trataba de una laboriosa y rigurosa pregunta por el Ser. Su obra ha sido considerada una de las más importantes del siglo XX, y en su mayor parte está dedicada a la cuestión del ser, como es evidente en su trabajo más conocido, Ser y Tiempo, aunque abordó también cuestiones relativas a la crítica del sentido (la hermenéutica), la política, los mitos griegos y la poesía. Su influencia llegó incluso a Tailandia, donde el monje budista y profesor universitario Bhikku Maha Mani llegó a pensar que Heidegger era "el filósofo alemán". 

Maha Mani entrevistó Heidegger en 1963 para el canal SWR. Uno podría esperar consideraciones por parte de Heidegger con respecto a los problemas filosóficos comunes entre el existencialismo y el budismo u otras disciplinas orientales, como el taoísmo (que fue tema de un libro de Reinhold May); sin embargo, Heidegger no se refiere propiamente a problemas determinados por la geografía, sino por la necesidad de construir un pensamiento global, que pueda dar cuenta del ser humano en su relación con el ser, sin importar las categorizaciones políticas y tecnológicas que dividen a la gente, y nos previene en cambio del peligro de convertirnos en "máquinas" obedientes. 

A continuación se muestra la entrevista en dos partes (para la que están disponibles subtítulos en inglés en el botón CC), y debajo se ofrece una transcripción y traducción.

Primera parte

Segunda parte

-Habiendo pensado vívidamente sobre la esencia del ser humano durante décadas, ¿a qué conclusiones ha llegado?

-La experiencia decisiva de mi pensamiento, y lo mismo aplica para la filosofía occidental, esto es, la contemplación de la historia del pensamiento occidental, me mostró que, en el pensamiento contemporáneo, una pregunta nunca ha sido postulada, esta es, la pregunta por el Ser. Esta pregunta es de importancia, debido a que en el pensamiento occidental. la esencia del ser humano está determinada, en su relación al ser, y en que existe, en su correspondencia con el Ser. Esto significa que el ser humano es esta correspondencia, esta esencia, que tiene lenguaje. A diferencia, pienso, de las enseñanzas budistas, el pensamiento occidental realiza una distinción esencial entre el ser humano y otros seres vivos, plantas y animales. El ser humano se diferencia por su lenguaje, esto quiere decir, que se sabe en relación al Ser. Y esta pregunta por el Ser no ha sido formulada en la historia presente del pensamiento occidental, o para decirlo más claramente, el Ser mismo ha permanecido oculto para el ser humano. Es por eso que ahora debemos formular esta pregunta, para obtener una respuesta sobre qué y quién es el ser humano.

¿Piensa usted que deberíamos crear una nueva actitud fundamental hacia la vida, o que deberíamos profundizar las presentes enseñanzas de la religión?

-Me parece que a través de mi respuesta a su primera pregunta he dejado claro que una nueva forma de pensamiento es necesaria. Es especialmente necesaria puesto que la pregunta no puede ser respondida por la religión. También es necesario formular esta pregunta, puesto que la relación occidental con el resto del mundo ya no es transparente, sino confusa, en parte a causa de la liquidación de la fe, la iglesia, por parte de la filosofía, y por parte de la ciencia, y la extraña circunstancia de que hoy en el mundo moderno, la ciencia es vista como si fuera una forma de religión. Voy a aclarar este enunciado más adelante.

¿Por qué no trata de compartir sus ideas con la gente a través de los medios modernos, como la radio y la TV?

La tarea que se requiere del pensamiento hoy, tal como yo la entiendo, es nueva en un sentido de que requiere un nuevo método de pensamiento, y este método sólo puede conseguirse a través de la conversación inmediata, de humano a humano, y a través de una larga práctica y ejercicio en la sensibilidad de un mirar del pensamiento. Esto quiere decir que esta manera de pensar, en un principio, sólo es comprensible para unas pocas personas, pero puede, a través de diversos aspectos de la educación, ser comunicado a otras. Le daré un ejemplo. Hoy en día todo el mundo sabe cómo usar una radio y un aparato de televisión, sin comprender las leyes físicas que los gobiernan, sin comprender los métodos necesarios y la investigación de tales leyes. Estos métodos, necesarios para la investigación de estas leyes, en su contenido sustancial, son comprendidas únicamente por unos cinco o seis físicos.

En un principio, este pensamiento es tan difícil que sólo unas pocas personas pueden ser educadas en él, pero esto puede llevar a un equívoco: que estas serían personas extraordinarias. Pero la verdad es que cualquier ser humano, a condición de que sea un ser pensante, puede conseguir este pensamiento. Pero, en nuestro presente sistema educativo y de acuerdo con nuestra historia, sólo unas pocas personas cumplen con los requerimientos para este pensamiento.

¿Existe un punto de encuentro entre la tecnología y la filosofía?

A tu pregunta respondería que sí, existe de hecho una relación muy esencial. Está dada, en la emergencia de la tecnología moderna por parte de la filosofía, está en la filosofía moderna, que por primera vez estableció por principio que, sólo lo que podemos claramente, esto es, matemáticamente, conocer, es real. 

Hay una frase muy famosa del físico alemán Max Planck, que dice: "Lo real solamente es lo que puede medirse."

Y esta idea de que la realidad sólo es accesible para el ser humano en tanto sea medible, en el sentido de la física matemática, es la idea dominante de la tecnología. Y cuanto más como que fue pensado por primera vez por Descartes, el fundador de la filosofía moderna, la relación entre la tecnología moderna y la filosofía se vuelve bastante clara.

En Occidente, a menudo se ha identificado a las personas sin religión como comunistas; otros, sin embargo, que viven de acuerdo a preceptos religiosos, son llamados locos. ¿Qué piensa de esto?

La afirmación de que la gente sin religión es comunista y la gente con religión está loca, son acusaciones ambas, que, me parece, pueden despejarse si uno piensa qué es lo que significa aquí la religión. La religión significa, tal como lo indica la palabra, una re-vinculación con los poderes, fuerzas y leyes que superan las capacidades humanas. Aquí podríamos incluso hablar de una religión atea, a saber, el budismo, que no reconoce un Dios, y que sin embargo es una religión, pues contiene en sí misma un vínculo. 

También he de decir que gente como los comunistas tienen una religión, a saber, la fe en la ciencia. Estos creen incondicionalmente en la ciencia moderna. Y esta creencia incondicional, esto es, el crédito en la certeza de los resultados de las ciencias, es una creencia y es en cierto modo algo que va más allá del ser humano, por lo tanto es una religión. Debo decir que no existe ser humano sin religión y que cada ser humano está, en cierto sentido, más allá de sí mismo, es decir, loco.

¿Deberíamos abolir la religión y la filosofía las cuales, a pesar de sus múltiples milenios de larga existencia, nunca influyeron la vida humana como querían, y porque la religión y la filosofía parecen ser contradictorias?

No podemos y no debemos abolir el pensamiento ni la fe, porque en su larga historia no hayan alcanzado lo que trataron de lograr. No podemos abolir el pensamiento y la fe porque la esencia humana es finita. Porque en su esencia, el hombre siempre ha sido orillado a intentar de nuevo. Y especialmente en esta época, debo decir, y volviendo a tu primera pregunta, que una reflexión sobre lo que es el ser humano, es necesaria, ahora con el peligro de que el hombre esté a merced de la tecnología, y un día será transformado en una máquina controlada.

Usted también hizo otro comentario, con respecto a su país de origen, donde mencionó que su país y su gente pertenece a los países subdesarrollados. Si uno piensa el subdesarrollo, uno siempre debe preguntarse a qué fines se encamina dicho desarrollo. De acuerdo con la idea de la moderna Europa y América, es principalmente un enfoque tecnológico. Desde este punto de vista debería decir que su país, a causa de sus antiguas y continuas tradiciones, es altamente desarrollado. Los estadunidenses, por otro lado, con toda su tecnología y sus bombas atómicas, son subdesarrollados.

¿Existe una manera de armonizar a las personas, y dicha manera podría traducirse a situaciones globales reales, tales como la Alemania Oriental y Occidental?

Esta pregunta es tan general que primero debemos diferenciar entre las condiciones políticas para una posible unidad y las condiciones emocionales humanas para la confluencia de los seres humanos. Para ambas condiciones, debo decir, a causa de nuestra situación histórica entera, y a causa de la separación de los seres humanos en diferentes religiones, diferentes filosofías, y diferentes relaciones con la ciencia, no existe un terreno común hoy en día para el entendimiento simple e inmediato. Pienso que necesitamos diferenciar entre un país europeo, con su historia y su pasado, y un país, donde uno tiene su hogar. De modo que será necesario decir que, si existe alguna posibilidad del todo para el entendimiento en el futuro previsible, sólo puede ocurrir si, además de las condiciones políticas, los seres humanos de todos los frentes encuentran auto-consideración. Pero esta auto-consideración, como mencioné previamente en sus anteriores preguntas, es difícil, pues no sólo en Alemania, sino en toda Europa en general, no tenemos una relación alguna, clara, común y simple, con la realidad y con nosotros mismos. Este es el gran problema del mundo occidental, y en parte es la razón de la confusión de opiniones en todas las áreas.

 

h/t Open Culture

Versión de Javier Raya.