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Este físico asegura que la conciencia podría ser un estado de la materia

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/13/2016

Esta desafiante hipótesis sugiere que lo que creíamos sobre la conciencia podría estar muy alejado de la verdad

Los científicos no suelen hablar mucho de la conciencia. Aunque es una de las características que suelen enlistarse al momento de distinguirnos de otros seres, definirla o explicarla resulta intrincado: no es algo observable y mucho menos medible, es un laberinto que pocos se atreven a explorar desde la ciencia.

Lo que es innegable es que la conciencia existe y, así como la materia o la energía oscuras, puede ser utilizada para explicar algunos vacíos teóricos dentro de nuestro actual modelo físico.

Pese a que esto aún se encuentra en el campo de la especulación, el cosmólogo y teórico físico, Max Tegmark del MIT, propone que así como existe la materia en estado líquido, sólido y gaseoso, la conciencia podría tener una manifestación física que permite el proceso de cierta información que da forma a nuestra subjetividad.

La física y la química, al estudiar distintos estados de la materia, descubrieron que sus comportamientos no dependían tanto del tipo de átomos que los componían como del patrón que sus éstos adopotaban. Para Tegmark, la conciencia puede ser entendida como otro estado de la materia que puede actuar de muchas maneras, igual que toda la variedad de líquidos que existen, y que se podrían identificar sus características generales.

A grandes rasgos, propone que puede ser interpretada como un patrón matemático que resulta de cierto número de condiciones que dan forma a distintos tipos de conciencia. Descubrir en qué circunstancias se desarrollan distintos tipos de conciencia nos ayudaría a definir diferencias y similitudes entre animales, humanos y computadoras.

Este trabajo fue basado en la teoría de la información integrada (TII) del neurocirujano Giulio Tononi, de la Universidad de Wisconsin. De acuerda con ésta, para comprobar que algo tiene conciencia hacen falta dos elementos: primero, capacidad para almacenar, procesar y recordar vastos pedazos de información; segundo, que dicha información consituya un todo y resulte indivisible. Así, la conciencia en un ser tendría que estar compuesta de información que no pueda funcionar de manera independiente o ser separada.  

En entrevista para The New York Times, Tononi supone que algunos dispositivos simples podrían tener algunos destellos de conciencia, lo que no implica un sistema complejo, sino unidades más pequeñas a las que llamó phi, utilizadas para medir el grado de consciencia.

Tegmark, al retomar el trabajo de Tononi, dividió a la conciencia en dos estados de la materia: El computronium, que serían las capacidades de almacenamiento y procesamiento de información, y el perceptronium, que incluye todas las anteriores más la condición de funcionar como un todo indivisible. Además identificó los cinco principios básicos que podrían utilizarse para distinguir a la materia en conciencia de otras formas físicas de la materia: la información, la integración, la independencia, las dinámicas y los principios de utilidad.

El gran problema radica en que no hay forma confiable de medir esto.

Otros intentos que apuntan hacia este camino son los grupos que buscan transferir conciencias humanas a cuerpos artificiales o la explicaciones de un grupo de físicos suizos que sugiere que la conciencia existe en laspsos temporales diminutos separados por milisegundos.

En todo caso, y como ha sugerido Matthew Davidson de la Monash University en Australia, aún no sabemos mucho sobre la conciencia pero se hace cada vez más evidente que debemos comenzar a pensar en ella lejos de las fronteras de lo humano. 

Estudio confirma que aborígenes australianos son la civilización más antigua

Ciencia

Por: Pijamasurf - 10/13/2016

Los aborígenes australianos, los guardianes del tiempo del sueño, son la civilización más antigua que sigue existiendo en el planeta, según estudio genético

Los aborígenes australianos, la civilización indígena de Australia y Papua Nueva Guinea, son la civilización continua más vieja que existe en el planeta actualmente, algo que ya se sospechaba pero ahora se ha confirmado con un notable análisis de ADN.

El nuevo estudio dató sus orígenes en Australia hace más de 50 mil años. El mismo estudio pudo rastrear el viaje que realizaron antiguos seres humanos a través del mar, recogiendo pistas de ADN en la población de Australia y Papua Nueva Guinea. Los ancestros de estas personas fueron los primeros humanos en cruzar el océano, al menos los primeros de los cuales tenemos información. Los aborígenes australianos permanecieron prácticamente aislados hasta hace 4 mil años.

En sus viajes estos antiguos exploradores se aparearon con un antiguo primo homínido, el cual contribuyó con cerca de 4% de su ADN. Anteriormente se ha descubierto que todos los seres humanos no africanos llevan entre 1% y 6% de ADN neandertal. Y, en realidad, pese a que se suele percibir a los neandertales de manera despectiva, los científicos han notado que no existe realmente una diferencia importante entre esta especie y nosotros.

Un estudio relacionado descubrió que el despertar de la cultura humana, marcado por la aparición de herramientas y arte en cuevas hace alrededor de 100 mil años, no estuvo acompañado de ninguna mutación genética significativa. Ya éramos genéticamente como somos ahora, según este estudio.

Los aborígenes australianos han luchado durante siglos por proteger su tierra y preservar su cultura, sosteniendo tener un lazo profundo con el continente de Oceanía, algo que es más que evidente. Este es el tema de la genial película Donde Sueñan las Hormigas Verdes, de Werner Herzog, que muestra la relación mágica que tienen los aborígenes con su tierra. 

Los aborígenes australianos se conciben como los herederos de una raza de héroes arquetípicos que viajaron en una tierra informe esculpiendo sitios sagrados en su paso, en los cuales dejaron cantos que son como signos espirituales en una geografía real y a la vez imaginada. Se ha popularizado el término alcheringa, traducido como "el tiempo del sueño", el cual es la realidad previa y posterior a esta vida, donde cada individuo existe eternamente. El tiempo de sueño también es el tiempo de la creación, donde se soñaron los patrones que dan forma a este mundo.