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Este video vintage parece demostrar los extraños poderes hipnóticos de una señora (aunque termina siendo una clase de biología sobre conejos)

Un halo ciertamente tétrico se percibe en el ambiente. La señora Irene Burton, que parece una bruja con disfraz de abuelita –holgada camisa con florido estampado–, elige a su próximo par de "involuntarios" del corral habitado por una docena de conejos enanos (Oryctolagus cuniculus). Una vez seleccionados, toca el primer turno a un ejemplar pinto. Tras acariciarlo acartonadamente ella se dispone a inducirle un estado hipnótico. ​

Su rostro se torna serio dejando asomar, quizá sin notarlo, una brisa ligeramente malévola. La señora Burton sujeta con autoridad al ejemplar y tras colocarlo boca arriba clava en él su mirada. Acto seguido el animal queda inerte, respira, aunque su cuerpo está completamente estático. Ella retira con suavidad sus manos del cuerpo del conejo y lo deja ahí, suspendido sobre una almohada; tras unos segundos se acerca a él y sopla, el conejo despierta como por acto de magia. 

Con sospechosa agilidad toma al segundo conejo, ahora se trata de un pequeño ejemplar blanco. Repite el procedimiento, sólo que ahora, en lugar de que el animal se encuentre sobre una almohada, la señora lo sostiene entre sus manos. Al igual que su antecesor, éste cae rápidamente en trance y se queda ahí, disecado, en el aire. Luego reacciona, y ella toma a sus dos conejos y los acaricia agradeciendo su disposición para permitirle demostrar sus poderes sobrenaturales. 

Al observar el video realmente impresiona la efectividad de la señora Burton para ejercer sus artes hipnóticas sobre los conejos enanos. Sin embargo, como bien apunta Tara McGinley en un artículo, podríamos estar presenciando una manifestación no de hipnosis, sino de un fenómeno llamado "inmovilidad tónica". Se trata de una especie de parálisis autoinducida por los conejos como mecanismo de defensa ante una posible amenaza, por ejemplo, un potencial depredador. Y cita:

La inmovilidad tónica es el último intento de una presa para evitar ser devorado por su depredador. Cuando los conejos entran en trance es por que se encuentran aterrados, incluso pueden morir de miedo una vez alcanzado dicho estado.  

Al parecer el superpoder de nuestra lúgubre señora Burton no consistía en hipnotizar a sus tiernas mascotas, sino en infundirles un profundo terror. 

Moraleja: los efectos que vemos no siempre están asociados a las causas que en un principio les atribuimos. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

¿Eres una persona auténtica? 7 actitudes que distinguen a las que lo son

AlterCultura

Por: pijamasurf - 09/03/2016

La autenticidad es sin duda una de las cualidades más radiantes en un individuo, ¿cómo distinguirla?

La autenticidad es sin duda uno de los aspectos más valiosos que pueden encontrarse en una persona. Lo anterior se acentúa hoy en día, en una época en la que la hiperconectividad y propensión viral de facetas culturales parece gozar de una habilidad inédita para uniformar a los individuos y, también, para hacerlos aspirar a la originalidad –ciertamente una aberración de nuestros tiempos.

Ser auténtico pareciera una consecuencia de otras cualidades, por ejemplo la humildad (o cuando menos la no pretensión), la autoconfianza y una alta familiaridad de la persona consigo misma. En todo caso, sobra decir que la autenticidad es algo que jamás se busca como tal, y que ese podría ser el único camino que categóricamente haría imposible conseguirla. 

A proposito de la anterior premisa, a continuación te compartimos una serie de conductas o actitudes que parecen compartir aquellos que gozan de esta, una de las más hermosas flores a las que aspira un ser humano:

 

1. Humildad

Generalmente las personas más auténticas evidencian una gran humildad. Esto porque no necesitan pretender que son "más" que cualquier otro.

 

2. Seguridad

Al no estar en competencia con nadie, disfrutan de una envidiable seguridad en sí mismas.

 

3. Franqueza

Como realmente creen en lo que piensan, dicen y hacen, entonces no dudan en respaldar sus actos frente a cualquier otro individuo. 

 

4. No materialismo

Si bien no critican a quien necesitan de cosas materiales para reafirmar su identidad, rara vez alguien auténtico tiene un gusto particular por lo material. Su personalidad trasciende, no de forma ideológica sino natural, el mundo de las pertenencias. 

 

5. Independencia cultural

Suelen romper con los moldes, dogmas o patrones propios de modas o tendencias culturales, ya que no se preocupan por esas fuerzas psicosociales y simplemente van forjando su propio camino e identidad.

 

6. Generosidad

Los individuos más auténticos suelen ser generosos, suponemos que como una reacción natural al resto de cualidades que los caracterizan. 

 

7. Respeto

Una persona auténtica no intenta manipular o convencer a los demás, pues simplemente esta satisfecha consigo misma. Además, suelen ser particularmente respetuosas con el resto, ya que jamás se sienten superiores ni perciben en el otro una potencial amenaza o competencia.