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Equinoccio de otoño 22 de septiembre, 2016: el equilibrio de la luz y la oscuridad

AlterCultura

Por: Pijamasurf - 09/20/2016

Este 22 de septiembre a las 14:21 horas (tiempo universal) se celebra el equinoccio de otoño en el hemisferio norte y el equinoccio de primavera en el sur. Aquí todo lo que necesitas saber sobre esta importante fecha para alinearte con los ritmos de la naturaleza.

Este jueves 22 de septiembre a las 14:21 horas (tiempo universal) (9:21 am, hora de la Ciudad de México) se llevará a cabo el equinoccio de septiembre que marca el ingreso al otoño en el hemisferio norte y a la primavera en el hemisferio sur. La hora marca también el ingreso del Sol a Libra en el movimiento zodiacal aparente. Astronómicamente, en casi todo el planeta, salvo en los polos, el día dura exactamente igual que la noche, lo cual es el significado de la palabra "equinoccio" aequs-nox: "noche igual". Es por ello que se habla del equilibrio de la luz y la oscuridad, en la eterna danza de estas dos fuerzas que, más que opuestos, son complementos (y en el equinoccio por un momento la dualidad se cancela, sólo para retomar su juego polar, el perenne solve et coagula). Este es el símbolo también que marca el signo de Libra, la balanza, la justicia y la belleza de estar en ritmo. El día del equinoccio la salida del Sol se alinea exactamente con el este y su puesta se alinea exactamente con el oeste. El equinoccio es el gran marcapasos de la naturaleza, la luz que revela los ritmos de la naturaleza. 

En el norte, tenemos entonces oficialmente la llegada del otoño (una precisión que difícilmente se sostiene debido al cambio climático). Esta fecha antiguamente se celebraba dando gracias a la Tierra por la plenitud del verano, compartiendo los frutos de la cosecha, a la vez que se inicia la preparación para el invierno, donde se habrá de conservar la energía a través del recogimiento. Es esta fecha la que realmente marca la muerte de la naturaleza, la luz que se extingue como las hojas que caen de los árboles. En el solsticio de invierno, en realidad lo que se celebra es el renacimiento de la luz. 

En el hemisferio sur este 22 de septiembre se celebra el equinoccio vernal, que marca la llegada de la primavera y con ella la fiesta de la luz en su ascenso hacia su máxima intensidad, la fructificación de la intención, las flores físicas y metafísicas que adornarán el verano. El éxtasis de la juventud en su refulgente eclosión.

En la llamada "Biblia de la acupuntura", el Clásico interior del emperador amarillo (Huangdi Neijing) se explica que el ser humano debe adaptarse a las diferentes estaciones puesto que cada una de ellas tiene diferentes cualidades; particularmente, entre menos sol hay en la naturaleza es menor la energía vital (qi) a la que tiene acceso el hombre. Se desprenden de aquí los siguientes hábitos preventivos, según la estación del año:

-En invierno se debe acostar temprano y levantarse tarde. Esto es especialmente importante para cuidar el riñón.  

-En primavera uno debe acostarse tarde y levantarse temprano. En esta temporada el cuidado especial es sobre la energía del hígado.

-En verano uno se debe acostar tarde y levantarse temprano. Aquí hay que cuidar el corazón.

-En otoño se debe acostarse temprano y levantarse temprano. Aquí se cuida la energía pulmonar.

El sentido esencial de los equinoccios y los solsticios es entender que vivimos penetrados por los ritmos del cosmos, y que cada momento es especial y tiene una particular energía. Aprender a vivir en armonía con los patrones energéticos de la naturaleza, reflejando límpidamente los proceso celestes, como lo hace la Tierra, es la clave de una salud integral. 

Mariposas coronan un caimán en el Amazonas mientras beben sus lágrimas para obtener nutrientes

Cuando se trata de poesía, estética o perfección, cuando se trata de belleza, nada se acerca a la naturaleza. El impecable guión que la rige, su súper sofisticada simplicidad y su esencia inabarcable –que guarda sorpresas aún para el más minucioso observador–, hacen de ésta un lenguaje literalmente divino, y las historias que se cuentan a través de él jamas dejarán, por fortuna, de sorprendernos.

La anterior reflexión viene de contemplar una imagen recién capturada por el fotógrafo Mark Cowan, durante una expedición al Amazonas para estudiar la explosiva diversidad de reptiles y anfibios que esta región presume. Se trata de una escena grandiosa e improbable: un caimán portando una corona de mariposas. Y si el momento rebasa la arquitectura de lo imaginario, la explicación es aún más hermosa. 

Al igual que ocurre con esa poética simbiosis protagonizada por tortugas y abejas (sobre la cual puedes leer aquí), en este caso resulta que las mariposas visitan con frecuencia a los caimanes para beber sus lágrimas, las cuales son ricas en minerales, especialmente en sodio. Así, las mariposas se abastecen de nutrientes vitales y aunque no está claro el beneficio que obtienen los caimanes, a juzgar por la atildada generosidad con que opera la naturaleza, seguramente que éstos se benefician de algún modo (además del sublime fashion que implica portar una corona de mariposas).      

Twitter del autor: @ParadoxeParadis