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10 estrategias de inteligencia emocional utilizadas para manipular

Política

Por: pijamasurf - 09/01/2016

Los líderes narcisistas suelen apelar a las emociones y miedos para conseguir poder político, con catastróficos resultados

El psicólogo organizacional Adam Grant identificó de manera elocuente la inteligencia emocional con una serie de rasgos de los líderes más carismáticos de la historia, una siniestra alianza que consiste en "reconocer el poder de las emociones". Según Grant, "uno de los líderes más influyentes del siglo XX pasó años estudiando los efectos emocionales de su lenguaje corporal. Practicar la gesticulación de sus manos y analizar imágenes de sus movimientos le permitieron transformarse en 'un hechizante orador público', a decir del historiador Roger Moorhouse. (...) Su nombre fue Adolf Hitler".

A diferencia de la inteligencia intelectual, que se basa en encontrar la mejor manera de resolver un problema, la premisa de la inteligencia emocional es encontrar el punto de convergencia entre uno mismo y las emociones de los demás. El problema es que esta inteligencia puede usarse con fines perversos si se trata de un narcisista patológico o un político (¿será que existe diferencia en la actualidad?). Por eso aquí presentamos un resumen de 10 estrategias de manipulación utilizando la inteligencia emocional.

1. Uso político del miedo

Pueden hablar de amenazas raciales de manera grandilocuente para fomentar el nacionalismo (o en una empresa, la amenaza de la competencia) basado en el miedo.

2. Mienten con facilidad

Vista emocionalmente, la verdad tiene muchas caras. El valor de la transparencia y la honestidad, para un manipulador, radica en ofrecer lo que el auditorio quiere escuchar.

3. Se "cuelgan" de la felicidad ajena

No importa si se trata de un éxito deportivo o artístico, lo que quieren es salir en la foto y ser asociados consciente o inconscientemente con los símbolos positivos de la identidad de sus víctimas.

4. Cobran caro sus favores

Su generosidad siempre viene con una cláusula oculta de sumisión. Cualquiera de sus regalos debe mirarse como una perversión de la reciprocidad, que comienza pidiendo pequeños favores y ofreciendo pequeños presentes.

5. Saben controlar la cancha

El lugar que ocupan en la mesa, la forma en que caminan en público, cómo se comportan frente a la prensa o la elección misma del lugar de encuentro, todo juega en favor de ellos para darles ventaja estratégica y tomarte por sorpresa. Busca terreno neutral.

6. Te inundan con preguntas

Generalmente se trata de argumentos disfrazados de preguntas retóricas. Este procedimiento tiene la finalidad de hacerte creer que llegaste por ti mism@ a las conclusiones que ellos necesitan que creas.

7. Hablan con velocidad

Cuando los escuches piensa que no estás frente a una persona hablando por sí misma, sino que estás oyendo un fino discurso de ventas, o un ejercicio de reprogramación lingüística. Escucha más allá de sus palabras, pregúntate qué es lo que están ofreciendo mediante la estrategia de los largos discursos, o de los cortos donde sólo hablan ellos.

8. Saben amedrentar con emociones negativas

Te miran fijamente a los ojos, hacen aspavientos teatrales, enrojecen o respiran con enojo: confunden las emociones con argumentos, y te convencen si logran que caigas en la misma confusión. La racionalidad debe ser el camino a seguir frente a los despliegues absurdos de poder (que sólo buscan compensar su impotencia).

9. Plazos cortos, ultimátums

Para los manipuladores, las decisiones deben tomarse de inmediato y de manera irreversible para demostrar decisión y fuerza, sin pensar en las consecuencias futuras. Por lo mismo te presionan a que tomes decisiones que no te convienen a largo plazo con el pretexto de un impulso presente y probablemente efímero.

10. Ignora la confrontación

También puede hacer como que no está disponible. Nada te hace más vulnerable frente a ellos que buscarlos desesperadamente, pues eso les da el poder de "regresarte la llamada". En estos casos sí puede funcionar ponerles un ultimátum.

Peña Nieto es humillado políticamente, ¿es posible ser más inepto?

Política

Por: Pijamasurf - 09/01/2016

Analistas coinciden en que la decisión de Peña Nieto de invitar a Trump y su comportamiento en la reunión no fueron muy inteligentes

Existe prácticamente consenso en que la decisión de reunirse con Donald Trump y el desempeño durante la sesión del presiente mexicano Peña Nieto han sido una pésima jugada de su parte, algo que no debe sorprender según su récord pero de todas maneras resulta inexplicable, si no es a través de la ignorancia y la ineptitud. Surge la pregunta: ¿qué tipo de asesores políticos tiene Peña Nieto? El a veces perspicaz Jorge Castañeda había comentado antes de la reunión que no entendía la misma y que debía de tratarse de una movida que resultaría en que Peña Nieto confrontaría a Trump, le haría pedir perdón o se colgaría alguna medalla por hacerlo cambiar de opinión, algo que ciertamente no ocurrió.

León Krauze, escribiendo para el Washington Post, señala que Trump fue claramente el triunfador de la sesión y logró dictar la agenda y llevar agua a su molino político al crear una imagen de estadista. Peña Nieto, por su parte, cayó al nivel más bajo hasta ahora, dice Krauze (su nivel de aprobación antes de la reunión era de 25%). Sobre cómo Peña Nieto de alguna manera aprobó las declaraciones de Trump, Krauze observa que Trump sonrientemente recibió "un sello de aprobación presidencial por su bullying".

En el sitio Slate, el analista Jim Newell simplemente se pregunta en qué estaba pensando Peña Nieto y pone en duda seriamente su inteligencia, señalando que "tal vez Peña Nieto no es muy brillante que digamos", algo que recuerda lo que había dicho Carlos Fuentes sobre él antes de morir, que simplemente no estaba calificado para ser presidente, hoy una obviedad. Newell incluso escribe que "Tal vez México hasta pague por el muro, si este presidente sigue en el poder". 

El New York Times analiza que Trump está recurriendo a "gimnasia política" y, ya que su nivel de aprobación es tan bajo, lo ocurrido, este presentarse como un estadista relativamente cordial y hábil, le suma puntos. No así a Peña Nieto, quien quizás está tan deseperado como Trump y apostó a lo que en términos de futbol americano se conoce como un "Hail Mary".