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Científicos desarrollan método para que los viajes de DMT duren mucho más

Psiconáutica

Por: Pijamasurf - 08/25/2016

Médicos crean método para aumentar la duración de los viajes de DMT y poder establecer una comunicación más robusta con entidades de dimensiones alternas

El DMT, una de las moléculas psicodélicas más potentes del mundo, poco después de de ser descubierto por la ciencia fue descrito como "el viaje para el hombre de negocios", ya que duraba unos 15 minutos. Como un ejecutivo, se podía viajar al hiperespacio interior, visitar entidades astrales y regresar como si nada para la junta que sigue, o algo así (claro que había riesgo de que, si bien el cuerpo estaría libre de efectos, la mente seguiría absolutamente embelesada). 

Ahora bien, la corta duración del DMT, que tiene sus ventajas, hace también que sea más difícil de estudiar y de asimilar para los usuarios. Es por ello que el doctor Rick Strassman, una de las únicas personas que ha realizado estudios científicos con DMT, y el doctor Andrew Gallimore, han desarrollado un nuevo modelo para aplicar infusiones intravenosas de DMT de manera prolongada e inmersiva, trabajo que publican en la revista Frontiers of Psychology. Los dos médicos idearon un método basado en la anestesiología.

El modelo trabaja programando una máquina de infusión para que controle la cantidad de la droga de tal forma que el nivel permanece constante dentro de la ventana en la que se tiene una experiencia inmersiva. Los doctores, sin embargo, conscientes de lo aterradores que pueden ser estos viajes, plantean crear un sistema de señales preacordadas para que el voluntario pueda indicar que quiere salir del estado y que, por así decirlo, se cierre el grifo. Los viajes podrían durar 1 hora o más, e idealmente se llegaría a una duración estándar que permita el estudio y la asimilación de la experiencia que a veces es descrita como "la eternidad fugaz". 

Este método tiene fines científicos pero también psiconáuticos. "Una inmersión prolongada en el estado del DMT permitiría una investigación más amplia de la naturaleza de las 'entidades' y así poder establecer comunicación con ellas", dice Strassman, haciendo referencia a las reiteradas experiencias de interactuar con una especie de entidades autónomas, guardianes que McKenna describió como "elfos mecánicos metamórficos". Muchos voluntarios, al parecer, se quedan con las ganas de conocer a estas extrañas entidades.

Gallimore advierte que por el momento no tienen pensado implementar el método, ya que primero deben entender como formularlo de tal forma que sea aceptado por la comunidad científica. "Quedan algunas preguntas, como: ¿para que será utilizada esta tecnología? Si vas a recibir fondos y aprobación para una implementación no puedes llegar y decir, 'Bueno, queremos establecer contacto con entidades en una dimensión alterna', esto provocaría burla". No obstante, es absurdo limitar el conocimiento sólo por lo que es paradigmáticamente aceptable. 

La eficacia terapéutica de la hipnosis ha sido fascinante y puesta en duda, pero nunca se le había observado con este nivel de detalle.

La imagen del temprano psicoanalista o del mago poniendo bajo estado de trance a un sujeto está presente en el imaginario contemporáneo como una imagen anticuada, incluso algo supersticiosa: de entre los debates que conciernen a la mente y la conciencia, la hipnosis es uno de los que suele dividir tajantemente a los partidarios y defensores de los detractores o escépticos.

Fue por ello que un grupo de investigadores realizaron un estudio (publicado en la revista Cerebral Cortex) con la participación de 545 personas, divididas en dos grupos según su propensión a ser hipnotizadas o al hecho de no poder hipnotizarse en absoluto.

Dentro de una máquina de resonancia magnética, los participantes debían completar una serie de ejercicios mentales para medir la actividad específica de diversas zonas cerebrales, así como variaciones en la circulación sanguínea dentro del mismo. Los ejercicios podían consistir en relajarse simplemente, en pensar en su día con gran detalle, o entrar en estados hipnóticos (cerrar los ojos, respirar intensamente, permitir que el cuerpo “flote”, etc.)

Los ejercicios fueron realizados en órdenes aleatorios por 36 participantes que eran “altamente hipnotizables” y por los 21 que eran los menos hipnotizables, y que servirían como punto de referencia. Los investigadores encontraron tres diferencias fundamentales a nivel cerebral:

Disminución de la actividad en la zona dorsal anterior, que se relaciona con la propriopercepción, con la conciencia de sí mismo.
Aumento de la conectividad entre otros dos componentes cercanos: la corteza dorsolateral prefrontal (encargada en la cognición, la toma de decisiones y la memoria) y la ínsula (que se ocupa del control corporal, la emoción, la empatía y el sentido del tiempo).
Menor conexión entre la corteza dorsolateral prefrontal y un estado llamado “modo de red por defecto”, algo así como el estado de la mente en piloto automático, como cuando pensamos en nosotros en relación a eventos pasados.

Esta investigación ayudará a entender mejor cómo los cambios en el comportamiento y en el cerebro se implican mutuamente, así como para desarrollar tratamientos para aquellos que no son susceptibles a hipnosis, que a mucha gente le sirve para alejarse de hábitos nocivos, para concentrarse o para establecer conexiones analíticas profundas consigo misma.