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La meditación es más poderosa que los placebos y activa diferentes regiones del cerebro

Salud

Por: pijamasurf - 06/07/2016

De acuerdo con estos investigadores, la meditación no sólo es efectiva en el tratamiento del dolor crónico; también funciona de manera radicalmente diferente al efecto placebo

La meditación ha sido practicada durante siglos por el hombre, pero el reciente involucramiento de la ciencia en busca de evidencia de los efectos de esta práctica en las personas nos ha dado más información al respecto. El doctor Daniel J. Siegel, autor del libro Mindsight, lo explica en estos términos:

La práctica de una percatación intencional y libre de prejuicio de la experiencia a cada momento ha sido practicada desde tiempos antiguos tanto en Oriente como en Occidente. Las tradiciones de sabiduría durante miles de años han recomendado una práctica consciente en una variedad de formas para cultivar el bienestar en la vida de un individuo. Ahora la ciencia está confirmando estos beneficios.

Por otro lado, durante la década de los años 70 el microbiólogo Jon Kabat-Zinn, que entonces se encontraba dando clases en el centro médico de Massachusetts, intentó aplicar los principios básicos de la meditación de conciencia plena a los pacientes en un contexto médico. Su trabajo para desarrollar un programa adecuado llevó alivio a numerosos pacientes que sufrían de dolor crónico y también sentó las bases para la realización de investigaciones sistemáticas en este campo.
El programa creado por Jon Kabat-Zinn tiene sus raíces en las enseñanzas budistas, sin embargo él lo concibió como una práctica secular de meditación plena que consiste en enfocar la atención con esmero, no en una forma de religión. Aunque ambos enfoques comparten dos elementos: el cultivo de una conciencia plena de la percatación y poner atención a la intención.

Posteriormente el doctor Fadel Zeidan, profesor de neurobiología y anatomía en el Centro Médico Bautista de Wake Forest, se preguntó si acaso las personas que reportaban mejorías en la salud y reducción de dolor al practicar la meditación sólo lo hacían porque ésta goza de una gran reputación. Así que decidió hacer una investigación al respecto que reunió a 75 persona sanas y libres de dolor, que dividió en cuatro grupos tras haberles inflingido dolor con una sonda caliente en el reverso de la pierna al tiempo que realizaba una resonancia magnética de su cerebro. Cada grupo siguió un tratamiento distinto para el dolor: al grupo de control se le hizo escuchar un audiolibro aburrido sobre el tema, a otro le dieron una crema que supuestamente disminuía el dolor con el paso del tiempo pero que simplemente era gel; uno más recibió una clase de meditación un poco falsa, pues únicamente les pidieron que respiraran profundamente durante 20 minutos, pero no les dieron instrucciones de cómo hacerlo cultivando una conciencia plena.

Finalmente, el cuarto grupo, que realmente iba a probar la meditación, tuvo que sentarse durante 20 minutos en una postura erguida, con los ojos cerrados, y escuchar instrucciones específicas sobre cómo usar su atención y cómo dejar que los pensamiento y las emociones surjan y cesen sin juicios. De acuerdo con el doctor Zeidan: “Nuestros sujetos aprendieron cómo concentrarse en las sensaciones cambiantes de la respiración y cómo seguirlas con su ojo mental mientras el aire desciende por el pecho y el abdomen”.

Después de 4 días, todos los participantes volvieron a pasar por una resonancia magnética y volvieron a ser sometidos al dolor de la sonda caliente. Luego les dijeron que usaran su entrenamiento y respiraran profundamente iniciando su técnica de meditación o la crema. A continuación utilizaron una escala para indicar la intensidad física y emocional del dolor experimentado.
El estudio demostró que la práctica de conciencia plena era capaz de disminuir el dolor de diferente manera que el efecto placebo. En palabras de Zeidan:

Creemos que hay algo más activo en el grupo que aprendió a establecer un estado de conciencia plena genuino. Este grupo incrementó la activación de regiones del cerebro de un orden más alto, estas son regiones asociadas con el control de la atención y un control cognitivo aumentado. Al mismo tiempo exhibieron desactivaciones en el tálamo, una estructura que actúa como el guardián de la puerta a través de la cual llega el dolor al cerebro. Esto es algo que no habíamos visto con otra técnica anteriormente.

Los investigadores publicaron sus resultados en el Journal of Neuroscience, dejando claro que:

Este estudio es el primero en demostrar que la meditación de conciencia plena tiene mecanismos distintos y produce reducciones en la intensidad del dolor y otras molestias por encima de y más allá de lo observado en los efectos de los analgésicos, el condicionamiento por placebos o las farsas de meditación de conciencia plena.

Además, aclararon que:

Específicamente la meditación de conciencia plena aplicada para aliviar el dolor activó las regiones del cerebro de orden más alto, incluyendo las cortezas orbitofrontal y cingulada. En contraste, el placebo de analgésico tenía relación con una disminución en la actividad de las zonas de dolor en el cerebro. Estos hallazgos demuestran que la meditación de conciencia plena reduce el dolor a través de mecanismos únicos, lo cual podría crear mayor aceptación de la meditación como terapia adjunta para el tratamiento del dolor.

Tan lejos y tan cerca: breve historia de la autofelación (contorsionismo autoerótico)

Salud

Por: pijamasurf - 06/07/2016

Entre gimnasia autoerótica, rito sagrado y patología sexual, es extraña la historia de la "autofellatio"

La autofelación, o autofellatio como se le conoce internacionalmente, es parte de la sexualidad esotérica, por así decirlo, entre broma sexual, reto adolescente, patología malentendida y antiguo rito sacro. Básicamente se trata de llevar los genitales a la boca para estimularse sexualmente, pero tiene una serie de connotaciones que varían según el filtro desde el cual se percibe. Debe distinguirse del "autoirrumatio" que consiste en utilizar la boca como un receptáculo penil pasivo, según la literatura médica. Según el famoso doctor Alfred Kinsey, sólo dos o tres hombres de cada mil logran conseguir este acto, pese a que en la adolescencia "una porción considerable lo intenta". Como señala Jesse Bering en su pequeña historia de la autofellatio, en la cual basamos este artículo, la gran dificultad de conseguir este polémico acto reside "en la dubitativa espina dorsal y en las inoportunas costillas"; el círculo del autoplacer se topa con el obstáculo de la anatomía y sin embargo, condiciones corporales anormales o el duro trabajo gimnástico hacen posible para algunos la autofelación. Es por ello que entre adolescentes circula un rumor de que el yoga puede lograr que una persona se "alcance", lo cual es también un signo de vigor, ya que supone normalmente un pene de gran tamaño. Esto fue explotado en un sketch en el programa Saturday Night Live, donde Will Ferrell inicia clases de yoga y práctica samadhi con la "autofellatio" como único punto de concentración, algo que está basado en una historia real: en 1975, la psiquiatra Frances Millican describió a un paciente algo perturbado, de acuerdo con lo que cuenta Bering, que justamente había aprendido yoga con este propósito. 

Las leyendas de la autofelación pululan en la literatura médica y no médica. Está el caso del gran escritor decadente Gabriele d'Annunzio, quien supuestamente se habría quitado un hueso para facilitar el acto, algo que su sobrina niega. Aunque por otro lado, Bering acepta que el soldado poeta nombrado príncipe por Mussolini y admirado por James Joyce sí utilizaba zapatillas con forma de falo y tenía una vestimenta arreglada con un agujero en el pene, gustaba de andar a caballo desnudo y se tomaba autorretratos desnudo (entre los cuales al parecer no se han encontrado autofelaciones, para un doble narciso-uróboros).

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Entre psiquiatras la autofelación históricamente ha sido vista como una perversión, desde una óptica patológica, esto, según Bering, en buena medida obedece a que la mayoría de los estudios hechos datan de antes de 1980 y llevan un lastre freudiano o a veces homofóbico. Bering cuenta del caso de un soldado de 22 años que en 1977 llevaba practicando autofellatio desde los 12 años aunque de manera muy poco satisfactoria, y estaba al borde de la locura "por el hecho de que físicamente sólo lograba incorporar su glande y quería incorporar todo". Quizás los doctores pudieron haber recomendado al soldado algunas posiciones de yoga para eliminar su frustración. Como dice Bering, "esto es el máximo cock-tease, el pene tan cerca pero tan lejos".

La jerga psiquiátrica ha descrito la autofelación bajo una base simbólica como un "anillo virtual de narcisismo" en el que ser:

recrea un estado infantil temprano en el que las representaciones intrapsíquicas de los objetos externos están separados del yo-objeto, con una simbiosis parasitaria con el objeto externo. A través del fenómeno de la autofellatio, el ego reestablece su necesaria maestría sobre el objeto externo representado como una defensa de la pérdida de objeto y puede restaurar la fusión parasitaria con el pezón.

Esta descripción de 1971 hecha por el psiquiatra Frank Orland no podría estar más enmarañada de exceso conceptual freudiano, a la manera de una "autofellatio" verbal, redundancia solipsista de la autoproyección de la visión libidodeterminista de la infancia y el eros como destino. O algo así. De cualquier manera es un buen ejemplo de cómo se piensa o cómo se pensaba entre psiquiatras que abusaron de leer a Freud y a Lacan y que poco tienen que ver con la realidad. 

Otro caso divertido --o perturbador, según quiera verse, es el de un hombre cuya estimulación sexual, a la manera pavloviana, iba acompañada de una "sensación de constricción en la garganta". Intentando evitar la necesidad de la autofelación, el paciente habría intentado "fumar, estimular su faringe con un plátano, un palo de escoba y una ducha vaginal".

Luego hay varias interpretaciones que sugieren que la autofelación es una expresión de una homosexualidad reprimida, en un interpretación bastante literal. De acuerdo con Bering, "los hombres descritos [en la literatura médica] como regla enfrentaban los prejuicios moralistas en contra de la homosexualidad". Mencionar que no se tienen registros del autocunnilingus, algo que es evidentemente anatómicamente más difícil aunque no puede descartarse completamente (después de todo se suele decir que las mujeres son más flexibles) y, en dado caso, sería una opción para superar la llamada "brecha del orgasmo" entre hombres y mujeres. 

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Esta breve historia de la autofelación no estaría completa sin mirar hacia atrás al simbolismo, ya no freudiano, sino sagrado y arquetípico de este acto. La autofelación, que en nuestra cultura podría significar un acto por antomomasia de ensimismamiento egoísta, en otras culturas simboliza el uróboros, o la serpiente que se muerde la cola, la cual a su vez simboliza el infinito o un cosmos autosuficiente que se regenera en sí mismo. 

El egiptólogo David Lorton notó que la autofelación aparece en varios papiros egipcios como un ritual religioso. En uno de ellos se describe cómo el dios Ra creó al dios Shu y a la diosa Tefnut escupiendo el semen que obtuvo a través de una autofelación. Esto tiene cierta lógica; después de todo, si se quiere representar la creación cuando sólo existe un ser la autofelación o la masturbación son imágenes apropiadas. En el famoso texto sobre los sueños de Artemidoro, Onirocrítica, se dice que soñar con la autofelación es algo aciago y puede significar la muerte de un hijo, la pérdida de un amante o la pobreza extrema. ¿Quizás porque refleja que uno está tan involucrado consigo mismo --realizando autofelaciones simbólicas-- que descuida a los demás?