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Nueva investigación científica sostiene que los insectos tienen conciencia

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/29/2016

Investigadores empiezan a descubrir que no sólo nosotros somos conscientes

Un nuevo trabajo científico, publicado en Proceedings of National Academy of Sciences, mantiene que los insectos tienen conciencia de sí mismos. Los investigadores escanearon el cerebro de diversos insectos y analizaron su actividad cerebral cotejándola con la de los seres humanos. Aparentemente, encontraron indicadores de que los insectos tienen una sensación de experiencia subjetiva.

Aunque los insectos tienen cerebros muy pequeños su cerebro medio, asociado con la actividad de la conciencia, muestra una actividad similar a la del ser humano. En este núcleo antiguo del cerebro se logra vincular la memoria, la percepción y otros aspectos claves de la conciencia. 

"Su experiencia del mundo no es tan rica o detallada como la nuestra --nuestro neocórtex añade algo a la vida. Pero de todas maneras se siente de cierta forma ser un abeja", dice uno de los autores.

Esto no significa que las abejas tienen pensamientos como  los nuestros, en los que reflexionan sobre cómo es ser un abeja o se hacen preguntas filosóficas, sino que integran experiencia subjetiva. 

Según los autores, la investigación puede arrojar luz sobre cómo nació la conciencia entre los animales.  

Quizás la ciencia algún día descubra, un poco más tarde que otras disciplinas del conocimiento, que todas las cosas tiene conciencia. 

Este escenario apocalíptico espera a la Ciudad de México en la fase 2 de contingencia ambiental

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/29/2016

Si las condiciones de la calidad del aire no mejoran en el valle de México, estas serán las medidas estrictas que podrían implementarse

Quien esté familiarizado con la literatura o la cinematografía distópica sabrá que en este género de ficción el futuro tiene un tinte más bien siniestro, como si en última instancia todos los progresos previos de la humanidad no pudieran desembocar más que en caos, sufrimiento generalizado, destrucción y más. Los ensueños renacentistas de un porvenir luminoso, sabio y placentero para todos viraron radicalmente sobre todo a partir de los acontecimientos vividos en el siglo XX, en el que las catástrofes de las dos guerras mundiales, la explosión de un par de bombas atómicas, la hambruna de todo un continente y otros sucesos afines fueron evidencia suficiente de las promesas rotas de la modernidad.

Actualmente la Ciudad de México vive una de sus peores crisis ambientales en varios años. Desde hace algunos meses sus habitantes respiran el aire más tóxico del que se tiene memoria, consecuencia sí de las condiciones atmosféricas de esta época del año, de la situación geográfica de la urbe, pero también de otra coincidencia de factores en los que tienen responsabilidad lo mismo autoridades gubernamentales que los propios habitantes de la ciudad.

Ante esta situación y pese a la implementación durante 3 días consecutivos de la fase 1 de Contingencia Ambiental (la cual incluye medidas restrictivas a la circulación de automóviles, por ejemplo), la calidad del aire no ha mejorado, por lo que parece posible y acaso incluso inminente que la ciudad viva un episodio inédito en su historia: la fase 2 de dicho programa.

¿En qué consiste ésta? Según la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME), estas serían las medidas:

·Se suspende 50% del parque vehicular. Un día no transitarán los autos con terminación par y al siguiente descansarán las terminaciones nones. Las autoridades decidirán con cuál se inicia.

·No circula el transporte público federal terminación par o non.

·Se evaluará si será necesario suspender actividades en oficinas públicas, instalaciones culturales y recreativas.

·Se contemplaría la suspensión de clases si lo deciden las autoridades.

·Todas las industrias de competencia federal reducirán emisiones hasta en 60%.

·Las estaciones de gasolina dejarán de dar servicio según su terminación en pares o nones.

·Se suspenderán actividades a cielo abierto.

·Se suspenderán actividades en establecimientos que utilicen combustible leña o carbón.

·Tendrán que parar labores las industrias relativas a la fabricación artesanal de tabiques.

·Se disminuirá en 60% la operación de equipos de combustión indirecta.

·Se emplearán sensores para detectar y retirar de circulación a vehículos contaminantes.

·Se aplicaría en la Zona Metropolitana (16 delegaciones y 18 municipios del Estado de México).

Un tanto apocalíptico, ¿no?

Lo interesante del género distópico, sin embargo, es que muchos de sus autores no resistieron la tentación de concluir con un final si no optimista, al menos esperanzador. Aun las narraciones más oscuras quieren creer que al final de ese callejón sin salida de la civilización se enciende una luz que redima a la humanidad de todo el mal causado lo mismo a sus semejantes que al entorno.

Quizá, de implementarse, estas medidas nos sacudan y nos despierten del sueño de egoísmo, indiferencia y destrucción en que estamos inmersos.