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Los hongos "mágicos" podrían ser la clave para la supervivencia de nuestra especie

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 04/12/2016

Los investigadores están descubriendo la ciencia detrás de la psilocibina, la sustancia activa de los hongos, y lo que podría significar para la humanidad

Los hongos “mágicos” o alucinógenos han sido usados por distintas tradiciones del mundo con propósitos espirituales. Durante eras los místicos han estado conscientes del poder de estos hongos para ampliar su percepción y transformar su conciencia, internándose en viajes capaces de trascender sus más alocadas fantasías. Recientemente, la ciencia ha empezado a entender cómo actúa la psilocibina en el cerebro y su potencial para transformar la visión y la vida de los humanos. 

La sustancia activa de los hongos “mágicos” es la psicolocibina y un estudio publicado el año pasado descubrió que es capaz de cambiar la infraestructura organizacional del cerebro permitiendo que la información transite por sus diferentes secciones a través de conexiones nuevas y otras poco usadas, pasando por alto las más transitadas y viejas, lo cual dota al cerebro de un carácter más flexible liberándolo de sus limitaciones usuales, ya sean conceptuales o emocionales. La investigación concluyó que “El estado psicodélico está asociado con una función del cerebro menos restringida y más intercomunicativa, lo cual es consistente con las descripciones de la naturaleza de la conciencia en el estado psicodélico”. Por cierto, la formación de nuevas redes neuronales explica por qué la psilocibina puede ser útil para combatir la depresión o los trastornos relacionados al estrés postraumático. 

Por otro lado, un estudio previo encontró evidencia de que consumir psilocibina disminuía la actividad en las regiones del cerebro asociadas con la percepción del yo al tiempo que estimulaba el hipocampo y la corteza cingulada, que están relacionadas con la memoria y la emoción. Cuando esto sucedía, el patrón de ondas en el cerebro era parecido en algunos aspectos al de los sueños. El investigador Robin Carhart-Harris declaró estar fascinado con estas similitudes y añadió que “la gente con frecuencia describe que tomar psilocibina produce un estado parecido al sueño y por primera vez tenemos evidencia de la representación física de esta experiencia en el cerebro”.

Las impresiones de los estados psicodélicos son duraderas. Un estudio realizado en el hospital Johns Hopkins encontró que mayoría de las personas que consumían psilocibina presentaban cambios en su personalidad que duraban más de 1 año. Algunos incluso describieron sus experiencias bajo el efecto de esta sustancia como las más significativas de sus vidas.

Pero, ¿qué importancia tiene esto para el desarrollo de la humanidad? Roland Griffiths, investigador de Johns Hopkins, ha declarado al respecto que:

La característica central de la experiencia mística es un fuerte sentimiento de interconexión de todas las cosas, hay un aumento en la confianza personal y la claridad, pero también en la respuesta comunal de altruismo y justicia social, una experiencia de la Regla de Oro: actúa con otros como deseas que te traten… Entender la naturaleza de estos efectos  y sus consecuencias puede ser la clave para la supervivencia de nuestra especie.  

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La historia de las sustancias psicodélicas, incluidas sus facetas ritual y recreativa, está íntimamente relacionada con la música. En el caso particular del LSD esta relación podría ser incluso más estrecha, ya que su popularización vino de la mano de un movimiento social que recurrió a la música como su vehículo fundamental de expresión: la revolución hippie de los 60. 

Pero esta simpatía mutua, casi intrínseca, entre el LSD y la música no sólo responde a fenómenos culturales o a circunstancias psicosociales, también tiene que ver, según recientes investigaciones científicas, con una correspondencia a nivel neurológico. Y al parecer, esta relación repercute de manera significativa en la estimulación emocional que la música provee, es decir, el LSD intensifica la injerencia que la música tiene en el espectro emocional de una persona. 

42763cce0237ed6287703a7fc6e9eb0dEncabezados por el neurocientífico Mendel Kaelen del Imperial College un grupo de investigadores se propuso determinar, con miras a enriquecer el aprovechamiento de LSD con fines terapéuticos, cuál es la mejor música para acompañar una experiencia con ácido lisérgico. Para descifrar este estimulante enigma, dosificaron 75mg de LSD a 20 voluntarios y monitorearon su comportamiento cerebral por medio de resonancias magnéticas. Durante el "viaje" los científicos contrastaron la experiencia de los voluntarios, de acuerdo con los estados de ánimo y las alucinaciones visuales que registraban, entre períodos de silencio y otros musicalizados con distintas piezas. 

 

En busca de la perfecta playlist lisérgica

Con base en la información extraída de este experimento, Kaelen y su equipo tenían la misión de determinar cuál era la música más apropiada para acompañar un viaje de LSD. Obviamente, el hecho de que cada experiencia lisérgica es en esencia subjetiva y que además cada persona tiene sus propias predilecciones musicales complicaba el reto. Los voluntarios no podían llevar su propia música, ya que para obtener data científicamente limpia el ejercicio requería de estandarizar los estímulos musicales a los que se les exponía.

cover256x256-1a2a5f59b21f4ee98be78803fb27743bAsí que, conforme al objetivo de crear una playlist ideal para encausar un viaje grato y terapéuticamente efectivo de LSD, Kaelen comenzó a probar diversas piezas y a cotejar los efectos que tenían en las personas. En entrevista para Motherboard, declara:

Inicialmente quería trabajar con música neoclásica que fuese muy evocadora y muy emocional, pero considerando el reto que implica para las personas un entorno con el fMRI Scanner luego pensé que no sería muy buena idea exponer a la gente a un ambiente intensamente emocional. Terminé seleccionando música que proyecta una atmósfera muy relajante y positiva –sobre todo de un músico de ambient llamado Robert Rich. 

De acuerdo con Kaelen, una de las mejor opciones para musicalizar las experiencias de sus pacientes en LSD son piezas que construyan ambientes sonoros pero que también tengan un "instrumento con una melodía clara que la gente pueda seguir". Básicamente se trata de estructurar el viaje, de forma relajante pero que a la vez incluya un sonido o melodía que sirvan como guía para que se pueda navegar efectivamente la experiencia. En sintonía con esta hipótesis, al neurocientífico le funcionaron particularmente bien un par de tracks del álbum colaborativo entre Robert Rich y Lisa Moskow, Yearning (1995).

 

Recomendaciones para musicalizar tu propio viaje de LSD

Y si se tratase de crear un guión musical para conducir la experiencia en LSD entonces Kaelen sugiere comenzar con música relajante, para combatir el posible estrés que pueda generar el proceso de inducción a una experiencia lisérgica. Posteriormente elegir música más rítmica, para penetrar el estado y reforzar la inmersión y, finalmente, durante el clímax del estado, procurar música emocionalmente intensa, que migre de frecuencias anímicas y permita así generar un efecto pendular. 

Con estas pistas, en combinación con los gustos personales, el psiconauta debería de ser capaz de confeccionar una playlist idónea para musicalizar su propia experiencia. En todo caso, sería importante estar atentos a los efectos que una música determinada tiene sobre nuestras emociones, sea o no bajo la influencia del LSD. A fin de cuentas recordemos que la música bien puede servir como una herramienta para manipular nuestra percepción de la realidad y, por ende, manipular la realidad misma.