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Sat Nam Rasayan, una técnica de sanación a partir del silencio primigenio

Por: pijamasurf - 02/06/2016

Tras entrar en un estado profundo de meditación, el sanador disuelve los bloqueos energéticos que generan enfermedad o conflicto

Una mezcla entre conciencia del bienestar y experimentar las consecuencias de haber acarreado en años recientes pésimos hábitos ha volcado a la sociedad, o a buena parte de ella, a buscar técnicas y conductos para vivir mejor. Y en este contexto, diversas tradiciones de sanación han emergido como herramientas especialmente útiles.

De entre el menú que hoy por fortuna tenemos a nuestra disposición –en cuanto a vehículos de sanación– el Sat Nam Rasayan es, sin duda, una de las opciones destacadas. Se trata de una técnica de curación que florece en el silencio, ya que de dicho estado se extrae lo necesario para liberar bloqueos energéticos dentro de una persona en torno a un espacio u objeto o alrededor de un evento.   

El Sat Nam Rasayan es una técnica que el maestro yogi Bhajan, quien trajo el yoga kundalini a Occidente a finales de la década de los 60, enseñó a su alumno Guru Dev Singh. Tras una intensa e impecable sadhana (disciplina espiritual) sostenida durante años el depositario logró la maestría de dicha técnica, y hoy es considerado como el maestro viviente del Sat Nam Rasayan.

1-2-24zero-220x300La práctica regular del yoga kundalini ayuda a desarrollar la mente neutral, la cual es un elemento indispensable para manejar el Sat Nam Rasayan. Es a través de una practica constante de kriyas y meditaciones de esta tradición que logras desarrollar la mente meditativa o mente neutral. Dicho estado tiene la capacidad de percibir un objeto, situación, paciente o evento desde una forma primaria. En otras palabras, la idea de la mente neutral es percibir la realidad tal cual es, sin que la mente positiva o la mente negativa influencien la percepción.

Guru Dev y el yogui Bhajan llaman a este proceso “la mente meditativa proyectiva”. Esto quiere decir que es proyectando la mente, tras alcanzar un estado de meditación profunda, que uno logra armonizar y sanar. La mente meditativa es neutral, una especie de hoja en blanco: al ser expuesta al paciente se genera un impacto que queda impreso. Una vez percibida la resistencia ésta se contempla sin intención alguna, lo cual finalmente permite diluirla. En pocas palabras, al contemplar y permitir la resistencia ésta desaparece, y así se restablece el flujo continuo –como continuo es el flujo del universo mismo.

Sat Nam Rasayan significa descanso, reposo o relajación profunda en el nombre de Dios, que básicamente es lo que uno hace al practicar la técnica. Uno descansa o reposa la mente en una contemplación sin juicio ni opinión en el paciente u objeto, permitiendo que cualquier sensación agradable o desagradable te atraviese sin reaccionar.

El sanador es el que siente en su cuerpo o conciencia las sensaciones o resistencias que aquejan al paciente y gracias a su intensivo entrenamiento previo en las técnicas del yoga kundalini es apto para tolerarlas y no reaccionar ante ellas, permitiéndolas y dejándolas ser para así lograr una sanación exitosa.  

 

* Si te interesa conocer más sobre esta técnica, puedes consultar al sanador activo Hari Sadhana (harisadhanna@gmail.com)

Correos electrónicos convertidos en hermosas cartas escritas a mano

Por: pijamasurf - 02/06/2016

Hackeando la estética autómata de la inmediatez: proyecto en línea transcribe la comunicación electrónica en cartas escritas a la vieja usanza

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Hace poco reflexionábamos sobre la posibilidad de que la escritura a mano desaparezca, con las implicaciones culturales y estéticas que ello significaría. En su proyecto Snail Mail My Email, el artista estadounidense Ivan Cash convirtió correos electrónicos mandados entre extraños en tradicionales cartas escritas a mano. Tras apenas 4 días de haberlo sacado al aire, Cash ofreció transcribir al papel y mandar a cualquier lugar del mundo todos los e mails que recibiera en el transcurso de 1 mes. El resultado fue de proporciones virales, con alrededor de 11 mil e mails, lo que lo forzó a reclutar alrededor de 200 escribanos voluntarios para lograrlo.

Como la mayoría de los proyectos en Internet, el proyecto de Cash duró muy poco; pero ahora vive en una antología que contiene las más bellas e interesantes cartas que se mandaron durante ese tiempo.

Cartas dobladas en forma de aviones o de pájaros, post-its con poemas, pedazos de hojas de colores con caligrafía antigua o besos pintados con lápiz labial son algunos ejemplos de esta colección. La única regla fue que las cartas no contuvieran más de 100 caracteres cada una, para poder crear con ellas cualquier cosa que a los voluntarios les viniera a la imaginación.

En una entrevista, Cash apuntó que esperaba que el proyecto “sirviera en general como una campaña para escribir cartas, e inspirar a los participantes a acuñar este casi extinto arte en una era en la que hablar es barato y mandar mensajes de texto es aún más barato”. Cash concibe el proyecto como una admirable manera de forjar “dinámica y colaboración forzada entre extraños”.

El encanto del proyecto, más allá de que regrese (aunque sea por un corto período de tiempo) el formato manual de la carta al mundo, es que la intimidad inherente a las cartas está en las manos de completos extraños. Es decir, una declaración de amor o incluso una propuesta de matrimonio pueden ser transcritas a la pluma por algún bienintencionado extraño. Quizá los intermediarios resten intimidad al mensaje, pero la forma sin duda tiene un valor encantador. 

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