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La galaxia más luminosa del universo se encuentra en un proceso de autodestrucción

Por: pijamasurf - 01/16/2016

La galaxia W2246-0526, la más brillante de todas, se encuentra sumergida en una caótica efervescencia que la está literalmente consumiendo

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El cosmos (su observación y estudio) es una arena particularmente propensa a la poesía. La facilidad para detonar analogías, metáforas y generar escenas semánticamente encantadoras no dejará jamás de asombrarnos. Por ejemplo, recién nos encontramos con una sentencia de un investigador chileno de la Universidad Diego Portales, Tanio Díaz-Santo, quien dice que la galaxia más luminosa del universo "se está autodestruyendo".

Al parecer este fenómeno se debe a que la actividad al interior de esta galaxia tiene tal algidez, "es tan caótica", que la turbulencia resultante está simplemente consumiendo a la galaxia W2246-0526. Ahora, más allá de entender cabalmente las causas e implicaciones de este evento, lo cierto es que la posibilidad de imaginar un cumulo luminoso, el más brillante de todos, inmerso en un proceso de autodestrucción incita por sí sola una imagen hermosa y, a la vez, una especie de impactante metáfora: la paradoja propia de la belleza que se autoconsume. 

W2246-0526 se ubica a 12 mil 400 millones de años luz de la Tierra y su comportamiento lleva tiempo siendo analizado por el satélite Widefield Infrared Survey Explorer (WISE) de la NASA. Para dimensionar su potencial lumínico basta un dato: su brillo equivale a 350 millones de millones de soles...

 

Imagen vía Universidad Diego Portales

¿Importa el tamaño del cerebro?

Por: pijamasurf - 01/16/2016

La difícil correlación entre inteligencia y tamaño del cerebro en su masa total y en sus regiones específicas

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La obsesión por el tamaño y por destacar al individuo y a la especie humana de las demás nos ha llevado también a difundir popularmente la idea de que el tamaño del cerebro humano es un indicador de la inteligencia. El neurocientífico Christof Koch hace un recuento de esta idea y de los datos científicos que la soportan o refutan.

Nos dice Koch que un estudio notó que el tamaño promedio del volumen del cerebro en hombres adultos es de 1,274cm³ y el de una mujer es de 1,131cm³. Sin embargo, pruebas de inteligencia no muestran una diferencia sustancial entre la inteligencia de los sexos.

Un caso llamativo es el de novelista ruso Iván Turgénev, un gigante literario con un cerebro de 2,001gr; el de otro gran escritor, el francés Anatole France, pesó sólo 1,017gr.

Según Koch, el volumen total del cerebro se correlaciona con un porcentaje de entre 9 y 16% más inteligencia. No existen, sin embargo, datos claros que comprueben si la inteligencia es el resultado de un cerebro más grande o si el cerebro más grande se hace así por la inteligencia o incluso algún otro factor desconocido.

Por otro lado, experimentos que toman en cuenta conexiones particulares de ciertas regiones del cerebro de un individuo (algo así como un "huella digital neural"), según Koch, logran predecir con mayor efectividad la inteligencia fluida, esto es, la capacidad de resolver problemas en situaciones novedosas, encontrar patrones y razonar independientemente.  

La importancia del tamaño del cerebro es también puesta en duda cuando comparamos nuestro cerebro con el de otros animales y algunos homínidos. El caso del Neanderthal llama la atención: pese a tener un cerebro de más de 150cm³ en promedio que el nuestro, su masa cerebral de poco le sirvió para evitar la extinción. Una abeja, por ejemplo, puede realizar toda una serie de tareas complicadas para dar a conocer el lugar en el que se encuentra un alimento y logra ello con un cerebro 1 millón de veces más chico que el de un ser humano. Koch se pregunta: "¿Realmente somos 1 millón de veces más inteligentes que las abejas? Ciertamente no, si me fijo en cómo nos gobernamos a nosotros mismos".  

Ya que normalmente los animales más grandes tienen cerebros más grandes, se tiene una regla que busca señalar a los animales que tienen mayor masa cerebral en proporción a su masa corporal total. En el caso de los seres humanos es de 2%. Si bien esto hace que superemos a los delfines, a las ballenas o a los elefantes, también hace que algunos pájaros e incluso algunos mamíferos como la musaraña nos venzan en este sentido. Otro intento de hacer reinar al hombre en la jerarquía del intelecto ha sugerido que lo que importa es tener más cantidad de células nerviosas en lugares ligados a las funciones superiores de la inteligencia. Pero en esto también nos superan las llamadas "ballenas piloto" (en realidad delfines), que tienen el doble de células en el neocórtex, la región elegida para hacer esta distinción. Koch recuerda que el mismo Darwin había notado que en realidad lo que nos hace únicos es una serie de combinaciones que en su conjunto nos distinguen y no algo en específico. Sin embargo, esta cualidad de ser especiales en su multifactoriedad única tal vez pueda asociarse a muchas otras especies.