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La frase inscrita en el oráculo de Delfos se ha ganado el más alto prestigio filosófico, puesto que encierra en unas pocas palabras un profundo significado que trasciende el tiempo

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Probablemente la máxima más famosa de la antigüedad es "Conócete a ti mismo" (gnōthi seauton)que habría estado escrita en el pronaos del templo a Apolo en Delfos. En este lugar se dice que Apolo mató al dragón Pitón y ahí, en el omphalos (ombligo del mundo), donde se instituyó su culto, las pitonisas pronunciaban los oráculos.

La fama de esta frase se esparce en la obra de numerosos autores griegos, pero sin duda es Platón al que le debemos su mayor difusión, al utilizarla en varios de sus diálogos como un llamado a la filosofía. Sócrates en un par de ocasiones exhorta a primero ocuparse del conocimiento de sí mismo antes de tratar de penetrar en los misterios de la mitología y los dioses.

Si bien se ha dicho que la filosofía no es más que una serie de notas a pie de página de la obra de Platón, esto también ha hecho que existan innumerables "Platones", casi tantos como comentarios del gran filósofo. Sin embargo, si seguimos la tradición platónica estrictamente, leyendo desde los filósofos que ocuparon la dirección de su academia (que hoy conocemos como los neoplatónicos) y de su más fiel avatar en el Renacimiento, Marsilio Ficino (quien instituyó una nueva academia platónica en Florencia), debemos considerar que la filosofía de Platón, dentro de toda su vastedad, es esencialmente mística. Esto puede resultarle incómodo a la sociedad secular actual, pero una lectura cuidadosa nos indicará lo que nos dice Ficino, que su enseñanza puede llamarse "una teología", puesto que "cualquier tema que trate, sea la ética, la dialéctica, la matemática, rápidamente lo completa, en un espíritu piadoso, y lo lleva a la contemplación y veneración de Dios".

Sabemos que en Grecia se instituyó por siglos una iniciación a los misterios y que la mayoría de los filósofos, historiadores y dramaturgos fueron iniciados en estos misterios. Aunque existe un voto de silencio mayormente respetado en torno al contenido de misterios como los de Eleusis, no es demasiado aventurado sugerir que en ellos se propiciaba una experiencia mística ligada a la inmortalidad del alma y al conocimiento de la divinidad --lo que hoy llamaríamos una experiencia enteógena o psicodélica.

En su libro sobre los grandes iniciados de la antigüedad Édouard Schuré atribuye a los pitagóricos la frase: "Conócete a ti mismo y conocerás a los dioses y al universo"; esta frase no parece tener una fuente fidedigna, y la atribución podría ser apócrifa, aunque en el caso del corpus pitagórico nunca se sabe bien, ya que, como ocurre con Buda o con Hermes Trismegisto, en Pitágoras las leyendas y los episodios históricos de su vida se han vuelto inextricables. La frase ha sido citada miles de veces en Internet, en muchas de ellas afirmando que así estaba inscrita en Delfos. Aunque no existen buenas razones para concluir que esto era así, el razonamiento silogístico añadido de la frase parece captar la esencia de su significado. Recordando que los oráculos eran pronunciados creando una interfase perceptual entre las pitonisas y los dioses, la advertencia sobre la importancia de conocerse a sí mismo en el templo justamente sugiere que el autoconocimiento es un acercamiento a --un hacer posible-- la irrupción divina. Casi como si fuera una regla que nos dice: "primero conócete a ti mismo, sé honesto, conoce la verdad de ti y entonces podrás canalizar, manifestar y conocer lo divino, lo profético, lo oracular". La interpretación anterior, como veremos, es parte de toda una tradición.

En la dedicatoria de su Teología platónica a Lorenzo de Medici, Marsilio Ficino dice que Platón:

...considera que el alma del hombre es como un espejo en el que la imagen del divino semblante se refleja prontamente; y en su entusiasta búsqueda por Dios, mientras que rastrea cada huella, en toda partes se vuelca hacia la forma del alma. Porque sabe que este es el significado más importante de las famosas palabras del oráculo: "Conócete a ti mismo", esto es: "Si quieres ser capaz de reconocer a Dios, debes primero aprender a conocerte a ti mismo".

Ficino nos dice aquí que conocerse a sí mismo es la vía regía para la gnosis de la divinidad, puesto que el alma es divina y en ella esta impresa una imagen de Dios. Sería mucho más difícil e impráctico buscar la divinidad en otra parte, en algo más remoto, cuando se tiene un acceso interno, inmediato. En su Comentario al Banquete de Platón, traza de otra forma geométrica esta reunión interior con la divinidad: 

Y ciertamente es necesario que las cosas creadas se recojan ante su propio centro, y ante su propia unidad, y que se acerquen a su Creador, a fin de que: por su propio centro, se acerquen al centro de todas las cosas.

En lo anterior podemos encontrar puntos en comunes con la explicación que da Sócrates a Protarco sobre lo ridículo que es ocuparse de cosas más oscuras antes de dedicarse a conocerse a sí mismo. Tenemos aquí una doble enseñanza, en dos niveles que encajan perfectamente, de un lado el aspecto ético de ocuparse de la existencia inmediata y no perderse en divagaciones demasiado abstrusas, pero en la profundidad de esta labor cotidiana se revela también un aspecto metafísico, porque ocupándonos de nosotros, viviendo la vida que se nos presenta de manera filosófica, penetrando en nuestro propio ser, tenemos la posibilidad de acceder al misterio de nuestra esencia divina.

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Esotéricamente podemos interpretar la inscripción de Delfos como una insinuación del principio del microcosmos, que aparece en todas las tradiciones místicas. Fundamentalmente, que el ser humano es la imagen de la divinidad y en él existe una serie de correspondencias con el universo --de tal forma que en el desarrollo embrionario de un ser humano podemos observar también el proceso de gestación del universo. También, en la anatomía oculta del ser humano, dicen las religiones mistéricas, yacen las diferentes puertas y llaves para reintegrarse con la divinidad.

La idea de que al conocernos trascendemos lo individual para fincar en lo universal, evidentemente no sólo pertenece a la tradición occidental. Es la esencia de la filosofía mística oriental, como queda claro en el Brihadaranyaka Upanishad, donde se expresa la famosa máxima de que Atman es Brahman, en otras palabras, que la realidad de nuestro ser o espíritu es Dios.

En el poeta Ralph Waldo Emerson se conjugan de manera notable la influencia platónica con la influencia de los Upanishads y esto se muestra en el poema que lleva justamente el título "Gnothi Seauton" ("Know Thyself"), donde se dice: 

Give up to thy soul-

Let it have its way-

It is, I tell thee, God himself,

The selfsame One that rules the Whole.

Una acepción un poco distinta (pero que no difiere en esencia) viene de Thomas Hobbes en su Leviatán: "Quien sea que mire en su interior y considere aquello que hace cuando piensa, opina, razona, desea o teme, etc., y sobre qué bases; entonces así leerá y conocerá los pensamientos y las pasiones de todos los hombres en ocasiones similares", lo cual claramente sugiere una integración arquetípica de todos los hombres en uno. Podemos modificar la frase, con Hobbes, para decir: "Hombre, conócete a ti mismo y conocerás a todos los hombres".

Por último, una versión más reciente dentro de la cultura popular, que podemos ligar a esta mismo conocimiento, también influido por un orientalismo. George Harrison, en su canción "Inner Light", de nuevo nos conduce al conocimiento del universo a través de la introspección: con sólo mirar hacia adentro podremos conocer el ancho mundo y las leyes del cielo:

Without going out of my door,
I can know all things on earth
without looking out of my window, 
I can know the ways of heaven.

 

Twitter del autor: @alepholo

Una exploración guiada hacia los deliciosos abismos de la melancolía, desde la locura y la tristeza hasta la alquimia y la inteligencia divina

En la nueva entrega de Cadena Áurea de Filosofía conversamos sobre la melancolía, ingresando por un oscuro magnetismo al dominio de Saturno (el planeta a cuya influencia nos rendimos). Damos un paseo histórico por el pantano estrellado de la melancolía, la bilis negra, el fluido de los filósofos y los hombres del conocimiento más elevado. Notamos aquí que esa inclinación hacia el abismo interior es también un camino de iniciación y conocimiento, descubriendo las piedras preciosas que yacen ocultas en las profundidades de la tierra más oscura. Trazamos la línea evolutiva de este humor, desde la medicina antigua y su relación con el infortunio, el aislamiento, la posesión demoníaca y la depresión hacia la transformación del genio melancólico en la figura del hombre que se retrae del mundo para estudiar los arcanos y las más altas esferas del intelecto, convirtiéndose en un adepto de Saturno. Entendemos que la melancolía nos puede revelar la avasalladora belleza del mundo y llevar hacia el valle de la elaboración del alma; en su negra sima, la materia prima para iniciar la obra alquímica.

0-5:00 Intro/ La idea de la melancolía: el encantamiento de la tristeza/ ¿Eres melancólico?/ Los fluidos y la personalidad/ La melancolía y los astros/ La bilis negra y los cuatro humores/ La melancolía: lo seco y lo frío/ La genealogía de Saturno/ Los humores y la medicina antigua.

5:00-10:00 La locura melancólica: lo que hoy es el maníaco-depresivo/ El vínculo entre la melancolía y la filosofía según el problema 30 de Pseudo Aristóteles/ ¿Cómo la melancolía se volvió un rasgo del genio?/ La melancolía, el aislamiento y la búsqueda intelectual superior/ Marsilio Ficino y el intelectual saturnino/ La séptima esfera de Saturno, la más cercana a la estrellas fijas y la divinidad/ Renunciar a la vida/ La acedia monástica y el demonio de la melancolía.

10:00-15:00 La desgana divina, el aburrimiento, el tedio y el spleen de Saturno/ Petrarca, la melancolía del sabio/ La docta ignorancia/ Encender el fuego de la melancolía hacia la pasión del conocimiento/ Cómo paliar la melancolía (consejos de Ficino)/ Nutrir el alma con la luz, el vino y un poco de Júpiter/ ¿Abrazar la propia melancolía?/ El dulce dolor/ La melancolía del amor.

15:00-20:00 La melancolía y la creatividad/ Lo gótico/ Saturno y la melancolía, el libro de Klibansky, Panofsky y Saxl/ La melancolía y el furor divino/ La alquimia del sufrimiento/ La melancolía es un estado del alma/ ¿Cómo utilizar la melancolía?/ James Hillman y la depresión como camino hacia la profundidad/ John Keats: este mundo es el valle de la elaboración del alma/ La melancolía y el nigredo, el encuentro de la prima materia en la alquimia.

20:00-25:00 El valle para producir alma/ ¿Somos antitristeza?/ La tristeza como un abono para la flor negra del alma/ Los ritmos orgánicos y la naturaleza de la tristeza/ No evitar la melancolía/ Un camino de conocimiento melancólico/ La melancolía y el arte/ Alberto Durero y el enigma de la dama de Melancolía I/ La melancolía y la geometría.

25:00-27:00 El sabio melancólico y el estado de contemplación de lo incomensurable/ La melancolía y la conciencia de la muerte/ ¿Un camino para conocernos a nosotros mismos?/ Una invitación a que exploremos nuestra propia melancolía.

Comentario: Ernesto Praini y Alejandro Martínez Gallardo. Producción Ignacio Bazán.

 

ANTOLOGÍA DE CITAS DE LA MELANCOLÍA Y REFERENCIAS CITADAS EN EL PODCAST

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De Saturno y la melancolía, de Raymond Klibansky, Erwin Panofsky y Fritz Saxl:

Pero incluso para el siglo IV el hechizo de esas grandes figuras [Heracles, Ayax, Belerofonte] era lo bastante fuerte para conferir a la idea de la melancolía que ahora se les asociaba una aureola de siniestra sublimidad. Pasó a ser una enfermedad de héroes.

Así ocurre también con el abatimiento que se da en la vida cotidiana, pues a menudo estamos en un estado de duelo pero no sabríamos decir por qué, mientas que en otros momentos nos encontramos alegres sin motivo aparente...

El melancólico natural, en cambio, aun estando perfectamente bien poseía un ethos muy especial, que, ya se manifestara de una manera o de otra, le hacía fundamental y permanentemente distinto de los hombres corrientes. Era por así decirlo, normalmente anormal...

La alta tensión constante de la vida espiritual del melancólico, que tenía su origen en el cuerpo y por lo tanto era independiente de la voluntad, hacía que le fuera tan imposible actuar razonablemente como lo era para el colérico; salvo que en el segundo caso era la precipitación lo que impedía la reflexión serena, y en el primero era la vehemencia...

El que el melancólico estuviera más expuesto que otros hombres a recordar las cosas a destiempo o demasiado tarde, después de haber tratado de evocarlas sin éxito con un esfuerzo de voluntad, se debía al hecho mismo de que ese conato de la memoria había producido en él imágenes mentales que afectaban con más fuerza a su mente y eran más apremiantes que en otras personas: y esa memoria agitada y llena de cosas, una vez puesta en acción, seguía un curso automático tan imposible de detener como la flecha disparada...

[caption id="attachment_104300" align="aligncenter" width="604"]604px-Dürer_Melancholia_I Alberto Durero, "Melancolía I"[/caption]

 

Marsilio Ficino en De vita:

Existen tres causas que hacen que las personas de conocimiento se tornen melancólicos. La primera es celestial, la segunda natura, y la tercera humana.

La celestial es debido a que tanto Mercurio, que nos invita a investigar las doctrinas, y Saturno, que nos hace perseverar investigando las doctrinas y retenerlas una vez que las hemos descubierto. Esta, según los astrónomos, es fría y seca, justo como señalan los médicos es la naturaleza melancólica. 

...Pero de aquellos hombres de conocimiento, especialmente los que están oprimidos por la bilis negra, siendo diligentemente devotos al estudio de la filosofía, retraen su mente del cuerpo y las cosas corporales y los aplican a lo incorpóreo. La causa de esto es que, entre más difícil el trabajo más concentración de la mente requiere; y segundo, que entre más aplican su mente a las verdades incorpóreas, más están llamados a separarla del cuerpo. Por esto su cuerpo parece como si estuviera semimuerto y frecuentemente melancólico.

Ficino, sobre encender el fuego melancólico:

Es apropiado entonces que temples la bilis negra a su justa manera. Cuando es moderada, como dijimos, y mezclada con bilis y sangre, debido a que es seca por naturaleza y en una condición tan rarificada como la naturaleza admite, es fácilmente encendida; y porque es sólida y tenaz una vez encendida, arde por más tiempo; ya que es muy poderosa en su concentración.

 Manly P. Hall en su lectura sobre Astroteología:

Saturno representaba para los antiguos la sabiduría suprema, el poder antiguo que debía finalmente también devorar todas las cosas que eran menos que él. Así todas las cosas que nacen de la sabiduría deben de ser devoradas al final por la sabiduría. Esta es la extraña sabiduría abstracta de la meditación; la meditación de la cual las cosas nacen y a la cual todas las cosas regresan. Este era un tipo de conciencia que engendra, pero que sosteniendo y poseyendo siempre obliga a la cosa que ha engendrado a regresar a sí misma y ser disuelta... Saturno representaba el principio de la creación que representa a la vez el símbolo de la muerte,  pues todo lo que ha sido creado debe de morir... Saturno era el devorador, el principio de los movimientos que en sí mismos deben de terminar, era el principio de la separación que es en sí misma la más grande ilusión y que la final debe de llegar a su fin. Saturno juega muchos papeles aparentemente en conflicto, pero siempre bajo un principio subyacente: Saturno es el principio y el fin; el principio de la esperanza y el fin de la esperanza; Saturno es la muerte y Saturno es la vida eterna, depende de la dirección del movimiento, puesto que los antiguos creían que de los anillos de Saturno las almas eran lanzadas al espacio empíreo. 

Noel L. Brann en The Debate Over the Origin of Genius During the Italian Renaissance:

Interpretado místicamente dentro de un contexto cristiano, el estado de putrefacción "negritud" (nigredo), iniciando el proceso de transmutación regido por Saturno según los alquimistas e identificado con el estado melancólico en su proceso de sublimación interna, corresponde con la muerte temporal del cuerpo previa a la resurrección en el más alla. 

Agrippa en sus Tres libros de filosofía oculta:

El humor melancólico cuando es batido, arde y se agita propiciando una locura que conduce al conocimiento y la adivinación, especialmente si es ayudada por el influjo celeste, particularmente de Saturno... Por la melancolía, dijo Aristóteles, algunos hombres se hacen divinos, y otros poetas.

* Macrobio escribe en su Comentario al Somnium Scipionis que el alma humana al descender de la intersección entre las estrellas fijas y la Vía Láctea (el lugar donde, según Platón, las almas elegían su lote antes de reencarnar):

toma de la esfera de Saturno la razón y el entendimiento, llamadas logistikon y theoretikion.

En el texto hermético Poimandres se dice que el alma en su proceso inverso, al ascender hacia la octava esfera, abandona ante Saturno "la mentira que tiende trampas" y atraviesa la Puerta del Caos, ascendiendo por las órdenes angélicas hasta fundirse con la divinidad.

Servius, citado por Hans Jonas en La religión gnóstica:

Al descender, las almas toman la torpeza de Saturno, la ira de Marte, la concupiscencia de Venus, la ambición de ganancia de Mercurio, el deseo de poder de Júpiter.

John Frawley, en su libro Real Astrology, señala:

La última de las esferas planetarias yace inmediatamente dentro de las estrellas fijas. Esta es la esfera de Saturno y conlleva en parte el mismo significado que el de las estrellas fijas, como umbral hacia y desde lo divino. Mientras que las estrellas fijas están activas sólo ocasionalmente en cada uno de nuestros horóscopos, Saturno está en operación constantemente. Es el planeta de la justicia (por ello su exaltación en el signo de la balanza, Libra), y por lo tanto no es muy popular. Y es que nuestra idea moderna de justicia --una creencia en que al final todo se solucionará sin importar cómo vivamos-- no es la idea de justicia bajo la cual el cosmos está construido, esto es, la verdad inexorable de que si nos identificamos con la esencia habitaremos con la esencia, y si nos identificamos con lo material moriremos con lo material. Saturno es la puerta hacia lo divino, pero es una puerta difícil de abrir y angosto es el camino que lleva hacia ella.

Mark Fisher escribe en Ghosts of My Life: Writings on Depression, Hauntology and Lost Futures:

Existe un conocimiento implícito de que la esperanza creada por la electrónica posguerra y la eufórica música dance de los 90 se han evaporado –no sólo ese futuro no ha llegado, ya no parece posible. Y, sin embargo, la música constituye una negación a rescindir un deseo del futuro. Esta negativa da a la melancolía una dimensión política, porque significa que fracasa en acomodarse a los horizontes cerrados del realismo capitalista.

Bouschet y Hilbert:

La Tierra está localizada entre el Sol y Saturno que están en eterno conflicto; observamos su guerra en nuestra separación eterna de la luz y la oscuridad… En la Tierra hay una especie de astronomía invertida: localizado en el centro de la Tierra hay un sol negro. Debemos mirar hacia abajo.

Shams al-Din Lahiji:

El color negro, si me sigues, es luz de Ipseidad pura, dentro de esta oscuridad está el Agua de la Vida.

James Hillman sobre el arquetipo del senex:

Saturno retiene los atributos de Kronos; es un dios de la fertilidad. Saturno inventó la agricultura; este dios de la tierra y el campesino, la cosecha y la saturnalia, es regente de la fruta y la semilla. Incluso su castrante guadaña es una herramienta de siembra. Tendría que ser Saturno quien inventara la agricultura: sólo el senex tiene la paciencia que equipara a la de la tierra y puede entender la conservación de la tierra y la conservaduría de aquellos que la trabajan; sólo el senex tiene el tiempo necesario para las estaciones y su repetición crónica; la habilidad de abstraer para amaestrar la geometría del arado, la esencia de las semillas, de hacer las cuentas para rendir ganancias, el abono, la soledad…

James Hillman sobre el "vale of soul-making" de John Keats:

He tomado este pasaje de Keats como un motto psicológico: “Llama al mundo, si quieres, el valle de la elaboración del alma. Entonces descubrirás la razón de la existencia”.

Los alquimistas hablaban de la paciencia como la primera cualidad del alma y consideraban la elaboración del alma el camino más largo, una via longissima.

Fragmento de "Ode on Melancholy", de Keats:

She dwells with Beauty—Beauty that must die;
       And Joy, whose hand is ever at his lips
Bidding adieu; and aching Pleasure nigh,
       Turning to poison while the bee-mouth sips:
Ay, in the very temple of Delight
       Veil'd Melancholy has her sovran shrine,
               Though seen of none save him whose strenuous tongue
       Can burst Joy's grape against his palate fine;
His soul shalt taste the sadness of her might,
               And be among her cloudy trophies hung.

 

**  La etimología de la palabra “alquimia” es, como este arte en general, un tanto misteriosa, pero uno de los significados más aceptados es “tierra negra” o “la tierra más negra”, chemia, que según Plutarco es una referencia también a Egipto, la “tierra negra” y a la parte negra de las pupilas, según podemos leer en el libro Alchemical Traditions, la  parte del ojo que sirve como un espejo negro de la luz y está ligada a Isis y a Kore en la anatomía microcósmica. En el texto hermético grecoegipcio Koré Kósmou, la voz de la diosa Isis le habla a su hijo Horus de una doctrina secreta que tuvo el honor de recibir de Kamefis, quien la escuchó de Hermes, se trata “del negro perfecto” (teleio melani). Uno de los epítetos de Kamefis es “aquel que se mantiene oculto a sí mismo en sus ojos”. El gran teúrgo neoplatónico Jámblico liga a Kamefis con el “dios que voltea sus pensamientos hacia sí mismo”, un deus absconditus que contempla la eternidad.


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