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¿Es posible que el déjà vu sea el recuerdo de una vivencia en un universo paralelo?

Por: pijamasurf - 10/21/2015

El destacado físico estadounidense Michio Kaku señala que el déjà vu en realidad podría ser el recuerdo de alguna vivencia en una dimensión paralela, a la que accedemos cuando nuestros átomos vibran a una frecuencia particular

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-¿El Aleph? -repetí.

-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví.

Fragmento de “El Aleph”, de Jorge Luis Borges

 

Por un lado la psicología define el déjà vu como una suerte de falseamiento de la memoria que sucede cuando el cerebro no ha terminado de edificar su percepción total consciente sobre una experiencia. Cuando ello ocurre, esta percepción “falsa” se traduce en una sensación también ficticia de familiaridad. Sin embargo, para la física cuántica puede significar un recuerdo de un momento en el que nuestras vibraciones encuentran otra frecuencia y nos permiten viajar en otra dimensión. Eso: el déjà vu, según el físico teórico estadounidense Michio Kaku, destacado especialista de la teoría de campo de cuerdas (una de las ramas de la teoría de cuerdas), podría ser en realidad el recuerdo de alguna vivencia en una dimensión que no es esta.  

En este video (transcrito por completo para esta nota) Kaku nos expone claramente, con el ejemplo de la radio propuesto por Steve Weinberg, el físico estadounidense ganador del Nobel (junto a Abdus Salam y Sheldon Lee Glashow) en 1979, cómo todas las frecuencias se encuentran vibrando al mismo tiempo en todos lados; sin embargo, habría que encontrar esa vibración única (tal vez la buscada por los monjes zen) que nos haga ser junto con todas las demás cosas, ser todas las cosas, poder dejar de ser uno y comenzar a ser todo.

Kaku dice:  

El déjà vu es un fenómeno que todos hemos experimentado, esa sensación extraña cuando entras en una sala o al pasar por una situación nueva y te dices a ti mismo: “Yo he estado aquí antes. Quiero decir, todo esto me resulta familiar”. Resulta que, en realidad, podemos inducir formas de déjà vu en personas mediante experimentos.

Así, hay una teoría que dice que un déjà vu simplemente evoca fragmentos de recuerdos que hemos almacenado en nuestro cerebro, recuerdos que pueden ser evocados al movernos en un determinado entorno que se parece a algo que ya hemos experimentado. Así que no tenemos que invocar universos paralelos, no tenemos que invocar todos los universos posibles para explicar la mayoría de los déjà vu. Sin embargo, se plantea otra pregunta: ¿Es posible, a cualquier escala, moverse entre universos distintos? Y la respuesta, en realidad, no está muy clara.

Nosotros los físicos creemos, por ejemplo, que realmente hay múltiples universos que existen incluso en el interior de nuestra sala de estar. Somos ondas, ondas que vibran, y estas ondas vibran y luego se separan con el tiempo. Steve Weinberg, galardonado con el premio Nobel, hace la siguiente comparación: pensemos en la radio. Si estás en tu sala de estar escuchando la emisora de radio BBC, esa radio está sintonizada a una frecuencia. Pero en tu sala están todas las frecuencias de radio: Radio Cuba, Radio Moscú, las principales emisoras de rock de los 40. Todas estas frecuencias de radio están vibrando dentro de tu sala de estar, pero tu radio sólo tiene sintonizada una frecuencia. es decir, en otras palabras, cuando dos universos están en la misma fase, son coherentes y te puedes mover de uno a otro. Pero a medida que el tiempo comienza a evolucionar, estos dos universo se desacoplan. Empiezan a vibrar a frecuencias diferentes. Ya no pueden interferir el uno en el otro. Entonces, ¿por qué la radio no puede escuchar Radio Moscú? ¿Por qué no es posible que la radio escuche todas las frecuencias? Porque la radio no tiene esa coherencia. Ya no vibra al mismo tiempo que estas otras frecuencias.

Y lo mismo pasa en la física cuántica. Estamos compuestos de átomos. Nuestros átomos vibran, pero ya no vibran al mismo tiempo que estos otros universos. Nos hemos desvinculado de ellos, hemos perdido la coherencia con ellos. En otras palabras, un déjà vu es probablemente sólo un fragmento de nuestro cerebro evocando recuerdos y fragmentos de situaciones anteriores. Sin embargo, en la física cuántica, hay realmente, en cierto modo, universos paralelos que nos rodean. El problema es que no podemos entrar en ellos porque hemos perdido la coherencia con ellos. Ya no vibramos al mismo tiempo que ellos. Lo siento.  

 

Altruismo efectivo, o cuando los millonarios quieren salvar al mundo

Por: pijamasurf - 10/21/2015

El dinero parece ser la panacea para terminar con los problemas del mundo, ¿pero dónde invertir una suma obscena de dinero si queremos hacer un cambio real?

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¿El dinero puede remediar los problemas que el capital ha creado? La pregunta es capciosa, pero necesaria. Si todo lo que hiciera falta para aliviar el hambre, la pobreza y la enfermedad del mundo fuera dinero, y si contáramos ya con ese dinero, ¿por dónde empezaríamos a salvar al mundo?

Dustin Moskovitz, uno de los fundadores de Facebook, y su esposa, Cari Tuna, fundaron Good Ventures, que planea salvar al mundo invirtiendo la fortuna que les ha legado la red social, aproximadamente unos 8.3 mil millones de dólares. A decir de Tuna, "queremos echarlo todo a nuestra fundación antes de morir, e idealmente mucho antes de morir". Fue por eso que la pareja unió fuerzas con otras asociaciones para crear el Open Philantropy Project, un club de millonarios que buscan salvar al mundo.

¿Pero dónde poner los millones? ¿Acabar de un plumazo con el hambre de África? ¿O mejor enseñar a todos los niños del mundo a escribir? ¿Qué tal comenzar con algo pequeño, como campañas de prevención para evitar enfermedades sexualmente transmisibles? ¿Y si mejor se lo damos todo a un buen proyecto para curar el cáncer? 

El problema --o el área de oportunidad, en la jerga de emprendedores de nuestra época-- es que el dinero no soluciona nada por sí mismo, si no se sabe aprovechar. El desafío que enfrenta Open Phil y asociaciones afines como GiveWell es el de determinar con métodos empíricos y/o científicos qué causas caritativas benefician más al mundo, lo cual parece ser la tarea del filantrocapitalismo del presente. Y el filantrocapitalismo crea maravillosos titulares y conmovedoras historias, como la de Mark Zuckerberg anunciando que va a donar 99% de sus acciones, lo que origina una nueva forma de publicidad: la del "buen millonario" que, muy al estilo cristiano, se desprende de sus posesiones para poner el ejemplo.

La corriente de pensamiento que se va fraguando en estas pláticas de millonarios lleva el pegajoso nombre de "altruismo efectivo": implica retomar las bases del positivismo para llegar a aplicaciones viables y concretas del capital disponible para hacer el mayor "bien". La tarea parece conceptualizarse como asunto de sobrevivencia: se trata de hacer un cambio tan radical en el presente que sea capaz de aumentar las posibilidades de sobrevivencia de la especie a gran escala en el futuro. La pregunta es: ¿beneficiamos un poco a muchas organizaciones altruistas o lo invertimos todo en una sola? 

Según los miembros de Open Phil, el problema en otros tiempos ha sido que los filántropos eligen sus "causas" basados en preferencias personales o motivaciones subjetivas. Fundar un museo con el nombre de un familiar fallecido es una bonita forma de honrar la memoria, pero si el objetivo es contribuir a la supervivencia de la especie, tal vez existan gestos de desaprobación. La base del altruismo efectivo consiste en una notoria investigación: en este documento pueden leerse cuántos y cuán variados son los frentes donde la sobrevivencia humana está en juego, desde reformas laborales y penales que ayuden a que la gente viva mejor, hasta atacar directamente el calentamiento global, ese gran enemigo de nuestra época.

Enfrentarnos, al menos teóricamente, a los problemas del mundo asumiendo que tenemos los recursos intelectuales y materiales suficientes para hacer un cambio no es solamente un paliativo para que algunos millonarios se sientan mejor consigo mismos: más allá de sus esfuerzos, éxitos y fracasos, nos lleva también a pensar cuál es el rol de los Estados-nación en la resolución de problemas concretos y en la garantía de supervivencia de la especie humana. Parece que hemos entrado en una fase del capitalismo donde son precisamente los capitalistas los que pueden tomar las funciones del Estado bajo su tutela subjetiva y exclusiva... ¿pero qué haríamos si estuviéramos en su lugar?