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Detectan estrella con objetos rodeándola "como los que una antigua civilización podría construir"

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/14/2015

Una estrella entre Lira y Cisne parece exhibir un diseño inteligente. KIC 8462852 ha sido llamado "el astro más misterioso del universo"

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Utilizando el telescopio Kepler para sondear las profundidades del espacio, un grupo de científicos ayudado por investigadores ciudadanos (o astrónomos amateurs) que han procesado enormes cantidades de data (luces de astros distantes) ha identificado una estrella anómala que está provocando gran interés.

La estrella KIC 8462852 ha sido ubicada entre las constelaciones Cisne y Lira y al parecer emite luz a un ritmo irregular, lo cual sugiere a los astrónomos que contiene en su órbita un número de objetos extraños. Estos objetos podrían ser cometas, pero una disposición así no ha sido observada en más de 150 mil estrellas analizadas por el equipo encargado del Kepler. Mientras tanto, algunos científicos creen que podría tratarse de una órbita artificial diseñada por una civilización extraterrestre.

Jason Wright, de la Penn State University, se encuentra trabajando en una hipótesis alternativa del patrón de luz. Wright cree que este patrón es consistente con un "enjambre de megaestructuras" que podrían ser una ingeniería de recolección de energía. Tal vez una civilización más avanzada ha implementado un método para aprovechar la energía de su estrella madre. "Los extraterrestres deben de ser la última hipótesis a considerar, pero esto parece algo que una civilización extraterrestres haría". 

Wright y sus colegas entrarán en una fase más detallada de análisis de las ondas de radio emitidas desde KIC 8462852, utilizando un telescopio en Nuevo Mexico. Por el momento sólo queda mirar hacia estas constelaciones e imaginar que tal vez en ese espacio en el cosmos existen seres inteligentes, aunque quizás existan también inteligencias inimaginables en cualquier lugar del firmamento hacia el cual miremos. 

Quizás en un futuro descubriremos que el cuerpo humano sólo fue una catapulta para la exteriorización de nuestra conciencia

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La incorporación de la tecnología a la vida moderna –y su inminente fusión con la corporalidad– es uno de los temas que más polémica y reflexión filosófica generan. Este perenne coqueteo con las máquinas también es materia de exploración artística, como es el caso del artista-performer Stelarc, quien ha sometido su cuerpo –su lienzo— a una serie de modificaciones en las que despersonaliza su anatomía alterándola y aleándola con aparatos electrónicos.

Stelarc primero disocia el cuerpo de la mente y luego recoloniza aquél con robots y artificios prostéticos para convertirse en una hermosa abominación. Su trabajo parece decirnos que el cuerpo no es más que un modelo transitorio que puede ser rediseñado y reingeniado en vías de experimentar la trascendencia incorpórea.

Por otro lado, el transhumanismo postula que el cuerpo humano puede ser aumentado a través de la tecnología hasta el punto de hacerlo prescindible, en la búsqueda de una inmortalidad postbiológica. En esto la humanidad estaría siguiendo los pasos de inteligencias más evolucionadas, según sugiere Paul Davies (físico de la Universidad de Arizona), quien cree que la inteligencia basada en el cuerpo es un estado transitorio. Una inteligencia más avanzada podría vivir miles de años dentro de un medio sintético.

Más allá de ser una manifestación propia de nuestros tiempos, esta manipulación del cuerpo tiene también un lado inquietante. Introducir agentes externos al cuerpo, desde prótesis e implantes hasta nuevas tecnologías (como pueden ser chips o electrodos), llega a alterar la relación que tienen las personas con su propia anatomía, formando en algunos casos diversas patologías. 

Rachel Armstrong, TED Fellow, médica y diseñadora, se pregunta sobre esta relación entre el cuerpo y la tecnología y sobre la posibilidad de que nuestro cuerpo pueda ser redundante. Según su experiencia médica en la India, las personas que reciben una alteración restaurativa en su anatomía tienen problemas para volver a retomar su propia identidad y unidad: existe una naturaleza integral psicofísica que puede ser agredida por estos procesos. Sin embargo, según cuenta Armstrong, realizando una serie de terapias bien orientadas es posible sanar las escisiones e invasiones corporales: “Cada residente tendría que trabajar para resintonizar su mente y cuerpo en una existencia sincrónica para restaurar la red de interacciones que se generan, de dimensiones ambientales fisiológicas, anatómicas, cognitivas y sociales".

Armstrong sugiere que nuestra unidad –mente y cuerpo— puede verse amenazada por una intervención corporal, pero que a fin de cuentas nuestro cuerpo también se construye y reconstruye contextualmente –es parte de un ambiente. Lo importante para poder seguir avanzando médicamente de la mano de la tecnología y poder manipular el cuerpo es concebirlo como una unidad que no separa mente y materia –y si nuestro cuerpo se divide, la mente debe volverlo a unir.