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Curiosas representaciones gráficas de las enfermedades en el Japón del siglo XIX

Arte

Por: pijamasurf - 10/20/2015

Representaciones gráficas de la sífilis, el sarampión, la gonorrea y otras enfermedades del Japón del siglo XIX
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Autor desconocido, "Las funciones corporales representadas por actores de teatro kabuki famosos” (finales del siglo XIX)

La Universidad de California en San Francisco tiene un increíble acervo de 400 grabados en madera con temas de salud del siglo XIX en Japón. La colección incluye anuncios de medicamentos y tratamientos, guías ilustradas para el tratamiento y prevención de diversas enfermedades contagiosas (como el sarampión, la sífilis y la gonorrea) y guías visuales para el cuerpo humano a partir de finales del período Edo y principios de la era Meiji.

Las impresiones tratan temáticas médicas de hechos pasados que a menudo cuentan con guerreros famosos invocados para ayudar a evitar la enfermedad o que prestan las medidas preventivas en términos antropomórficos (tal es el caso de la imagen del inicio), como en las imágenes de bucket, el Bean, o figuras con cabeza que atacan a un demonio (la enfermedad), los dos elementos que vinculan las prácticas artísticas de Utagawa Kuniyoshi, quien fuera uno de los últimos maestros japoneses de la técnica del ukiyo-e en la impresión xilográfica, perteneciente a la escuela Utagawa.

En la página de la UCSF se puede leer:

La UCSF Japanese Woodblock Print Collection consta de 400 xilografías japonesas con temas relacionados a la salud. De ellos, más de la mitad están ilustrados coloridamente a la manera del ukiyo-e, el resto se imprimió en textos de una sola hoja. Desde el tratamiento y la prevención de enfermedades como la viruela, el sarampión y el cólera, a los anuncios de las etapas del embarazo o de drogas, estas impresiones ofrecen una ventana única a las actitudes tradicionales japonesas respecto a la salud y la enfermedad.

La mayoría de las impresiones están fechadas entre mediados y finales del siglo XIX, cuando Japón se estaba abriendo a Occidente, después de casi 250 años de aislamiento autoimpuesto. Por lo tanto, proporcionan una valiosa evidencia gráfica del efecto de la ciencia médica occidental en las creencias y prácticas tradicionales.

Cinco áreas temáticas definen ampliamente la colección. El tratamiento y la prevención de las tres enfermedades contagiosas --viruela, sarampión y cólera-- son los temas de 80 de las impresiones. Una categoría correspondiente contiene grabados en los que deidades budistas o sintoístas intervienen para garantizar una cura. El embarazo y los problemas de salud de las mujeres forman un tema distinto, que incluye varias imágenes de las etapas de la gestación. Debido a que los extranjeros fueron pensados como aquellos que llevaron la enfermedad a Japón, la colección también incluye varios mapas de Nagasaki, donde los holandeses fueron confinados durante el período Edo, así como grabados que representan a los extranjeros y sus naves. Los anuncios de medicamentos desde el siglo XIX constituye la categoría más grande. 

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Utagawa Yoshitsuya, "Juego de manos contra el tema del sarampión" (1862)

A pesar de ser pequeñas piezas de arte estos dibujos eran relativamente baratos y se vendían en las tiendas editoriales o eran distribuidos por vendedores ambulantes que a su vez los vendían a comerciantes, artesanos o ciudadanos ordinarios.

Al considerar estas impresiones especializadas, vale la pena preguntarse cómo se relacionan con la tradición más grande del grabado en madera japonés. Hoy en día, los grabados japoneses se conocen más a menudo como ukiyo-e o "imágenes del mundo flotante". A finales del siglo XVII, la impresión ukiyo-e salió del mundo de los barrios de placer o distritos de entretenimiento con licencia, que se encontraban en la mayoría de los grandes centros urbanos.

Una constante en las impresiones ukiyo-e del período Edo es que en las imágenes aparecían celebridades: actores famosos de kabuki o artistas femeninas (geishas) que actuaron en los burdeles y restaurantes de la época. 

En la página de la UCSF también se puede leer:

Aunque los actores y la belleza fueron temas que permanecieron siendo populares, por los años 1830 y 1840 dos nuevos géneros se habían elevado hasta la cúspide: los paisajes, como las famosas vistas del monte Fuji de Hokusai (1760-1849), así como las figuras de la historia o de leyendas, incluyendo a guerreros, fantasmas, dioses y demonios.

Después de 1854, cuando el comodoro Matthew Perry forzó a Japón a abrir sus puertos a los comerciantes americanos y europeos, los diseñadores de impresión se volvieron hacia el tema de los extranjeros y sus costumbres, y cada vez más, a la modernización de Japón durante la era Meiji que siguió de 1868 hasta 1912.

Lamentablemente estas pequeñas obras fueron olvidadas, relegadas o tiradas a la basura en cuanto las enfermedades de moda (y los actores de moda) cambiaron. No obstante, el acervo recuperado por la Universidad de California da cuenta de esta peculiar manera de ver, entender y representar los procesos del cuerpo, la enfermedad y/o las adicciones en el Japón del siglo XIX.

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Utagawa Yoshimori, "Persiguiendo el sarampión a la distancia" (1862)

 

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Hamano Teisuke, "Guía del embarazo" (1880)

 

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Ochiai Yoshiiku, "El tratamiento del sarampión" (1862)

 

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Ochiai Yoshiiku, "Ojo, oído, nariz y mano" (c. 1865)

 

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Utagawa Yoshikazu, "Dioses protectores ayudan a los buenos medicamentos a combatir la enfermedad del mal" (1858)

En este archivo digital se puede encontrar el acervo completo de estas imágenes. 

"Holocausto presidencial": sobre el desierto moral y estético de la política mexicana (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 10/20/2015

Un poema y un video que contemplan el problema político nacional como una cuestión de educación artística
 
 
 
La ética es la estética, se dice atinadamente. Y como este video sugiere, quizás el gran yermo que vive México en materia política tenga que ver con la poca sensibilidad artística de las personas en el poder. Este poema sugiere que el presidente y los políticos en el poder son en realidad lisiados emocionales y espirituales que no consiguen conmoverse por las fibras profundas de la existencia. 
 
Más allá del tono confiado y la irreverencia efectista del video y del poema, quizás lo verdaderamente interesante y que merece mayor exploración es contemplar el problema político nacional como una cuestión de educación artística. Moralmente saqueadas las psiques de nuestros gobernantes, no alcanzan a percibir la belleza del mundo (y por eso no logran obrar bajo la transformación del imperativo moral que supone cuidar esa belleza), y recordemos que en la filosofía platónica la belleza, la bondad y la verdad son aspectos de una misma realidad. Por eso el poeta John Keats escribió: "beauty is truth; truth is beauty". ¿Cómo puede alguien a quien no le interesa el arte procurar la verdad y establecer un estado ético?
 
 

"Holocausto presidencial"

Que se lleven el trabajo, el sol, el agua, el petróleo, el maíz, la educación; que se lleven a Dios, a la virgen, a las santas y las putas; que se lleven mi dinero, mi casa, mi coche; que se lleven todo. Quienes requieren tanto cargan con un vacío insoportable.

¡Relojes de 3 millones de pesos!

¡Yates!

¡Aviones presidenciales!

¡Una maldita locura!

Yo comprendo a estas personas. De verdad siento pena por mi presidente y sus funcionarios; quisiera ayudarlos, darles más.

Entiendo el grito desesperado por encontrar algún valor que llene el alma, que erice las fibras de un cuerpo muerto, que electrice el corazón podrido, que inunde de aire los pulmones atrofiados, que endurezca el pene magullado, que estimule la cabellera del calvo, que alimente el estómago del desnutrido.

Algunos políticos en México están en una situación más difícil que el desahuciado de cáncer o VIH; para su enfermedad no hay cura, para su trastorno no hay remedio ni terapia; sufren en un canto, bailan en agonía, viven en una súplica que jamás será escuchada.

Existe algo peor que sufrir callado; agonizar riendo.

Los políticos no son los victimarios, ellos no son los criminales abusivos que creemos. Los políticos en mi país son las víctimas de un sistema que los esclaviza. Han perdido la noción del valor, del amor, de la amistad, del arte, de la familia, del sexo, de lo humano, de la especie, de construir, de compartir; han perdido el valor de la vida; su cuerpo grita por un alma perdida y se quema y se revuelca y suplica. Sin esperanza de llenar jamás el vacío consumen valores materiales.

Si tener un traje de 100 mil dólares no es un grito desesperado por sentirse valioso, por saberse amado y respetado, entonces no sé lo que es. Pobres personas ricas en países de pobres.

Y mi señor presidente no llora porque no puede, porque no sabe, porque no siente, porque no ve. Mi señor presidente jamás entenderá el aporte que tiene la poesía, los cuentos, la lectura, la pintura, el cine, la música, el arte, el amor, la familia. Mi señor presidente agoniza, sufre un encierro en una mente ignorante e insensible, en una familia armada, en un avión con baños de oro, en una casa de muñecas color blanco. Pobre de mi señor presidente porque jamás sabrá de la libertad que es nacer escritor, nacer amante, nacer pintor, bailarín, amigo; formar familia, abrazar a alguien que no requiere un favor, besar a una mujer que no está obligada.

Anorgasmia de vida.

Jamás rezo, pero cuando rezo, lo hago por mi presidente y su gabinete, porque son niños maltratados e incomprendidos.

Cada quien su infierno…