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Actúa, no pienses: Zizek sobre la importancia de la filosofía en nuestra época (VIDEO)

Filosofía

Por: pijamasurf - 10/26/2015

En un sistema que privilegia la producción y el utilitarismo la filosofía puede parecer una tarea desdeñable, pero Slavoj Zizek nos muestra por qué es importante ejercerla

Con cierta frecuencia, la filosofía se nos presenta bajo la apariencia de lo inútil o lo superfluo. En un mundo que poco a poco, al menos a partir de los últimos 500 años, comenzó a privilegiar la técnica, la producción y la plusvalía, tareas como la filosofía o el arte perdieron valor simbólico por aparentemente no generar nada de eso, por verse a la distancia como un trabajo absurdo, una práctica que no resulta en ningún beneficio cuantificable y mucho menos capitalizable.

Este enfoque, sin embargo, ya sea por el solo hecho de ir a contracorriente del pensamiento hegemónico, debería parecernos sospechoso y más bien despertar nuestra simpatía por el quehacer filosófico. En el sistema en que nos encontramos, a veces vale la pena detenerse a ponderar aquello que ha sido empujado a las márgenes, aquello que incomoda y en general preferimos no ver, ignorar, apartar de nuestro horizonte. ¿Qué hay en la filosofía que podría incomodar a la ideología imperante?

De acuerdo con Slavoj Zizek, un pensador conocido por su inclinación a la teoría crítica, el marxismo y el psicoanálisis lacaniano, la filosofía nos ayuda a mirar de cerca las prenociones e ideas preconcebidas que casi siempre pasamos por alto pero que, en última instancia, determinan la manera en que aprehendemos y comprendemos el mundo y la forma en que actuamos en él.

Ahora, y gracias a disciplinas como la neurociencia, estamos familiarizados con la noción de que la realidad es esencialmente nuestra percepción. En filosofía, esto se sabía hace tiempo. Hegel fue uno de los primeros en enunciarlo con contundencia y después, cada uno a su manera, Karl Marx y Ludwig Wittgenstein elaboraron al respecto. Los tres, sin embargo, pronto se dieron cuenta de que esta percepción no se da en el vacío, que no surge virgen ni se forma autónoma sobre el suelo de la subjetividad, sino que se da en un contexto dado, preexistente, lleno de significados y significantes moldeados históricamente y sobre los cuales vaciaremos nuestra propia experiencia.

¿Por qué es importante la filosofía? Según Zizek, porque nos enseña las cosas que conocemos sin saber que las conocemos. El planteamiento puede sonar tramposo o intrincado, pero es sencillo. La filosofía nos da las herramientas para reconocer o identificar esas prenociones que, sin ser totalmente nuestras, sin que hayan sido resultado de la elaboración de conocimiento empírico o de un aprendizaje consciente, ya están ahí, “precargadas”, como si se tratara del software mínimo que necesitamos para vivir en el mundo. ¿Qué es la verdad? Enunciada así, la pregunta es profundamente filosófica, pero si por un momento nos detenemos a pensar en algo que creemos indudablemente verdadero (la existencia en el mundo, un discurso del presidente, la naturaleza del color rojo), si nos preguntamos dónde reside dicha verdad, por qué la calificamos como algo “verdadero”, quizá comencemos a notar que después de todo su condición de verdad no es tan indudable, que la verdad es un estado inestable que difícilmente se mantiene sobre una misma situación por mucho tiempo porque depende de muchas circunstancias.

Dice Zizek que en esta época se nos insta sobre todo a actuar. El motto de Nike, por ejemplo, el célebre “Just Do It”, es un claro ejemplo de ello. O la instigación contemporánea por “vivir experiencias” y atreverse a hacer cualquier cosa porque sólo se vive una vez. En el fondo, sin embargo, parece haber un sacrificio del pensamiento en aras del acto, como si éste tuviera que ejecutarse ciega y sordamente, sólo porque sí, porque pensar es inútil.

Y quizá, tanto para la vida subjetiva como para la vida social, pocas cosas tan peligrosas como eso. Porque si no piensas por ti mismo, ten la seguridad de que alguien más lo hará por ti. Y ya lo está haciendo, siempre.

Ziggy y la nada: una charla filosófico-existencial con David Bowie (VIDEO)

Filosofía

Por: pijamasurf - 10/26/2015

Una entrevista de 2002 donde David Bowie resume en un par de minutos los grandes cambios en la filosofía del siglo XIX y XX, pasando por Nietzsche, Einstein y Freud

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David Bowie fue un lector voraz y dedicado, pero no un mero consumidor de ideas. A pesar de que gozó de una fama de enfant terrible como la pesadilla de los entrevistadores, también existen algunas joyas donde podemos ver a Bowie hablando sobre las ideas que lo ayudaron a desarrollar su arte, ya fuera a través de la pintura, la escritura o la música.

En 2002, Bowie fue entrevistado en la televisión francesa por Guillaume Durand con motivo del lanzamiento del disco Heathen. Durante la conversación, Bowie explica la elección del arte que acompaña al disco, así como sus motivaciones para rechazar ciertos tipos de idealizaciones humanistas, siguiendo el rastro del “endiosamiento” de las humanidades después de la Ilustración hasta la bomba atómica y sus terribles consecuencias. 

Con un eco existencialista-sartreano que coloca la libertad en el polo del sujeto, Bowie charla acerca de la terrible y maravillosa posibilidad de que no seamos dioses, y de que un universo sin propósito puede ser el principio de una verdadera acción creativa sobre el mundo. (Transcripción después del salto).

 

El contenido de la mayoría de lo que he escrito tiene que ver con la soledad y la alienación, así que si hay una cosa de la que ha hablado es de los sentimientos y pensamientos ligeramente negativos. Este álbum [Heathen, 2002] es un poco menos pesimista que los anteriores, y esto se debe a mi recién adquirido estatus como padre. 

Las pinturas [incluidas en el booklet del disco] están dañadas en alguna medida, y quería ilustrar en este sentido el ser “heathen” como ser “bárbaro” o “filisteo”, un rechazo a la cultura o alta cultura; quería destruir todo lo que habíamos creado para expresarnos a nosotros mismos. Y los tres nombres de los tres libros que fueron importantes y aparecen en el disco fueron La gaya ciencia, de Nietzsche, donde escribió “Dios está muerto”, lo que fue una culminación de todo el pensamiento del siglo XIX. La gente se sentía demasiado agrandada con su propio sentido de la ciencia después de la Ilustración, y sobre cómo el hombre podía mejorar el mundo. Eso, claro, llevó entre otras cosas a decir a Nietzsche que “Dios estaba muerto”. Y llevó a Einstein a descubrir que el tiempo y el espacio no son lo que pensábamos que eran, y a Freud y al entendimiento de otro tipo de humano dentro del humano. Todas estas cosas culminaron en la idea de que todo lo que sabíamos antes estaba equivocado. ¡Todo! Así que comenzamos el siglo XX haciendo tabula rasa: 'Ahora nosotros somos los dioses'. Y lo más grande que pudimos hacer, en tanto dioses, durante este siglo, fue construir la bomba [atómica]. Para eso fuimos buenos.

Y creo que durante los 50 y 60 tomamos conciencia de las repercusiones de lo que habíamos hecho al defender esta moralidad ideal —creada por y para nosotros únicamente, tan destructora y fija que todavía seguimos viviendo a partir de ese caos el día de hoy. No tenemos nada de vida espiritual, por decirlo así, sólo estás cuasi-religiones nuevas, pero no existe una orientación clara de cuál debería ser nuestro propósito.

Ahora bien, esto podría resultar ser algo bueno ya que puede mostrarnos que, en realidad, no tenemos propósito alguno. ¿Somos suficientemente grandes o maduros para existir bajo estas condiciones? ¿Somos lo suficientemente maduros para aceptar que no existe plan, que no existe a dónde ir, que la inmortalidad no nos espera como un regalo al final de todo esto si logramos evolucionar? ‘Si evolucionamos lo suficiente, puede que no tengamos que morir’. Ese parece ser el legado del pasado. Bueno, pues tal vez sí podemos vivir así; tal vez podemos vivir y existir bajo la noción de que tenemos un solo día a la vez. ¿Podemos hacer eso? Porque si podemos hacerlo, creo que podemos servir para algo realmente increíble.