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Interiores que se derriten: los muebles también son fantasmas

Por: pijamasurf - 09/28/2015

"Le Cercle Fermé" nos invita a descubrir la identidad contingente que reside en los espacios interiores

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Algunas veces, la mejor manera de entender el estado de ánimo o las circunstancias de una persona es entrando a su casa. Los interiores dicen más de lo que a veces pensaríamos: los muebles guardan secretos y susurran como fantasmas, la disposición de las sillas cuenta historias y en los pasillos resuenan ecos.

Le Cercle Fermé es la instalación de un espacio que hace énfasis en lo anterior. Fue creada por Martine Feipel y Jean Bechameil como entrada al pabellón de Luxemburgo de la Bienal de Venecia de 2012. Los artistas tomaron un lugar bastante familiar (con pisos de madera, paredes blancas, sillas, cajoneras, etc.) y lo convirtieron en un surreal pasaje derretido, que gracias a esta distorsión adquirió agencia para generar emociones.

Lo interesante de esta pieza, además de su inquietante estética, es que el público que entra en las habitaciones puede interpretar las distorsiones de los muebles como mejor le parezca. No hay una explicación, sino muchos espejos y puertas deformadas para que se les interprete. Y aunque la versión oficial de los creadores habla mucho de los espacios, de su crisis —tanto climática como económica y social, los artistas están de acuerdo en que es mejor dejar que las personas entren y decidan qué significa para ellos el lugar. “Es importante para nosotros que cada quien se cuente su propia historia y que intelectual e intuitivamente lo disfruten”, apuntan. 

Los muebles se comportan de maneras extrañas, atrayendo así la atención (y la curiosidad) de quien los mira. Le Cercle Fermé puede significar cualquier cosa (he ahí su talento), desde leche, helado o plastilina hasta el mundo de los objetos visto a través del espejo. Basta interpretar. 

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Diseccionando el cerebro de Einstein

Por: pijamasurf - 09/28/2015

La inteligencia de Einstein ejerció tanto interés que su cerebro fue diseccionado para que pudiera ser estudiado por futuras generaciones

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La historia moderna ha equiparado la imagen del genio con la de Albert Einstein. En lo que parece ser una mezcla de iconografía pop –su emblemático cabello despeinado y su cercana relación con Hollywood— y una aportación a la ciencia que transformó la forma en la que entendemos el universo –de un reloj a un fluido cuadrimensional—, Einstein se convirtió en el científico más famoso de la historia. Una personalidad a la par de estrellas de cine, que sigue ejerciendo un enorme magnetismo.

A su muerte, en 1955, antes de ser cremado, el cerebro de Einstein fue removido de su cuerpo y diseccionado en 240 bloques. Se prepararon muestras histológicas y se tomaron fotografías desde todos los ángulos para reconstruir de la manera más fidedigna la neuroanatomía de Einstein, efigie de la inteligencia humana.

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Las imágenes del cerebro de Einstein han sido estudiadas minuciosamente y comparadas con numerosos otros cerebros, con el propósito de determinar si existe una estructura física –un hardware, por así decirlo— que propicia o favorece las altas funciones cognitivas.

Una investigación recientemente publicada en Brain. A Journal of Neurology, realizada por Dean Falk, Frederick E. Lepore y Adrianne Noe, parece haber determinado que el cerebro de Einstein, en su pura dimensión física, si tenía una proporción extraordinaria. Y aunque uno podría pensar que atribuir la genialidad al tamaño de ciertas partes del cerebro rayaría en la frenología o en un reduccionismo, esto es lo que los científicos sugieren: el extraordinario tamaño del córtex prefrontal de Einstein “podría haber contribuido al substrato neurológico de sus formidables capacidades cognitivas”, dice la introducción de la investigación. Los lóbulos parietales de Einstein, también inusualmente voluminosos, parecen ser responsables de las habilidades matemáticas de quien fuera empleado de una oficina de patentes.

Las imágenes del cerebro de Einstein en el frío metal del laboratorio –y el ahínco de los científicos por descifrar sus secretos-- son testigos del culto a la inteligencia racional.