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Chomsky, Vattimo y decenas de invitados se reúnen en México para dialogar sobre la izquierda

Política

Por: pijamasurf - 09/04/2015

El coloquio "La izquierda mexicana del siglo XX: trazos y perspectivas" se llevará a cabo del 7 al 11 de septiembre en la ciudad de México

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Noam Chomsky discurre sobre el terrorismo propagado por Estados Unidos; el padre Pantoja relata su experiencia en una tierra tomada por los Zetas, Darío Martínez llevaba el caso de Rubén Espinosa a su llegada al D.F.; Jenaro Villamil escribe en Proceso "Del mexican moment al mexican murder", un texto sobre el actual gobierno; Daniela Gleizer trata y discute en su tesis de doctorado la posición del gobierno en México con la llegada de los judíos argentinos refugiados.

Se ha invitado a más de 65 personalidades al coloquio La izquierda mexicana del siglo XX: trazos y perspectivas, el cual comienza este lunes 7 de septiembre en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.

Académicos, músicos, artistas, intelectuales, activistas, poetas, periodistas, y una gran variedad de personas alrededor de México y el mundo, están en una actitud proactiva por la emancipación de la sociedad, el uso de sus derechos mientras se privilegia el diálogo.

El coloquio La izquierda mexicana del siglo XX: trazos y perspectivas es un esfuerzo de un grupo de personas desligadas de cualquier partido político pero dispuestas a relanzar una discusión que vaya desde la izquierda teórica hasta los acontecimientos en la historia dictados por esta línea para retomar los problemas actuales y, así, delinear posibilidades coherentes de discusión y acción.

¿Cuál ha sido el papel de la izquierda en diferentes momentos, con sus diversos precursores? ¿Cómo ha influenciado en la cultura, en la manera de trabajar la tierra, en la alimentación, en la educación y en todas las artes?

El coloquio surge a raíz del trabajo de compilar en 6 tomos una cronología e historia de la izquierda en México y en el mundo. Cuenta con el apoyo de la Universidad Autónoma de México, el Fondo de Cultura Económica, el Centro Cultural de España en México, el gobierno de Guerrero, la Casa del Ahuizote y  la ciudad de México, entre otros.

Los temas que se pondrán sobre la mesa serán la libertad e identidad ligada al territorio, mesa en la que participan Diego Flores Magón, Claudio Lomnitz, Devra Weber y el padre Pantoja.

Miguel Vassallo y José del Val discutirán sobre cómo se ha logrado detener al colonialismo mediante la resistencia histórica del sureste de México.

Flavio Sosa, Elisa Ramírez Castañeda, José Luis Hernández Rivera, Pilar Calveiro y Armando Bartra dialogarán en torno a los movimientos sociales de resistencia.

Carlos F. Bunge, José Sarukhán y Marco Antonio Martínez Negrete reflexionarán sobre la pregunta "¿cuál es la ética en la ciencia?".

Para pensar en torno al punto de que existen varias vertientes dentro de la izquierda, Elvira Concheiro, Ilán Semo, Marcos Leonel Posadas y Verónica Oikión tratarán el punto en el que confluyen las izquierdas: la igualdad de derechos y el respeto a las diferencias.

Philippe Ollé-LaPrune, Daniela Gleizer, Mario Ojeda Revah y Pablo Yankelevich tratarán los fenómenos migratorios, los cuales han puesto en evidencia tanto la benevolencia como la hostilidad del sistema político.

Se retomará la necesidad de un “pensamiento crítico” que recalque la organización de una masa crítica y la revolución desde lo cotidiano en el debate que llevarán a cabo Enrique Dussel, Gabriel Vargas Lozano, Manuel Aguilar Mora y David Pavón-Cuéllar.

Posteriormente, se afinará el foco con la conferencia de Gianni Vattimo ¿Cómo poner al día el marxismo clásico y hacer creíble la posibilidad del comunismo?.

Luisa Pardo (Colectivo Lagartijas Tiradas al Sol), Nadia Lartigue y Marco Rascón crearán un discurso en torno a la rebeldía y las representaciones contra el poder.

Planteando la idea de la arquitectura comunitaria, la recuperación y la apropiación de los espacios públicos, Carlos González Lobo, Óscar Hagerman, Alberto Híjar Serrano y Alberto Martínez se abocarán a los temas de arquitectura social, muralismo y la ciudad como ente vivo.

En una necesidad de revisión del lenguaje y del discurso, Fabrizio Mejía Madrid, Ester Hernández Palacios, Eduardo Milán, Nicolás Cabral y René Avilés Fabila intentarán responder cuáles son las tramas que teje la literatura en México.

Fran Ilich, Denise Dresser, Jenaro Villamil, Darío Ramírez y Froylán López Narváez intercambiarán planteamientos sobre el uso de la información, el impacto de los nuevos medios y “la verdad”.

Humberto Musacchio, Arnulfo Aquino y Andrés Ramírez Cuevas enlistarán los puntos en torno al aspecto social de las artes gráficas.

La caricatura política se pondrá sobre la mesa en la discusión entre Jorge F. Hernández, Eduardo del Río “Rius” y Rafael Barajas “El Fisgón”. 

Se llegará así a un punto clave dentro del coloquio, en el que el no poco conocido académico Noam Chomsky dedicará una videoconferencia exclusiva abierta al público que será transmitida por el canal de YouTube del evento: https://www.youtube.com/c/IzquierdamexicanaOrg-X

En el debate entre Rodrigo Moya, Armando Lenin Salgado y Marco Antonio Cruz se atenderá a la fotografía como un arma contra el olvido y un dispositivo para la memoria colectiva. En una línea similar Jorge Denti, Ofelia Medina, Carlos Bolado y Xavier Robles conversarán sobre la imagen en movimiento como subversión, para cerrar con “Sonidos de resistencia”, mesa sobre la música como desafío al orden establecido, tema sobre el cual reflexionarán Ishtar Cardona, José Luis "Pacho" Paredes y Julio Estrada.

Del 7 al 11 de septiembre en el Antiguo Colegio de San Idelfonso y en el Centro Cultura Bella Época tomarán el micrófono las voces antes citadas, para hacerse escuchar y abrir el diálogo con el público. 

Será un evento gratuito que además incluirá el Ciclo de Cine de Izquierda, Estaciones de Lectura y una Ruta de Izquierda. 

Si te interesa saber más, consulta la página web y las redes sociales del coloquio: Facebook y Twitter. Además, si no puedes asistir a todas las conferencias que te resulten atractivas, puedes verlas en la transmisión que se hará desde el canal de YouTube.

Polémica en las redes sociales por la poca atención mediática y la poca compasión mundial que generaron los ataques del pasado 3 de abril en Kenia

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Ha estado circulando en las redes sociales una nota sobre un ataque realizado por el grupo radical Al-Shabab en Kenia en abril de este año, el cual dejó 147 muertos en una universidad. En esa ocasión este grupo afiliado a Al Qaeda disparó contra los estudiantes de la Universidad de Garissa dejando también a más de 70 heridos en un terrible baño de sangre. Los asaltantes aparentemente buscaban separar y disparar a los estudiantes cristianos, según informó la BBC.

Si uno visita el sitio global de la BBC actualmente se encontrará con que esta es la nota más vista del momento, esto se debe a que ha sido compartida decenas de miles de veces en las redes sociales. Algunas personas creen que se trata de algo que pasó hoy o paralelamente a los ataques de París. Los hábitos de consumo de información a "vuelaclic" en las redes sociales rara vez se detienen a profundizar, suelen sólo leer los encabezados y percibir lo que se comparte en sus líneas de tiempo como cosas que están ocurriendo en el momento. De cualquier forma, el hecho de que esta información se haya viralizado obedece a una cierta percepción sobre el manejo de noticias en los medios y sus efectos psicosociales.

Nadie duda de que el ataque que ha dejado una cifra similar de muertos en París es atroz y merece ser condenado mundialmente, y las muestras de solidaridad se han multiplicado. Es un momento de luto y compasión con los muertos. Sin embargo, muchas personas también manifiestan una preocupación por las reacciones y el clima de violencia que se está generando y llaman a un poco de reflexión. Quizás con algo de temor a que los más de 120 muertos en París se conviertan en cientos de miles de muertos en Siria y en Irak --una conversión exponencial que tiene antecedentes como lo ocurrido con los ataques del 11 de septiembre de 2001. Las comparaciones son odiosas, se dice popularmente, y ciertamente en este momento lo que menos se necesita es más odio, más enfrentamiento. Sin embargo, también se necesita cautela y no sólo condenar a los demás sino observar también nuestra faltas y nuestros errores.

Los ataques, además de lamentablemente acabar con la vida de más de una centena de personas, han colocado al mundo occidental en un estado de alarma, lo cual significa un umbral de reacción violenta muy corto. Esto tiene que ver con el hecho de que se violó de nuevo una zona sagrada (aunque dentro del estado secular ¿también fundamentalista? que domina en Occidente) y esto se toma como un atentado contra la forma de vida de Occidente. Los muertos en París son más importantes para nosotros que los muertos de Kenia o los cientos de miles de personas que han muerto en Siria, algunos de ellos debido a ataques también orquestados por países occidentales (si bien dicen estar solamente dirigidos en contra de población armada y no de civiles como ocurrió en París; algo que al-Assad, el presidente de Siria, niega). No valuamos las vidas humanas de la misma forma; las valuamos conforme a la cercanía ideológica, racial, religiosa y demás elementos de conformación de identidad. Protegemos sólo a aquellos con los que nos identificamos. Esta es la realidad que vivimos. Nos tomamos las cosas personalmente; realmente no accedemos a lo universal. Todo esto es lógico y entendible y, sin embargo, denota cierta hipocresía si tomamos en cuenta los estandartes bajo los cuales justificamos la expansión de nuestra forma de vida, nuestra economía y nuestras ideas (me refiero a Occidente y su Estado secular global): la libertad, la igualdad, la imparcialidad en los derechos humanos, la justicia, etc.; valores que consideramos universales  y por los que se ha cambiado el adoctrinamiento religioso sin detener el proceso de evangelización. Existe una impronta de superioridad moral en los países occidentales al mirar a otros lugares del mundo --y esto es el impulso colonizador, no una sincera intención de compartir los bienes de nuestro estilo de vida. Pensamos que estos actos son novedosos y singulares y por eso nos estremecen tanto, pero son consecuencias, son reacciones de una serie enorme de actos anteriores. Encontrar al culpable, buscar quién tiro la primera piedra, sería absurdo y sumamente difícil, además de que solamente perpetúa un estado similar de agresión. ¿Cómo interrumpir esta cadena de acciones y reacciones, de odio y separación en posturas políticas y religiosas en conflicto --todas las cuales en el fondo tienen una misma base ética y espiritual, pero que experimentamos como islas de identidad? Eso es a lo que deberíamos dirigir nuestra energía y nuestra fuerza: ¿cómo romper el ciclo de la violencia? Un ejemplo, esta carta firmada por cientos de académicos islámicos dirigida al Estado Islámico (ISIS, mal llamado "Estado" y mal llamado también "religión") en la que se argumenta que sus actos son antiislámicos y que la religión que dicen profesar en realidad está en contra de lo que están haciendo. Quizás esto es algo meramente marginal y probablemente no haya tenido grandes resultados, pero al menos es una búsqueda de alternativas ligadas al convencimiento pacífico y no una respuesta de violencia con más violencia. 

Es importante, para concluir, señalar que lo anterior, la poca atención mundial que recibió el ataque contra los universitarios en Kenia en comparación con los ataques de ayer no debe tomarse como un atenuante para desestimar la importancia de lo sucedido en París --y la enorme complejidad que representa cómo reaccionar a esto. Sirve recordar esto, en todo caso, para ampliar el horizonte e incorporar más información a una reflexión que no debe hacerse en el calor del momento ni bajo el aturdimiento de la pasión o del prejuicio. Esto es importante porque el peligro de desencadenar una guerra a gran escala está latente y una de las cosas que pueden impedir esto es aprender de lo sucedido anteriormente. La guerra lanzada contra el terrorismo después de 2001 ha tenido la consecuencia de crear más terrorismo y abrir más heridas, en ambas direcciones (repetir lo mismo está destinado a fracasar). Si Occidente realmente tiene una "superioridad moral", como sostiene, entonces debería ser capaz de responder sin desatar niveles más altos de violencia... Algo que es poco más que una fantasía, viendo que ya se discute en los medios qué ciudad de Siria debe ser la primera en ser bombardeada.

 

Twitter del autor: @alepholo