*

X

TOP: 7 mujeres surrealistas que probablemente no conoces

Arte

Por: Samuel Zarazua - 08/11/2015

Frida Kahlo, Leonora Carrington y Remedios Varo son las más sonadas, pero como ellas hay otras más
Autorretrato Frida

Frida Kahlo, "Autorretrato con collar de espinas y colibrí" (1940)

 

El surrealismo se recuerda por la legión liderada por André Breton y artistas como Max Ernst, Salvador Dalí, Man Ray, Buñuel, Miró y Magritte, por citar algunos. Este movimiento, sin embargo, tuvo también representantes femeninas importantes, que merecen ser recordadas más allá de mujeres surrealistas famosas como Leonora Carrington o Remedios Varo. Presentamos aquí una interesante lista compilada por el Huffington Post, de siete artistas que deberías conocer si te interesan el arte y los sueños.

 

1.     Dorothea Tanning (1910-2012)

Dorotea Tanning

Dorothea Tanning, "Birthday" ("Cumpleaños") (1942, óleo)

Centenaria más 1 año (101) al fallecer, esta artista estadounidense fue 30 años esposa del escultor surrealista Max Ernst. "Mantengan la mirada en el mundo interior, aléjense de las publicidades, los idiotas y las estrellas de cine, excepto cuando necesiten entretenerse", dijo sabiamente en 2002 —a pesar de haber trabajado en 1935 como diseñadora publicista ilustrando anuncios de moda para la tienda Macy’s. El lienzo de Birthday plasma su autorretrato, torso desnudo, con un atuendo que recuerda el tronco y las raíces de un árbol, tal vez ‘anclando’ al personaje a la tierra, aludiendo simultáneamente a la realidad fusionada con el sueño: la mujer abre una puerta y aparecen muchas otras puertas en un trabajo puro de perspectiva. Una criatura peluda, tipo roedor-alas de águila completa el marco surreal de la escena.

 

2. Bridget Bate Tichenor (1917-1990) 

Bridge Bate

Esta mujer nacida en Francia se mudó a México, al que adoptó como su país al igual que numerosos artistas surrealistas que se establecieron en dicho territorio durante los años 50. Coincidió con Remedios Varo y Leonora Carrington. Su obra se coloreó de tradiciones y simbolismos mexicanos, como está ejemplificado en Caja de cristal, obra en la que aparecen símbolos mexicanos tan claros como penachos de plumas, escarabajos, escorpiones y serpientes. Las alusiones a las máscaras y disfraces evocan su travesía personal hacia el desarrollo espiritual y el misticismo.

 

3. Toyen (1902-1980)

Toyen

Toyen, La Guerre (La Guerra), 1945, óleo

Marie Čermínová abandonó su 'femenino' nombre checo por el pseudónimo asexuado Toyen, derivado de la palabra ‘citoyen’ (del francés "ciudadano"), sin duda, para reivindicar su paridad con los hombres en el plano artístico y personal. Su concepto erótico incorpora lenguas, vaginas, orgías, lesbianismo y objetos fálicos en sus lienzos, donde alude a un mundo interior tabú de pulsiones sexuales e instintos animales, impulsado en años precedentes por el padre del psicoanálisis: Freud. La ocupación alemana y el nazismo en su país terminaron por infiltrarse en lienzos como La guerra, y su creación artística, en esa época perseguida como un arte ‘degenerado’, tuvo que ser confinada a la clandestinidad.

 

4. Kay Sage (1898-1963)

Kay Sage, Le Passage (El Pasaje), 1956, óleo

Kay Sage, "Le Passage" ("El Pasaje") (1956, óleo)

Su trabajo evoca arquitectura, sombras, pliegues y metales, con una dinámica y movimiento embebidos en un aura de estatismo, destacándose de los demás surrealistas por este sello distintivo. La artista se suicidó después de que muriera su pareja, el también surrealista Yves Tanguy.

 

 5. Leonor Fini (1907-1996)

Leonor Fini

Leonor Fini, Comme tous les soirs (Como todas las noches), 1977, óleo

Nacida en Argentina y radicada en Italia, Leonor Fini experimentó numerosas visiones que plasmó en su arte por haber llevado un vendaje en los ojos durante su juventud, a causa de una enfermedad. Sus lienzos provocadores retratan la liberación sexual de la mujer y la castración; ella misma se declaró bisexual sin remordimientos y expresó abiertamente su nulo interés en el matrimonio y su preferencia por vivir "en comunidad, con un hombre que fuera mi amante y otro que fuera mi amigo". La argentina llevó su avant gardismo hasta la cabellera que se tiñó de color azul, naranja, rojo y dorado. En 1942, Fini creó el primer retrato de un hombre desnudo hecho por una mujer.

 

6. Dora Maar (1907-1997)

Dora Maa

Dora Maar, "Portrait of Pablo Picasso" ("Retrato de Pablo Picasso") (1936, óleo)

Maar, la musa francesa de Picasso en Guernica y fotógrafa de formación, fue influenciada por el artista cubista y pudo reinterpretar su arte en un lenguaje propio, imitando los retratos que Picasso mismo le hizo, colaborando con él en plasmar dos versiones, dos interpretaciones del mismo arte. Lógicamente, existieron quienes nunca lograron apreciar la originalidad de su trabajo por la sombra inminente de Picasso.

 

7. Stella Snead (1910-2006)

 

Stella Sneed

Stella Snead, "Animal Kingdom" ("Reino animal") (1946, óleo)

Stella Snead no dio vida al arte, el arte le dio vida. Ya adolescente era una persona depresiva, con baja autoestima, con cicatrices de su infancia difícil por un padre mentalmente inestable. La primera vez que tuvo la oportunidad de apreciar una pintura, encontró un aliciente para seguir viviendo. Sus cuadros muestran escenas nocturnas, animales exóticos, panoramas de Nuevo México, esculturas y ruinas antiguas, todo embebido en un juego profesional de manejo de perspectivas. La obra de Snead tuvo reconocimiento antes de que ella feneciera y a los 88 años, le fue ofrecida una exposición donde ella sola expondría sus trabajos.

 

Muchas de estas mujeres surrealistas ciertamente compartieron la época y la cuna del surrealismo: la Francia de los años 40; probablemente compartieron hombres (y mujeres), y todas abrieron las puertas a la liberación sexual de la mujer, a la práctica de costumbres diferentes nunca antes adoptadas por ningún individuo de cromosomas XX.

Si esperábamos más erotismo por parte de un pintor de sexo masculino, estas mujeres nos dejan con la boca abierta; vaya que su pintura refleja despreocupación hacia el dominio de la moral y la razón. Puro instinto, instinto femenino. Sus nombres son un déjà vu, y su arte será enaltecido en la exposición neoyorquina Cherchez la femme: women and surrealism (Busquen a la dama: mujeres y surrealismo).

Con suerte quizá aparezca un lienzo como los refugios de inspiración estética que pintó Frida Kahlo o algo de la obra de Leonora Carrington, cuya obra representa una ‘surreal’ sorpresa —hasta para los expertos en el campo. 

 

También en Pijama Surf: Paisajes embrujados: las ilusiones ópticas de Rob Gonsalves

Hipnótico cortometraje muestra pinturas de maestros holandeses iluminadas por una luz supernatural

Arte

Por: pijamasurf - 08/11/2015

"Nachtlicht" es un bellísimo cortometraje que disuelve las fronteras entre la ficción y el documental o el arte clásico y los sueños

 

Nachtlicht (Luz nocturna) es un bellísimo cortometraje que disuelve las fronteras entre la ficción y el documental o el arte clásico y los sueños. La luz se vuelve el personaje central, animada por una misteriosa fuerza. Emmanuel Adjei & Marleen Ozgur nos sitúan en la hora mágica del crepúsculo, cuando cierran los museos y en el silencio de lo no observado, las cosas cobran vida. Una niña misteriosa salida de la pintura de Rembrandt La ronda de la noche camina por un museo, abriendo los umbrales de las grandes obras de arte neerlandés. Una niebla aureolada envuelve las salas y nos lleva.

Los maestros de la pintura flamenca son conocidos por su manejo de la luz, como dotando a la percepción humana de una nueva finura, ampliando el alcance de nuestros sentidos y transfigurando la realidad. Este corto lleva esto a la sublime hipérbole, donde la luz flota entre las cosas y transforma al observador y a los mismos personajes de la pintura en una especie de acuario nocturno de interpenetraciones y frecuencias oscilantes en donde se mezclan los rayos láser para detener a ladrones y los cielos de atardeceres dorados, los rostros de Vermeer o el cisne de Asselijn. El corto nos sugiere que los maestros holandeses crearon su propia luz, una luz que circula entre nosotros.