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Modafinilo, el primer medicamento que mejora el desempeño intelectual y no genera adicción

Por: pijamasurf - 08/29/2015

El modafinilo es una sustancia que promete mejorar la creatividad y la resolución de problemas a corto plazo, sin efectos nocivos ni adictivos a la larga, según un nuevo estudio

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Un nuevo potenciador cognitivo promete dejar atrás la cafeína para darte ese impulso inicial que necesitas en la mañana: de nombre comercial Provigil, el modafinilo es un neuroestimulante con propiedades eugeroicas (promotor del estado de alerta) y neuroprotectoras, que es recetado hace tiempo para compensar el cansancio y la somnolencia; pero también es una droga legal que parece mejorar la atención, las habilidades de aprendizaje y potenciar la "inteligencia fluida", según una serie de estudios realizados en Estados Unidos y el Reino Unido, sin efectos secundarios y sin la adicción de la cafeína.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista European Neuropsychopharmacology, el modafinilo parece mejorar la actividad cerebral en las áreas relacionadas con la creatividad y la resolución de problemas. Las conclusiones fueron obtenidas luego de revisar 24 estudios independientes realizados entre 1990 y 2014 --una metodología que, según los investigadores, compensa los posibles errores de los estudios individuales, como pequeñas muestras demográficas o diferencias en las conclusiones.

El uso de modafinilo no es nuevo: una encuesta de 2008 entre los lectores de la famosa revista Nature mostró que casi la mitad de ellos admitieron utilizar este medicamento como un potenciador cognitivo de manera regular. Pero lo importante del estudio es que prueba que el modafinilo no parece tener efectos secundarios negativos a lo largo del tiempo, ni hay muestras de que los usuarios desarrollen adicción. (Antes de correr a buscar una receta de modafinilo hay que advertir que, pese a que los científicos no detectaron efectos secundarios notables, usuarios del popular sitio Erowid han relatado numerosas experiencias negativas: dolor de cabeza, insomnio, sensaciones similares a la anfetamina, etc. También, hay que considerar que el modafinilo es seguro a corto plazo pero sus efectos a largo plazo no han sido evaluados).

El auge de los potenciadores cognitivos de todo tipo obedece a la presión (a menudo sufrida especialmente por estudiantes universitarios) de la vida actual --la famosa "sociedad del cansancio", que según el filósofo Byung-Chul Han, es responsable de que cada uno de nosotros se comporte consigo mismo como un capataz esclavizante y del hecho de que la vida laboral y personal estén cada vez más cerca. Sin embargo, frente a las presiones de la vida actual, el modafinilo es una mejor opción que algunas otras sustancias ilegales y/o adictivas.

¿Emocional o racional? Definirte como persona de corazón o cerebro tiene estas implicaciones

Por: pijamasurf - 08/29/2015

La dicotomía razón-emociones es tan antigua que de alguna manera ya forma parte de nuestra genética cultural, con más efectos en nuestra vida cotidiana de los que imaginamos
[caption id="attachment_99546" align="alignright" width="277"]The_Thinker_Musee_Rodin Imagen: Auguste Rodin, "El pensador" (innoxiuss, Wikimedia Commons)[/caption]

En Occidente estamos más o menos habituados a considerar razón y emociones como dos elementos opuestos y casi mutuamente excluyentes de nuestra constitución como seres humanos. En el Fedro, Platón compara al alma humana con un carro tirado por dos caballos alados, uno brioso e indómito y el otro más bien sereno y manso; el auriga que conduce el carro, nos dice el filósofo, es el entendimiento, que se debate entre lo razonable y lo apetecible, entre el intelecto y las pasiones. Con el tiempo, esta forma de pensar la naturaleza humana se consolidó y se amplió a otras disciplinas de conocimiento de lo humano e incluso hacia la cultura misma, matriz en donde nos formamos de acuerdo a principios que no siempre volvemos conscientes.

En este sentido, en ocasiones pareciera que las muchas variantes de la personalidad podrían agruparse en dos grandes categorías: la cabeza y el corazón. De un lado, las personas que tienden hacia el intelecto, que viven orientadas por la razón y la sapiencia; que, se dice, piensan antes de actuar, calculan, ponderan, consideran pros y contras, establecen planes, etc. En la arista opuesta, las personas que se dejan llevar por lo que sienten, que deciden a partir de sus emociones, que tienen fama de impulsivas y arrebatadas, que son más bien cálidas y afectuosas.

Para investigar la realidad de este planteamiento –y la distancia que existe con la generalización, un estudio psicológico reciente indagó sobre las implicaciones que tiene para una persona identificarse como de un tipo o de otro, como alguien más bien razonable o más bien emocional, en especial cuando dicha postura se pone en juego con elecciones polémicas por las alternativas que ofrecen.

Además de preguntar directamente a los participantes si se consideraban personas “de corazón” o "de cabeza”, el equipo de investigación, dirigido por Adam Galinsky de la Columbia Business School, diseñó una encuesta para medir dicha inclinación y descubrir si, en efecto, una persona puede estar más dominada por su razón o por sus emociones.

La siguiente fase del estudio consistió en plantear escenarios hipotéticos acompañados de preguntas específicas. Por ejemplo, se le dijo al participante que imaginara que al morir sus órganos serían donados a distintas personas para que así su “ser” perviviera en otros; además de esto, podría donar 100 millones de dólares entre quienes se beneficiaran de dicha donación, con la opción de repartir la suma según su propio arbitrio. De acuerdo con las respuestas obtenidas, la mayoría de la gente daría la mayor parte de esa suma a quien recibiera su cerebro o su corazón y, de estos, los hombres consideraron más valioso el cerebro y las mujeres el corazón.

Por otras preguntas realizadas, los investigadores encontraron que las personas que son más “de corazón” tienen una inclinación a apoyar instituciones de caridad relacionadas con este órgano, valoran la pertenencia a un grupo social, se oponen al aborto cuando el corazón del feto ya late y toman decisiones morales en función de sus emociones.

Las personas más “de cabeza”, por el contrario, apoyan iniciativas de caridad relacionadas con el cerebro, valoran su propia autonomía, toman decisiones morales racionalmente y en general son mejores estudiantes y su horizonte de conocimiento es más amplio.

De acuerdo con Galinsky, una de las deducciones generales que pueden hacerse a partir de este estudio es que identificarse como una persona racional o emocional tiene derivaciones hacia el sentido de independencia o conexión con respecto a los otros.

Con todo, posiblemente la pregunta fundamental apunte hacia la necesidad de alinearnos a uno u otro bando, como si de verdad una persona pudiera vivir en el mundo sólo siguiendo su corazón o su cabeza, como si las decisiones que tomamos a diario, a cada momento, no necesitaran de ambos, de un conocimiento cabal de nuestras emociones y también de nuestras limitaciones racionales, como si no fuera cierto que la existencia –y la coexistencia– son posibles únicamente en la unidad y la comunión del ser.

 

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