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“Si las puertas de las percepción se abrieran, el mundo se nos mostraría tal y como es: infinito” (William Blake)
Imagen: http://www.cns.nyu.edu/~david/courses/perception/lecturenotes/motion/motion.html

Imagen: http://www.cns.nyu.edu/~david/courses/perception/lecturenotes/motion/motion.html

Ya inventar cuenta con tres acepciones: Imaginar; imaginar hasta el punto de "crear", como suele decirse. Además, fingir, es decir, exagerar en la imaginación, sobrecrear; en una palabra, no es mentir por facultad del ingenio sino del genio. Aunque, según Littré, "fingir" se emplea erróneamente, se emplea, pese a todo, en el sentido de forjar embustes. Inventar es, finalmente, toparse y caer, en seco, al chocar con la cosa, con la "cosa misma"; es volver sobre ella, invenire, y desvelarla, quién sabe…

-Georges Didi-Huberman

Dice el historiador y teórico Georges Didi-Huberman en su libro La invención de la histeria, ¿pero quién sabe qué es la “cosa misma”? ¿Quién sabe dónde está la línea divisoria entre lo que inventamos y la realidad? Al parecer la neurociencia cognitiva tiene algunas respuestas al respecto.

Según estudios realizados por la neurocientífica Susana Martínez-Conde, directora del laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow en Phoenix, la mayor parte de la realidad está inventada por el cerebro, pues pese a su compleja estructura, también es una máquina limitada.

Martínez-Conde asegura que nuestra visión (aunque inferior a la resolución de casi cualquier cámara) es mucho más nítida y detallada gracias a pequeñas ilusiones creadas por nuestro cerebro, pues en realidad éste no sólo se basa en la información registrada por el ojo, sino que muestrea puntos de información crítica de la escena que nos rodea, lo que hace que se tenga más información, pero que a la vez queden múltiples vacíos, huecos que se rellenan mediante ilusiones creadas a partir de la información circundante.

Dentro de los estudios realizados por Martínez-Conde, entre otros colegas del laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow, se encuentran ciertos hallazgos como el “foco de atención” o la “ceguera al cambio”. El primero refiere al acto de focalizar la atención en algo, acción que se realiza perceptualmente, mientras que todo lo que nos rodea se suprime tanto perceptual como neuronalmente; en el caso del segundo (“ceguera al cambio”) la información cercana en el tiempo la consideramos como fija, esto sucede, según relata, debido al número de neuronas con las que contamos y sus conexiones, así como el tamaño de nuestro cerebro. Si quisiéramos percibir la realidad tal cual es necesitaríamos un cerebro tan grande como un edificio.

Sin embargo, Martínez-Conde asevera que a pesar de lo que se pensaba, estas ilusiones, estas invenciones del cerebro, no son errores en la percepción, sino que representan mecanismos intrínsecos de ésta así como una ventaja evolutiva, puesto que ahorra recursos necesarios para enfrentarnos a lo que ocurrirá en un futuro.

Mucho del trabajo de Martínez-Conde se ha centrado en el estudio (teórico y práctico) de la magia y cómo ésta opera en nuestro cerebro, arrojando información muy útil sobre el funcionamiento de nuestra peculiar máquina mental.

La neurocientífica, nacida en La Coruña, asegura que la magia está adelantada en cuanto a la manipulación de la atención y la percepción, pues opera bajo conceptos novedosos en ciencias cognitivas, como el “foco de atención” o la “ceguera al cambio”, lo que abre un campo de estudio que puede ayudar a arrojar información sobre el conocimiento de nuestros procesos mentales.

La “ceguera al cambio” empleada también como estrategia en la magia es un término introducido en 1997 por el psicólogo Ronald Rensink, aquí podemos ver algunos efectos creados por dicha ceguera:

 

Entre 1790 y 1793 William Blake escribió, en su libro El matrimonio del cielo y el infierno, estas famosas líneas empleadas por Aldous Huxley en 1954 en su libro Las puertas de la percepción acerca de las drogas alucinógenas: “Si las puertas de las percepción se abrieran, el mundo se nos mostraría tal y como es: infinito”, y ahora en 2015 la neurociencia cognitiva, los alucinógenos y su barrio lo respaldan.

 

Twitter del autor: @tplimitrofe  

Explorando la misteriosa Zona del Silencio en el norte de México (DOCUMENTAL)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 08/25/2015

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Entre los consejos para viajar por México, muchos apuntan a un lugar en especial, ubicado entre los estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila y Durango, en la parte central del Bolsón de Mapimí, se encuentra la llamada Zona del Silencio, un lugar en el que se congregan distintas leyendas de corte paranormal. 

Las numerosas leyenda e historias de esta zona desértica al parecer comenzaron después de que allí cayera en 1970 un cohete militar estadounidense, el cual transportaba contenedores radioactivos (cualquier similitud con una popular historieta es mera coincidencia). Se organizó un equipo de búsqueda para recuperar el material, pero este duró más de lo pensado y finalmente se construyó una pequeña carretera para transportar restos de tierra contaminada. A partir de aquí empezaron a surgir leyendas especialmente relacionadas con anomalías en transmisiones de radio.

Científicamente, el caso de la "zona magnética" y anómala que muchas personas dicen que existe en esta parte del desierto es considerado un hoax, resultado de la charlatanería y la especulación sin fundamentos. Dicho eso, existen numeroso testimonios de personas que aseguran haber sido testigos de anomalías en aparatos de telecomunicación, brújulas averiadas --como se muestra en el documental aquí posteado-- e incluso avistamientos de luces extrañas. ¿Hasta qué punto la imaginación se deja influir por las creencias? ¿Hasta qué punto hay un misterio velado, que quizás trascienda nuestros paradigmas científicos? Ese es el eterno dilema de la percepción humana.

Lo que sí es indudable es que la Zona del Silencio cuenta con una importante presencia de aerolitos y micrometeoritos, un notable banco de fósiles y algunas especies fascinantes como la tortuga del desierto o nopales violáceos. Si bien todo esto contribuye al aura supernatural que se ha mantenido a lo largo de las últimas décadas, también es una excelente configuración de fauna y flora para hacer un viaje y entrar en contacto con la belleza de la naturaleza y la vastedad del tiempo, más allá de si se tengan inclinaciones místicas o no.

En el siguiente documental, un clásico de la TV española, los investigadores esotéricos Fernando Jiménez del Oso y Juan José Benítez investigan esta mítica zona in situ y arrojan una serie de interesantes pero quizás desaforadas teorías (que habría que tomar con un grano de sal). El misterio continúa.