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La escuela de Pitágoras constituye el gran modelo de una enseñanza filosófica holística, que lo mismo instruye a la mente que al alma o al cuerpo y que responde a preocupaciones que van más allá de las banalidades mundanas; un lugar único en la historia donde alumnos podían iniciarse en los misterios de la armonía universal, pero solamente una vez que demostraban su convicción y compromiso total

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Como ocurre con todo gran personaje, la vida de Pitágoras está envuelta en una neblina mística que viene de la veneración de sus discípulos y posiblemente de la confusión que resulta de tomar literalmante algunos aspectos metafóricos y simbólicos de sus enseñanzas. Se dice que Pitágoras era hijo de Apolo --o que era algún tipo de manifestación avatárica del dios solar de la medicina y la música--, también se menciona que tenía un muslo de oro y que podía escuchar la música de las esferas --algo que quizás debamos de entender como una forma de referirse a su aguda percepción espiritual, capaz de penetrar el velo de la materia y acceder a los mundos sutiles. Además se le atribuyen diferentes poderes extrasensoriales como predecir terremotos, subyugar a los animales con la mirada, recordar sus vidas pasadas o poder contar cualquier serie de objetos de manera exacta con sólo verlos (por ejemplo, todos los peces que había en una red). De cualquier forma, más allá de que cierta corriente histórica lo ha endiosado, no podemos dudar de su grandeza intelectual. Como señala Bertrand Russell, a él le debemos nada menos que "las matemáticas puras... todo el concepto de que existe un mundo eterno que no es revelado a los sentido sino al intelecto". También fue Pitágoras quien acuñó el término filosofía y fue el primero en fundar una escuela para el aprendizaje de la filosofía. Esto último es lo que nos interesa aquí, puesto que el valor, la visión y la misión de esta escuela es un hito fundamental en la historia del pensamiento occidental. Un momento que habría que intentar trasladar a nuestra época en la que se ha perdido la enseñanza (el espíritu) fundamental de la filosofía. Esto es, la filosofía como una forma de vida, que más allá de producir un discurso lógico convincente (retórica, sofística), buscaba encarnar la verdad en todos sus aspectos, sin separación alguna entre la teoría y la práctica, ni entre la religión y la ciencia, ni entre lo divino y lo humano, puesto que la separación es ilusoria y la verdad es siempre unitaria.

 

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Estampa conmemorativa de la celebración de los 2500 años de las Escuela de Pitágoras en Samos.

El 20 de agosto de 1955 se celebaron en Samos, Grecia, 2 mil 500 años de la escuela de filosofía que fundara este filósofo. Ese día se llevó a cabo un congreso pitagórico multinacional en la tierra que vio nacer a Pitágoras. Este año hace unos días se habrían celebrado 2 mil 550 años de este acontecimiento seminal en la historia de la filosofía, que lamentablemente ha sido olvidado y que no parece sobrevivir en la forma en la que nuestras universidades enseñan. Ya desde la Grecia antigua, los pitagóricos eran vistos por el grueso de la población y por el poder político como una secta extraña, cuyas prácticas ascéticas --especialmente su renuncia a la riqueza individual-- eran consideradas subversivas. Ante el triunfo del capitalismo y el materialismo, era de esperarse que la visión pitagórica de una fraternidad universal no haya predominado salvo entre pequeños grupos de iniciados y entusiastas  que han entendido, siguiendo a Platón (el pitagórico más ilustre), que la filosofía debe de transformar al individuo que se entrega a ella y que han abrazado a las matemáticas, la música y la astronomía como senderos de iniciación en los misterios y de contemplación del orden universal. Hacemos aquí un intento de rescatar, en términos generales, el método pitagórico e introducir al lector a la filosofía del sabio de Samos. Consideramos que la obra sobre Pitágoras de Thomas Stanley es la mejor fuente para este acercamiento, puesto que es una summa de todos los cronistas de la antigüedad, reunida bajo el criterio erudito de Stanley, el filósofo británico que siendo sólo un adolescente ya se había graduado de Oxford y Cambridge y cuya Historia de la Filosofía es una excelente introducción a la filosofía antigua, sin el filtro revisionista-positivista que caracteriza a muchos académicos posteriores. 

Vida de Pitágoras

Cuenta Jámblico que el oráculo informó al padre de Pitágoras, Mnesarco, que su esposa Patenis estaba embarazada de un niño que sobrepasaría en gloria y belleza a todos los demás. Impresionado por esta profecía, hizo que su esposa cambiara de nombre a Pitasis, en honor de la pitia, la sacerdotisa del oráculo. De ahí el nombre Pitágoras, que encierra ya su divinidad. (En esto Godfrey Higgins, en su Anaclypsis, ve una serie de coincidencias con la vida de Jésus, el hijo de Dios cuyo nacimiento también fue revelado proféticamente, asociado con la divinidad solar igual que Pitágoras).

En consonancia con estos heraldos y la nobleza de su origen, Pitágoras recibió una educación especial y rápidamente agotó lo que podía aprender en Samos, por lo que visitó a Anaximandro y a Tales de Mileto, quien, después de una breve instrucción, le recomendó que visitars Egipto, habiendo visto en él materia para hacerse iniciar en los misterios; y no había otro lugar en ese entonces más indicado que Egipto, la "tierra negra", el lugar de Osiris y de Tot. Por esto quizás no se equivocan quienes ven en Egipto el verdadero origen de la filosofía occidental, o al menos la fuente esotérica que originó a la filosofía. Pitágoras estuvo más de 20 años en Egipto, aprendiendo bajo distintos hierofantes, en Tebas y en Menfis y en otras ilustres ciudades. Antes de ser admitido al addytum, tuvo que someterse a un duro régimen para probar su dignidad; algo que parece haber replicado luego en su escuela en Crotona, donde los candidatos debían probar su valía, su amor a la sabiduría con su disciplina. 

En Egipto se cree que Pitágoras aprendió los misterios de la geometría, entre otras cosas; con los magi de Babilonia, la astrología; se dice también que visitó a los brahmanes, los gimnosofistas, y de ellos aprendió la anatomía del alma y los principios del karma. Esta sed insaciable por la sabiduría hizo que Empédocles reconociera que Pitágoras "llenó su mente de la sabiduría de las edades, como si tuviera 10 o 20 vidas a su disposición". Y quizás no se equivocaba en esto, ya que Pitágoras enseñaba que la sabiduría era reminiscencia --algo que podemos trazar en la frase platónica "aprender es sólo recordar"-- y se creía que recordaba otras vidas, incluyendo haber luchado en Troya bajo la encarnación del héroe Euforbo.  

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Pitágoras y su esposa y sucesora Theano.

Escuela de Crotona

Después de estos viajes, Pitágoras regreso a Samos, donde vivió algún tiempo en una cueva y donde tomó a sus primeros alumnos. Pero fue en Crotona donde fundó su gran escuela, la cual serviría como modelo lo mismo para las universidades que para las sociedades secretas, haciendo ahí una intersección del ascetismo que podemos observar en los monasterios orientales, la secrecía de los misterios iniciáticos y la instrucción científica o académica que podemos observar en Occidente. 

Pitágoras enseñaba la importancia de la purificación para poder acceder al conocimiento. Consideraba que la sabiduría no podía enraizarse en una mente inquieta o en un cuerpo allegado al vicio, por lo cual era indispensable antes someterse a un proceso ascético para poder después acceder a la doctrina. Se trabajaba evidentemente no sólo los aspectos intelectuales --lógico-racionales-- sino también los aspectos morales, emocionales y se desarrollaba la percepción, el ojo del alma. Esto es algo que en el mundo contemporáneo secular está casi extinto --podemos rastrear sólo algunos esfuerzos, como los de Rudolf Steiner, de impartir lo que podemos llamar una educación integral, o una educación basada en el alma. 

La vida pitagórica requería numerosos sacrificios, siempre moderación y frugalidad. Pitágoras pedía a sus discípulos que no bebieran vino, comieran y durmieran poco, se abstuvieran de la carne y en general de cualquier alimento de difícil digestión. La idea general que se esboza aquí es que sus hábitos estuvieran orientados siempre a no gastar energía en otra cosa que no fuera el estudio de la filosofía y el cultivo de sus facultades. Thomas Stanley dice que Pitágoras "procuraba a sus discípulos una conversación con los dioses en visiones y sueños --lo que no podía ocurrir a un alma perturbada por el placer o la ira, o cualquier otro transporte inadecuado, o con la impureza o la ignorancia". De aquí la importancia del régimen de purificación y por lo que podemos decir que Pitágoras consideraba, como algunos monjes orientales, que el cuerpo es un templo, pero que el valor de ese templo no es el cuerpo mismo sino su función de proveer un vehículo para la liberación y el crecimiento del alma.

La disciplina del silencio

De entre todas las exigencias que se hacían a los candidatos a la escuela de Pitágoras, la más famosa es el precepto que requería que se pasaran 5 años en silencio antes de ser admitidos. Dice Thomas Stanley que los 5 años de silencio eran una prueba de conducta por la cual "el alma podía convertirse en ella misma lejos de las cosas externas, de las pasiones irracionales del cuerpo para asumir su propia vida que es la vida eterna". Sobre esta disciplina del silencio, Clemente de Alejandría explica que "al abstraerse del mundo sensible, el discípulo podía buscar a Dios con una mente pura". Luciano agrega sobre este método que tenía la virtud de producir la reminiscencia. Lo que parece razonable, ya que el silencio parece hacernos olvidar nuestros pensamientos superficiales, para abandonarnos en la profundidad de la mente, accediendo tal vez a capas transpersonales; siguiendo la máxima platónica del conocimiento como recuerdo, podemos decir que el silencio es una ciencia de la reminiscencia, una remini-ciencia.

Stanley precisa que no todos los alumnos eran sometidos a 5 años de silencio, al parecer Pitágoras personalizaba su instrucción y algunos de espíritu naturalmente más tranquilo no tenían que pasar el lustro (a veces 2 años eran suficientes). Una vez que los pupilos cruzaban este umbral de silencio, se les llamaba Mathematici, antes eran Acoustici. "Si no has sido cambiado, estás muerto para mí", era el lema que se aplicaba a aquellos que no lograban superar el período de prueba.

Una vez aceptados, los alumnos podían ver ya al maestro (que antes hablaba a través de una pantalla, como si los alumnos estuvieran todavía dentro de la cueva a la que hace referencia Platón) e iniciaban su instrucción filosófica, cuyo fundamento era la geometría y la aritmética (no es baladí que luego Platón escribiera en la puerta de su Academia que nadie que no supiera geometría podía entrar). Uno de los versos atribuidos a Pitágoras dice: "Habiendo partido de casa, no vuelvas atrás, porque las furias serán tu compañía", una referencia a que una vez iniciado el camino esotérico no hay retorno; el poder de la conciencia y la sabiduría es una responsabilidad, un servicio, una entrega total, una obediencia a las leyes universales cuya desobediencia es duramente penalizada. Por esto el riguroso "casting" que hacía Pitágoras y que las religiones mistéricas tradicionalmente han aplicado. Los alumnos, bajo esta misma lógica, debían guardar un voto de secrecía, como ocurría también en Eleusis,

Los pitagóricos no se alzaban de la cama hasta que habían llamado a su mente las acciones del día anterior. Igualmente antes de dormir meditaban sobre sus acciones del día y se prohibía dormirse sin haber recapitulado. Esto era parte de un constante ejercicio de la memoria, una rendición de cuentas del pasado y un cuidado providencial del futuro. El alumno debía repasar lo que había aprendido en el día, meditar sobre en qué había fallado y suscitar piedad y compasión con todos los seres. Esta misma meditación existe en el taoísmo o en el rosacrucianismo, en donde se considera una preparación --una especie de expiación-- para la muerte. Una vez realizada su meditación matutina, llevaban a cabo una caminata solitaria en la naturaleza, también con el fin de purificarse y sólo después de esto podían integrarse a la comunidad.

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Un punto en un círculo era un símbolo de dios o de la mónada para los pitágoricos

Matemáticas y la filosofía del número

La importancia toral de las matemáticas tenía que ver no sólo con que acercaban al alumno a una verdad abstracta sino que, como dice Stanley, transformaban la mente, que se beneficiaba "de contemplar incorpóreas cosas eternas". Aquí vemos otra herencia órfica-pitagórica en el pensamiento platónico que llamaba también a concentrarse en aquello inmutable, en dirigir la mente a la contemplación de las Formas y Arquetipos. La idea gnóstica también de que aquel que conoce se convierte en aquello que conoce. Así el alma se separa del cuerpo perecedero y viaja hacia su inmortalidad en la dimensión de lo inteligible.

Pitágoras llamó a su disciplina de abstracción de lo inteligible matemáticas, nos dice Stanley, considerando que toda disciplina mental era reminiscencia y que esta ciencia era provocada directamente por los fenómenos, y no por una opinión, es decir, las matemáticas existían en el mundo y eran intrínsecamente aprehendidas en su perfección.

Enseñan los pitagóricos que el número es la raíz de las cosas divinas, aquello que existe antes que cualquier otra cosa en la mente divina, y de lo cual proceden todas las cosas que son digeridas en el orden (cosmos) y permanecen numeradas por una serie indisoluble. "El universo puede verse como la progresión de la multitud empezando en la Mónada y como una regresión terminando en la Mónada", dice Stanley. La Mónada (la unidad) es "estación y mansión... siempre en la misma condición... la mente, dios, lo hermafrodita, el bien".

La monadología pitagórica considera que la unidad se mantenía en todas las cosas, era principio y causa de todas las cosas; a la unidad regresan todas las cosas. Esta reintegración en el uno o en dios, ocurre a través del 10, la década o el tetraktys. El 10 es "el número del cielo, Atlas, el absoluto, el destino... la naturaleza del número al cual todas las cosas tienden y arriban"... y al arribar regresan a la mónada. Cada número tiene su propia identidad y entre todos ellos son parte de la constelación de los diferentes principios del cosmos, la procesión o del desfile de la unidad en la multiplicidad. El 2, la diada, es el número que comete "la audacia" de separarse, es la raíz de toda ilusión, y se decía que cada vez que se mencionaba el 2, los pitágoricos escupían al suelo, reprobando la ilusión de la fragmentación. El 4 es el fundamento de la estrutura; el 5 el equilibrio; el 7 el número de la vida y la ley; el 8 el amor y el alma, etcétera.

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Música y medicina

Dice Stanley que:

La música para los pitagóricos era la composición de los contrarios, la armonía, la unidad de la multiplicidad y el consentimiento entre la diferencia... como dios es el reconciliador de las cosas discordantes. En la música yace el acuerdo entre todas las cosas, la aristocracia del universo. Porque lo que es armonía en el mundo, en una ciudad es un buen gobierno, en una familia templanza.

Y podríamos agregar que, en la mente de un hombre, es paz y claridad.

Pitágoras, el gran heredero de la tradición órfica, utilizó la música para curar y templar el espíritu del hombre. Dice Stanley:

Hizo mixturas de estos tonos llamados diatónico, cromático, enarmónico... y con ellos cambió las pasiones de la mente que habían crecido sin razón y que producían dolor, enojo, sufrimiento, mal de amores, miedo, y todo tipo de deseo, malestares, apetitos, debilidades, e ímpetus --corrigiendo y dirigiendo cada uno de estos hacia la virtud a través de armonías convenientes como si fueran efectivas medicinas.

Este es el verdadero origen de lo que llamamos un "tónico". 

Se dice que cuando sus discípulos dormían, Pitágoras les tocaba una música para endulzar sus sueños y purificar sus mentes y cuando despertaban los liberaba del sopor de la noche y "los espabilaba con las canciones adecuadas, ya sea adaptadas con el laúd o con la voz". Aunque se dice que no tocaba propiamente ningún instrumento sino que llevaba la música por dentro. Es decir imitaba solamente la música más perfecta que escuchaba de la armonía universal, del espacio matemático entre las esferas, del movimiento de los cuerpos celestes, la música inmortal.

Por todo esto Platón dice en La República que la música puede usarse para regular la conducta de los ciudadanos y en general tenemos aquí una fuente de la noción de que el arte y la estética son fundamentalmente herramientas éticas y teúrgicas. Se cuenta que Pitágoras en ocasiones logró evitar crímenes tocando cierta música y que podía curar enfermedades y provocar experiencias místicas con la música, bajo cuyo ligero encantamiento el alma lograba separarse del cuerpo y alzarse al éter eterno.

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En un mundo donde la información crece de manera exponencial y nuestra mente está saturada de estímulos desordenados, expuesta a un ruido incesante en el ambiente y en el interior, sin armonía y sin asomo de contacto con lo sagrado ni un método que nos acerque a lo divino, la escuela de Pitágoras parece una utopía, un idilio lejano que evoca un mundo perdido. Un mundo que para algunos será simplemente anecdótico, una excentricidad que no quisiéramos admitir al curso de nuestra tradición; para otros será, sin embargo, un tesoro invaluable que ya no se encuentra en ninguna parte, un momento único en la historia que ofrecía una perspectiva integral del conocimiento. Una cima brillante y secreta que se ha esfumado. ¿A dónde debe voltear hoy en día una persona que busca no sólo estudiar filosofía sino llevar a cabo una vida filosófica? ¿A las universidades que poco a poco están desapareciendo las humanidades y que se manejan como corporaciones? ¿En dónde puede encontrar el reforzamiento de la comunidad, el servicio y la experiencia de los maestros y no sólo el camino individual y la renuncia sin orientación?

 

Twitter del autor: @alepholo

Recuperando la tradición pitágorica-platónica: Cadena Áurea de Filosofía

 

Una conversación sobre las sutiles diferencias entre el alma y el espíritu
[caption id="attachment_100881" align="aligncenter" width="584"]Illustrations_to_Robert_Blair's_The_Grave_,_object_9_The_Soul_Hovering_over_the_Body William Blake, "El alma sobrevolando el cuerpo"[/caption]

 

Todos los hombres perciben el cuerpo del Sol, pero ninguno su alma.

Platón, Las Leyes

 

Luz, Luz, el recuerdo visible de la Luz Invisible...

¡Oh Luz Invisible, te alabamos! Demasiado brillante para los ojos mortales.

T. S. Elliot

 

Siempre respira aire, aire vivo de luz.

Marsilio Ficino, De Vita 

 

¿Qué es el alma? ¿Qué es el espíritu? ¿Cuáles son sus diferencias? Estas son las preguntas que intentamos responder en esta sesión de Cadena Áurea. Preguntas que atraviesan la historia de la filosofía y el misticismo y a las cuales se podría dedicar toda una vida --y no sería una mala vida, puesto que podemos decir, siguiendo a Platón, que una de las labores principales de la filosofía es la separación del alma de lo impuro. Definir estos términos, "separarlos de lo impuro" y de la confusión, regresarles su magnificencia, es parte de la más esencial labor filosófica, especialmente si se concibe a la filosofía con cierta inclinación mística. No es ciertamente una labor sencilla, como descubrimos en este episodio, ya que alma y espíritu han sido usados de manera intercambiable en el paso de lo esotérico a lo exotérico y en el desgaste de las traducciones. Esto se hace más difícil aún ya que algunas tradiciones tienen conocimientos de diversos vehículos sutiles, no sólo alma y espíritu, sino que cuentan con toda una jerarquía de cuerpos espirituales, mientras que el español y la mayoría de las lenguas de los países occidentales cuentan con pocas palabras para diferenciar estos vehículos o cuerpos sutiles y los diferentes estados intermedios (bardos). También es posible que las diferencias sean sólo reflejos de los estadios o niveles de entendimiento --escalones útiles en el proceso de retorno, allende las esferas planetarias-- pero que al final de cuentas la confusión sea vindicada en un principio de identidad y fusión con una única sustancia divina.

Por todo lo anterior, esto es sólo una primera (y polémica) tentativa, en el infinito viaje dentro de la nave psicoespiritual, por acercarnos al entendimiento del alma y del espíritu. Ofrecemos, al menos, una rica paleta de posibles definiciones (no sin contradicciones), en distintas tradiciones, de personas más perceptivas que nosotros, que se han aventurado con visión depurada hacia las dimensiones más sutiles, más allá de lo sensorial, y que tal vez han alcanzado a percibir "el alma del Sol" o la "luz invisible". 

 

 

Diálogos de Ernesto Priani y Alejandro Martínez Gallardo. Producción de Ignacio Bazán.

0-5:00: Intro/ Las sutiles diferencias entre el alma y espíritu/ ¿Cómo separar ya no sólo el alma del cuerpo sino el espíritu del alma?/ El alma: conexión con lo trascendente/ Empédocles y los efectos de la dieta en el alma/ Más allá de la dualidad: cuerpo-alma y cuerpo-espíritu, una trinidad: cuerpo-alma-espíritu/ Diferentes visiones, controversia entre el alma y el espíritu y las tradiciones.

5:00-10:00: Ficino: "el espíritu es casi cuerpo y casi alma" pero no es ninguna de las dos/ El pneuma: un cuerpo aéreo, el aliento/ La muerte es cuando dejamos de respirar/ La etimología de espíritu, alma, nepheshprana, akasha, atman y los cuerpos sutiles ligados al aire, al aliento y al soplo de vida/ El alma en las tradiciones orientales: la ilusión del yo y la reintegración al todo/ ¿Desciende el alma al individuo?

10:00-15:00: El espíritu como mecanismo de contacto entre el Alma del Mundo y el individuo/ ¿El espíritu es la vida misma que recorre todo los seres?/ El Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad/ Cita de Ficino/ ¿Necesitamos más palabras para diferenciar estos cuerpos sutiles?/ Cuerpos sutiles en el hinduismo: kama-rupa, a-rupa, manas, boddhi, atman, etc./ Vehículos del alma y jerarquías angelicales.

15:00-20:00: La dificultad lingüística y la necesidad de describir los procesos invisibles de la psique/ Recurrir a la percepción de los místicos para hablar del alma/ Sample/ El alma en el Timeo y en el Fedro/ El carro alado del alma y la pérdida de sus alas/ La relación del alma al número y a las estrellas/ La reminiscencia/ El viaje del solo al Solo: del Uno a lo múltiple y de lo múltiple a lo múltiple/ El alma como unidad de reencarnación. 

20:00-25:00: El viaje del alma de regreso a la universalidad/ El alma es la posibilidad en el hombre de estar en contacto con el más allá/ Sample/ La anatomía astrológica del alma en el Poimandres/ El descenso voluntario del alma al mundo/ El alma que decide bajar al mundo material para redimirlo y liberar la luz: gnosticismo y cábala/ La experiencia del alma aún es posible en nuestro mundo secular industrializado/ En la belleza, en la conmoción estética está el alma/ Sample Manly. P Hall: "el hombre cayó tomando atributos, se eleva al abandonarlos".

25:00-30:00: Hillman y Jung y la psique/ Heráclito el primer psicólogo/ Lo psicológico no es sólo lo mental, es lo del alma/ Keats: "Este mundo es el valle de forjar el alma"/ La belleza es angógica y teúrgica y nos lleva a la dimensión del alma/ Sample/ La idea de mente se ha reducido a sólo lo racional y ha excluido el pathos espiritual/ Ficino: ¿En qué lugar le habla Dios al hombre? Dios le habla al espíritu/ Cuento gnóstico de "La perla": el alma es la perla oculta, el tesoro que vigila el dragón.

30:00-35:00: Una percepción más allá de lo racional/ La imaginación-la intuición/ La posibilidad de una percepción que no es de esta vida o de este mundo/ Ver más allá de la ilusión de la materia/ ¿Ser alma más que cuerpo? Somos un espíritu experimentando un cuerpo físico/ Sample: ¿Has visto el interior de tu propio cerebro? ¿Estás dudando de tu propio fantasma?/ Sample/ La nutrición del cuerpo sutil con cuatro elementos espirituales: el vino, olor del vino, la luz y la música/ ¿Cómo hacerse celeste y espiritualizarse? (Según Ficino)/ ¿Beber espíritu del Sol?

35:00-40:00: La relación de la música y el alma/ Alimentos espirituales/ Cultivar la sutileza: los olores/ La identidad entre belleza y alma: la belleza es forma en la que el alma recuerda su origen/ Los arquetipos que trascienden la individualidad/ Un experimento: los olores y las semejanzas/ Una convergencias de fuerzas psicoquímicas/ ¿De dónde vienen nuestros pensamientos, nuestros sueños?

40:00-42:30: La filosofía era una epistemología de la percepción del alma (pero esto se ha perdido)/ Que crezca sus alas otras vez el alma, la "más bella" según los antiguos filósofos, y regrese otra vez a las estrellas/ Una invitación a explorar los cuerpos sutiles/ Outro.

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MATERIAL ADICIONAL

S. T. Coleridge, "The Eolian Harp":

Oh the one life within us and abroad, Which meets all motion and becomes its soul.

Bhagavad Gita, Capítulo XIII:

Como un solo sol ilumina el mundo entero, así también un solo Espíritu ilumina todo cuerpo.

Goethe, Fausto:

Si la naturaleza es tu maestra, tu alma despertará.

Walt Whitman, Leaves of Grass:

I believe in you my Soul...
I mind how once we lay, such a transparent summer morning.
Swiftly arose and spread around me the peace and knowledge that pass all the argument of the earth,
And I knew that the hand of god is the promise of my own.

Paracelso, Selected Writings (Jolande Jacobi trad.):

Es correcto llamar al alma un espíritu, y llamar al espíritu el ángel de Dios en el hombre... el espíritu no es el alma, pero --si fuera posible-- el espíritu sería el alma del alma, justo como el alma es el espíritu del cuerpo. 

[...]  Es justo y correcto llamar al alma un espíritu, y llamar al espíritu el ángel de Dios en el hombre. Ya que ambos han venido de la boca de Dios y los hemos recibido de su mano. Así el espíritu con todos sus poderes es nacido de Dios, y así el cuerpo del mundo es suministrado con todos los poderes que el hombre necesita.

[...] Nótese que dos luces fueron reportadas, la eterna y la temporal: la eterna llega a la compleción de sus transformaciones en el alma, la temporal en el cuerpo. La luz temporal se manifiesta en la luz natural, la eterna en la luz eterna.

Marsilio Ficino, Teología Platónica:

Verdaderamente, ya que Dios está presente en todo el espacio pero está fuera del espacio, y el alma no está circunscrita por el espacio y es creada y aparece en un momento, propiamente no deberíamos decir que desciende ni preguntarnos cuándo desciende. Emanando de Dios, el alma se hace presente al cuerpo, por así decirlo, como el rayo se hace presente al ojo emanando de la luz del Sol.

Marsilio Ficino, Sobre el amor:

Pero el alma que por este primer destello ya está próxima a Dios, recibe además de ésta, otra luz más clara, mediante la cual puede conocer las cosas de arriba. Tiene, pues, dos luces: una natural y otra sobrenatural, para que, gracias a la conjunción de ambas, como con dos alas, pueda volar por la región sublime. Si el alma siempre usase la luz divina, con ella siempre se acercaría a la divinidad; con la consecuencia que la tierra estaría vacía de animales racionales.
 
[...] Según los platónicos, el alma, al volverse pesada por este deseo, desciende en los cuerpos, donde ejerce las fuerzas de engendrar, mover y sentir; y por su presencia adorna la tierra, que es la ínfima región del mundo. Esta región no debe carecer de razón, a fin de que ninguna parte del mundo quede privada de la presencia de seres vivos racionales.

 

[caption id="attachment_100880" align="alignleft" width="323"]psyche_in_the_underworld-large1 Paul Alfred Curzon, "Psique en el inframundo"[/caption]

Christoper C. Celenza, Ficino (Enciclopedia Stanford de Filosofía):

Como muchos otros de sus contemporáneos, Ficino creía que el alma era una entidad inmaterial profundamente vinculada con el cuerpo y su naturaleza física. El alma representaba un poder espiritual que ejercía las funciones físicas enfocadas en varias partes del cuerpo, y hacía esto a través de una sustancia material sutil, spiritus, o espíritu. Como todos los platonistas, Ficino creía que la meta final del ser humano es la purificación psicológica, lo que significaba liberar el alma de la prisión material en la que estaba confinada.

James Hankins, Marsilio Ficino on Reminiscentia and the Transmigration of Souls:

En Platón, como es conocido, existe una estrecha conexión entre sus teorías de las formas innatas, la palingénesis y la reminiscencia. Brevemente, Platón creía que nuestra habilidad de razonar correctamente depende de nuestro conocimiento innato de las Formas (funcionando aquí como principios sin ser formuladas como hipótesis) que nuestras almas adquirieron en existencias previas antes de entrar a un cuerpo físico al nacer. Cuando aprendemos, Platón famosamente demostró en el Meno (82b-85d), estamos recordando lo que nuestras almas conocieron en un estado incorpóreo previo. Vivir la vida filosófica significa vivir una vida recordada, una vida dedicada a recuperar las memorias perdidas del Plano de la Verdad (Fedro 248c). Después de 10 mil años y muchas encarnaciones las almas verdaderamente filosóficas pueden recrecer sus alas y regresar a habitar con los dioses. 

Ananda K. Coomarswamy, La venida del Espíritu al nacimiento:

En la presente introducción, empleamos la palabra "Espíritu" con referencia igualmente al ātman, al brahman, a mṛtyu, a puruṣa, etc., pero en el cuerpo del artículo lo empleamos sólo como una traducción de ātman, asumiendo como es habitual una derivación de una raíz an o vā que significa respirar o soplar. Pero a causa de que el Espíritu es realmente la totalidad del Ser en todos los seres, los cuales no tienen ninguna esencia privada, sino sólo un devenir, la palabra ātman también se usa reflexivamente para significar al hombre mismo como se concibe a "sí mismo" (ya sea como cuerpo, o como cuerpo-y-alma, o como cuerpo-alma-y-espíritu, o finalmente y propiamente sólo como Espíritu.

Sólo en la medida en que nosotros identificamos erróneamente lo que "somos" con estas vestiduras accidentales de la personalidad trascendente, a saber, las meras propiedades de la existencia humana terrestre, puede decirse que nosotros nos reincorporamos en hombres o animales: así pues, no es el "espíritu" el que paga el castigo, sino el alma animal o sensorial con la que el espíritu desincorporado ya no tiene ningún contacto. La doctrina explica meramente la reaparición de las características psicofísicas en la esfera mortal de la sucesión temporal. La intención de la enseñanza es siempre que, antes de la muerte, un hombre debe haberse reconocido a "sí mismo" en el espíritu, y no en el alma sensorial, a falta de lo cual sólo puede considerársele como "condenado", o en cualquier caso como desintegrado. 

Tim Addey, Seven Myths of the Soul:

Y así entonces la Madre de los Dioses permitió a este bello e intelectual dios Attis, que es similar a los rayos del sol, bailar y saltar. Pero cuando, en el curso de su progresión, arribó al extremo último de las cosas, la fábula cuenta que llegó a una caverna, y tuvo una conexión con una ninfa, oscuramente significando la naturaleza húmeda de la materia, significando aquí la última causa inmaterial que preside sobre la materia, puesto que, según Heráclito: "La muerte es una porción del alma húmeda".  

Heráclito:

Las almas secas son superiores y más sabias.

No podrías descubrir los límites del alma (psique), incluso si viajaras por todos los caminos; tal es la profundidad (bathun) de su significado (Logos). 

Damascio:

El alma desciende a la generación a la manera de Perséfone; es dispersada por la generación a la manera de Dionisio; es atada al cuerpo como Prometeo y los Titanes; se libera ejerciendo la fuerza de Heracles; se recompone a través de la purificación filosófica con la ayuda de Apolo y la salvadora Atenea; y se eleva a las causas de su propio ser como Deméter.

H. P. Blavatsky, Isis sin velo:

Alma: es el nephesh de la Biblia, el principio vital, el soplo de vida que todos los animales, incluso los infusorios comparten con el hombre. En las traducciones de la Biblia se interpreta indistintamente por vida, sangre y alma. El texto original del Génesis dice: "No matemos su nephesh".

Espíritu: Mucha confusión ha producido la discrepancia de los escritores en el empleo de esta palabra, que por regla general se considera sinónimo de alma, sin que los lexicógrafos se preocupen de separar su respectiva acepción... Baste decir por ahora, que el espíritu es el nous de Platón, el principio inmortal, inmaterial, purísimo y divino del hombre, el coronamiento de la triada humana.

[caption id="attachment_100882" align="aligncenter" width="515"]hermes Adolf Hiremy-Hirschl, "Hermes como psicopompo"[/caption]

 

Servius, citado por Hans Jonas en La Religión Gnóstica:

Al descender, las almas toman la torpeza de Saturno, la ira de Marte, la concupiscencia de Venus, la ambición de ganancia de Mercurio, el deseo de poder de Júpiter.

James Hillman:

He tomado este pasaje de Keats como un motto psicológico: "Llama al mundo, si quieres, el valle de la elaboración del alma. Entonces descubrirás la razón de la existencia".

Los alquimistas hablaban de la paciencia como la primera cualidad del alma y consideraban la elaboración del alma el camino más largo, una via longissima.

El término daimon aparece en el Mito de Er, en el último libro de La República de Platón. Según este mito, se le otorga a cada una de nuestras almas un daimon único antes de nacer, y selecciona una imagen o patrón para que vivamos en la tierra. Este compañero del alma, este daimon, nos guía aquí. En el proceso de nacer, sin embargo, olvidamos todo lo que ocurrió y creemos que llegamos sin nada al mundo. Como nos dice Plotino, elegimos el cuerpo, los padres, el lugar y las circunstancias que convenían al alma y que, como el mito señala, pertenecen a la necesidad. Esto sugiere que las circunstancias, incluyendo mi cuerpo y mis padres que puedo maldecir son en realidad la elección de mi alma --y no entiendo esto porque lo he olvidado.

Algis Uzdavinys, Orfeo y las raíces del platonismo:

Ya que los valores homéricos de cuerpo-vida y sombra o alma-simulacro son radicalmente invertidos por sus contrapartes esotéricas, lo que sobrevive ahora es el alma entendida como manifestación (ba en la teología egipcia) del espíritu divino --llamado daimon o theos. Sólo el alma, como el ba alado (el soplo e imagen viva de Amun) es de los dioses. Así, "lo que sobrevive es una imagen de la vida (eidolon aionos), que duerme durante la conciencia ordinaria del cuerpo pero despierta cuando el cuerpo duerme y avizora eventos futuros en sueños proféticos"... El alma como una especie de daimon caído, o como una divina chispa dionisíaca, está enterrada en en un cuerpo material que es como una sepultura, entrando así en un ciclo cósmico de transformación elemental. Por lo tanto, el alma es el sujeto inmortal preexistente que conoce. Pasa a través de múltiples encarnaciones en un patrón cíclico, y estas encarnaciones materiales pueden verse como una especie de castigo, una odisea, o simplemente como olvido, ignorancia y juego. 

Manly P. Hall, Adepts of the Alchemical Tradition:

El adepto en la alquimia es el hijo del Sol y la Luna... Sabemos que el Sol en la alquimia representa la fuente espiritual, padre de todas las cosas, y la Luna representa la madre de los misterios. Sabemos que el cielo y la tierra, dios y la naturaleza, Sol y Luna, padre y madre generan al hijo... El hijo del Sol y la Luna, bajo este simbolismo, es el misterioso poder que los filósofos griegos llamaron el alma, producida por las misteriosas mezclas y uniones del espíritu y la materia. El adepto es entonces el alma diamante, en el simbolismo del budismo del norte, el gran agente transmutador del universo, en la tradición alquímica, la piedra filosofal...

Es obvio para el estudiante de las artes herméticas, que el alma representa un compuesto, la combinación o la unión de dos polaridades, que en sí mismas no pueden combinarse o unirse salvo a través de un agente catalizador --el espíritu y la materia no se unen fácilmente en un compuesto. Los alquimistas expusieron que el secreto de este arte estaba en hacer que el fuego ardiera en el agua, y que el agua debía sostenerse. Nos damos cuenta ahora que el fuego y el agua juegan el papel del rey y la reina o del cielo y la tierra, y que el fuego debe de ser alimentado por el agua, pese a que en nuestra experiencia común el agua extingue el fuego, así que no estamos lidiando con los elementos crudos que conocemos sino con ciertos símbolos místicos, alegorías basadas en la química pero que trascienden las operaciones químicas normales. El alma siendo un compuesto de dos fuerzas, dos principios o dos cualidades, representa la unión del arquetipo y la materia para producir lo que llamamos forma.

El alma es el teatro de la restauración del hombre.

El cuerpo es un gran instrumento pero un pobre amo. El ser utiliza el alma como nuestra alma utiliza el cuerpo.

 

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