*

X
La escuela de Pitágoras constituye el gran modelo de una enseñanza filosófica holística, que lo mismo instruye a la mente que al alma o al cuerpo y que responde a preocupaciones que van más allá de las banalidades mundanas; un lugar único en la historia donde alumnos podían iniciarse en los misterios de la armonía universal, pero solamente una vez que demostraban su convicción y compromiso total

Pythagoras-Main

Como ocurre con todo gran personaje, la vida de Pitágoras está envuelta en una neblina mística que viene de la veneración de sus discípulos y posiblemente de la confusión que resulta de tomar literalmante algunos aspectos metafóricos y simbólicos de sus enseñanzas. Se dice que Pitágoras era hijo de Apolo --o que era algún tipo de manifestación avatárica del dios solar de la medicina y la música--, también se menciona que tenía un muslo de oro y que podía escuchar la música de las esferas --algo que quizás debamos de entender como una forma de referirse a su aguda percepción espiritual, capaz de penetrar el velo de la materia y acceder a los mundos sutiles. Además se le atribuyen diferentes poderes extrasensoriales como predecir terremotos, subyugar a los animales con la mirada, recordar sus vidas pasadas o poder contar cualquier serie de objetos de manera exacta con sólo verlos (por ejemplo, todos los peces que había en una red). De cualquier forma, más allá de que cierta corriente histórica lo ha endiosado, no podemos dudar de su grandeza intelectual. Como señala Bertrand Russell, a él le debemos nada menos que "las matemáticas puras... todo el concepto de que existe un mundo eterno que no es revelado a los sentido sino al intelecto". También fue Pitágoras quien acuñó el término filosofía y fue el primero en fundar una escuela para el aprendizaje de la filosofía. Esto último es lo que nos interesa aquí, puesto que el valor, la visión y la misión de esta escuela es un hito fundamental en la historia del pensamiento occidental. Un momento que habría que intentar trasladar a nuestra época en la que se ha perdido la enseñanza (el espíritu) fundamental de la filosofía. Esto es, la filosofía como una forma de vida, que más allá de producir un discurso lógico convincente (retórica, sofística), buscaba encarnar la verdad en todos sus aspectos, sin separación alguna entre la teoría y la práctica, ni entre la religión y la ciencia, ni entre lo divino y lo humano, puesto que la separación es ilusoria y la verdad es siempre unitaria.

 

Screen shot 2015-08-28 at 11.35.24 PM

Estampa conmemorativa de la celebración de los 2500 años de las Escuela de Pitágoras en Samos.

El 20 de agosto de 1955 se celebaron en Samos, Grecia, 2 mil 500 años de la escuela de filosofía que fundara este filósofo. Ese día se llevó a cabo un congreso pitagórico multinacional en la tierra que vio nacer a Pitágoras. Este año hace unos días se habrían celebrado 2 mil 550 años de este acontecimiento seminal en la historia de la filosofía, que lamentablemente ha sido olvidado y que no parece sobrevivir en la forma en la que nuestras universidades enseñan. Ya desde la Grecia antigua, los pitagóricos eran vistos por el grueso de la población y por el poder político como una secta extraña, cuyas prácticas ascéticas --especialmente su renuncia a la riqueza individual-- eran consideradas subversivas. Ante el triunfo del capitalismo y el materialismo, era de esperarse que la visión pitagórica de una fraternidad universal no haya predominado salvo entre pequeños grupos de iniciados y entusiastas  que han entendido, siguiendo a Platón (el pitagórico más ilustre), que la filosofía debe de transformar al individuo que se entrega a ella y que han abrazado a las matemáticas, la música y la astronomía como senderos de iniciación en los misterios y de contemplación del orden universal. Hacemos aquí un intento de rescatar, en términos generales, el método pitagórico e introducir al lector a la filosofía del sabio de Samos. Consideramos que la obra sobre Pitágoras de Thomas Stanley es la mejor fuente para este acercamiento, puesto que es una summa de todos los cronistas de la antigüedad, reunida bajo el criterio erudito de Stanley, el filósofo británico que siendo sólo un adolescente ya se había graduado de Oxford y Cambridge y cuya Historia de la Filosofía es una excelente introducción a la filosofía antigua, sin el filtro revisionista-positivista que caracteriza a muchos académicos posteriores. 

Vida de Pitágoras

Cuenta Jámblico que el oráculo informó al padre de Pitágoras, Mnesarco, que su esposa Patenis estaba embarazada de un niño que sobrepasaría en gloria y belleza a todos los demás. Impresionado por esta profecía, hizo que su esposa cambiara de nombre a Pitasis, en honor de la pitia, la sacerdotisa del oráculo. De ahí el nombre Pitágoras, que encierra ya su divinidad. (En esto Godfrey Higgins, en su Anaclypsis, ve una serie de coincidencias con la vida de Jésus, el hijo de Dios cuyo nacimiento también fue revelado proféticamente, asociado con la divinidad solar igual que Pitágoras).

En consonancia con estos heraldos y la nobleza de su origen, Pitágoras recibió una educación especial y rápidamente agotó lo que podía aprender en Samos, por lo que visitó a Anaximandro y a Tales de Mileto, quien, después de una breve instrucción, le recomendó que visitars Egipto, habiendo visto en él materia para hacerse iniciar en los misterios; y no había otro lugar en ese entonces más indicado que Egipto, la "tierra negra", el lugar de Osiris y de Tot. Por esto quizás no se equivocan quienes ven en Egipto el verdadero origen de la filosofía occidental, o al menos la fuente esotérica que originó a la filosofía. Pitágoras estuvo más de 20 años en Egipto, aprendiendo bajo distintos hierofantes, en Tebas y en Menfis y en otras ilustres ciudades. Antes de ser admitido al addytum, tuvo que someterse a un duro régimen para probar su dignidad; algo que parece haber replicado luego en su escuela en Crotona, donde los candidatos debían probar su valía, su amor a la sabiduría con su disciplina. 

En Egipto se cree que Pitágoras aprendió los misterios de la geometría, entre otras cosas; con los magi de Babilonia, la astrología; se dice también que visitó a los brahmanes, los gimnosofistas, y de ellos aprendió la anatomía del alma y los principios del karma. Esta sed insaciable por la sabiduría hizo que Empédocles reconociera que Pitágoras "llenó su mente de la sabiduría de las edades, como si tuviera 10 o 20 vidas a su disposición". Y quizás no se equivocaba en esto, ya que Pitágoras enseñaba que la sabiduría era reminiscencia --algo que podemos trazar en la frase platónica "aprender es sólo recordar"-- y se creía que recordaba otras vidas, incluyendo haber luchado en Troya bajo la encarnación del héroe Euforbo.  

zpage174

Pitágoras y su esposa y sucesora Theano.

Escuela de Crotona

Después de estos viajes, Pitágoras regreso a Samos, donde vivió algún tiempo en una cueva y donde tomó a sus primeros alumnos. Pero fue en Crotona donde fundó su gran escuela, la cual serviría como modelo lo mismo para las universidades que para las sociedades secretas, haciendo ahí una intersección del ascetismo que podemos observar en los monasterios orientales, la secrecía de los misterios iniciáticos y la instrucción científica o académica que podemos observar en Occidente. 

Pitágoras enseñaba la importancia de la purificación para poder acceder al conocimiento. Consideraba que la sabiduría no podía enraizarse en una mente inquieta o en un cuerpo allegado al vicio, por lo cual era indispensable antes someterse a un proceso ascético para poder después acceder a la doctrina. Se trabajaba evidentemente no sólo los aspectos intelectuales --lógico-racionales-- sino también los aspectos morales, emocionales y se desarrollaba la percepción, el ojo del alma. Esto es algo que en el mundo contemporáneo secular está casi extinto --podemos rastrear sólo algunos esfuerzos, como los de Rudolf Steiner, de impartir lo que podemos llamar una educación integral, o una educación basada en el alma. 

La vida pitagórica requería numerosos sacrificios, siempre moderación y frugalidad. Pitágoras pedía a sus discípulos que no bebieran vino, comieran y durmieran poco, se abstuvieran de la carne y en general de cualquier alimento de difícil digestión. La idea general que se esboza aquí es que sus hábitos estuvieran orientados siempre a no gastar energía en otra cosa que no fuera el estudio de la filosofía y el cultivo de sus facultades. Thomas Stanley dice que Pitágoras "procuraba a sus discípulos una conversación con los dioses en visiones y sueños --lo que no podía ocurrir a un alma perturbada por el placer o la ira, o cualquier otro transporte inadecuado, o con la impureza o la ignorancia". De aquí la importancia del régimen de purificación y por lo que podemos decir que Pitágoras consideraba, como algunos monjes orientales, que el cuerpo es un templo, pero que el valor de ese templo no es el cuerpo mismo sino su función de proveer un vehículo para la liberación y el crecimiento del alma.

La disciplina del silencio

De entre todas las exigencias que se hacían a los candidatos a la escuela de Pitágoras, la más famosa es el precepto que requería que se pasaran 5 años en silencio antes de ser admitidos. Dice Thomas Stanley que los 5 años de silencio eran una prueba de conducta por la cual "el alma podía convertirse en ella misma lejos de las cosas externas, de las pasiones irracionales del cuerpo para asumir su propia vida que es la vida eterna". Sobre esta disciplina del silencio, Clemente de Alejandría explica que "al abstraerse del mundo sensible, el discípulo podía buscar a Dios con una mente pura". Luciano agrega sobre este método que tenía la virtud de producir la reminiscencia. Lo que parece razonable, ya que el silencio parece hacernos olvidar nuestros pensamientos superficiales, para abandonarnos en la profundidad de la mente, accediendo tal vez a capas transpersonales; siguiendo la máxima platónica del conocimiento como recuerdo, podemos decir que el silencio es una ciencia de la reminiscencia, una remini-ciencia.

Stanley precisa que no todos los alumnos eran sometidos a 5 años de silencio, al parecer Pitágoras personalizaba su instrucción y algunos de espíritu naturalmente más tranquilo no tenían que pasar el lustro (a veces 2 años eran suficientes). Una vez que los pupilos cruzaban este umbral de silencio, se les llamaba Mathematici, antes eran Acoustici. "Si no has sido cambiado, estás muerto para mí", era el lema que se aplicaba a aquellos que no lograban superar el período de prueba.

Una vez aceptados, los alumnos podían ver ya al maestro (que antes hablaba a través de una pantalla, como si los alumnos estuvieran todavía dentro de la cueva a la que hace referencia Platón) e iniciaban su instrucción filosófica, cuyo fundamento era la geometría y la aritmética (no es baladí que luego Platón escribiera en la puerta de su Academia que nadie que no supiera geometría podía entrar). Uno de los versos atribuidos a Pitágoras dice: "Habiendo partido de casa, no vuelvas atrás, porque las furias serán tu compañía", una referencia a que una vez iniciado el camino esotérico no hay retorno; el poder de la conciencia y la sabiduría es una responsabilidad, un servicio, una entrega total, una obediencia a las leyes universales cuya desobediencia es duramente penalizada. Por esto el riguroso "casting" que hacía Pitágoras y que las religiones mistéricas tradicionalmente han aplicado. Los alumnos, bajo esta misma lógica, debían guardar un voto de secrecía, como ocurría también en Eleusis,

Los pitagóricos no se alzaban de la cama hasta que habían llamado a su mente las acciones del día anterior. Igualmente antes de dormir meditaban sobre sus acciones del día y se prohibía dormirse sin haber recapitulado. Esto era parte de un constante ejercicio de la memoria, una rendición de cuentas del pasado y un cuidado providencial del futuro. El alumno debía repasar lo que había aprendido en el día, meditar sobre en qué había fallado y suscitar piedad y compasión con todos los seres. Esta misma meditación existe en el taoísmo o en el rosacrucianismo, en donde se considera una preparación --una especie de expiación-- para la muerte. Una vez realizada su meditación matutina, llevaban a cabo una caminata solitaria en la naturaleza, también con el fin de purificarse y sólo después de esto podían integrarse a la comunidad.

download (1)

Un punto en un círculo era un símbolo de dios o de la mónada para los pitágoricos

Matemáticas y la filosofía del número

La importancia toral de las matemáticas tenía que ver no sólo con que acercaban al alumno a una verdad abstracta sino que, como dice Stanley, transformaban la mente, que se beneficiaba "de contemplar incorpóreas cosas eternas". Aquí vemos otra herencia órfica-pitagórica en el pensamiento platónico que llamaba también a concentrarse en aquello inmutable, en dirigir la mente a la contemplación de las Formas y Arquetipos. La idea gnóstica también de que aquel que conoce se convierte en aquello que conoce. Así el alma se separa del cuerpo perecedero y viaja hacia su inmortalidad en la dimensión de lo inteligible.

Pitágoras llamó a su disciplina de abstracción de lo inteligible matemáticas, nos dice Stanley, considerando que toda disciplina mental era reminiscencia y que esta ciencia era provocada directamente por los fenómenos, y no por una opinión, es decir, las matemáticas existían en el mundo y eran intrínsecamente aprehendidas en su perfección.

Enseñan los pitagóricos que el número es la raíz de las cosas divinas, aquello que existe antes que cualquier otra cosa en la mente divina, y de lo cual proceden todas las cosas que son digeridas en el orden (cosmos) y permanecen numeradas por una serie indisoluble. "El universo puede verse como la progresión de la multitud empezando en la Mónada y como una regresión terminando en la Mónada", dice Stanley. La Mónada (la unidad) es "estación y mansión... siempre en la misma condición... la mente, dios, lo hermafrodita, el bien".

La monadología pitagórica considera que la unidad se mantenía en todas las cosas, era principio y causa de todas las cosas; a la unidad regresan todas las cosas. Esta reintegración en el uno o en dios, ocurre a través del 10, la década o el tetraktys. El 10 es "el número del cielo, Atlas, el absoluto, el destino... la naturaleza del número al cual todas las cosas tienden y arriban"... y al arribar regresan a la mónada. Cada número tiene su propia identidad y entre todos ellos son parte de la constelación de los diferentes principios del cosmos, la procesión o del desfile de la unidad en la multiplicidad. El 2, la diada, es el número que comete "la audacia" de separarse, es la raíz de toda ilusión, y se decía que cada vez que se mencionaba el 2, los pitágoricos escupían al suelo, reprobando la ilusión de la fragmentación. El 4 es el fundamento de la estrutura; el 5 el equilibrio; el 7 el número de la vida y la ley; el 8 el amor y el alma, etcétera.

afx9_front

Música y medicina

Dice Stanley que:

La música para los pitagóricos era la composición de los contrarios, la armonía, la unidad de la multiplicidad y el consentimiento entre la diferencia... como dios es el reconciliador de las cosas discordantes. En la música yace el acuerdo entre todas las cosas, la aristocracia del universo. Porque lo que es armonía en el mundo, en una ciudad es un buen gobierno, en una familia templanza.

Y podríamos agregar que, en la mente de un hombre, es paz y claridad.

Pitágoras, el gran heredero de la tradición órfica, utilizó la música para curar y templar el espíritu del hombre. Dice Stanley:

Hizo mixturas de estos tonos llamados diatónico, cromático, enarmónico... y con ellos cambió las pasiones de la mente que habían crecido sin razón y que producían dolor, enojo, sufrimiento, mal de amores, miedo, y todo tipo de deseo, malestares, apetitos, debilidades, e ímpetus --corrigiendo y dirigiendo cada uno de estos hacia la virtud a través de armonías convenientes como si fueran efectivas medicinas.

Este es el verdadero origen de lo que llamamos un "tónico". 

Se dice que cuando sus discípulos dormían, Pitágoras les tocaba una música para endulzar sus sueños y purificar sus mentes y cuando despertaban los liberaba del sopor de la noche y "los espabilaba con las canciones adecuadas, ya sea adaptadas con el laúd o con la voz". Aunque se dice que no tocaba propiamente ningún instrumento sino que llevaba la música por dentro. Es decir imitaba solamente la música más perfecta que escuchaba de la armonía universal, del espacio matemático entre las esferas, del movimiento de los cuerpos celestes, la música inmortal.

Por todo esto Platón dice en La República que la música puede usarse para regular la conducta de los ciudadanos y en general tenemos aquí una fuente de la noción de que el arte y la estética son fundamentalmente herramientas éticas y teúrgicas. Se cuenta que Pitágoras en ocasiones logró evitar crímenes tocando cierta música y que podía curar enfermedades y provocar experiencias místicas con la música, bajo cuyo ligero encantamiento el alma lograba separarse del cuerpo y alzarse al éter eterno.

*          *         *

En un mundo donde la información crece de manera exponencial y nuestra mente está saturada de estímulos desordenados, expuesta a un ruido incesante en el ambiente y en el interior, sin armonía y sin asomo de contacto con lo sagrado ni un método que nos acerque a lo divino, la escuela de Pitágoras parece una utopía, un idilio lejano que evoca un mundo perdido. Un mundo que para algunos será simplemente anecdótico, una excentricidad que no quisiéramos admitir al curso de nuestra tradición; para otros será, sin embargo, un tesoro invaluable que ya no se encuentra en ninguna parte, un momento único en la historia que ofrecía una perspectiva integral del conocimiento. Una cima brillante y secreta que se ha esfumado. ¿A dónde debe voltear hoy en día una persona que busca no sólo estudiar filosofía sino llevar a cabo una vida filosófica? ¿A las universidades que poco a poco están desapareciendo las humanidades y que se manejan como corporaciones? ¿En dónde puede encontrar el reforzamiento de la comunidad, el servicio y la experiencia de los maestros y no sólo el camino individual y la renuncia sin orientación?

 

Twitter del autor: @alepholo

Recuperando la tradición pitágorica-platónica: Cadena Áurea de Filosofía

 

Saturno deja la constelación de Escorpión este 17 de septiembre para entrar en el ámbito de influencia de Sagitariodonde estará hasta diciembre 21 del 2017. Este tránsito conjura una serie de interesantes arquetipos

Saturn_Cassini

No creo en la astrología; soy Sagitario y somos escépticos.

Arthur C. Clarke

Podemos ver el paso de los planetas por las constelaciones del zodiaco como una danza en la que los personajes toman diferentes máscaras  y a su vez se revisten, reflejan y oponen a las máscaras (o arquetipos) que llevan sus compañeros de baile. Todo es un juego, aunque no sin seriedad. Otra forma de entender la astrología es como un mecanismo de asignación y regulación del karma. Los planetas son los obstáculos que la psique debe superar y asignan también las recompensas por los actos de conductas previas. La forma en la que opera este sistema ciertamente no puede explicarse científicamente, es necesario pensar un sistema de correspondencias y analogías mágicas. Esto lo hace más divertido, más etéreo y elusivo y quizás también hace que racionalmente se ponga en entredicho (en "oposición" o "cuadratura" con nuestro paradigma actual, el cual parece ser más preciso pero también menos rico en significado). Dicho eso, para quienes gustan de los símbolos, la mitología y los juegos de rol, la astrología representa históricamente el juego supremo: un juego cuya mesa es el cosmos y cuyas fichas existen dentro de la mente.

Saturno, el último de los planetas del viejo sistema septenario, entrará hoy 17 de septiembre a la constelación de Sagitario, dejando Escorpio, y estará en este signo hasta diciembre de 2017, cuando ingrese a Capricornio, signo de su dignidad regido también por Saturno. En el caso de la unión de Saturno y Sagitario tenemos a los arquetipos del Padre Tiempo y el centauro. Saturno (Cronos) es el dios titánico que devoró a sus hijos, portador de la guadaña y el reloj de arena; es rígido e inexorable, pero también paciente; es el planeta de los obstáculos, las fronteras, la estructura, el ordenamiento, la constancia, el compromiso y los frutos del trabajo duro.

La personalidad de Sagitario toma sus características de Júpiter, la jovialidad, la altivez y el altruismo, la nobleza idealista, la confianza, la justicia, el crecimiento. Sin embargo, su naturaleza a veces se ve dividida por las pasiones más bajas --la parte bestial del centauro, la indulgencia y la inmoralidad. En la mitología griega el centauro Quirón, hijo de Cronos (Saturno) enseñó medicina a los héroes griegos, se le considera el primer veterinario y se le atribuye merito en música, arquería, magia y otras artes. Otros centauros eran consideradas potentes criaturas imposibles de domesticar: el instinto irrefrenable, la fuerza sin brida, el aspecto monstruoso de la naturaleza. 

[caption id="attachment_100370" align="aligncenter" width="540"]Chiron_instructs_young_Achilles_-_Ancient_Roman_fresco Quirón enseña al joven Aquiles[/caption]

La astrología ha observado que estos períodos a lo largo de la historia tienen una particular influencia en la creación de carreteras, puentes, túneles y demás sistemas de transporte --como si el orden y la estructura de Saturno organizaran el impulso de Júpiter de crecer y expandirse (aquí pueden verse algunos ejemplos de la arquitectura de Saturno bajo la imaginación del centauro). De aquí una lectura propuesta por Austin Coppock de que este período parece favorecer la construcción de estructuras para llegar a un lugar, de medios que nos permitan alcanzar el fin que deseamos. Es el momento de construir una carretera, un puente o un vehículo material y psicológico para llegar a donde realmente queremos --donde necesitamos estar. 

La observación astrohistórica también sugiere que estos períodos producen revueltas religiosas, crisis de fe, reacciones luditas y duda generalizada. Como si el entusiasmo natural de Júpiter fuera obligado a pasar por el duro filtro de Saturno, que lo cuestiona seriamente y pasa por encima un cristal mucho más realista, quizás demasiado consciente de sí mismo y de sus miedos de abrirse al mundo.

El astrólogo rosacruz Max Heindel dice que Saturno en Sagitario enfatiza cuestiones éticas, la elevación a través de los impulsos filosóficos y religiosos, y el trabajo para el bien de la humanidad; sin embargo, en su aspecto negativo o en una configuración problemática tiene los efectos contrarios, egoísmo, pérdida de fe y de sentido, extravío. Podemos sintetizar diciendo que es un tiempo de búsqueda de la verdad, ya sea que esto lleve al escepticismo o a una moral más elevada bajo principios universales. 

Los 2 años de Saturno en Sagitario serán también definidos, según la visión astrológica de la danza geométrica de los rayos planetarios, por una cuadratura con Neptuno en Piscis, donde este último encuentra su máxima activación arquetipal. Estos aspectos de interrelación geométrica eran considerados por Kepler los más importantes de la astrología:

La experiencia, más que otra cosa, da credibilidad a la efectividad de los aspectos. Esto es tan claro que sólo puede ser negado por aquellos que no lo han probado por sí mismos. El poder que los hace efectivos es un reflejo de dios, que crea en concordancia con principios geométricos, y es activado por esta misma geometría o armonía de los aspectos celestes.

Kepler, como Platón y Pitágoras, se regía por la idea de que "dios geometriza".

El aspecto en cuestión es considerado un aspecto duro, aquel que representa mayor desafío y dificultad. Tenemos un doble juego de Júpiter --Jove era también regente de Piscis en el sistema antiguo-- azogando al melancólico y plomizo planeta. A su vez, Neptuno es un planeta diametralmente opuesto a Saturno en su simbolismo: se trata de los sueños, las ilusiones, las grandes ideas, la fluidez pero también de la confusión del agua, de la falta de estructura de los procesos no racionales, intuitivos, emocionales, sin cálculo. Esta cuadratura ocurrirá en tres puntos: noviembre 26, 2015 7° Sagitario/Piscis 2; junio 17, 2016  12°-3 y septiembre 10, 2016 en 10°.

El historiador Richard Tarnas en su libro Cosmos y psique  señala que un tema central a lo largo de la historia de estos aspectos entre Saturno y Neptuno es la caída de las ilusiones y el desencantamiento, "la tensión entre esperanzas y aspiraciones y la dura realidad de la vida", "una dicotomía entre el reduccionismo materialista y la visión imaginativa", una polarización entre las creencias religiosa y la ciencia,   temas que parecen estar también presente a su manera en Saturno y Sagitario. Es como si Saturno bajara y desinflara los vagos vuelos de la imaginación neptuniana. Sin embargo, Tarnas identifica un potencial alquímico:

Los periodos Saturno-Neptuno tienden a ser de los tiempos más demandantes psicológica y espiritualmente, así como también los que más exigen la necesidad de genuina nobleza de espíritu y profundidad en la visión. Pueden engendrar un velo más oscuro en la imaginación y a la vez una espiritualidad más realista. En su forma más admirable, el complejo Saturno-Neptuno parece estar asociado con el valor para afrontar la dura y a veces trágica realidad sin ilusiones, manteniéndonos fieles a los ideales y sueños de un mundo mejor... la dolorosa brecha entre lo ideal y lo real nos inspira a comprometernos con una labor sostenida necesaria para transformar las estructuras resistentes del mundo en servicio de las intuiciones espirituales más altas.

[...] Esto está cercano al complejo Saturno-Neptuno y su potencial coniunctio oppositorum: el reconocimiento del espíritu en la materia, lo universal en lo particular, lo arquetipal en lo concreto, el brillo redentor del alma atravesando el cuerpo mortal del mundo empírico 

Es necesario no sólo que Saturno canalice la confusión y el desorden neptuniano, sino que la imaginación oceánica de Neptuno haga más flexible y suave a Saturno y que le permita entrar en contacto con los aspectos superiores de la mente, más allá de la razón.

Hasta aquí las cosas con este diagrama de los siguientes 2 años de Saturno en Sagitario, no sin recordar que existen numerosas interacciones más, las cuales son también relevantes para tener "el mapa completo" de la psicología cósmica del tiempo. Recordar también que el mapa no es el territorio y, como escribiera Marsilio Ficino, que los astros no son causa de las cosas que nos suceden sino sólo signo, letras de un texto holístico, sílabas de un poema colectivo que produce el cosmos, que producimos reflejándonos en su espejo. Lo mismo Tarnas, quien es un reconocido profesor de filosofía e historia, quien considera que la astrología no es concretamente predictiva, sino arquetípicamente predictiva, sólo permite discernir las dinámicas arquetípicas que se desenvuelven en el tiempo. Los eventos que vivimos son sólo expresiones concretas de este nivel arquetípico más profundo --una  serie de principios platónicos que yacen como fundamentos del cosmos. El ser humano existe en una interacción participatoria con esta dimensión arquetípica --un poco como el observador que afecta lo observado en la física participatoria de John Wheeler--  y con su inteligencia y voluntad co-crea y modula este cosmos desbordante de significado.  La astrología arquetipal de Tarnas tiene, por supuesto, a Carl Jung como precursor:  

La oscura psique es como un cielo interior sembrado de estrellas, cuyos planetas y constelaciones representan los arquetipos en toda su luminosidad y numinosidad. El firmamento es, en efecto, el libro abierto de la proyección cósmica, el reflejo de los mitologemas, es decir, de los arquetipos. En esta concepción se dan la mano la astrología y la alquimia, las dos antiguas representantes de la psicología de lo inconsciente colectivo. (Carl Gustav Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo)

*        *        *

El 17 de septiembre Mercurio también entra en retrógrado. Aquí una exploración muy completa del simbolismo de este planeta y de esta fase astrológica

 

Twitter del autor: @alepholo