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¿Qué escucha el mundo? Este mapa interactivo revela las canciones y géneros más populares del planeta

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 07/18/2015

Un notable ejercicio de recolección de data muestra las canciones más escuchadas en distintas ciudades del mundo, según su reproducción en Spotify

Actualmente, los medios digitales han vuelto mucho más sencillo e inmediato recolectar información sobre nuestros hábitos cotidianos, data que se vuelve valiosa porque revela nuestros gustos y nuestras inclinaciones, también aquello que preferimos evitar o las cosas que nos gusta compartir. Esto, claro, desde una perspectiva casi romántica, inocente. Con cierto cinismo pragmático, todo esto se reduce a una única realidad: el consumo.

En ese sentido, la síntesis y análisis de la información son ejercicios que con cierta frecuencia arrojan resultados sorprendentes. Como ejemplo, presentamos ahora este mapa interactivo hecho con data proveniente de Spotify. En breve, se trata de un exhibidor de las canciones y géneros más escuchados en el mundo por medio de dicha plataforma.

Más allá de la curiosidad casi etnomusicológica que este mapa podría despertarnos, cabe preguntarse por el rol de Spotify en esa distribución musical, cómo un agente de ese tipo poco a poco va tomando un lugar decisivo en la formación de un gusto musical, en un proceso que poco tiene de azaroso y artístico y, más bien, obedece a las reglas bien definidas del mercado.

Según el filósofo Slavoj Zizek, la imagen que proyectamos en los servicios de citas por Internet es muy perfecta como para hacer posible la realidad del amor

 

Para varios teóricos y filósofos contemporáneos, nuestra época es quizá la primera en la historia en donde el narcisismo está tan a flor de piel, por todos lados, estructurando buena parte de nuestras formas de ser y estar en el mundo pero sobre todo las maneras en que nos relacionamos con el otro. O, mejor dicho, la forma en que no nos relacionamos, pues si algo caracteriza al narcisismo es su encerramiento en sí mismo, su incapacidad para mirar más allá del yo y establecer un vínculo con el otro, darle un lugar, reconocerlo como distinto. Al inicio de su libro La agonía del Eros, el filósofo de origen coreano Byung-Chul Han señala cómo ahora el afán de que todo sea igual hace que el otro desaparezca y, con él, la experiencia de la alteridad, de aquello que no es lo que somos pero con lo cual, a pesar de esto, podríamos construir un vínculo.

En este sentido, en un video grabado recientemente para el sitio Big Think, Slavoj Zizek señala una curiosa expresión de dicha tendencia en una práctica que indudablemente pertenece a nuestro tiempo y a ningún otro: la concertación de citas amorosas por medio de Internet. Hasta antes de la invención del Internet y su popularización como medio de comunicación, las relaciones humanas eran sobre todo relaciones “cara a cara”; no así ahora, cuando podemos también tener una relación pero remotamente, sin que el cuerpo esté implicado, en una especie de medio aséptico, esterilizado, frío incluso —como es el mundo cotidiano pero hipertecnológico de Her, por ejemplo.

Y ese es el comienzo del argumento de Zizek: en las citas en línea todo está controlado de inicio porque se parte de la premisa de la perfección. Los sitios y apps que hacen las veces de Cupidos digitales impelen a su usuario a mostrar lo mejor de él o ella para ofrecerse en ese escaparate de pretendientes y flechazos posibles. ¿Pero no es esa una imagen demasiado perfecta de una persona?

Zizek recupera parte de una perspectiva psicoanalítica del amor para recordarnos que este ocurre cuando reconocemos la imperfección del otro y aceptamos que lo amamos a pesar de dicha imperfección. En pocas palabras, cuando lo reconocemos como otro ser humano en falta y lo amamos a pesar de esa falta pero sobre todo desde dicha falta. “No puedes enamorarte de la persona perfecta. Tiene que haber algún pequeño elemento perturbador”, dice Zizek.

Como es usual en este tipo de cápsulas, Zizek discurre hacia otros temas, cercanos pero no precisamente ese de los servicios de citas en línea. Sin embargo, aún en sus divagaciones se percibe esa preocupación por el encierro emocional en que parecemos vivir actualmente, como si no fuéramos capaces de tender un puente simple, sencillo, natural, hacia el otro, y no pudiéramos vivir más que en la esterilidad del yo aislado.

 

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