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¿Por qué los hombres se suicidan más que las mujeres?

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/28/2015

Desde hace siglos son más hombres que mujeres quienes consuman el suicidio, una circunstancia que revela algunos cortocircuitos en la formación de la masculinidad

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Estadística e históricamente, el suicidio de hombres supera por mucho al de mujeres en casi todos los países y todas las épocas, como si algo en la cultura empujara más a los hombres que a las mujeres a tomar la decisión última de la muerte por mano propia.

En estos tiempos en que las condiciones de la llamada sociedad patriarcal se encuentran en debate, podría comenzar a pensarse que el suicidio es el costo que ciertos hombres han pagado por la superioridad que la cultura ha otorgado a su género. Una lectura en ese sentido es la que hace  Will Storr, quien hace poco escribió al respecto en el sitio web de la revista Pacific Standard.

Storr no habla propiamente de las sociedades patriarcales, pero sí sigue casos en los que el suicido masculino está vinculado con las obligaciones que se imponen al género. Incluso si cualquiera de nosotros reflexiona por un momento sobre el lugar que la sociedad ha otorgado a los hombres nos daremos cuenta de que el hombre está asociado usualmente con el poder, no sólo el poder en su sentido inmediato, sino más bien como una exigencia: el hombre debe "poder". Poder trabajar. Poder triunfar. Poder hacer las cosas. Poder ganar dinero. Poder ser su propio jefe. Poder tener una familia. Poder tener un automóvil. Poder con las mujeres. Poder sexualmente. Poder con y contra otros hombres. Poder, siempre.

Sólo que esto es un deber y, como tal, una norma que pretende ajustar la realidad a la letra. ¿Todos los hombres pueden? No, porque no todos los hombres son iguales. Hay hombres que no pueden tener hijos, por ejemplo. ¿Eso los hace menos hombres? Desde cierta perspectiva, la del patriarcado, sí. El problema es que como toda norma, dicha incapacidad implica una sanción. En este caso, una especie de desvalorización de los hombres que no pueden.

Entre otras consecuencias, un hombre formado en el discurso social del poder entra en conflicto cuando no puede, pues por ese mismo discurso puede llegar a considerar que su identidad se ve cuestionada, mellada. Tal parece que el poder es condición de la masculinidad.

Storr, desde una visión más hegemómica o incluso mainstream, explica el problema desde el sistema de expectativas: los demás esperan algo de nosotros y si no lo cumplimos, entonces los defraudamos y también nos sentimos defraudados con nosotros mismos. En el caso del hombre este sentimiento se agudiza, en primer lugar, por el lugar que le impone la sociedad como proveedor y, por otro lado, por otro rasgo propio de la construcción de la masculinidad que implica no hablar de las emociones. En el reverso de la imposición del poder está el no poder, en donde se encuentra la prohibición de reconocer, aceptar y hablar sobre emociones como la decepción, la tristeza, la frustración y otras afines. El poder aísla, y quizá esto sea evidente para los hombres.

La tiranía de la perfección, dice Storr, podría ser la causa de que se suiciden más hombres que mujeres (a pesar de que, en general, sean más las mujeres que lo intentan). Pero quizá sería oportuno complementar que algunos tal vez sobrellevarían mejor esas condiciones de no ser por la severidad con que social y subjetivamente se castiga a los hombres que no se ajustan a esos cánones de masculinidad.

Conoce al poeta místico islámico citado por el Papa Francisco en su reciente encíclica

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/28/2015

Con espíritu ecuménico y apelando a la defensa de la Tierra, el Papa recurrió a las palabras del místico sufí Ali al-Khawas

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En su nueva encíclica Laudato si', sobre el cuidado de la casa común, el Papa Francisco escribe en cerca de 200 hojas un poema-ensayo de teología en alabanza de la naturaleza, encarnando el espíritu de San Francisco de Asís, el santo por quien tomó su nombre, conocido por amar a la naturaleza. En ese tono Francisco se dirige al Sol como su hermano y a la Tierra como su hermana y en un lenguaje rico en metáforas exhorta a luchar contra el cambio climático a través de la fraternidad y la conciencia ecológica. Francisco apunta que la crisis ecológica es un problema ético y espiritual, no solo tecnológico, puesto que “no será la tecnología o la ciencia lo que nos salvará”. 

Llamó la atención que durante el comunicado, el Papa hizo mención del poeta Ali al-Khawas, quien fue un importante maestro dentro del sufismo, conocido por ser iletrado (como el Profeta). El Papa señala:

El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre. * El ideal no es solo pasar de lo exterior a lo interior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las cosas, como enseñaba san Buenaventura: «La contemplación es tanto más eminente cuanto más siente en sí el hombre el efecto de la divina gracia o también cuanto mejor sabe encontrar a Dios en las criaturas exteriores».

Y luego explica:

* Un maestro espiritual, Ali al-Khawas, desde su propia experiencia, también destacaba la necesidad de no separar demasiado las criaturas del mundo de la experiencia de Dios en el interior. Decía: «No hace falta criticar prejuiciosamente a los que buscan el éxtasis en la música o en la poesía. Hay un secreto sutil en cada uno de los movimientos y sonidos de este mundo. Los iniciados llegan a captar lo que dicen el viento que sopla, los árboles que se doblan, el agua que corre, las moscas que zumban, las puertas que crujen, el canto de los pájaros, el sonido de las cuerdas o las flautas, el suspiro de los enfermos, el gemido de los afligidos…». (Eva de Vitray-Meyerovitch [ed.], Anthologie du soufisme, París: Editions du Seuil, 1978, 200)

Celebramos el lirismo ecuménico al cual recurre el Papa en este tema, que ciertamente supera los credos y las divisiones y debería reunir a todos los hombres en el seno de la naturaleza. Uno de los caminos es la experiencia de la naturaleza como éxtasis, como un lenguaje viviente que nos llama a la presencia de lo divino, para así transformarnos y cobrar conciencia de la pertenencia unánime. Como dice Francisco: 

La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia «no debe ser fabricada sino descubierta, develada».

Un poco de misticismo para encender la flama comunitaria en torno al templo sin muros que es la Tierra, el jardín de las almas. Atina Francisco en referirse al misticismo sufí, una de las tradiciones más ricas en entendimiento en lo que se refiere a la gnosis viva que es la Tierra: la eterna Sofía.