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"Las 900 tesis" de Pico della MIrandola son un monumento de síntesis filosófica, un audaz y ecléctico compendio de la sabiduría de milenios que hoy en día reclama relevancia

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A los 23 años de edad, seguramente con el entusiasmo y la osadía que sólo la primera juventud puede conferir, Giovanni Pico della Mirandola emprendió la tarea monumental de condensar en unas cuantas tesis gran parte del saber filosófico de la humanidad. El 7 de diciembre de 1486 se imprimen en Roma Las 900 tesis --podrían haber sido más, pero Pico prefiere una cifra"mística", obra en la que reúne temas filosóficos árabes, caldeos, hebreos, herméticos, órficos, pitagóricos, platónicos y aristotélicos. Este compendio, una verdadera celebración de la diversidad y la polifonía filosófica, sumado al desparpajo de su precocidad, hacen de Pico un caso único, una diáfana encarnación del espíritu renacentista que hoy en día se se antoja irrepetible.  

"Yo de tal manera me formé, que, no jurando en palabras de nadie, me he internado por todos los maestros de la filosofía, he revuelto  todos los pergaminos, he pasado revista a todas las escuelas", dice Pico, dando fe de esa mentalidad abierta y cosmopolita que tanto celebraría la modernidad al Renacimiento. Ernesto Priani, en su introducción a Las 900 tesis, entiende que la labor de Pico está inspirada por la concordia, el deseo de conciliar las diferentes tradiciones y de culminar su educación a partir del debate, porque abre sus tesis a la disputa pública. En esto último Pico sigue a Aristóteles y a Platón, quienes consideraban el debate público como vía regia para el conocimiento, por eso las tesis no son explicadas, sólo son lanzadas al mundo con la intención de polemizar. Así Pico realiza un magistral debut, infiltrándose en la agenda de la filosofía de la época, saltando prodigiosamente a la palestra. De alguna  manera, también, inscribe así su nombre en esa cadena áurea de filosofía que Marsilio Ficino, mentor de Pico, llamaba prisca theologia, un ancestral linaje de conocimiento cuyo origen se pierde en los albores de la historia, entre mitos y dioses.

las_900_tesis5316381e916f5_300hAfortunadamente esta obra paradigmática del Renacimiento ha sido recientemente traducida en una edición coordinada por el doctor Priani y publicada por la UNAM. Las 900 tesis hoy en día cobran el valor de una imponente gema exótica, y no sin utilidad, especialmente estando en "la era de los 140 caracteres", en un momento donde nuestra atención dividida y francamente comprometida sufre de grandes dificultades para abordar textos de mucha extensión y complejidad. No hay duda de que cada vez más buscamos información predigerida y desbrozada, a la vez que no queremos dejar de saber y aspiramos a la inteligencia que admiramos en los clásicos. Contamos, entonces, con la fortuna de que Pico della Mirandola ha hecho el trabajo duro por nosotros y nos ha entregado estas 900 tesis, minería de milenios de logos y nous. Evidentemente, leer las tesis solamente no sustituye el trabajo y el beneficio de profundizar en las obras de los filósofos, pero al menos pica nuestra curiosidad. Hacemos aquí una breve selección de la selección que hace Pico del gran cúmulo de la filosofía más relevante hasta su tiempo y de sus propias opiniones. Antes, una intersante conversación con el Dr. Priani sobre Pico della Mirandola, Marsilio Ficino, la magia del renacimiento y el Sol como divinidad.

 

 

 

De Averroes 

La profecía se puede dar en sueños por la iluminación del intelecto agente sobre nuestra alma.

Hay una sola alma intelectiva para todos los hombres.

Cada motor del cielo es el alma de su propia esfera [...] El alma de cada cielo confiere a su esfera el ser noble y perfecto aun antes que conferirle movimiento.

 

De Temistio

Creo que el intelecto agente que sólo ilumina es, en Temistio, lo que en la Cábala es el Metatrón.

El conocimiento sobre el alma es intermedio entre los acontecimientos sobre las cosas naturales y las divinas.

 

De los cabalistas hebreos

Cuando el alma comprenda todo lo que pueda comprender y se una a las almas superiores se despojará de su atavío terrenal, se extirpará de su lugar y se unirá con la Divinidad.

Las almas descienden de la tercera luz al cuarto día, de ahí al quinto, saliendo de ahí entran furtivamente a la noche del cuerpo.

 

De Adelando El Árabe 

El intelecto agente no es otra cosa que la parte del alma que permanece en lo alto y no participa en la caída.

El alma es fuente del movimiento y gobierno de la materia.

Todos los sabios de los indios, los persas, los egipcios y los caldeos creyeron en la transmigración del alma.

 

De Plotino 

La felicidad última del hombre se alcanza cuando nuestro intelecto particular se une plenamente con el intelecto total y primero.

 

De Jámblico

Cuando el alma se asimila al intelecto en grado excelente, el movimiento en el vehículo se torna perfectamente circular.

Quien conozca la causa final de los diluvios y de los incendios, los llamara "katharséis", esto es "purificaciones", antes que corrupciones.

 

De Proclo

Es propio de los dioses supramundanos asimilar y transmitir a los entes esa recíproca simpatía y comunión que obtienen de la semejanza que hay entre unos y otros.

Así como no todo cuerpo, sino solamente el perfecto, participa de alma; no toda alma, sino sólo la perfecta, participa del intelecto. Todas estas cosas, sin embargo, participan de lo uno. 

 

De Porfirio

El demiurgo del mundo es el alma supramundana.

Dios está en todas partes porque no está en ninguna; el intelecto está en todas partes porque no está en ninguna; el alma está en todas partes porque no está en ninguna...

 

De Hermes Trismegisto

Todo lo que es movido es corpóreo; todo lo que mueve es incorpóreo.

Nada existe en el universo susceptible de corrupción.

Corolario: En todas partes hay vida; en todas partes hay providencia; en todas partes hay inmortalidad.

 

De las tesis de Pico della Mirandola

Aquello que entre los cabalistas se dice Metatrón, es sin duda lo que es llamado Palas por Orfeo, Mente Paterna por Zoroastro, Hijo de Dios por Mercurio, Sabiduría por Pitágoras, Esfera Inteligible por Parménides.

No hay nada más eficaz en la magia natural que los himnos de Orfeo, si se aplican la música debida, la intención del alma y las demás circunstancias conocidas por los sabios.

Ninguna virtud hay en el cielo o en la tierra, seminalmente y separada, que el mago no pueda actualizar y unir.

Lo que el mago hace por medio del arte, la naturaleza lo hizo naturalmente creando al hombre.

Así como la medicina mueve principalmente a los espíritus que gobiernan el cuerpo; del mismo modo la música mueve a los espíritus que sirven al alma.

La medicina sana al alma por el cuerpo, mas la música sana al cuerpo por el alma.

Hablando platónicamente del alma digo que el alma vive una vida contemplativa con Saturno; una vida política y práctica con Júpiter; una vida irascible y ambiciosa con Marte; una vida concupiscible y voluptuosa con Venus, y con Mercurio, una vida vegetal y con los sentidos adormecidos.

La belleza se descubre con mayor veracidad y perfección en las realidades inteligibles que en las realidades sensibles.

Cuando Platón dice que el amor nació del encuentro de Penia y Poros en el jardín de Júpiter, durante la celebración del nacimiento de Venus, estando los dioses en su banquete, no se entiende otra cosa que desde entonces nació en la mente angélica el primer amor, esto es el deseo de belleza, ya que en él resplandeció, aunque muy imperfectamente, el esplendor de las ideas.

 

Las 900 tesis de Pico della Mirandola en Libros de la UNAM

Twitter del autor: @alepholo

 

Una introducción al universo mágico, místico y hermético del multifacético erudito Athanasius Kircher
[caption id="attachment_95647" align="aligncenter" width="486"]kircher_079-694x1024 El microcosmos y el marcocosmos en un esquema sobre la simpatía entre el hombre, las plantas y los planetas[/caption]

El sacerdote jesuita, inventor, músico, lingüista, místico y erudito Athanasis Kircher (1602-1680) es una de esas personalidades extravagantes que deslumbran tanto por su inteligencia como por su desaforada imaginación. Kircher mezcla, con prodigiosidad y eclecticismo, la fantasía y la magia con la ciencia y el empirismo. La sed absoluta de conocimiento de Kircher y su puesta en práctica de esas especulaciones nos ha dejado una obra diversa, que puede ser mejor apreciada a través de sus ilustraciones. La Universidad de Stanford ha reunido una importante serie de estas ilustraciones con las que el mismo Kircher llenó sus libros, algunas de las cuales reproducimos aquí, abriendo de alguna forma el Wunderkrammer que es la imaginación de este erudito jesuita. 

Kircher, al querer hacer una síntesis de todas las religiones en un mismo árbol del conocimiento, en un mismo cauce eterno que para él brotaba de Egipto, tuvo como profeta a Hermes (en quien veía el gran arquetipo de todos los grandes profetas) y tenía su apoteosis en el cristianismo. "El sincretismo jesuita asume en la obra de Kircher un carácter total que abarca todos los tiempos y todos los espacios", dice Octavio Paz en su libro sobre Sor Juana Inés de la Cruz, la poetisa novohispana que también cayó bajo el encantamiento de la fecunda imaginación de Kircher. Escribe Kircher sobre la magia de Hermes Trimegisto:

Hermes Trimegisto, el Egipcio, fue el primero que usó los jeroglíficos, convirtiéndose así en el príncipe y el padre de toda la filosofía y la teología egipcias [...] grabó sus ideas en piedras y rocas eternas y así pudieron saber de Dios y de las cosas divinas Orfeo, Museo, Lineo, Pitágoras, Platón, Homero, Eurípides.

Como Pico della Mirandola y Marsilio Ficino, entre otros, Kircher creyó entender que existía una única fuente del conocimiento teológico de la humanidad, una prisca theologia, a su manera. Esta visión sincrética para algunos llega al delirio, como cuando Kircher insinúa que Confucio y el mismo Quetzalcóatl no son otros que Thoth, la versión antigua egipcia del griego Hermes, el dios que inventó la escritura y las matemáticas, según la tradición que pasa por Pitágoras y Platón. Como atenuante quizás hay que decir que Hermes es un símbolo de la mente universal, y, como queda claro en la tradición hermética que atribuye textos a Hermes Trimegisto o a Mercurius, sin que hayan sido escritos por esta figura mítica, cualquier individuo que se convierte en mensajero del Logos o de la divina inteligencia puede ser considerado como Hermes. Kircher, por otro lado, sostuvo haber descifrado los jeroglíficos egipcios; hoy sabemos que sus interpretaciones son mayormente sinsentidos, aunque su contribución a la egiptología es indudable. "Hay que repetir que sin el hermetismo, la alquimia y las especulaciones mágicas no hubiera sido posible el empirismo de la ciencia moderna", dice Paz.

Kircher contribuyó a los albores de ciencias como la geología y la microbiología (fue uno de los primeros en observar microbios en el microscopio). Sus investigaciones en mecánica, magnetismo y relojería fueron preludios de inventos posteriores como la linterna mágica y el megáfono. Entre sus muchas curiosidades, podemos destacar que fue el primero en publicar un mapa de la Atlántida, el antiguo continente descrito por Platón y del cual, según algunos místicos, se habría originado la doctrina de Hermes.

 

[caption id="attachment_95652" align="aligncenter" width="403"]afx9_front Ilustración a color del frontispicio de la Musurgia Universalis, en la que aparece el gran sabio Pitágoras entre un coro angélico[/caption]

Las leyes de la reflexión de la óptica podían traducirse a las de la acústica: "el sonido es el simio de la luz", el reflejo es un eco visual. La música como jeroglífico del universo se encuentra también en Musurgia Universalis. Kircher cita a Hermes Trimegisto: "La música no es sino el orden que rige las cosas". Ese orden es musical: los nueve coros angélicos ejecutando, bajo la lluvia de luz de la Trinidad, la música de las esferas en un concierto de 36 partes, cifra obtenida por la multiplicación de dos números santos, el 4 y el 9", escribe Octavio Paz, haciendo de hermeneuta de la armonía pitagórica-kircheriana. 

[caption id="attachment_95651" align="aligncenter" width="517"]kircher_008-739x1024 "Ars Magna Lucis et Umbrae"[/caption]

El juego divino entre la luz y la sombra, el Sol y la Luna, la realidad y la ilusión. Del Ein Sof a la cueva de Platón.

 

[caption id="attachment_95650" align="aligncenter" width="540"]kircher_097-772x1024 Las tres principales deidades chinas[/caption]

 

[caption id="attachment_95648" align="aligncenter" width="500"]Orfeos, tocando lira, con el Can  Cerbero como subdito kircher_077-714x1024 Orfeo tocando su lira[/caption]

 

[caption id="attachment_95649" align="aligncenter" width="524"]kircher_117-748x1024 Interpretación cristiana de la Cábala[/caption]

 

[caption id="attachment_95644" align="aligncenter" width="490"]kircher_023-816x1024 El ángel Cosmiel acompaña a Kircher en un viaje por el cosmos[/caption]

 

[caption id="attachment_95646" align="aligncenter" width="518"]kircher_044-740x1024 Frontispicio de "Arithmologia, sive De Abditis Numerorum Mysteriis", o el origen y la misteriosa relación celeste de los números[/caption]

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