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La ciencia explica el misterio del orgasmo femenino con datos duros en este video

Por: pijamasurf - 05/07/2015

70% de as mujeres necesita estimulación del clítoris para llegar al clímax, el sexo anal parece ser aún más efectivo y el punto G una invención moderna

El orgasmo femenino se ha convertido en el Santo Grial de los estudios sobre sexología y psicología evolucionista, principalmente porque en primera instancia no parece tener una función evolutiva (o al menos no una función conspicua) y porque, a diferencia del orgasmo masculino, es mucho más elusivo.

Wired ha hecho este fresco video en el que, en un par de minutos, dispara una serie de datos muy interesantes que permiten formar una imagen más cercana de la ciencia dura del orgasmo (al menos en un sentido numérico).

Sabemos que el clítoris es el gran centro del placer femenino, con más de 8 mil terminaciones nerviosas, una cifra ante la cual el pene palidece. 70% de las mujeres requiere algún tipo de estimulación en el clítoris; de otra forma, es probable que no obtenga un orgasmo. Sin embargo, algunas mujeres son muy sensibles y quizás la imaginación romántica les sirve, ya que 20% dicen haber obtenido un orgasmo sólo por besos, y una cifra similar haciendo ejercicio. 94% de las mujeres que han tenido sexo anal dicen haber logrado un orgasmo por esta vía, algo que no se debe al punto G, ya que este mítico centro de placer no es más que una caja de resonancia entre la vagina, el ano y el clítoris, una cámara de ecos y fantasmas, que produce supremo placer sin existir. El orgasmo libera un profuso coctel de neurotransmisores y hormonas, lo cual hace que una mujer llegue a aguantar 107 veces más dolor durante un orgasmo.

 

Ilusión en línea: internet te hace sentirte más inteligente de lo que eres

Por: pijamasurf - 05/07/2015

Cuando alguien busca información ocurre un fenómeno en el que crees que lo que conoces se funde con la info disponible en la fuente en la que buscas

Server-Brain_YaleNews

Hace un par de décadas se abrió al mundo un inédito arcón de "preconocimiento", es decir de información. De pronto una infinita enciclopedia actualizada en tiempo real se hizo disponible, internet, y con esta explosión de información el nivel popular de sapiencia creció de forma literalmente espectacular –no solo por la dimensión sino por que también remite a una especie de ilusión. Hoy todos sabemos más de lo que en realidad sabemos, gracias a la red. 

Disponer de tal cantidad de data nos empodera, fenómeno que implica un doble filo. Por un lado estimula la sed de conocimiento y hace de muchos de nosotros potenciales exploradores informativos, pero por otro nos genera la ilusión de que sabemos más de lo que en realidad sabemos. 

Recientemente se publicó un estudio realizado por la Universidad de Yale que demuestra lo anterior. En una serie de nueve experimentos los investigadores comprobaron que aquellas personas que disponían de información proveniente de internet –el cual es un cauce casi infinito–, consideraban saber más que aquellas que recibían la info de otros lugares. 

Al respecto Matthew Fisher, quien encabezó el estudio, afirma:

Este efecto demostró ser bastante robusto, y se replicó cada vez. Las personas que buscan información tienden a combinar o confundir su propio conocimiento con aquel que tienen disponible. 

Por ejemplo, en uno de los experimentos una parte de los voluntarios buscó en la red la respuesta a la pregunta "¿Qué es un zipper?", y el grupo control recibió directamente la respuesta sin haberla buscado. Posteriormente, cuando se preguntó a ambos grupos qué tan bien entendían el concepto, aquellos que obtuvieron la respuesta buscando en línea demostraban mucho mayor confianza que aquellos que accedieron a exactamente la misma información pero sin internet de por medio. Esto ocurrió incluso en los casos en que algunos del último grupo ni siquiera habían hallado una respuesta precisa a la pregunta. 

"Los efectos cognitivos de 'estar en estado de búsqueda' en internet pueden ser tan poderosos que las personas se sienten más inteligentes aun cuando sus búsquedas en línea no revelan nada", advierte el psicólogo y lingüista Frank Keil, quien además confiesa que cuando no dispuso de internet durante días a causa de un huracán, tuvo la sensación de hacerse cada vez más estúpido.   

[PsyPost]