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Artista anónimo dibuja penes gigantes alrededor de baches para que finalmente los arreglen (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/10/2015

En Greater Manchester, Inglaterra, un misterioso personaje ha encontrado una táctica para acelerar el arreglo de las calles de su ciudad

Los baches son una de las grandes molestias de la vida en las ciudades, uno de esos elementos del paisaje cotidiano que a veces se vuelven legendarios por la singular circunstancia de que su tiempo de existencia es variable y, para pesar de muchos, a veces muy extendido. Los baches son símbolo de la falibilidad del contrato social que, según la teoría política clásica, se establece tácitamente entre un grupo de individuos y las autoridades a quienes se les concede la administración de los asuntos públicos. Podría decirse que el tiempo que dura una calle sin reparar es inversamente proporcional a la efectividad del trabajo del gobierno que se ocupa de la vida colectiva.

En un movimiento que mucho tiene de irónico y sobre todo obsceno, un personaje misterioso en Greater Manchester, Inglaterra, ideó una forma, cuestionable quizá pero al parecer sumamente exitosa, de hacer que las autoridades presten atención a los baches callejeros y de una vez por todas decidan arreglarlos: pintar órganos genitales masculinos y femeninos alrededor de estos, utilizando las oquedades en el diseño para simular las del cuerpo humano.

Este modesto héroe urbano se hace llamar Wanksy y sus acciones han tenido una recepción dispar, pues si bien han provocado que las autoridades locales hayan pavimentado las calles para cubrir los dibujos obscenos (lo cual, suponemos, los ciudadanos agradecen), por otro lado estas mismas autoridades consideran que la táctica de Wanksy es un insulto a los residentes y familias de la ciudad.

Sea como fuere, el propósito se consigue, aunque es cierto que esto no sucedería si las autoridades se mantuvieran al tanto de las necesidades públicas que están obligadas a atender.

Conoce al poeta místico islámico citado por el Papa Francisco en su reciente encíclica

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/10/2015

Con espíritu ecuménico y apelando a la defensa de la Tierra, el Papa recurrió a las palabras del místico sufí Ali al-Khawas

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En su nueva encíclica Laudato si', sobre el cuidado de la casa común, el Papa Francisco escribe en cerca de 200 hojas un poema-ensayo de teología en alabanza de la naturaleza, encarnando el espíritu de San Francisco de Asís, el santo por quien tomó su nombre, conocido por amar a la naturaleza. En ese tono Francisco se dirige al Sol como su hermano y a la Tierra como su hermana y en un lenguaje rico en metáforas exhorta a luchar contra el cambio climático a través de la fraternidad y la conciencia ecológica. Francisco apunta que la crisis ecológica es un problema ético y espiritual, no solo tecnológico, puesto que “no será la tecnología o la ciencia lo que nos salvará”. 

Llamó la atención que durante el comunicado, el Papa hizo mención del poeta Ali al-Khawas, quien fue un importante maestro dentro del sufismo, conocido por ser iletrado (como el Profeta). El Papa señala:

El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre. * El ideal no es solo pasar de lo exterior a lo interior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las cosas, como enseñaba san Buenaventura: «La contemplación es tanto más eminente cuanto más siente en sí el hombre el efecto de la divina gracia o también cuanto mejor sabe encontrar a Dios en las criaturas exteriores».

Y luego explica:

* Un maestro espiritual, Ali al-Khawas, desde su propia experiencia, también destacaba la necesidad de no separar demasiado las criaturas del mundo de la experiencia de Dios en el interior. Decía: «No hace falta criticar prejuiciosamente a los que buscan el éxtasis en la música o en la poesía. Hay un secreto sutil en cada uno de los movimientos y sonidos de este mundo. Los iniciados llegan a captar lo que dicen el viento que sopla, los árboles que se doblan, el agua que corre, las moscas que zumban, las puertas que crujen, el canto de los pájaros, el sonido de las cuerdas o las flautas, el suspiro de los enfermos, el gemido de los afligidos…». (Eva de Vitray-Meyerovitch [ed.], Anthologie du soufisme, París: Editions du Seuil, 1978, 200)

Celebramos el lirismo ecuménico al cual recurre el Papa en este tema, que ciertamente supera los credos y las divisiones y debería reunir a todos los hombres en el seno de la naturaleza. Uno de los caminos es la experiencia de la naturaleza como éxtasis, como un lenguaje viviente que nos llama a la presencia de lo divino, para así transformarnos y cobrar conciencia de la pertenencia unánime. Como dice Francisco: 

La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia «no debe ser fabricada sino descubierta, develada».

Un poco de misticismo para encender la flama comunitaria en torno al templo sin muros que es la Tierra, el jardín de las almas. Atina Francisco en referirse al misticismo sufí, una de las tradiciones más ricas en entendimiento en lo que se refiere a la gnosis viva que es la Tierra: la eterna Sofía.