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Artista anónimo dibuja penes gigantes alrededor de baches para que finalmente los arreglen (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/10/2015

En Greater Manchester, Inglaterra, un misterioso personaje ha encontrado una táctica para acelerar el arreglo de las calles de su ciudad

Los baches son una de las grandes molestias de la vida en las ciudades, uno de esos elementos del paisaje cotidiano que a veces se vuelven legendarios por la singular circunstancia de que su tiempo de existencia es variable y, para pesar de muchos, a veces muy extendido. Los baches son símbolo de la falibilidad del contrato social que, según la teoría política clásica, se establece tácitamente entre un grupo de individuos y las autoridades a quienes se les concede la administración de los asuntos públicos. Podría decirse que el tiempo que dura una calle sin reparar es inversamente proporcional a la efectividad del trabajo del gobierno que se ocupa de la vida colectiva.

En un movimiento que mucho tiene de irónico y sobre todo obsceno, un personaje misterioso en Greater Manchester, Inglaterra, ideó una forma, cuestionable quizá pero al parecer sumamente exitosa, de hacer que las autoridades presten atención a los baches callejeros y de una vez por todas decidan arreglarlos: pintar órganos genitales masculinos y femeninos alrededor de estos, utilizando las oquedades en el diseño para simular las del cuerpo humano.

Este modesto héroe urbano se hace llamar Wanksy y sus acciones han tenido una recepción dispar, pues si bien han provocado que las autoridades locales hayan pavimentado las calles para cubrir los dibujos obscenos (lo cual, suponemos, los ciudadanos agradecen), por otro lado estas mismas autoridades consideran que la táctica de Wanksy es un insulto a los residentes y familias de la ciudad.

Sea como fuere, el propósito se consigue, aunque es cierto que esto no sucedería si las autoridades se mantuvieran al tanto de las necesidades públicas que están obligadas a atender.

Vagabundos que leen y se refugian en bibliotecas públicas (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/10/2015

Las bibliotecas podrían ser el último bastión de la democracia. Un hogar común –aunque sólo de día– donde nadie es nada más que un lector

Las bibliotecas son, ante todo, guaridas. Pero la extensión de esta característica no se limita a los libros, a las personas que se refugian allí de la lluvia o a las que buscan concentración y paz; se extiende también a las personas que no tienen casa, como vemos en esta serie de fotografías de Fritz Hoffmann.

A diferencia de los ya muchísimos vagabundos que tienen dispositivos para conectarse a internet aún hay algunos que consumen medios tradicionales y, de hecho, en mayor medida que las clases medias. Hoffmann documentó a varios indigentes que pasan sus días en bibliotecas públicas leyendo todo tipo de textos, ya sea para olvidar la inclemencia de las calles, para tomar otras perspectivas del mundo o simplemente para disfrutar el silencio.

“Ser indigente a menudo significa vivir fuera de la cuadrícula mainstream”, explica Hoffmann. “Estar desconectado de internet, el correo electrónico y los videos. Las bibliotecas públicas proporcionan a los indigentes una manera de conectarse, y muchos de ellos dicen que revisar los anaqueles y leer un libro alivia la agonía de vivir en la calle”.

Las bibliotecas podrían ser el último bastión de la democracia. Un hogar común –aunque sólo de día– donde nadie es nada más que un lector.

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