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El compulsivo magnate brasileño que está comprando todos los vinilos del mundo

Por: pijamasurf - 04/02/2015

El Trastorno Obsesivo Compulsivo es un desorden psiquiátrico difícilmente controlable; sin embargo, existe la posibilidad de suavizarse notoriamente con ayuda de la música

magnate brasileño vinilos

¿La música puede producir Trastorno Obsesivo Compulsivo? Si se examina desde el contexto de un magnate brasileño que ha comprado todos los vinilos que encuentra durante 50 años, probablemente así sea. Zero Freitas, un millonario de 63 años, ha gastado buena parte de su fortuna comprando acetatos de todos los géneros y subgéneros musicales desde 1964. Tiendas de música completas, colecciones de gran costo subastadas en internet y agentes enviados a todo el mundo para adquirir cada vinilo que encuentren a su paso, son algunos de sus métodos para encargarse de que toda la música realizada alguna vez bajo este formato de reproducción esté en sus manos: "He ido a terapia durante 40 años para tratar de explicarme por qué hago esto”, dice.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo se caracteriza por el empeño desmedido al realizar una acción (tal como lo dicta el coleccionar objetos de manera inmoderada) y la preocupación excesiva por satisfacer una ansiedad, generalmente ligada a un patrón de perfeccionismo (que en el caso de Freitas se traduce en la compra compulsiva de discos, incluyendo duplicados). Sin embargo, un estudio publicado por la revista Nature Neuroscience ha demostrado que la estimulación cerebral, específicamente en el núcleo accumbens --al cual se atribuye el efecto placebo-- es capaz de restaurar las defunciones provocadas por el TOC en el cerebro. Se sabe que el núcleo accumbens reacciona extrañamente al escuchar música, y lo hace liberando dopamina como una sensación de recompensa. Dicho en otras palabras, la música (de nuestra preferencia) es capaz de controlar el trastorno, suavizando la ansiedad sin necesidad del uso de medicamentos. Zero Freitas, en este sentido, parece no sólo saber que la música se escucha mejor en vinilo, también que es medicina.

vinilosNo obstante, para el aficionado millonario Freitas, llegó el momento crítico en que su colección lo llevó a decidir qué era más importante, si el peso metafísico o el peso existencial de sus vinilos; si era asunto de ansiedad o felicidad interna. En la bodega en que almacena su ostentosa colección se encuentra una docena de universitarios categorizando cerca de 500 discos por día (mientras llegan 100 mil más). Y aunque se calcula que su colección es tan grande que tardarían 20 años en organizarla completamente, el magnate de São Paulo está ideando un propósito que va más allá de un trastorno psiquiátrico: digitalizar cada uno de sus acetatos, especialmente los conseguidos en zonas como Brasil, Cuba o Nigeria, donde cerca de 80% de la música grabada a mediados del siglo XX no está digitalizada y se encuentra en riesgo de desaparecer de la historia musical. 

Freitas pretende crear también una biblioteca de consulta musical abierta al público: el Emporium Musical, influenciado en The ARChive of Contemporary Music de Bob George (con más de 2.2 millones de cintas, vinilos y discos compactos), con la finalidad de que todo el mundo pueda acceder, sin ánimos de lucro, a la música de cualquier país y de cualquier tiempo. 

Hasta ahora no es posible probar que la música produzca TOC (más sí la compra compulsiva), y si se examina desde el contexto de un magnate brasileño que ha comprado vinilos durante toda su vida para crear un espectacular acervo musical, tal vez esto nunca suceda. 

Recordando los mejores engaños y hoaxes de la historia moderna (INFOGRÁFICO)

Por: pijamasurf - 04/02/2015

Siempre hay alguien dispuesto a pagar 1 centavo o 1 dólar por ver una huella auténtica de Pie Grande, el abominable hombre de las nieves o el ojo vitrificado de JFK. Estos son algunos de los hoaxes más exitosos de la historia

"Un tonto nace cada minuto", decía el gran P. T. Barnum, a lo que añadía que a cada tonto se le podía sacar 1 dólar para mostrarle alguna atracción fuera de lo común. La premisa fue adoptada por el explorador y periodista Robert Ripley para su famosa serie Believe It Or Not!, y la Historia nos muestra que la curiosidad y la necesidad de creer que "la verdad está allá afuera" permiten jugar divertidas bromas con la credulidad de la gente.

La explosión informativa de internet y la circulación masiva sin filtros de la información ha permitido que en nuestra era los hoaxes sean cosa de todos los días. Sin embargo, hay una fina tradición de varios siglos que merece ser recordada.

En su ontología, los hoaxes nos enfrentan con una doble interrogación filosófica. Por una parte nos muestran la facilidad (la credulidad) con la que tomamos las cosas por verdaderas haciendo espectrales las líneas divisorias de la realidad y, particularmente, haciéndonos cuestionar el aparato de generación de noticias y la misma percepción humana. Entendemos a veces que a veces las cosas pueden ser hoaxes y reales o, en palabras de Robert Anton Wilson: "Todos los fenómenos son reales en algún sentido, irreales en algún sentido, sin sentido y reales  en algún sentido,  sin sentido e irreales en algún sentido y sin sentido reales e irreales en algún sentido… y si repites 666 veces esto alcanzarás la iluminación suprema… en algún sentido". Esto es una especie de psicología cuántica con la cual mirar la realidad --que es inextricable de la percepción que la modifica.

El otro aspecto rescatable de los hoaxes es que sirve como un escenario lúdico para poner a prueba nuestra capacidad de subvertir, escarnecer, prestidigitar, manipular o amagar la realidad en un contorno moderno de consumo de medios. Los hoaxsters son los nuevos pranksters y los nuevos ilusionistas, está vez utilizando la materia prima de la información como sus espejismos. De esta manera estrechan la liga de lo real y se burlan de la forma en que las creencias y los atavismos del cerebro humano producen la realidad. Llevan a cabo una heurística del principio enarbolado por Anton Wilson: "Reality is what you can get away with".

El sitio Best Psychology realizó este infográfico donde destacan una decena de los mejores engaños de la historia moderna, desde el autómata que le ganó una partida de ajedrez a Napoleón hasta la legendaria Guerra de los mundos donde Orson Welles hizo creer a muchos que Estados Unidos estaba siendo invadido por fuerzas militares marcianas.