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Gran Colisionador de Hadrones podría entrar en contacto con un universo paralelo en los próximos días

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/26/2015

La fascinate física de los microagujeros negros, las extradimensiones, la gravedad arcoíris y los universos paralelos, en la agenda del Gran Colisionador de Hadrones

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El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) está por reiniciar su investigación de los grandes secretos del universo en unos días. El experimento más caro en la historia de la física, con instalaciones en el CERN, en Suiza, ya ha probado su valía al encontrar el bosón de Higgs, la llamada "partícula de Dios" que sirve como el fundamento de la masa en el universo.

En esta temporada los investigadores del CERN creen que tal vez se podrían generar microagujeros negros, los cuales podrían ser una puerta hacia el descubrimiento de universos paralelos y posiblemente a una nueva teoría que refute el Big Bang como origen del universo. Estas excitantes investigaciones tienen que ver con lo que se conoce como la teoría de gravedad arcoíris (no tiene que ver con la novela de Thomas Pynchon, aunque algunas de las cosas que investiga el Gran Colisionador de Hadrones parecen ser sacadas de la ciencia ficción: ¿la nueva temporada de LHC o la trama de la serie Fringe?).

La teoría de la gravedad arcoíris sostiene que ya que las diferentes longitudes de onda de la luz tienen diferentes energías, la gravedad las afecta de manera distinta. "Una partícula con más energía verá la curvatura del tiempo-espacio de manera distinta a una partícula de menor energía. Lo que estamos viendo es cómo la gravedad actúa de manera diferente en partículas de diferente energía", dijo el doctor Mir Faizal.

Al incrementar al doble la cantidad de energía con la que opera el Gran Colisionador de Hadrones es posible que se generen microagujeros negros, algo que no ocurrió la vez pasada. Además, según la teoría de gravedad arcoíris, si existen otras dimensiones dobladas en el tiempo-espacio, es posible que la gravedad se filtre hacia otras dimensiones más altas, bajando el umbral de energía necesaria para producir un agujero negro. "Así que si operamos a ese nivel de energía podremos saber si la gravedad arcoíris es correcta, y las extradimensiones y los universos paralelos son correctos", explica Faizal.

Otra de las implicaciones de la teoría de la gravedad arcoíris es que el universo se remonta infinitamente en el tiempo, sin un solo punto de inicio o Big Bang. Si uno viaja en el tiempo hacia el pasado, el universo se vuelve más denso, acercándose al infinito de densidad pero nunca llegando a él. El efecto de la gravedad arcoíris es muy pequeño y difícil de medir en objetos como la Tierra, pero no así en un agujero negro. 

Sobre la posibilidad de que los agujeros negros sean peligrosos --algo que hace unos años generó especulación de que el acelerador de partículas podía destruir el universo--, el físico Damian Pope señala que estos agujeros son infinitesimales e inocuos. "Los agujeros negros en realidad son increíblemente inestables y evanescentes, se evaporan en microsegundos. Incluso si creamos una gran cantidad, 1 millón de miniagujeros negros, se evaporarán al instante, no seguirán creciendo". 

Rolf Heuer, director del CERN, señaló en el mismo comunicado de prensa que se avecina posiblemente una nueva era para la física y que los experimentos podrán arrojar luz también sobre la materia oscura y la supersimetría del universo. "Quiero ver la primera luz en el oscuro universo. Si esto sucede, entonces la naturaleza es generosa conmigo", dice ambiciosamente Heuer, quien lidera a este equipo de físicos que buscan develar los secretos del universo y penetrar las realidades invisibles.

Insectos, bacterias, microorganismos: todo eso vive en tu cuerpo sin que te des cuenta (VIDEO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/26/2015

Aunque no los vemos están ahí, e incluso más que eso: forman parte de nosotros y son decisivos para nuestra salud. Se trata de una multitud de seres vivientes microscópicos que tienen en nuestro cuerpo su hogar

Demodex folliculorum (SEM)La naturaleza del mundo posee múltiples planos de los que usualmente nos olvidamos por prestar atención únicamente al nuestro. Si bien es cierto que construimos nuestro mundo a partir de los recursos con los que de por sí contamos —el alcance de nuestra vista, qué tanto podemos escuchar, los sabores y olores que podemos percibir, etc., por otro lado también desarrollamos formas de ir más allá y descubrir lo que de otro modo nos sería inaccesible.

Por eso, ahora, desde un punto de vista lúdico, es posible decir que somos algo más que humanos o que no somos totalmente humanos. La afirmación puede sonar un tanto controvertida, pero se apoya en el hecho de que como seres vivos convivimos cotidianamente con una miríada impresionante de organismos, y no externamente, sino al interior mismo de nuestros cuerpos.

Recientemente el proyecto en línea BritLab, auspiciado por la BBC, publicó un video en el que se detallan algunas de las especies para las que nuestro cuerpo es un hogar o, como dice el presentador, una “caja de Petri ambulante”. Por ejemplo, los conocidos ácaros (Demodex folliculorum, en la imagen), parientes de las arañas que cuando dormimos llegan a nuestros poros y folículos, copulan, depositan sus huevecillos y se van, lo cual es tan asqueroso como inofensivo. De hecho es hasta un poco benéfico, pues a su paso los ácaros se comen nuestra piel muerta, llevándose consigo algunas bacterias que, esas sí, podrían generar infecciones.

Un caso menos positivo es el de los piojos, los cuales igualmente pueden colonizar el cuerpo humano, sin brindarle ningún tipo de beneficio. Una relación parasitaria en toda forma. Sin embargo, que distintos tipos de piojos se hayan especializado en distintas regiones del cuerpo (cabeza, pubis o resto del cuerpo), ayudó a precisar la época en que el ser humano comenzó a usar ropa (hace entre 70 mil y 40 mil años) y cómo este cambio incidió en la evolución de la especie y en nuestro distanciamiento de otros primates como los gorilas.

Finalmente tenemos el caso de las células, que son también lo que somos. Sólo que ellas no son únicamente humanas. Del momento en que se originó la vida en la Tierra, las células conservan uno de los mecanismos a un tiempo más elementales y más complejos que preservan la vida: las mitocondrias, las cuales proveen de energía a las células y surgieron, grosso modo, cuando un microorganismo se tragó a otro pero este último, en vez de morir, siguió viviendo al interior del primero.

 

Un fenómeno fascinante, sin duda, para recordarnos, en otro sentido, que nunca estamos realmente solos, que no somos seres aislados, sino justamente lo opuesto.

También en Pijama Surf: Redefiniendo al ser humano como un superorganismo (I/II): El individuo no existe