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¿Quiénes son los 100 líderes espirituales más influyentes en 2015?

Por: pijamasurf - 02/19/2015

Una ecléctica selección de figuras conforma la lista de Watkins con los mayores influenciadores de la espiritualidad contemporánea

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Hoy vivimos tiempos ciertamente paradójicos. Por un lado pareciera que la sofisticación de nuestros vicios socioculturales ha alcanzado niveles hasta hace poco difíciles de imaginar, por ejemplo en lo que concierne al consumismo o a la enajenación, y por otro, de hecho quizá en respuesta a, llevamos unas cuantas décadas pujando colectivamente por una reconstrucción de la mística y el desarrollo espiritual. Este peculiar binomio genera, entre otras cosas, un extraño cúmulo de líderes "espirituales", compuesto por jerarcas religiosos, celebridades, escritores de mística autosuperacional, aventurados científicos y sincréticos chiflados.  

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Fundada en Londres hace más de un siglo, Watkins es una de las librerías más influyentes en temas de misticismo, espiritualidad y esoterismo. Y anualmente, a través de su revista Mind, Body, Spirit, publica su lista de las 100 personalidades más influyentes en el desarrollo de la espiritualidad.

Los criterios para considerar a los candidatos iniciales son los siguientes:

- Que hayan comenzado el año en curso con vida.

- Que hayan realizado una contribución “única y espiritual”, a escala global, durante el año anterior.

- Que estén particularmente presentes en el imaginario y en la mente de las personas (lo cual se determina a través de cuántas búsquedas en Google se realizan con su nombre o cuántas veces se visitan sus perfiles en Wikipedia).

Una vez atravesados o completados estos filtros, entonces se conforma el listado final, el cual se materializa en un exuberante collage que refleja la inquieta confusión que enmarca la espiritualidad contemporánea, los cruces ideológicos, prácticos y metafísicos que hoy participan en esa compleja coreografía que nos caracteriza. Basta echar un vistazo para, más allá de imprimir un juicio de valor a la selección, sentirse intrigado y tratar de entender qué es lo que esta lista nos sugiere sobre nuestra sociedad y sobre el momento histórico que nos corresponde:

 

1. Dalai Lama 35. Gary Snyder 68. Marshall Rosenberg
2. Pope Francis 36. Andrew Weil 69. Richard Rohr
3. Eckhart Tolle 37. Neale Donald Walsch 70. Satish Kumar
4. Thich Nhat Hanh 38. Pema Chödrön 71. James van Praagh
5. Desmond Tutu 39. James Lovelock 72. David Steindl-Rast
6. Deepak Chopra 40. Doreen Virtue 73. Gangaji
7. Paulo Coelho 41. Don Miguel Ruiz 74. David Deida
8. Oprah Winfrey 42. Gregg Braden 75. Erich von Däniken
9. Ram Dass 43. Dan Millman 76. Malala Yousafzai
10. Alice Walker 44. Brian Weiss 77. Barbara Marx Hubbard
11. Rhonda Byrne 45. Starhawk 78. Jeff Foster
12. Arianna Huffington 46. Julia Cameron 79. Khwaja Shamsuddin Azeemi
13. Jon Kabat-Zinn 47. Jack Canfield 80. Mother Meera
14. Matthew Fox 48. Richard Saul Wurman 81. Judy Hall
15. Alejandro Jodorowsky 49. Daisaku Ikeda 82. Lynne McTaggart
16. Louise L Hay 50. Robert Thurman 83. Seyyed Hossein Nasr
17. Jaggi Vasudev 51. Richard Bandler 84. Claudio Naranjo
18. Rupert Sheldrake 52. Robert Bly 85. Mark Epstein
19. Dr Wayne W Dyer 53. Bruce Lipton 86. Thomas Keating
20. Byron Katie 54. Stanislav Grof 87. Anita Moorjani
21. Elizabeth Gilbert 55. Mooji 88. Daniel Pinchbeck
22. Karen Armstrong 56. Ajahn Brahm 89. Rob Bell
23. Sri Sri Ravi Shankar 57. Mantak Chia 90. Vladimir Megre
24. Esther Hicks 58. Russell Brand 91. Jonathan Goldman
25. Richard Bach 59. James Redfield 92. Shakti Gawain
26. Ken Wilber 60. Caroline Myss 93. Larry Harvey
27. Marianne Williamson 61. Michael Bernard Beckwith 94. Jamaliya Syed Khaleel Awn Moulana
28. Thomas Moore 62. Steve Taylor 95. Peter Russell
29. Amma 63. Tony Robbins 96. Robin Sharma
30. Graham Hancock 64. Huston Smith 97. Mario Reading
31. Alex Grey 65. Adyashanti 98. Andrew Harvey
32. Iyanla Vanzant 66. Jack Kornfield 99. Eben Alexander
33. Prem Rawat 67. Lee Carroll 100. Sharon Kleinbaum
34. Francis Chan

 

Ir a la oficina en el 2040: ¿ciencia ficción cotidiana o enajenación productiva?

Por: pijamasurf - 02/19/2015

Las revoluciones financieras, de salud y de trabajo son sólo parte de las predicciones corporativas del futuro cercano, donde la independencia y la autonomía de los trabajadores estará enfrentada a una capacidad mayor de los jefes, empleadores y compañías para vigilar y asumir el rol de los gobiernos

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Abres los ojos después de una noche de sueños intranquilos, y tu sensor focal integrado te dice que tu estado de salud es bueno: no morirás de causas naturales en las próximas 24 horas. Es otro día de trabajo en el año 2040. Te alistas para ir a trabajar y piensas en cómo tus abuelos tenían que transportarse largas distancias para ir a la oficina. En estos días, la gente vive, trabaja, come y aprende en un radio caminable de su propia casa, debido al incremento de los costos de transporte y energía a principios del siglo XXI. Ese fue el primero de muchos cambios.

Las oficinas tradicionales y los espacios de trabajo remotos también son cosa del pasado: ahora la gente trabaja en pequeños centros y comunidades suburbanas alrededor de las ciudades o como ciudades industriales dentro de las ciudades mismas. Cada una alberga miles de empleados de diferentes compañías globales, en una verdadera utopía de interconexión corporativa. Los edificios se han vuelto una extensión de las telecomunicaciones, por lo que gran parte de las paredes son pantallas, y gran parte del mobiliario es interactivo. ¿Se te rompió un tacón? No importa: puedes imprimir un zapato nuevo. 

El dinero en efectivo hace años es una reliquia de museos: la adopción temprana de Bitcoin y otros sistemas cambiarios informáticos supusieron una revolución financiera que cambió el mapa global de los mercados. Una red internacional cambiaria se encarga de crear y administrar las necesidades financieras de grupos corporativos y de la gente a su servicio. Los países hace mucho tiempo son una reliquia, al igual que el gobierno, la soberanía y (según algunos) también la democracia; no necesitamos identidades nacionales, sino trabajar y no morirnos de hambre. La moneda criptográfica fue el avance que permitió que las compañías se convirtieran en pequeños centros de gobierno que eventualmente absorbieron las economías nacionales. Todo se paga automáticamente, y las pocas transacciones manuales se cargan a los chips identificadores que todos tienen bajo la piel. 

 

Sure, why not?

A todas horas se escuchan bancos de impresoras tridimensionales entregando órdenes de productos ordenados por la comunidad; enjambres de drones surcan el cielo entregando pedidos de restaurantes locales durante la hora de comer. El tráfico aéreo a esta hora ensombrece el Sol, con parvadas de oficinistas en jetpacks. Las versiones vintage (como las Martin Aircraft) todavía se conducían manualmente, pero las más recientes simplemente necesitan un destino fijado por el usuario y te llevan automáticamente a donde quieras.

Simon Raik-Allen, director tecnológico de MYOB, una empresa de software australiana, predijo estos avances hace 30 años: las proyecciones holográficas fueron el mayor cambio para las formas de trabajo terciario desde la llegada del correo electrónico, permitiendo que los webinars mutaran en holonars, enormes convenciones de personas trabajando y participando de un mismo evento a través de un avatar holográfico.

En unos años seremos capaces de descargar apps directamente en nuestros cerebros, los nanobots nadarán a través del torrente sanguíneo, diagnosticando enfermedades y librándonos de coágulos malignos como si se tratara de una policía de la sangre. Los implantes de retina devolverán la vista a los ciegos, además de permitirnos echar un ojo a los microprocesos que tienen lugar al interior de nuestro propio cuerpo. Como dijo Raik-Allen en 2015, "100 millones de nodos [en la retina] no son tantos. En 25 años, el poder de procesamiento de un smartphone probablemente estará condensado en el tamaño de una célula de sangre".

El problema, como siempre, será hasta qué punto la voluntad unilateral se transforma en poder absoluto (recordándonos que el poder absoluto genera resistencia absoluta): "Podremos saber qué patrones cerebrales están asociados a mirar Facebook, por ejemplo, y cuáles una hoja de cálculo. El jefe podría tener un reporte de quiénes están trabajando y quiénes no".

Las cosas, según parece, no habrán cambiado tanto.