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¿El mundo se encuentra en claro progreso? Algunas estadísticas sugieren esto. Y, si esto es así, ¿entonces el alarmismo y la violencia que permea nuestros medios es una forma de pornografía?

 

Luke Rudkowski, de We Are Change, argumenta en este video que ya que estadísticamente el ser humano ha logrado un claro progreso en importantes indicadores, el miedo que propagan los medios de comunicación con constante información sobre muertes, desastres e inseguridad es una forma de pornografía. Rudkowski argumenta que los medios y los poderes que los controlan de esta forma intentan seguir colocando al público en un estado mental de estrés y preocupación cuando la realidad --afuera de la mediósfera-- es mucho más luminosa y merecedora de nuestro optimismo. Curiosamente la visión de Rudkowski, un periodista que anteriormente ha sido crítico del Grupo Bilderberg y la plutocracia, coincide con la visión de Bill Gates, quien hace unos meses declaró que el mundo se encuentra en franco progreso y que en los siguientes 20 años se logrará erradicar la pobreza.

El argumento se basa en la idea de que ya que en los últimos años se ha disminuido el número de muertes por enfermedades, en gran medida por los antibióticos, y así también ha subido la expectativa de vida, bajado la mortalidad infantil e incrementado el nivel de ingresos de las personas, entonces podemos concluir que estamos mejor que nunca. Algo que para muchos resulta un contrasentido. Rudkowski argumentaría que esto ocurre porque inmersos en el porno-pánico de la información no podemos ver las mieles del progreso; otros contestarían que esta sensación más bien es resultado de la experiencia cotidiana --y no del mundo virtual de la información, y que los indicadores estadísticos marcan un aumento cuantitativo pero no necesariamente cualitativo. Vivimos más pero no necesariamente mejor. Un ejemplo, los antibióticos que han aumentado enormemente nuestra expectativa de vida, en otro aspecto afectan la calidad de vida creando serios problemas para nuestro microbioma, como teoriza el doctor Martin Blaser en su libro Missing Microbes. Blaser cree que el incremento de enfermedades modernas como el asma, el autismo, el reflujo, el síndrome de intestino irritable, la diabetes o el Alzheimer, tienen que ver con alteraciones producidas en el microbioma humano principalmente debido al uso indiscriminado de antibióticos (que eliminan todo tipo de bacterias, algunas benéficas) y también a nuestros hábitos alimenticios. De igual manera, el progreso humano claramente está afectando a la biósfera planetaria, amenazando este "bienestar" supuestamente en perpetuo crecimiento, de tal forma que si acaso es que estamos mejor en la actualidad, esto puede ser apenas un flashazo efímero en el curso de la historia.

Otro argumento que maneja débilmente Rudkowski es que en la actualidad estamos mejor ya que contamos con tecnología de comunicación a escala global  --la alfabetización tecnológica. Esto, supuestamente, hace que los gobiernos tengan menos poder y les sea más difícil manipular al pueblo. Hay varios problemas con este argumento. Por una parte esa misma tecnología es también una infraestructura de control, vigilancia y espionaje, como hemos descubierto con programas como PRISM. Por otro lado, esa tecnología tiene efectos secundarios que no hemos podido medir del todo y que sin embargo ya estamos padeciendo (los efectos del medio, no del mensaje). Entre ellos, la pérdida de nuestra capacidad de poner atención y dirigir nuestra mente a tareas específicas, un desgaste producido por la multiestimulación de la información, el multitasking inherente en la tecnología. Al no ser capaces de controlar nuestra atención, seguramente no seremos capaces de discriminar entre estímulos externos cuya intención puede ser manipular nuestra atención o mantenernos en un estado de perenne distracción, sin poder profundizar y analizar lo que nos sucede embebidos en un medio ambiente electrónico y político.  

A lo anterior hay que sumarle que mientras han disminuido las estadísticas de muertes por epidemias, han aumentado las muertes por democidios. Según Rudolph Rummel, tan sólo en el siglo XX los gobiernos asesinaron a más de sus ciudadanos que en toda la historia de la humanidad. Este incremento en asesinatos perpetrados por los propios gobiernos parece ser una buena razón para preocuparnos. Y, aunque se podría argumentar que esta cifra parece estar disminuyendo en el siglo XXI, es muy temprano para poder hacer un diagnóstico que no sea superficial, a vuelapluma.

Todo esto es materia de reflexión, preguntas más que respuestas. Nos enfrentamos con un claro escollo de arbitrariedad en cómo medir el bienestar y el progreso sin recurrir a la inflación perpetua de las estadísticas bajo un paradigma basado en una economía de crecimiento. En nuestro mundo todo crece, pero crecer no necesariamente es algo bueno o provechoso para el espíritu; hay momentos en que seguir creciendo significa desarrollar tumores. 

Twitter del autor: @alepholo

 

 

Modelo matemático explica por qué los hipsters o "modernitos" parecen todos iguales: es tan predecible su intento por diferenciarse que terminan uniformados

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Si bien la originalidad ha sido una cualidad valorada a lo largo de la historia, parece que hoy esta abstracción impresa en la posibilidad de diferenciarnos del "resto" está sobrevalorada. Y curiosamente esta obsesión por desmarcarnos en cuestión de estilo de los demás, termina por uniformarnos de manera casi cómica (y nada original).

El anterior fenómeno se derrama por las calles de las grandes ciudades del mundo y materializa en ejércitos de jóvenes barbudos con camisas abrochadas hasta el cuello, y chicas con sombrero, gafas de pasta y una probable chamarra de cuero. Por fortuna la ciencia, a través de una fórmula matemática, ha logrado explicar esta aberración cultural que hoy desfila campante y llena de simulada frescura.

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El matemático Paul Smaldino, de la Universidad de Davis California, conjeturó cuatro premisas para traducir la moda que persigue la originalidad al plano de los números:

Postura: el gusto expresado.

Información: la conciencia que alguien tiene sobre las reacciones que generará su postura.

Postura ideal: en dónde deseas ser ubicado en relación al gusto promedio.  

Regla de ajuste posicional: los cambios que haces de acuerdo a tu ubicación actual y a la ubicación deseada dentro del mapa de estilo personal. 

Después de crear un modelo que permite procesar matemáticamente estas conjeturas, Smaldino concluyó que al desear uniformemente distanciarnos de la norma terminamos convergiendo en una nueva conformidad que poco o nada tiene que ver con la rebeldía o rareza que originalmente perseguíamos. En pocas palabras, si todos deseamos aportar algo nuevo al entorno "estilístico" o identitario, terminamos aglomerados alrededor de un patrón conductual que de forma inevitable, termina uniformándonos –en una suerte de divertido loop.

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Una de las premisas que arrojó el modelo de Smaldino, cuyos resultados fueron publicados en el Royal Society Open Science, es que los grupos que sí podrían hacer una diferencia en cuanto a aportar diversidad genuina al sistema social son aquellos radicalmente convencionales y aquellos radicalmente rebeldes. Es decir, sólo aquellos pocos que llevan a extremos esta búsqueda por ser original (o antibúsqueda en el caso del convencionalismo) efectivamente logran romper con el patrón conductual.  

En cuanto a la mayor lección que arroja este ejercicio matemático, coincide con la "regla de oro" de la originalidad: si quieres ser original entonces deja de querer serlo. Por eso quizá la franqueza es la mejor, quizá la única, ruta para distinguirnos del resto, sobre todo si consideramos que esta responde a ese diálogo único que surge de la combinación irrepetible de vivencias, circunstancias, particularidades psicológicas y biológicas que conforman nuestro verdadero sello identitario. Relájate, sé tu mismo y los más probable es que, sin darte cuenta, terminarás siendo único.

Y sí, la originalidad es sin duda una virtud, pero una siempre orgánica y nunca estratégica, natural y no intencional, así que mejor dejémosla en paz y seguro florecerá. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis