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Gobierno de Colorado podría devolver dinero recabado por cannabis a ciudadanos

Por: pijamasurf - 02/04/2015

Legalizar la cannabis representa una confiable fuente de ingresos fiscales que, en el caso de Colorado, llegan a un punto en que el gobierno no sabe dónde ponerlos y no puede quedárselos

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Siempre que hablamos de legalizar la cannabis nos encontramos en el contexto de un experimento político, social, y en cierto modo también fiscal: ya se trate de Colorado en Estados Unidos o de Uruguay en Sudamérica, el gobierno recaba una buena tajada hacendaria al vender la cannabis, ¿pero qué pasa si se vende a tal grado que los impuestos deben regresarse a los contribuyentes?

En el caso de Colorado, se han recabado 50 millones de dólares en impuestos por venta de marihuana recreativa en el  primer año de su legalización. Los impuestos conforman un 30% del precio de la cannabis en las tiendas autorizadas.

La cifra está dentro del margen esperado (incluso se ha quedado algo corta, pues se esperaban 70 millones); el problema es que existe una ley que limita la cantidad de dinero que el Estado puede tomar antes de tener que regresarles algo a los contribuyentes.

Cuando se votó por la legalización de la cannabis recreativa en 2012, los ciudadanos estuvieron de acuerdo en que los impuestos a la venta de la planta se utilizaran para construir escuelas. Pero debido a la ley que limita la cantidad de impuestos con los que el Estado puede quedarse, actualmente se evalúan distintas soluciones para saber qué hacer, literalmente, con tanto dinero.

La situación es inédita a tal grado que los republicanos y los demócratas parecen estar de acuerdo por primera vez: ninguno de los partidos está de acuerdo en devolver “literalmente” el dinero a los contribuyentes (una de las posibilidades en pugna); la respuesta final podría venir de un plebiscito entre los votantes.

Los impuestos a devolver, por un total aproximado de 30.5 millones, corresponden a unos 8 dólares por cada adulto en Colorado. David Huff, un carpintero de Aurora, en Colorado, afirma para el High Times: “No me importa si me hacen un cheque o me devuelven los impuestos, o si simplemente me dan un porro gratis la próxima vez que venga. Los impuestos son muy altos, y deberían devolverlos”.

El mórbido y discreto placer de picarse la nariz

Por: pijamasurf - 02/04/2015

Comezón, ardor, resequedad, humedad: no importa la razón: picarse la nariz es normal hasta cierto punto, pero puede volverse una práctica patológica si se hace en exceso

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Es posible que tú, como Frank Zappa y el 91% de la gente, incurra en rinotilexomanía, es decir, en el acto de picarse la nariz con los dedos o con ayuda de algún objeto. ¿Por qué lo hacemos? ¿Qué extraño placer derivamos de esta práctica? ¿Tiene alguna función evolutiva o es sólo una más de nuestras expresiones de angustia?

Los primeros estudios del fenómeno datan de 1995. Un grupo de psicólogos envió una encuesta por vía postal a 1,000 adultos en Wisconsin, de los cuales sólo respondieron 254. De ellos, 91% confesó picarse la nariz, aunque sólo 1.2% afirmó hacerlo una vez cada hora por lo menos. Y es que el problema no es picarse o no la nariz, sino que esta aprehensión se vuelva patológica.

Ralph Wiggum (©2001FOX)

Entre niños (cuyos filtros sociales aún no están del todo desarrollados) picarse la nariz es más común. En el estudio escolar de Andrade & Srihari (que en 2001 les valió un Ig Nobel a la investigación científica más fascinantemente inútil), la mayor parte de los 200 estudiantes encuestados confesó picarse la nariz por lo menos cuatro veces al día. Los patrones son lo interesante: 13% utiliza lápices u otro aditamento para picarse; 7.6% lo hace más de 20 veces al día, y casi 20% de ellos tiene un "serio problema", pues no puede dejar de hacerlo en cuanto tiene oportunidad. Las razones expresadas fueron comezón o limpieza de mucosidades, pero 12% (24 de ellos) afirmó "picarse la nariz porque se siente bien". Nueve estudiantes confesaron, además, haber desarrollado un gusto por devorar los tesoros nasales extraídos con avidez (mucofagia).

A medida que envejecemos, los hombres tendemos a llevar al extremo esta práctica al arrancarnos los pelos de la nariz (tricotilomanía), lo que al conjuntarse con picar las fosas nasales puede provocar serios problemas. Picarse excesivamente la nariz puede desgastar el tejido interno de la nariz e incluso perforar el tabique y los senos paranasales, facilitando infecciones y provocando dolores salvajes.

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Un hombre de 29 años experimentó ambas manías en un grado patológico, por lo que sus médicos acuñaron el nombre de "rinotricotilomanía" sólo para él: se jalaba los pelos de la nariz compulsivamente, a tal grado que la nariz se le inflamaba. Lo curioso es que, para tratarse la inflamación, le aplicaron una sustancia que teñía su nariz de púrpura. Lo extraño es que el tinte púrpura lo relajó, y junto con un tratamiento relajante, dejó el hábito.

Los médicos creen que esta compulsión es manifestación de un trastorno dismórfico corporal donde la percepción del propio cuerpo produce una fuerte angustia y donde la persona se queja constantemente de defectos reales o imaginarios. Lo curioso es que, mientras el morderse las uñas o jalarse el cabello son manifestaciones frecuentes de desorden obsesivo-compulsivo, picarse la nariz no lo es. 

¿Tiene algún beneficio? Ninguno, salvo el pequeño placer que produce. De hecho, en el año 2006 un equipo de investigadores holandeses descubrió que picarse la nariz puede ayudar a la proliferación de infecciones bacterianas. Aquellos entusiastas de picarse los oídos, la nariz y la garganta presentan estadísticamente más casos de Staphylococcus aureus que los que se abstienen...