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Artista forma repugnante cultivo de bacterias en su cajuela y lo convierte en galaxias (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 01/24/2015

Como un Big Bang microscópico, los parásitos de un caldo de cultivo originaron increíbles paisajes estelares

Bacterias de restaurantes, moteles e inodoros, suciedad de los teléfonos, controles remoto y del ombligo son algunos de los materiales de trabajo que el artista Marcus DeSieno utiliza para la creación de sus imágenes. Fascinado por la fusión de la fotografía y la ciencia, a DeSieno se le ocurrió formar un cultivo de bacterias microscópicas en la cajuela de su auto, en el que posteriormente sumergiría sus películas fotográficas. El resultado: un caldo de bacterias hambrientas por desintegrar todo a su paso, provocando una serie de galaxias multicolor y paisajes estelares, algo así como un Big Bang a escala microscópica. Las imágenes finales son impresiones de pigmentos escaneados para su serie Cosmos, que nos muestra una variedad de texturas caóticas diferentes entre sí, dependiendo los parásitos que las carcomieron y la cantidad de tiempo que se empaparon.

Gimnasios, cajeros automáticos, el metro, los glory holes de librerías para adultos, y jacuzzis de moteles de paso fueron algunos de los spots ideales para encontrarse con sus parásitos artistas: "A medida que las bacterias crecen y se multiplican, interactúan con la película, alterándola, quitando capas de color y desintegrando poco a poco los medios de comunicación arcaica en una abstracción impredecible de color y textura", dice DeSieno. No hace falta mencionar que ningún ambientador pudo enmascarar el olor que emana de su cajuela. 

El clandestino templo donde Harvard archiva millones de libros (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 01/24/2015

Pocas personas, incluso dentro de Harvard, saben que existe este inmenso almacén donde la universidad guarda y digitaliza su invaluable colección de libros

Ahora, en tiempos virtuales, cuando seguimos poseídos por el frenesí digital de tener “todos” los libros a la mano, conviene recordar que hay lugares que almacenan todo el papel y tinta de donde vienen nuestros PDF o ebooks, y aun mucho más que eso, porque hay tanto más olvidado que digitalizado. La medalla de honor de este tipo de lugares –un verdadero tarro de miel para bibliófilos, académicos y lectores apasionados– es un edificio anónimo de concreto dentro de las instalaciones de Harvard, que pocos estudiantes o incluso facultades conoce: el Harvard Depository.

A Glimpse Inside the Hidden Vault Where Harvard Keeps Millions of Books

La biblioteca insigne de Harvard, Widener, donde está guardada una biblia Gutenberg original, no es el corazón de las bibliotecas de la universidad; es este depósito que se encuentra a 50km del campus de Cambridge, reservado para uno que otro trabajador y cientos de máquinas inteligentes. De unos 600 mil metros cuadrados, el almacén contiene la vasta mayoría de la colección de las bibliotecas de Harvard: unos 9 millones de libros, películas, LPs, cintas magnéticas y panfletos acomodados no por orden alfabético, no por el sistema decimal Dewey, sino por tamaño.

Si no se hubiera estrenado este fascinante documental de 25 minutos llamado Cold Storage, difícilmente nos habríamos enterado de la300h existencia de esta maravilla. El filme nos lleva a ese lugar donde el libro es reducido enteramente a un objeto: el Harvard Depository es un mundo construido para, y entendido por, máquinas, no por humanos.

Cuando un libro llega al Harvard Depository, primero es medido y marcado con una estampa de color con código. Luego es depositado en una caja neutralizadora de ácido que es acomodada por tamaño, con código de barras, para después ser colocada en un anaquel por medio de una grúa. Las instalaciones son mantenidas en la oscuridad a 50°F, donde sólo parpadean unas luces fluorescentes con filtro UV cuando un estante particular está siendo evaluado para depositar o devolver un libro.

El documental pone en cuestión el futuro de esta biblioteca, al igual que el futuro de la biblioteca como especie. El almacenamiento de tantos libros, que además crece año con año, es una empresa quijotesca. No se puede embodegar y mantener para siempre toda la colección.

Cada uno de estos libros, no obstante, está a disposición de los integrantes de Harvard: si alguien necesita un libro del catálogo digital, solo da “clic” en el botón y ese libro mágicamente aparece en su campus un par de días después. Con los libros más antiguos se puede solicitar un PDF que la biblioteca envía al solicitante en seguida.

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El Harvard Depository es una de esas bibliotecas de bibliófilo con libros tan valiosos que el propietario (en este caso una institución) no los abre nunca por temor a estropearlos. Los conocen las máquinas que los archivaron en primer lugar, y los escáners digitales que extrajeron su información. La evidente preocupación es si realmente es necesario tener los objetos en una inmensa bodega climatizada cuando todos y cada uno de ellos han sido digitalizados. Las nuevas tecnologías ensanchan la brecha entre el humano y el libro físico. Estos almacenes se van convirtiendo en una especie de granja industrial que produce scans digitales para los usuarios. ¿Qué pasará con estos biblotemplos en el futuro? Cold Storage es un importante punto de partida hacia esa respuesta. Se puede ver aquí.