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Hermana del Primer Ministro de Francia superó adicción a la heroína con ayahuasca

Salud

Por: pijamasurf - 12/19/2014

Giovanna Valls narra en su libro "Aferrada a la vida" su viaje de sanación a la selva amazónica, donde obtuvo las herramientas para combatir una larga y desgarradora adicción a la heoína
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Giovanna Valls en su casa en Barcelona. IMAGEN: LA VANGUARDIA

En la última década ninguna sustancia psicodélica ha crecido más en popularidad y en interés que la ayahuasca, el milenario brebaje amazónico. En medio de una incipiente industria del turismo psicodélico, películas de Hollywood y artistas que la promueven y promesas de visiones divinas y sanaciones milagrosas, hay algo que parece contundente más allá del "hype": la ayahuasca es una herramienta poderosa para tratar las adicciones. Junto con la ibogaína, es posible que no existe una sustancia y un método más efectivo en la actualidad para tratar la patología desarrollada por el abuso de drogas y las condiciones mentales que la acompañan. La evidencia sigue apilándose: aquí pueden consultarse algunos estudios con resultados positivos; Gabor Maté, uno de los expertos en adicciones más reconocidos del mundo, considera que la ayahuasca puede "revolucionar" el tratamiento de las adicción y desde hace años ha realizados retiros con este fin; el etnobotánico Dennis McKenna cita estudios en los que se muestra que las personas que ingieren ayahuasca frecuentemente tienen niveles más altos de serotonina, un neurotransmisor cuya deficiencia suele estar involucrada en la depresión. A esto se suma el caso de Giovanna Valls, la hermana del actual Primer Ministro de Francia.

Giovanna Valls tuvo una larga adicción a la heroína; logró interrumpirla pero se reenganchó a los 38 años de edad cuando vivía en Barcelona. Su adicción le hizo contraer VIH, hepatitis C y le costó varios viajes a prisión. Después de tocar fondo, según narró en la Conferencia Global de Ayahuasca en Ibiza este año, un doctor le aconsejó viajar a Brasil en búsqueda de la medicina de la ayahuasca (palabra que significa "viña de la muerte").

Durante su tratamiento, Vall cuenta que tomaba ayahuasca una o dos veces por semana “siempre con un control, siguiendo un ritual e integrándolo en la experiencia”, y en la actualidad la sigue tomando con periodicidad mensual: “La ayahuasca me ayuda a encontrar herramientas para seguir luchando; gracias a esta sustancia he aprendido a abrirme, a tolerarme a mí misma, y la uso como una herramienta de crecimiento personal”. Valls habla de la sustancia como "una inteligencia que debe respetarse" y enfatiza la importancia de la guía y el contexto ceremonial, el famoso "set and setting" que notó el Dr. Tim Leary.

Sus experiencias luchando con las drogas son narradas en el libro Aferrada a la vida, publicado en español, celebrado como un valiente testimonio que busca trazar un puente de empatía y recursos para personas que sufren este profundo conflicto psicopatológico. Advierte, sin embargo, que "hay que ser muy cauteloso: yo no soy nadie para dar consejos, sólo expongo lo que me ha servido a mí".

Cuando se le pregunta sobre si su experiencia podría influir en su hermano Manuel Valls y posiblemente llevarlo a legalizar el consumo medicinal de la ayahuasca u otras plantas psicodélicas, Giovanna marca su distancia, aunque afirma que Manuel --quien no le ayudó especialmente mientras luchaba con su adicción--  ha leído su libro y se ha mostrado conmovido.

 

La monogamia será emblema del pasado en unos cuantos años, según expertos

Salud

Por: pijamasurf - 12/19/2014

¿Eres de los que sobrevalora la fidelidad? Tal vez necesites relajarte y saber que los mamíferos somos promiscuos por naturaleza

 

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Hasta hoy, no se tiene evidencia biológica para afirmar que los seres humanos somos monógamos por naturaleza. De hecho, todo lo contrario. La antropología se ha encargado de revelarnos las raíces promiscuas del hombre en la era Paleolítica, cuando aún era nómada y el sentido de “pertenencia” no figuraba en sus tribus. El concepto de infidelidad comenzó a tener sentido tras la llegada de la agricultura, que marcó de manera definitiva los asentamientos grupales y la propiedad privada. De esta manera la estructura de la sociedad entonces, y hasta nuestros tiempos, se ha apoyado en las relaciones humanas monógamas. Sin embargo, un gran número de científicos y futurólogos hoy apuntan a que las relaciones sexuales y amorosas con estricta fidelidad no forman parte de nuestra esfera biológica e incluso tampoco nos hacen más felices.    

La monogamia ha sido un neologismo surreal y sobrevalorado en la sociedad humana. Se calcula que sólo entre 3 y 5% de los mamíferos mantienen relaciones sexuales de esta índole por periodos largos aunque no del todo eternos. Estudios recientes en Melbourne comprobaron la traición de muchas de estas especies, como es el caso del cisne, símbolo de máxima lealtad de pareja: ahora se sabe que la hembra escapa de su maridaje en busca de nuevas parejas sexuales.

Pero el valor que por tantos años le hemos dado al concepto de infidelidad está cambiando de manera exponencial. Helen Fisher, investigadora de la Universidad Rutgers afirma que la idea del matrimonio ha cambiado más rápido en los últimos 100 años en comparación a los previos 10 mil años de la evolución del ser humano, y podría cambiar aún más en los próximos 20 años. Algunas parejas hoy en día aceptan los encuentros sexuales ocasionales de su pareja e incluso afirman que resultan liberadores para la tensión de la relación. También se da con más frecuencia el poliamor (a veces tolerado inconscientemente) y los matrimonios en grupo. La futuróloga Sandy Burchsted aludió a sus puntos de vista en la conferencia de la Word Future Society donde comentó que, en un futuro cercano, la mayoría de la gente se casará al menos cuatro veces y mantendrá relaciones extramatrimoniales con poca censura pública.

Muchas personas aún creen que la monogamia es la clave de la felicidad eterna, sin embargo, los estudios dicen lo contrario. Las relaciones polígamas han revelado mayor nivel de satisfacción que las monógamas, así como reducción en los niveles de estrés, paranoia y celos.

Adquirir parejas androides para ejercer nuestro espíritu natural de promiscuidad está también entre una de las predicciones de los antropólogos. Tomando en cuenta la tecnología exótica de nuestros tiempos y la cantidad de invenciones al servicio de nuestra sexualidad (juguetes, lubricantes, Viagra, porno), llevar relaciones polígamas con robots será cuestión de unos cuantos años. El autor del libro Love and Sex With Robots, David Levy, nos dice: "A medida que los robots se vuelvan más sofisticados, un gran número de seres humanos aventureros entrarán en relaciones íntimas con estos robots inteligentes". Tal vez esta modalidad nos haga dejar por completo la monogamia en el pasado y disfrutar de nuestra sexualidad hasta donde el cuerpo humano sea capaz: bienvenidos al futuro.