*

X

Papeles que apantallan: lo que no sabías de estos libros y sus películas

Arte

Por: Adolfo Cordova - 11/10/2014

La actriz Shailene Woodley escribió una carta de 30 páginas para que le dieran el papel de Hazel, la protagonista en “Bajo la misma estrella”; la voz de la muerte, en “La ladrona de libros”, provocaba pesadillas a su escritor; el director de “Maze Runner” convenció al autor del libro de no filmar una escena demasiado cursi; Tolkien consiguió que publicaran “El Hobbit” mostrando un manuscrito a medio terminar, Peter Jackson agregó a su excedida versión un romance entre elfa y enano; la autora de “Los juegos del hambre” ha sido señalada por plagio

Igual que Heráclito, nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, porque las aguas cambian con nosotros. Así sucede con las historias. Nunca las leemos de la misma manera. Si son traducciones, cambian; si se trasladan a otro soporte, crecen. La película, el musical, la serie de televisión que se construyen a partir de un texto no compiten con el original, lo expanden. Harry PotterLos juegos del hambreEl Señor de los Anillos son algunas de las sagas más celebradas tanto en papel como en pantalla. Salieron del libro, se transformaron; nos hacen leerlas en otros lenguajes, trascienden su realidad literaria.

Varias publicaciones recientes y sus versiones en cine muchas veces son vistas con recelo por la crítica, porque abundan las fórmulas repetidas y los romances superficiales. Pero algunas han atrapado a un público amplio de lectores y especialistas, más allá de la mercadotecnia que las rodea.

Y ya sea que primero se llegue al libro o a la película, las historias se quedan. Y nunca son las mismas.

He aquí algunos datos "detrás de cámaras y prensas" de películas y libros taquilleros, algunos próximos a estrenar. 

1_2 1La ladrona de libros

Markus Zusak (Debolsillo, 2009)/ Brian Percival (Fox 2000 Pictures y Studio Babelsberg, 2013)

Todo lo narra una voz que no puede apiadarse aunque sufra. Es la voz de la muerte.

Al principio, esta voz provocaba pesadillas y escalofríos a su escritor. Tanto que probó cambiarla. Reescribió 100 páginas pero la voz de la muerte regresó, se impuso, y lo que iba a ser una novela corta se convirtió en una historia de casi 600 páginas.

La protagonista originalmente era una niña que vivía en Sidney (lugar de residencia de Zusak) y se robaba un ejemplar del libro El guardián entre el centeno. Luego el escritor se dio cuenta que ese personaje podía encarar una historia que llevaba muchos años queriendo escribir, una inspirada en las experiencias de sus padres en Alemania y Austria durante la Segunda Guerra Mundial, y en las historias sobre nazis que oía de niño (en la línea del Diario de Anna Frank).

Para encontrar a esa protagonista, el director de la película había hecho castings en Inglaterra, Alemania, Austria, Suiza, Australia y Estados Unidos, pero ninguna actriz lo convencía. Zusak se enteró y se animó a sugerir a Sophie Nélisse, una niña a la que había visto en la película francesa Profesor Lazhar. Y fue entonces que empezó el rodaje.

Ya se sabe: no todo lo que sucede en el libro se puede filmar. Uno de los momentos favoritos del director no fue filmado porque le parecía complicado: cuando el niño, Max, imagina que boxea contra Hitler. Aunque contó con actores taquilleros y producción pirotécnica, la película decepcionó a la mayoría.

2_2 2Los juegos del hambre: Sinsajo

Suzanne Collins (Océano, 2011)/ Francis Lawrence (Estreno: noviembre 2014)

Un día haciendo zapping en la televisión, Suzanne vio fragmentos de un reality show y luego, en otro canal, de una guerra. Hizo la asociación y quedó sorprendida con la idea. Cuando empezó a escribir su trilogía evocó también el circo romano y el mito griego de Teseo y el Minotauro (Atenas envía 14 tributos, siete hombres y siete mujeres, a Creta, donde serían arrojados al laberinto y devorados por el Minotauro. Teseo se ofrece de voluntario y vence al monstruo). Muchos han señalado las enormes similitudes del argumento de su historia con el de Battle Royale, una novela del escritor japonés Koushun Takami, publicada en abril de 1999, también adaptada al cine y con una versión en manga que hizo el propio Takami. Collins ha dicho que no conocía la novela. Como sea, su saga se defiende y las películas han funcionado, tal vez porque la autora participa en la escritura de los guiones.

Gary Ross, el director de la primera película, afirmó que se volvió fan de la trilogía porque sus hijos le dijeron que tenía que leerla. No quiso dirigir la segunda ni la tercera parte porque argumentó que no tenía tiempo (o más bien no le daba tiempo al ritmo que exigían las productoras; al parecer él quería cuidar más los detalles). Sinsajo, la última parte de la trilogía, se dividirá en dos películas. Algunos fans se quejaron duramente de la partición. Olvidan que, al final, en estas producciones no manda el escritor, ni el director ni la historia, sino el mercado.

4Bajo la misma estrella

John Green (Nube de tinta, 2013)/Josh Boone (Fox 2000 Pictures y Temple Hill Entertainment, 2014).

John Green ya era un escritor tan popular que antes de publicar Bajo la misma estrella varios cineastas querían revisar el manuscrito de la novela con la promesa de hacerlo película. Green no autorizó a su agente que lo mostrara, y una vez publicado el libro (que rápidamente alcanzó los primeros lugares de ventas) dijo que no quería una versión en cine. Pero solo se resistió un par de meses. Año y medio después se estrenó la película. Ha sido el libro más prontamente hecho película de esta productora.

Inspirado en un voluntariado que hizo en un hospital infantil cuando tenía 21 años, Bajo la misma estrella en un principio no era una historia de amor sino la de un grupo de niños de 12 años con cáncer que se salían a escondidas del hospital para reunirse en una cueva. Al autor no le cerraba la idea. Entonces recordó a Esther Earl (a quien dedica el libro), una joven amiga suya que murió de cáncer en el 2010, cuando tenía 16 años. Esther también publicó un libro donde cuenta, con la ayuda de sus padres, su historia. Se llama This Star Won’t Go Out (Una estrella que no se apaga, Nube de tinta).

El título del libro de Green en inglés (The fault in our stars) está inspirado en una frase de un personaje de la obra Julio César de Shakespeare, llamado Casio, que dice: “¡La culpa (…) no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos, que consentimos en ser inferiores!”.

5Green ya era muy leído, pero Bajo la misma estrella desató el fenómeno de masas. Puede compararse en buena medida al de Harry Potter y tal vez supere a Los juegos del hambre (porque la novela de Green es políticamente más inofensiva). Los escritores se convierten en rockstars. Los libros en fetiche. Los personajes de ficción son imitados por los lectores: dicen sus frases, se las tatúan, se visten como ellos, van a los lugares que evoca el libro... Los diálogos se materializan en playeras, tazas y sábanas y el culto gana más adeptos. La propia Shailene Woodley, la actriz que encarna a Hazel, la protagonista de la novela, era una fanática del libro. Le mandó un mail a Green, de unas 30 páginas, según relató el autor, donde halagaba la novela y le pedía interpretar a Hazel. Green quedó conmovido y cuando vio una prueba de la actriz supo que "nadie más podía interpretar a Hazel". Todos felices, sobre todo los productores.

6 7El Hobbit

J. R. R. Tolkien (Ediciones Minotauro, 1982)/ El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos, Peter Jackson (Estreno: diciembre 2014)

Tolkien escribió esta novela a lo largo de 10 años para divertir a sus hijos. Presentó un manuscrito inacabado a varias editoriales hasta que una le ofreció publicarla en cuanto lo terminara. Fue el primer texto en donde exploró el universo mitológico de la Tierra Media.

Cuando Peter Jackson quiso filmar la trilogía de El Señor de los Anillos, ninguna productora creía en el proyecto. Cuenta la especialista Kristin Thompson que Hollywood ya no tenía mucha fe en el género fantástico, pero Jackson quería demostrar su potencial y proponía hacer seis películas, dos por libro (como sugiere la división del propio Tolkien, que divide cada libro en dos: Libro Primero y Libro Segundo, Libro Tercero y Libro Cuarto, etc.). Si hubieran sabido el éxito que iba tener lo hubieran dejado filmar las seis películas. Por eso, para El Hobbit, le permitieron todo. ¡Hasta cambiar el formato del cine a uno de 48 cuadros por segundo! y convertir un solo libro (de 300 páginas) en una saga de tres cintas.

Pero las dos entregas de la trilogía de El Hobbit no han convencido. El uso (para algunos abuso) de imágenes generadas por computadora (CGI), lo acercan más al videojuego que al cine. Esta afinidad con el juego de video es deliberada y es una tendencia estética en las películas del género, pero más allá de los efectos especiales, la necesidad de extender la trama no ha derivado en una historia verosímil y atractiva. Mientras que la novela se siente como esa obra semilla, llena de acción, de la que surgirá todo un universo, con una condensación de personajes y atmósferas que mantienen la tensión dramática en cada página, en la película predomina un reciclaje de recursos. Jackson inventa, sin mucha armonía, nuevos personajes y anécdotas para ganar tiempo, innecesario, como el romance entre el enano y la elfa en la segunda entrega o la ampliación del mago Radagast el pardo, que apenas es mencionado en el libro. Mete a fuerzas personajes que encarnaron actores taquilleros como Orlando Bloom y Cate Blanchet, más como gancho comercial que como búsqueda creativa. Se ve un engolosinamiento con la Tierra Media, pero más con su presupuesto millonario.

Pero también es cierto que es un deleite visual regresar a la Tierra Media. Jackson arriesga y acierta en muchas escenas manteniendo ese tono más oscuro que ha marcado sus adaptaciones y haciéndonos disfrutar por más horas de la épica fantástica de Tolkien. Aunque la primera y la segunda parte de la trilogía de El Hobbit se enfocan más en el viaje de Bilbo, esta tercera parte, subtitulada como La batalla de los cinco ejércitos, retomará otros escritos de Tolkien de la Tierra Media para explicar, por ejemplo, a dónde fue Gandalf cuando dejó a los enanos en el Bosque Negro. Ojalá que el cierre de la trilogía sea más sólido.

8 9Maze Runner: correr o morir

James Dasher (V&R Editoras, 2010)/ Wes Ball (Estreno: 11 de septiembre)

Otra novela más situada en un contexto distópico. La distopía se ha puesto de moda. Seguramente porque estas realidades apocalípticas de jóvenes en transición simbolizan bien el fin de la infancia y la lucha por sobrevivir a la adultez (¿no es la infancia un pequeño fin del mundo?, ¿no promete la adultez, como le prometen a los personajes, "un nuevo comienzo"?)

Maze Runner recuerda mucho a El señor de las moscas, pero con su requerida dosis de videojuego futurista. El ritmo del libro es vertiginoso y golpea, igual que el planteamiento inquietante del laberinto. La forma en que se extiende y traduce ese mundo en el cine convenció a la mayoría. El autor se involucró mucho en la producción e incluso en la elección de los actores, y antes de empezar la filmación, todo el grupo de actores se fue de campamento para acerarse a la experiencia de ser un Habitante del laberinto. La parte de la novela en la que Thomas y Teresa se comunican telepáticamente fue eliminada de la película porque el guionista convenció al autor de que era muy cursi. A veces las películas editan con acierto al original, otras veces, como en el desastre fílmico de La brújula dorada, alejan, injustamente, a posibles lectores.

Pero cada soporte ofrece historias distintas, cada vez, igual que probar el agua de un río que cambia cada día.

Blog del autor: linternasybosques.com 

Facebook: Linternas y Bosques

Twitter: @cordovadolfo

De aventón por el camino con un viejo maníaco: entrevista a John Waters

Arte

Por: Rafael Toriz - 11/10/2014

Rafael Toriz entrevista a John Waters, pontífice de la inmundicia, y se sube a su bólido. En el camino está el dharma, decía Kerouac y en este caso coche es el vehículo de la iluminación perversa en el corazón del paisaje americano.

imagePervertida y arrogante en la misma medida que voraz y drogadicta, la nación americana es un territorio trastornado donde los más lúcidos entre sus hijos suelen ser devorados o segregados por un sistema que los destruye y enajena para luego cubrirlos de gloria (dinámica que ha explorado como nadie Chuck Palahniuk, auténtico sobreviviente del sistema de fagocitación americano, cuando menos en sus libros). Pocos, teniendo en cuenta la densidad de población y la cantidad de orates sueltos y medicados, son los que consiguen imponer sus reglas, marcando el rumbo. Entre ellos, John Waters brilla desde hace mucho tiempo con luz propia: esa que lo ha vuelto un director de culto –coronando al freak como una de las bellas artes– y lo ha vuelto un referente insoslayable del círculo más exquisito de la cultura: algo difícil de conseguir en una cultura abocada a producir, reciclar y desechar. Waters, pope de la inmundicia que apenas necesita presentación, es el mítico director de películas como Pink Flamingos, Mondo Trasho, y Multiple maniacs, obras canónicas de la pesadilla enajenada del siglo XX que incluso ahora son una experiencia revulsiva y orgánica que mueve todavía a la fascinación conjunta con la náusea, lo que apuntala su talento: si algo no ha perdido Waters, sibarita verdadero, es su poderosa capacidad de sorprender.

La publicación de su libro de viajes por los Estados Unidos titulado Carsick en la Argentina –periplo de costa a costa hecho a puro aventón– fue la ocasión para establecer una comunicación telefónica con Waters en su casa de Baltimore, quien respondió, a pregunta expresa, diciendo: “No creo que nadie piense que estoy moral y mortalmente trastornado. Creo que la mayoría de la gente se ha dado cuenta de que todo lo que he hecho ha sido una invitación a mi mundo, y se trata de una exploración del comportamiento humano. No creo ocasionar esas reacciones en la gente”.

Multifacético, Waters ha dirigido largometrajes, fungido como actor, performer, escritor de libros y guiones y preparado shows de spoken words. “Para mi es importante todo lo que hago. Cada día preparo con ahínco en todo lo que trabajo, con disciplina espartana. Llevo un control muy estricto sobre lo que hago. Trabajo sin descanso desde la mañana a medio día. En todo”.

Conocido también en algunos círculos por su pasión bibliófila, confiesa con un acento conocido: “Me encanta leer, es la única manera que tengo de relajarme. No creo ser un snob, debo tener unos 8  mil libros, con frecuencia no tengo donde ponerlos. Me encanta leer, poseo algunos libros muy extraños, colecciono algunas rarezas, cómics, libros sobre películas, sobre crímenes verdaderos. Colecciono todo tipo de libros, no sólo de literatura”.

Consultado por sus preferencias respecto al cine latinoamericano, afirma con júbilo conocer algunas de las rarezas “más suculentas de la región” y al preguntar por la nacionalidad del entrevistador expresa: “Estuve en México, pero no lo suficiente. Divine –la drag queen inmortalizada en sus películas– solía ir regularmente a Tijuana, un entorno que disfrutaba mucho”.

Carsick nace del entusiasmo que le produce la idea de cruzar en auto y de aventón en aventón los Estados Unidos, para lo cual se prepara con esmero y pulcritud. El libro es una exploración de su personalidad y su figura, consciente todo el tiempo de los alcances de su propio mito: “¿Puedo renunciar a los horarios rigurosos a los que estoy tan acostumbrado en la vida real? ¿Yo? ¿Siendo, como soy, un enfermo del control, alguien que planea con semanas de anticipación qué día puede darse una panzada de caramelos?”. Hay en su búsqueda una proyección de aventuras en sintonía con todo su proyecto estético, que lo nutre hasta la médula (por distintas razones, el libro causa distintas sensaciones corporales, más o menos placenteras, interesantes y alevosas): “Por supuesto, había pervertidos sueltos, y yo hacía dedo todos los días con la verga parada y la esperanza de que alguno me levantara y me la chupara”. El libro es también un extravagante manual de mariconerías de un espíritu despierto que todo el tiempo está pensando en si va a toparse o no con asesinos seriales.

La tradición de la épica americana tiene sin lugar a dudas un protagonista, el mismo que vieron Jack Kerouac y los beatniks y que llega incluso a la mejor novela de Paul Auster: el coche, corazón irrefrenable de los norteamericanos. “Agradezco la mención porque en efecto, pensé en eso durante el viaje. Yo siempre quise ser un beatnik, cruzar en auto América atravesando también la crisis de la mediana edad y todo ese rollo”. ¿Aprendió algo del viaje, de la ruta? “Sí, esencialmente que todo mundo quiere contar historias y necesita que le cuenten historias. Oír y escuchar. La gente está interesada en la gente, en la manera en que viven y en las cosas que les pasan. Deberías probar, tratar de vivir abierto al peligro”; –Trato; es algo que disfruto cada que puedo, de cuando en cuando–, respondo. “Deberías viajar a dedo tú también, te invito, de verdad. Es una estupenda manera de tener sexo”.

Twitter del autor: @Ninyagaiden