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¿Son realmente los musulmanes más inequitativos en su trato con las mujeres? (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/02/2014

Existe un prejuicio muy difundido por los medios occidentales de que los países islámicos presentan los peores casos de trato inequitativo a las mujeres, pero esto es querer poner la misma etiqueta a las prácticas de muchos países muy distintos

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Pocos países tienen limpios sus expedientes en cuanto a equidad de género se trata. Pueden decir que tratan a la mujer más equitativamente que en otros, pero eso no quiere decir que no tengan en promedio salarios más bajos, sean sujetas a más violencia y que tengan menos poder político que los hombres.

Para ocultar sus fallos, las sociedades occidentales prefieren fabricar enemigos que hagan “peor” las cosas que arreglar los problemas en casa. Una consigna es la regla: hay que culpar a los musulmanes de someter a las mujeres.

Sin embargo, hablar de 1.6 billones de musulmanes como una población homogénea es decir demasiado. Identificar a todos los practicantes de una religión con los excesos del Estado Islámico es como decir que todos los países de mayoría cristiana son el mismo.

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Si nos remitimos a la información del Global Gender Gap Report, países de mayoría musulmana como Senegal (69.23 de 100), Bangladesh (68.48) o Indonesia (66.13) muestran índices de equidad apenas un poco menores que superpotencias como Estados Unidos (73.92) y Francia (70.89).

Ciertamente muchos países islámicos presentan ambientes muy hostiles a las mujeres, pero lo mismo se puede decir de países como la India o Etiopía, sin que se les meta en el saco de “el hinduismo y el cristianismo son hostiles contra las mujeres”.

Como Reza Aslan explica en este video en respuesta al comediante Bill Malher, la persistencia de la islamofobia tiene motivos políticos, pero la insistencia de los medios en vendernos una imagen editada y distorsionada de estos países hace que terminemos creyendo ciegamente en lo que nos dicen, a pesar de toda su inconsistencia lógica.  

¿El profesor está preparado para desarrollar su trabajo en un ambiente digital?

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¿El profesor está preparado para aplicar las herramientas tecnológicas?

Creo que esta pregunta, como tantas otras, pertenece al universo de las falsas preguntas; o si no falsas, de las preguntas inútiles o innecesarias.

¿Me habría divorciado si en aquel momento hubiera ganado la lotería?

Otra falsa pregunta. No sé, pero no importa.

El divorcio es bastante más complejo de lo que el resto de la pregunta lo quiere hacer parecer. No depende de una causa tan externa, dérmica, ramplona, material y zonza como la pregunta nos hace suponer. La lotería y el divorcio no se relacionan. Eventualmente, se cruzan en algún instante, pero no se determinan estructuralmente. El problema del divorcio (como el de la educación digital) es de otra índole.

Lo mismo en la primera pregunta, la noción de “preparación” del profesor está simplificada y distorsionada en el curso de la pregunta misma. Presupone que esa preparación es técnica y con eso hace zonza a la pregunta e idiota al profesor. La preparación técnica y el aula digital no se relacionan. Ésta no depende de aquélla. Eventualmente, se cruzan en algún instante, pero no se determinan estructuralmente.

¿El profesor está configurado para desarrollar su trabajo en un ambiente digital?; ¿está constituido para hacerlo? Su marco de referencias… su sistema de creencias… su paradigma cultural… sus condiciones de posibilidad subjetivas están listas para desarrollar su trabajo de otra manera?

Esta es la pregunta que me interesa.

Y mi respuesta es que no. Como tampoco lo está la institución escolar. Ni lo están las editoriales educativas. Ni las academias de ciencias, ni las Real Academias de Lenguas, ni las universidades. Ni el sentido común social al que solemos llamar opinión pública. La educación digital tiene este tipo de  limitantes. No las técnicas; ni las financieras. Se detiene en barreras transparentes y pétreas.

Allí donde la tecnología hizo cultura, creó ambiente, entró y contaminó el aire que se respira, el paradigma educativo vigente entra en crisis, se retuerce y no sabe cómo seguir. Por eso en las escuelas la tecnología hace de todo menos atmósfera. Por eso la encerramos en los laboratorios, la estresamos con filtros, la acotamos a redes cerradas, la reducimos jueguitos bobos, a videos y PPTs. Por eso insistimos con ese concepto tan falso como las preguntas iniciales de “libro digital”, como si no fuera una contradicción o una negación en los términos. Porque si es libro no es digital, y si es digital, pues entonces ya no es libro.

Allí donde la tecnología hizo cultura el saber pasó de ser oracular a ser social. Allí donde la tecnología hizo cultura el aprendizaje se llama apropiación y la memoria se convierte en relacionamiento significativo. Allí donde la tecnología hizo cultura el consumo es producción y la proposición vale mil veces más que la corrección. Allí donde la tecnología hizo cultura el error se valora como parte del proceso esencial de innovación y producción. Allí donde la tecnología hizo cultura el profesor habla menos y el alumno mucho más. Allí donde la tecnología hizo cultura el profesor sabe provocar y preguntar y deja que las fuentes de saber sean otras, más diversas, encontradas muchas veces, y mejores. Allí donde la tecnología hizo cultura la escuela se abre y se expone. Allí donde la tecnología hizo cultura hay riesgos, porque hay vida.

…Entonces aquello de estar preparados o no, no pasa por un curso técnico, o dos, o mil; pasa por un quiebre, una ruptura, una disrupción que es instantánea, profunda, difícil, traumática y no secuencial. El mismo lugar por donde pasaba o no pasaba la posibilidad de no divorciarnos en aquellos tiempos.

Un click; un insight; un crack que altera el curso y reconfigura las aguas. Una revolución. Un cambio de paradigma. Un acto sin retorno. Una redefinición vital. Un volver a empezar, que tanto me gusta.

No nos confundamos. No nos preguntemos más lo que no se pregunta y asumamos las preguntas que nos harán crecer. No nos simplifiquemos a nosotros mismos. No racionalicemos estúpidamente todo. No hagamos el ridículo, por favor.

¿El profesor está preparado para aplicar las herramientas tecnológicas? Quien formula la pregunta no está preparado para hacerlo. ¿Será una universidad? ¿Una escuela, un grupo de escuelas? ¿Un periodista, un gurú educativo, un editor? Son esas preguntas que tienen presupuestos y que –además-- tienen supuestos elementales y falsos.

¿El mundo está preparado para tener un Papa?… ¿y dos? ¿La sociedad moderna está preparada para aplicar Facebook a un 10% de su población? ¿Los dedos de la condición humana está preparados para manejar un iPad?; ¿nuestros oídos lo están para hablar 3 horas diarias por teléfono?; ¿un murciélago aprendería a hablar por teléfono?; ¿mi hijo mayor estaba preparado para tener cinco hermanos?; ¿yo para tener seis hijos y un perro?; ¿mi perro para llamarse Agatón? ¿Estamos preparados para leer el Ulysses II? ¿Estamos preparados para alimentar de a millones de caracteres por segundo la Wikipedia universal y bestial?... ¿El pueblo brasilero estaba preparado para perder 7 a 0 en semifinales de la Copa del Mundo en su país?

¡Uf! En fin. Creo que debemos empezar por otro lado, porque para esto de la educación digital me parece que no estamos preparados.

Twitter del autor: @dobertipablo