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Malas noticias para los vegetarianos: las plantas sienten cuando se las están comiendo (VIDEO)

Por: pijamasurf - 10/29/2014

En esta nueva investigación queda claro que no solamente los animales son los seres sintientes del planeta; las plantas se incluyen también

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Al parecer, es imposible comer cualquier cosa que arroje una sombra y no lastimarla. Después de ver los resultados de este estudio, muchos de los vegetarianos que gustan de vanagloriarse por no estar fomentando el sufrimiento resultan banales. Mientras su brócoli está quieto en su plato, este sabe bien que en cualquier momento será masticado.

Heidi Appel y Rex Cocroft, investigadores de la Universidad de Missouri, han demostrado que las plantas son capaces de sentir cuando están siendo ingeridas o lastimadas de cualquier manera. Incluso pueden reaccionar ante su inminente fin al activar ciertas defensas.

Para probar esto, los investigadores colocaron orugas sobre algunos berros (su alimento favorito), luego quitaron las orugas y a los berros les colocaron láseres y pequeños espejos que imitaban las vibraciones que emiten las orugas cuando se alimentan de ellos. Cuando los científicos después volvieron a colocar las orugas reales en las plantas, encontraron que la previa exposición a las “vibraciones de alimentación” resultaban en un incremento de aceites de mostaza: un químico que repela a muchas especies de insectos herbívoros.

En otras palabras, las plantas respondieron activamente a lo que percibieron como una amenaza inminente y activaron sus defensas. Y mientras desde hace tiempo se sabe que las plantas pueden comunicarse entre ellas, oler cosas y responder sorprendentemente a estímulos externos, esta es la primera vez que un experimento demuestra que responden a lo que Appel llama “una vibración ecológicamente relevante”.

Ello no significa que las plantas puedan sufrir como los animales lo hacen, pues no tienen sistema nervioso central. Pero la creencia en que los únicos seres sintientes son los animales puede desecharse de una vez. La ensalada que te vas a comer sabe que te la vas a comer y de alguna manera “escucha” las vibraciones de tus dientes masticando y reacciona discretamente ante ello.

 

Hombre camina por Nueva York y recibe afecto... ¿Reafirmación desesperada del patriarcado? (VIDEO)

Por: pijamasurf - 10/29/2014

El gesto reaccionario de trivializar e incluso celebrar el acoso callejero quiere decir que el discurso feminista comienza a calar estructuras osificadas de la sociedad

Poco tiempo después de aparecer el video donde una chica camina por Nueva York mientras recibe indeseadas muestras de "aprecio" del personal masculino, la página Funny or Die lanzó esta respuesta, tal vez para aprovechar el flujo viral que provocó el video original.

Es muestra de cómo (y con cuánta velocidad) puede trivializarse una discusión de género a la que incluso muchas mujeres no se sienten invitadas a participar. Puede que nunca hayan sufrido acoso en el transporte público o en la calle, o que denunciarlo les parezca un gesto victimizador de las mujeres; pero el hecho de que las mujeres (al menos en los espacios urbanos) gocen de las libertades actuales para trabajar, no casarse a corta edad e incluso poder votar, se logró gracias a cuestionar férreamente estructuras patriarcales que en otro tiempo las hubieran oprimido.

El video de Funny or Die termina con una admonición muy clara para "dejar al patriarcado en paz", lo que podría interpretarse como una buena señal: el gesto reaccionario (incluso apoyado por muchas mujeres) de trivializar e incluso celebrar el acoso callejero quiere decir que el discurso feminista comienza a calar estructuras osificadas de la sociedad. El mensaje del video de FOD es, sin embargo, muy realista: los hombres blancos sólo reciben oportunidades de empleo y cupones para productos gratis. Eso, y que hacer enojar feministas resulta en muchas visitas a sitios web.

Y es que los cambios sociales suelen ser lentos y a menudo molestos: implican observarnos a nosotros mismos en el lugar del otro; y, sin duda, pocos hombres serían tan valientes como para salir armados con una falda y una sonrisa a recorrer las calles, donde "lo normal" es que una mujer deba recibir (e incluso agradecer) el afecto indeseado de los extraños.