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Date unos minutos para recordar junto a Krishnamurti que no todo en la vida es trabajo (VIDEO)

Por: pijamasurf - 09/05/2014

El trabajo es una prisión para el espíritu si el espíritu no hace que el trabajo esté al servicio de la vida

Jiddu Krishnamurti fue uno de los maestros espirituales más populares de Occidente a mediados del siglo pasado. La suya es una historia de libertad de pensamiento sin precedentes (como en el difícil trance de desprenderse del maestro para convertirse en alumno de sí mismo).

En este video, Krishnamurti analiza desde una óptica de vitalidad espiritual los trabajos de 9 a 5 y, en general, el modo de vida que esta división del tiempo hace posible. Krishnamurti no deja de comparar ese horario con metáforas carcelarias. Habla del trabajo como una prisión, como una condena a la que ni siquiera un criminal debería someterse, contrariando así la ética protestante del Time is money.

"Nos interesa por entero la vida", dice Krishnamurti, "no sólo hacer carrera de 9 a 5. Pero estamos tan condicionados con esta idea que debemos trabajar y crear una estructura social que demande que trabajes desde la mañana hasta la noche... Todos somos tan tímidos, estamos tan nerviosos, asustados, ansiosos, queremos la seguridad que pensamos poder tener, la que no tenemos".

Podría decirse que el trabajo es una exigencia social pero que, salvo en los casos donde es expresión de una vocación (y por lo mismo, es don de acción al mundo), no hay nada de arrogancia en la postura de Krishnamurti: no se trata de dejar tu trabajo así como así (pero si lo decides, aquí hay un poco de inspiración bukowskiana), sino de plantearnos a nosotros mismos una relación sana con el trabajo y con nosotros mismos. La vida no sólo ocurre en horario de oficina.

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Michael Bomeyer creó una iniciativa/experimento para matener a personas durante un año sin que tengan que trabajar y se puedan dedicar a lo que quieran o, incluso, a no hacer nada

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¿Qué te gustaría hacer si el dinero no fuera una cuestión?, preguntó Alan Watts en un famoso discurso que, por supuesto, se viralizó. Su pregunta fue una ventana de aire fresco que duró abierta sólo unos masivos minutos (el tiempo que dedicó cada quién a soñar despierto desde su escritorio), y luego se cerró y se olvidó en la cotidianidad, pero no sin dejar un eco tras de sí. Hace poco tiempo, un alemán de 29 años llamado Michael Bohmeyer se dispuso a averiguar qué pasaría si no tuviéramos que preocuparnos por un ingreso mensual.

Después de haber dejado de trabajar hace algunos meses para vivir de los 1,300 dólares que gana en su empresa cada mes, Bohmeyer cuenta que su vida cambió por completo. Por ello comenzó “My Basic Income” ("Mi ingreso básico"), una iniciativa que busca recaudar suficiente dinero para pagarle a alguien 1,300 dólares al mes por un año, sin compromisos.

Su iniciativa ya recaudó más de su meta de 16 mil dólares. Los dos ganadores –solicitantes que escribieron lo que les gustaría hacer si el dinero no fuera una cuestión– se darán a conocer el 18 de septiembre en una fiesta en Berlín.

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En una entrevista, Bohmeyer hace una hermosa apología del ocio y la pereza, en la que desacredita el valor cultural que le damos al trabajo. Entre otras cosas, apunta que le costó muchísimo trabajo dejar de hacer cosas y dejar de estresarse por llevar a cabo nuevas ideas; pero después de un tiempo, se obligó a no hacer nada: “Miraba el cielo, nada de celular, nada de libros, nada. Era físicamente doloroso. Pero después de un tiempo pude hacerlo”.

Me sorprendió mucho ver lo que no tener que trabajar le hizo a mi vida. Sería presuntuoso sacar conclusiones basado en mi experiencia, pero creo que todos tienen un increíble potencial que podría ser destapado al no tener que preocuparse por un ingreso. No me malentiendan, creo que ganar dinero es asombroso. Trabajar y que te paguen; eso es grande. Pero no trabajar por el solo propósito de hacer dinero.

Su iniciativa, aunque solamente acoja a dos personas y solamente funcione por un año (después esas personas tendrán que buscar un trabajo para el resto de la vida), se trata más de un experimento y de hacer un punto: que las personas, todas las personas, sin excepción, acaban siendo productivas cuando no tienen que trabajar por dinero.

Pero al decir “productividad”, Bohmeyer –quizá uno de los creyentes más entusiastas en el género humano– incluye lavar platos, pasar más tiempo con uno mismo o con la familia y mirar el cielo. Es decir, vivir en el terreno de las ideas y la simple presencia en el mundo.

Tal vez si ganáramos ese año sabático estaríamos buscando caballos salvajes en Montana o imaginando marineros desde un sillón: teniendo momentos "¡Eureka!" nacidos del ocio sin preocupación. Y seguramente esa clase de productividad, a diferencia de la productividad automática, sea mucho más importante para este momento de la humanidad. Afortunados los que ganen.