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Manual de gestos para convertirte en un referee de filosofía (INFOGRÁFICO)

Arte

Por: pijamasurf - 08/21/2014

Una serie de ademanes técnicos para conducir una discusión de filosofía y llevarla a buen puerto

Hablamos también con las manos y muchas personas, ya sea por la complejidad de su razonamiento o por la afectación y pedantería, suelen realizar una serie de ademanes que se van identificando con ciertos signficados. Así, quizás para ahorrar tiempo y para facilitar la discusión filosófica "con eficiencia alemana" pero con "sensualidad italiana", tenemos esta pequeña guía para hablar de filosofía.

 

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Las discusiones pueden llegar a ser airadas, especialmente si metes a Freud, a Marx y a Nietzsche en un bar, así que es recomendable tener a un avezado árbitro que pueda determinar puntos con estricto apego a la razón. Los argumentos tienen su par gestual, por ejemplo: "premisa aceptada" se parece a un gol de campo, "argumento circular" es naturalmente un círculo con las manos que podría penalizar a Wittgenstein. Existen algunos más complejos, como "apelación poco iluminadora a la intuición" o "ese artículo que citas era de una publicación".

Los gestos fueron derivados por el  profesor Landon Schurtz para un match en la APA (American Philosophy Association).

Si te gusta equiparte con armas gestuales para la correcta o pintoresca expresión, seguramente te interesará este manual para hacerte pasar por un sesudo intelectual. 

 

Una Vecindad con Túneles de Paredes de Frases: William Burroughs en el Cine/ IV: Perder la voluntad para encontrarla

Arte

Por: Psicanzuelo - 08/21/2014

Foxfur, antídoto contra el aburrimiento y la desolación, más allá de los libros new age

Parte 4: Perder la voluntad para encontrarla

williamsburroughsmanwithinHaciendo un pequeño recuento para esta entrega final, recordemos que para William Burroughs el lenguaje era visto como un virus que controla a la humanidad; había que liberarse de él por medio de la escritura misma, como si se tratase de una vacuna. De esta manera nos podemos adentrar a la naturaleza poética de la obra de Burroughs, que a cada paso se libera de la lógica, disfrazándose de narrativa clásica. Por ejemplo los relatos cortos, visones aparentemente desconectadas, se unen a través de la realidad del autor en El almuerzo desnudo. El cineasta David Cronenberg lo adapta temáticamente, poniendo especial atención en la lucha de universos distintos por medio de la conciencia del hombre. Al igual que  Burroughs, también Fellini y Paradjanov son poetas, ellos fílmicos, pero de igual manera de proporciones épicas surreales, y también utilizan arquetipos para expresarse. Así el hombre, asumiendo su potencial artística, se revela ante la disputa del cosmos por medio del nuevo acomodo que le da a la naturaleza que lo rodea. Como ese cuento de Bradbury donde los científicos viajan en el tiempo, entendemos que solo basta con tomar una piedrecita de la era Mesozoica para que la historia de la humanidad se altere completamente.     

A través del conocimiento previo a su tiempo, el artista puede entender lo que le toca hacer; Brakhage y Godard desarrollaron en el cine técnicas artísticas personales comparables a la técnica cut–up inmortalizada por Burroughs.

Y terminando con el recuento, la entrega anterior analizó el motivo utópico de la Interzona, un espacio al que se refiere Burroughs continuamente en su literatura. De cómo, en el caso del cineasta radical checo, Dusan Makavejev, la Interzona esta asumida como una política sexual, con su mítica cinta Los misterios del organismo (1975).

Así entendemos que dentro de toda la perversidad o superficialidad aparente de la obra de Burroughs, conteniendo abigarrados corredores dantescos que a su vez contienen antesalas infernales llenas de freaks y adicciones miles, hay una utopía presente. Burroughs es, al contrario de lo que parece, un optimista; hace algo por mejorar su mundo. Intenta liberar al hombre de sí mismo porque finalmente está solo en esta dimensión, no hay nadie más que la raza humana como actores de realidad. Dioses nos rodean por doquier, tiempos infinitos también y posibles historias, muchas, pero nada pueden hacer seres infinitos aquí si no es a través del humano mismo. Aunque estemos separados por genomas, religiones, colores y sabores, tenemos las mismas extremidades básicas; y sobre todo, lo que es más importante, pisamos el mismo espacio y respiramos el mismo oxígeno. Nos deberían preocupar sobremanera nuestros pasos y nuestros pulmones.  

El cine puede cumplir las nociones a las que se refería Burroughs; por decirlo de algún modo, nos puede curar si lo utilizamos lejos de las intenciones sistemáticas, que finalmente resultan candados para la naturaleza artística humana y, por ende, para el desarrollo de la espiritualidad. Así, cineastas actuales que se revelan sin tregua de manera artística nos abren los ojos a posibles maneras de percibir los posibles mensajes para desarrollar nuestra conciencia superior. William Burroughs podría estar orgulloso de algunos de ellos.    

PackardAsí aparece un creador como Damon Packard, un tipo bastante accesible que replantea el mensaje new age de 2012 reflexionando cómicamente, de manera cósmica, sobre esta primera parte del siglo XXI. En Foxfur (2012), el protagonista –cuyo nombre es el mismo que el de la cinta-- resulta un personaje que muta de personalidades y es interpretado por varias actrices, recordando una operación similar que Todd Solondz realiza en 2004 con su notable Palíndromos, donde la-él protagonista Aviva muta de actores que la interpretan pero conserva su personalidad. Foxfur resulta el poliedro de personalidades; parece, más bien, que sus cuestionamientos son los que nos guían en lo que se va convirtiendo la trama. Teniendo un poco más que ver con la operación de un largometraje comercial como Mi historia sin mí / I’m Not There  (Todd Haynes, 2007), un biopic sobre el músico que hizo época, Bob Dylan. Sin importar su sexo, varios actores interpretaban al astro del folk rock en distintas partes de su vida, conservando un tono más allá del vestuario y haciendo pie en la psicología.

Rompiendo tiempo y espacio, en espera de lo que aguardaba ese profetizado por los mayas 21 de diciembre de 2012, aclarando muchas varias dudas, Foxfur también nos interroga. De esta manera, una serie de prestigiosos escritores new age pueblan varias de sus escenas; más que cameos, son cuestionamientos a sus mismos textos escritos con un aire de Shakespeare. Por ejemplo es parte del elenco el parlanchín David Icke, quien se encargó de sembrar grandes paranoias en nuestras mentes a inicios de este siglo, culpando  de la crisis mundial a seres reptilianos de otros planetas que controlaban todas las decisiones por encima de cualquier aparente estructura. 

foxfurFoxfur está repleta de subtramas, y hasta llega a parecer estar construida por ellas; claramente la película plantea una forma distinta de estructurar un guión de ficción. Llena de efectos digitales de bajo presupuesto, termina siendo un dulce, en una narrativa múltiple que se asemeja a la escritura de William Burroughs, donde el espectador no tiene descanso alguno y tiene que esforzarse constantemente.

La trama arranca cuando el cuarzo para la buena vibra de Foxfur explota en varios pedazos por una disputa de dos integrantes de un grupo de rap, mientras ella edita su videoclip en una laptop. Al parecer los dos tipos no se terminan de poner de acuerdo sobre el efecto digital que quieren usar en una de las tomas; ella es hábil en la postproducción aunque edite portando gafas obscuras tipo mosca (más tarde nos enteramos que su hermano trabaja en digital domain). Foxfur, todavía rubia, sale en bata por la mañana. Su vecino bebe cerveza Coors en lata y se dedica a hablarle mal de muchas personas ahora legendarias por sus contactos extraterrestres, que Foxfur admira, Culpándolas de falsedades diversas; por ejemplo a Billy Meier, que lo acusó su mujer usando fotos del televisor donde una rubia en un programa pasó a ser la ahora mítica Semjase de la Pleyades, o a Richard Hoagland, múltiples veces arrestado y que se dedica a aventar botellas de cerveza afuera de la NASA, hasta llegar a tachar a los delfines de asesinos.

maxresdefaultDesde su cuarto luminoso una versión obesa y castaña de Foxfur le pide por teléfono un ride a su amigo obeso que brilla de varios colores en su respectivo cuarto, con el piso repleto de botellas vacías de Vitamin Water; ella necesita llegar a una famosa librería esotérica ahí mismo en Los Ángeles. Foxfur se acaba de enterar de que David Icke y Richard Hoagland están desaparecidos y necesita información. Curiosamente, cuando se encuentran, ella es otra vez rubia y esbelta, pero él no la reconoce. Busca a la otra chica y su cara gira como si estuviera en una caricatura de la Warner; con el sonido adecuado, es un momento gracioso. Lo más curioso es que están a plena luz del día, mientras que cuando hablaron por teléfono momentos antes, estaban en espacios interiores nocturnos, llenos de neón. Así es la manera como se expresa Packard, sin miedo de ser catalogado de caducado cineasta underground. Una lectura para este evento podría ser que el interior de los cuartos representa el mundo online, y se encuentran offline bajo un sol esplendoroso después. Dentro de la van, Foxfur se queja del poder que tiene su casera, el miedo que tiene de que la corran por no pagar la renta y dice que no se explica por qué no mejora su realidad aunque haya seguido todos los consejos de su gurú personal: ha intentado cambiar realidades y universos y hasta se ha metido en registros akáshicos, pero nada. Todo esto mientras burbujas de jabón no dejan de flotar en la camioneta y el gatito no deja de maullar. Él le pide que mejore sus ánimos, aunque está de acuerdo en que todo mundo opera desde su propia realidad, siendo esto un problema. Corte al exterior donde un transeúnte pasa hablando con su celular y un efecto de velocidad en la cámara muestra su estado mental: simplemente no está ahí y hasta parece un paralítico cerebral; por el sonido, nos damos cuenta de que la camioneta lo atropella. Más adelante más personas deambulan de la misma manera por la calle: nadie mira otra cosa que la pantalla de su celular. Un comentario social sobre la tecnología a la mano, bastante obvio, pero sumamente bien realizado. A la mitad del camino se detienen en una tienda de herramientas; él tiene el cabello rapado y los intendentes de la tienda no encuentran ninguno de los productos que pide aunque estén junto a ellos, en una simpática metáfora de la realidad de las tiendas departamentales.

particulas negativasEn la librería esotérica hay un video en donde un científico explica la gravedad y la antigravedad; habla del funcionamiento de una nave sideral. En la calle el hombre obeso mira una nave espacial sobrevolando la tienda. Foxfur mira dentro de la tienda a David Icke sosteniendo una llamada telefónica, presuntamente con la información de que la realidad que vivimos esta creada en 1982 y por eso todo mundo está confundido, y declara a su interlocutor que los sistemas de creencias que nos rigen no son más que programas. La idea es mantenernos en un estado eterno de confusión; la guerra no está en Medio Oriente, está en las realidades. La tienda vuelve a brillar (estos brillos constantes en toda la película podrían tener que ver con la teoría de los flares provenientes de las tormentas solares, en los que Nibiru juega un importante papel, mismos que afectan la tierra en su ascensión, creando vortex en nuestra dimensión). Foxfur se encuentra con Bob Lazar en uno de los pasillos. Lazar es un científico en el mundo real que declaraba haber trabajado en los ochenta en el sector cuatro, una zona militar que contenía naves extraterrestres. Parece que está en la tienda firmando libros, pero nadie se presentó al evento; platica con Foxfur de gravitones y el detone que explica en su libro de la zona muerta, que acepta haber tomado del libro de Stephen King –y aquí otra conexión con Burroughs, que a su vez pudo influir en King. La zona muerta es el lugar donde el personaje de la novela entra en estado de coma y regresa con el don psíquico de la clarividencia. Foxfur lo interroga sobre si es la zona muerta del mar, donde no hay niveles de oxígeno; Lazar es neutral en su contestación y continúa desarrollando sobre las partículas negras. Foxfur dice que las ha visto, a lo que él responde que ello es imposible. Más adelante nosotros mismos observaremos estás partículas, volando en el cielo como una especie de petróleo sin gaseoducto y sin peso alguno.   

Damon Packard parece filmar para perder los límites impuestos por un sistema que no deja de controlar al individuo, imponiendo sus reglas antinatura en aras de fines en apariencia económicos que, más que brindar bienestar, existen para ser el control en sí. Packard filma así constituyendo una forma saludable de encontrar la esencia propia del individuo, recapacitando sobre los tiempos que nos han tocado vivir. Perder la voluntad impuesta por medio del acto artístico, para encontrar la voluntad real. Todo esto sin el límite de un presupuesto que limita en la mayoría de los casos al cine, negándole ser un arte puro y acercándolo, más que ninguna otra expresión, al sistema.

La obra de William Burroughs no fue bien recibida en un inicio, pero encontró su público. En estos tiempos globales, un cine digital sin restricciones artísticas puede usar internet para conectarse con audiencias emergentes. El compromiso del creador de un discurso estético, con su herencia humana, puede elaborar diálogos que en estos tiempos obscuros pueden iluminar nuestros pasillos más allá de la palabra, que es usada por los medios de comunicación masivos de forma más ficticia que cualquier ficción construida.       

Película completa:

Twitter del autor: @psicanzuelo